Lista de Poemas

Esto no pasa con ninguna otra ciencia u obra humana. Y si pretendieras que no es la fuerza del pintor la que entonces opera, sino la propia virtud de la cosa imitada, te responderé que, si así fuera, la imaginación podría satisfacerse quedándonos cómodamente en cama, en vez de emprender difíciles y peligrosos peregrinajes, como los que vemos hacer continuamente.
En la descripción del hombre deben comprenderse los animales de la especie, tales como el mono, el babuino y muchos otros similares.
Ninguna investigación puede ya permitirnos escribir algo nuevo.
Las ciencias imitables son aquellas en que los discípulos igualan al maestro y pueden producir frutos semejantes. Éstas son útiles al imitador, pero no alcanzan tanta excelencia como aquéllas, que no pueden dejarse en herencia como otras sustancias.
Felices los que prestan oído a los muertos: leamos los buenos libros y pongamos en práctica sus enseñanzas.
Pero quédense ellos en compañía de las bestias; háganles cortejo los perros y otros animales rapaces, y corran junto con éstos tras los inocentes animales que, obligados por el hambre, en la época de las grandes nieves, se acercan a tu casa a pedirte limosna como a su tutor.
Tal hizo Justino, abreviador de las Historias escritas por Trogo Pompeyo, que había relatado con admirable ornamento de arte las grandes hazañas de sus antepasados. Compuso una obra desnuda y digna tan sólo de los espíritus impacientes, para quienes es perder el tiempo emplearlo útilmente en el estudio de las obras de la naturaleza y de las cosas humanas.
Dirán que, por carecer de letras, no podré expresar bien lo que deseo. No saben ellos que mis cosas valen más por ser fruto de la experiencia y no de palabras ajenas, experiencia que fue maestra de los buenos escritores y que yo por tal la reconozco y no cesaré de alegarla en todos los casos.
Y si quieres saber lo que a uno deleita, sin necesidad de que te lo diga, háblale de diversos asuntos, y cuando lo observes escuchando atento, sin bostezos ni fruncimiento de cejas, ni otros signos semejantes, puedes estar seguro de que la cosa de que hablas es la que le deleita.
Bien sé que por no ser yo literato, algún presuntuoso podrá razonablemente reprocharme mi falta de letras. ¡Gente necia! Ignoran los tales que yo podría, como Mario a los patricios romanos, contestarles que los que a sí mismos se adornan con ajenos trabajos, son los que se niegan a concederme el mérito de los míos.
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