Lista de Poemas

Cierto es, sin embargo, que la naturaleza de los hombres, sus vicios y sus temperamentos se muestran en parte por los rasgos de la cara:
a) Cuando la separación entre las mejillas y la boca, los orificios de las narices y las órbitas de los ojos se destacan con evidencia, tales signos son propios de hombres alegres y risueños; los signos contrarios caracterizan a los pensadores y meditativos.
No me ocuparé de la Fisiognomónica ni de la Quiromancia, porque no hay verdad en ellas, simples quimeras sin fundamentos científicos.
¡Quiero hacer milagros! Tendrás que vivir con mayor estrechez que los otros hombres más sensatos: los que pretenden enriquecerse en un día viven por largo tiempo en la pobreza, como ocurre y ocurrirá siempre a los alquimistas, empeñados en crear oro y plata, y a los ingenieros que quieren que el agua muerta dé vida de continuo movimiento a sí misma, o al solemne tonto que cree en la nigromancia y en los encantamientos.
Pero, ¿a qué extenderme todavía más? ¿Qué cosa es la que no podría ser realizada con ayuda de ese artificio? Ninguna casi, excepto librarse de la muerte. Y si ella existe de veras, ¿por qué no se ha quedado por ninguna divinidad? Pues sé de muchos que, por satisfacer su apetito, no dudarían en abolir a Dios junto con todo el universo.
Si no ha permanecido entre los hombres, siéndoles tan necesaria, es porque nunca existió ni existirá jamás.
Como el más tonto de los razonamientos humanos debe ser reputado el que invita a la credulidad en la nigromancia, hermana de la alquimia, la cual da a luz cosas simples y naturales; pero es tanto más digna de censura que la alquimia, cuanto ella no da a luz cosa alguna que no sea su propia imagen, es decir, la mentira.
Eso no ocurre con la alquimia, administradora de los simples productos de la naturaleza; oficio que no puede desempeñar la naturaleza por carecer de instrumentos orgánicos que le permitan operar lo que opera el hombre mediante sus manos, con las cuales fabrica el vidrio, etc.

Cerrad los ojos y mirad: lo que habéis visto ya no existe, y lo que veréis no existe todavía. ¿Quién lo rehace, si quién lo hace está en perpetuo movimiento?

Observad la luz y admirad su belleza

El ojo no podría enviar en un mes su potencia visual a la altura del Sol.

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