Lista de Poemas
La mordedura de la tarántula mantiene al hombre en la disposición de espíritu en que se hallaba cuando fue mordido.
Saca de sí misma la obra maestra de su artificiosa tela, que le da como premio de su trabajo la presa en ella prisionera.
Vive del aire, en el cual todos los pájaros lo dominan. Para estar más seguro, vuela sobre las nubes hasta encontrar aire tan sutil que no puede sostener a los pájaros que lo persiguen. A esa altura sólo llega aquel a quien el cielo da permiso, es decir, el camaleón.
Teje con empeñoso trabajo, admirable artificio y fina labor, la habitación nueva que la encierra y de la cual sale, con sus bellas alas de colores, para elevarse al cielo. (Alegoría de la virtud).
Cuando el cocodrilo sorprende a un hombre, lo mata enseguida. Después de matarlo se compadece de él con voz lastimera y lo llora con muchas lágrimas. Cuando ha terminado: su lamentación, lo devora cruelmente. Tal hace el hipócrita, que disimula, con el rostro bañado en lágrimas, su corazón de tigre y, mostrando apiadarse, en el tondo de su corazón se regocija de los males ajenos.
Este mortal enemigo del áspid es nativo de Egipto. Cuando descubre cerca del sitio en que habita la presencia de un áspid, corre enseguida a buscar la arena o el fango de los bordes del Nilo, y con ellos se embadurna todo, y después de secarse al sol, repite la operación varias veces, procurándose así tres o cuatro vestiduras semejantes a corazas. Ataca entonces a su enemigo y pelea con él valientemente hasta el momento en que logra, cogiéndolo por la garganta, matarlo.
Tiene dos cabezas: una en el sitio normal, la otra en la cola, como si no le bastase con una para arrojar su veneno.
Se posa sobre los árboles, se lanza desde ellos como un dardo y atraviesa el cuerpo de los animales salvajes, matándolos.
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