Lista de Poemas
Van enlazados unos con otros formando a manera de zarzas, y pasan los pantanos nadando con la cabeza levantada, en busca de mejor postura. Si no se unieran de ese modo, perecerían ahogados: modelo de concordia. Cuando el dragón ve un pájaro que vuela por el aire, le arroja un tan fuerte soplo de su aliento, que lo hace caer en su boca.
Se enrosca a las patas de la vaca, inmovilizándola, y luego la ordeña hasta agotarla. Fue muerta una culebra de esta especie en tiempos del emperador Claudio, sobre el monte Vaticano, la cual tenía en su interior el cuerpo entero de un niño que se había tragado.
La hembra ataca al macho —y esto es exclusivamente propio de su especie— abriendo la boca y mordiéndolo con sus agudos dientes hasta matarlo. Los hijos salen de su cuerpo desgarrándole el vientre y causando así su muerte.
Descubre la cueva del basilisco por el olor de su orina derramada, y lo mata; pero muchas veces ese mismo olor mata a la comadreja.
El basilisco es tan cruel que, cuando no puede matar a los animales con sus ojos venenosos, se vuelve contra las hierbas y los árboles, y los deseca con los efluvios de su mirada.
Nace en Etiopía, cerca de las fuentes del Niger (Nigricapo). Es un animal de moderado tamaño, perezoso en todos sus miembros. Su cabeza es tan grande que la lleva trabajosamente, siempre inclinada hacia el suelo. Gracias a esta circunstancia, no es fatal al hombre, pues todo aquel a quien mira muere instantáneamente.
Come frugalmente una sola vez al día; y preferirá caer en manos del cazador a mancillar en algún sucio pantano la blancura delicada de su piel.
La tórtola no engaña jamás a su compañero. Si éste muere, el otro observa perpetua castidad, y no se posa más sobre las ramas verdes, ni bebe agua clara.
El sapo se nutre de tierra, y está siempre flaco, porque no come nunca hasta saciarse: tanto es su temor de que llegue a faltarle el alimento. Huye de la luz del sol; y cuando a ella es expuesto con violencia, se hincha y oculta la cabeza para resguardarla de sus rayos. Tal hace el enemigo de la clara y esplendente virtud, cuando su rebelde espíritu es obligado a enfrentarla.
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