Nace en Etiopía, cerca de las fuentes del Niger (Nigricapo). Es un animal de moderado tamaño, perezoso en todos sus miembros. Su cabeza es tan grande que la lleva trabajosamente, siempre inclinada hacia el suelo. Gracias a esta circunstancia, no es fatal al hombre, pues todo aquel a quien mira muere instantáneamente.