Lista de Poemas

Si queréis saber cómo habita el alma en el cuerpo, os bastará observar cómo usa el cuerpo de su cotidiana habitación: si ésta es desordenada y confusa, desordenado y confuso será el cuerpo poseído por el alma.
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El hombre es víctima de una soberana demencia que le hace sufrir siempre, en la esperanza de no sufrir más; y la vida le escapa mientras espera gozar de los bienes que ha adquirido al precio de grandes esfuerzos.
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Pero este deseo es la quintaesencia de los espíritus elementales que se hallan encerrados, por el alma, en el cuerpo humano; el hombre aspira sin cesar a volver a su mandatario. Y es sabido que ese mismo deseo y esa quintaesencia son compañeros de la naturaleza, como el hombre es modelo del mundo.
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La esperanza y el deseo de repatriarse y volver al primitivo estado, es como la luz para la mariposa; el hombre, con perpetuo deseo, aspira a nueva primavera, a un nuevo estado, a próximos meses y a nuevos años; y cuando llegan las cosas deseadas es demasiado tarde, y el hombre advierte que aspira así a su ruina.
Piensa, ¡oh lector!, lo que podemos creer de nuestros antepasados cuando han pretendido definir lo que es el alma y la vida, cosas indemostrables, porque no son cosas que la experiencia puede claramente conocer y probar, ya que durante tantos siglos han sido ignoradas o falsamente creídas.
Esto te aparecerá claro si observas cómo agitan los paralíticos y los entumecidos de frío sus miembros temblorosos, su cabeza y sus manos, sin licencia del alma, la cual, con todo su esfuerzo, no podría impedirlo. Y ello ocurre asimismo en los epilépticos y en los miembros mutilados, como por ejemplo en la cola de un lagarto separada del cuerpo del animal.
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Así hacen frecuentemente los dedos que han aprendido muy dócilmente a ejecutar, con discernimiento, sobre un instrumento de música, una pieza cualquiera, y que sabrán después tocarla sin intervención de aquella facultad.
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Los cinco sentidos son: la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato.
Los músculos con sus tendones obedecen a los nervios, como los soldados a sus capitanes; y los nervios están subordinados al cerebro, como los capitanes al supremo comandante; la coyuntura obedece, pues, al tendón, el tendón al músculo, el músculo al nervio y el nervio al cerebro. El cerebro es el sitio del alma, cuya proveedora es la memoria y cuya consejera es la sensibilidad.
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El común sentido (que reside en el cerebro) juzga de las cosas que los otros sentidos le transmiten y entra en acción mediante las mismas. Los objetos exteriores mandan sus imágenes a los cinco sentidos, las cuales son transferidas a la sensibilidad y percepción, y de ésta al común sentido; y después de ser allí examinadas, pasan a la memoria, que las conserva más o menos, según la potencia de cada una.

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