Lista de Poemas
Observando una higuera las ramas estériles de un olmo, su vecino, las cuales osaba robar el sol a sus frutas, verdes todavía, díjole en son de reproche:
La araña, queriendo envolver a la mosca en sus redes traidoras, pereció cruelmente entre ellas, muerta por el zángano.
El cangrejo se mantenía oculto bajo una piedra y cogía los peces que penetraban en su escondrijo. Sobrevino una crecida, con su devastador arrastre de piedras, las cuales, rodando sobre el cangrejo, lo despachurraron.
El halcón, no pudiendo soportar con paciencia que el pato huyese de él, escondiéndose bajo el agua, quiso, imitándolo, perseguirlo también bajo el agua; pero humedecidas sus plumas, no pudo remontar el vuelo y pereció ahogado, mientras el pato, remontándose en el aire, se burlaba de él.
En la época del plenilunio, la ostra se abre cuanto puede; el cangrejo, introduciéndose entonces un guijarro o una astilla, que le impide cerrarse, la devora. Tal ocurre a quien abre la boca y dice su secreto para provecho del malintencionado auditorio.
Una araña metida entre las uvas, cogía las moscas que de esas uvas se alimentaban: vino la vendimia y fue machacada junto con las uvas.
La ostra que, junto con unos peces, había sido descargada cerca de la casa del pescador, próxima al mar, pidió al ratón que la condujese al mar. El ratón, con la intención de comerla, hace que se abra y la muerde. Pero ella la aprieta la cabeza y lo mantiene inmóvil: el gato sobreviene y lo mata.
Encontró el mono un nido de pequeños pájaros y, muy contento, se arrojó sobre ellos, pero como ellos sabían ya volar, sólo consiguió apresar uno. Lleno de alegría, volvió con él en mano a su albergue y empezó a contemplarlo y a besarlo con entrañable amor; y tanto al fin lo besó, acarició y apretó, que acabó por sofocarlo. Decimos esto por aquellos cuyos hijos se pierden por no haber sido castigados a tiempo.
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