Marco Régulo, cónsul del ejército romano, fue asaltado por uno de estos animales y estuvo a punto de verse aniquilado, él y su gente. Se logró matarlo con una máquina de guerra, y se halló que medía ciento veinticinco pies o sesenta y dos brazas y media. Su cabeza se levaba sobre todos los árboles de una selva.
1 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.