Ella no necesita, por consiguiente, de intérpretes de diversas lenguas, como la literatura; y satisface de inmediato al espíritu humano, a semejanza de las cosas que produce la naturaleza. Y no sólo a la especie humana, sino también a los otros animales; así ocurrió con una pintura que representaba a un padre de familia: los hijos, todavía en pañales, lo acariciaban, como asimismo el perro y el gato de la casa, siendo algo maravilloso contemplar este espectáculo.