Lista de Poemas

¿Qué poeta, con sus palabras, reproducirá para ti, amante, la exacta efigie de tu ideal, con tanta verdad como el pintor? ¿Quién te mostrará los paisajes de los ríos, bosques, valles y campiñas, donde pasaron tus días más felices, si no es el pintor?
¿Quién no preferirá perder el oído, el olfato y el tacto antes que la vista? Porque el que pierde la vista es como un hombre desterrado del mundo, puesto que ya no puede verlo ni ver cosa alguna; y una vida semejante es hermana de la muerte.
Nadie, a buen seguro, preferiría perder, antes que el oído o el olfato, el sentido de la vista. La pérdida del oído sólo trae consigo la pérdida de todas aquellas nociones que se resuelven en palabras; mientras que, la de la visión, lo privaría de la belleza del mundo, la cual consiste en la superficie de los cuerpos, ya sean naturales o producidos por el arte, que se reflejan en el ojo humano.
Si dijerais: la poesía perdura más, yo contestaría que las obras del calderero son más durables aún, y que el tiempo las conserva más que las vuestras y las nuestras; pero, fantaseos aparte, la pintura, ejecutada sobre una superficie de cobre y empleando colores de vidrio, dura indefinidamente.
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Esto no se ve en ninguna otra ciencia, en ninguna otra creación humana. Si dijeras que no interviene aquí la potencia del pintor, sino la propia potencia de la cosa imitada, te contestaré que, si así fuera, podrían los hombres dar satisfacción al deseo de su mente sin abandonar el lecho y sin ir a lugares de acceso difícil y peligroso, como vemos que lo hacen en frecuentes peregrinaciones.
El ojo, que llaman ventana del alma, es la vía principal por donde el centro de los sentidos o común sentido (comune senso) puede contemplar más ampliamente las infinitas y magníficas obras de la naturaleza; la oreja es el segundo sentido, el cual se ennoblece escuchando el relato, de las cosas que el ojo ha visto.
Ella no necesita, por consiguiente, de intérpretes de diversas lenguas, como la literatura; y satisface de inmediato al espíritu humano, a semejanza de las cosas que produce la naturaleza. Y no sólo a la especie humana, sino también a los otros animales; así ocurrió con una pintura que representaba a un padre de familia: los hijos, todavía en pañales, lo acariciaban, como asimismo el perro y el gato de la casa, siendo algo maravilloso contemplar este espectáculo.
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El fin de la pintura es comunicable a todas las generaciones del universo, porque depende de la facultad visual, y las impresiones de la visión pasan al cerebro sin utilizar el oído.
Una ciencia es tanto más útil cuanto más universalmente pueden comprenderse sus producciones; y, al contrario, lo serán menos en la medida en que éstas sean menos comunicables.
¿Diremos, acaso, que las virtudes de las hierbas, piedras, plantas, no existen porque los hombres no las han conocido? No, por cierto; diremos, antes bien, que ellas conservan su nobleza, sin la ayuda de las lenguas o letras humanas.

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