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Camilo José Cela

Camilo José Cela

El humor es la gran

El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Según Alfonso X el Sabio,

Según Alfonso X el Sabio, el mucho hablar hace envilecer las palabras [...], para Cervantes, siempre Cervantes, no hay razonamiento que, aunque sea bueno, siendo largo lo parezca.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

No usemos la lengua para

No usemos la lengua para la guerra, y menos para la guerra de las lenguas, sino para la paz, y sobre todo para la paz entre las lenguas. De la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario y siempre progresivo se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Pido a nuestros gobiernos un

Pido a nuestros gobiernos un poco de dinero para esta noble causa: la de la defensa de nuestra herramienta de comunicación. La lengua es la más eficaz de todas las armas, ya quedó dicho, y la más rentable de todas las inversiones: nunca es tarde para que empecemos a poner nuestros ahorros al servicio de los futuros beneficios que serán de todos y que servirán para todos.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

El nacionalista cree que el

El nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

El que resiste, gana.

El que resiste, gana.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Un ''carallo'' a tiempo es

Un ''carallo'' a tiempo es una victoria dialéctica
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

El nacionalismo se cura viajando.

El nacionalismo se cura viajando.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

La polisemia de ''nación'' lleva

La polisemia de ''nación'' lleva lastrando la capacidad de ponerse de acuerdo acerca del futuro del reino de España desde el momento mismo en que se aprobó la Constitución de 1978.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

No es lo mismo estar

No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

La muerte llama, uno a

La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.
386
Camilo José Cela

Camilo José Cela

Las mujeres están para ser

Las mujeres están para ser gustadas. Después, unas se dejan, otras no... Eso va ya por provincias.
359
Camilo José Cela

Camilo José Cela

La muerte es de una

La muerte es de una vulgaridad absoluta; todos los nacidos terminan pasando por ella.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

La muerte es dulce; pero

La muerte es dulce; pero su antesala, cruel.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Yo soy, como buen español,

Yo soy, como buen español, pedorro domiciliario.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

La más noble función de

La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.
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Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

La base de la estrategia

La base de la estrategia del guerrillero es el arte de reunirse y dispersarse. Se condensan para caer como la lluvia. Eso y nada más que eso es la lucha guerrillera, es decir, el país en armas, el territorio, la geografía misma batiéndose
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

A siete años de un

A siete años de un suceso, el suceso ya es otro.
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Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

Yo no tengo la culpa

Yo no tengo la culpa de que la vida se nutra de la virtud y del pecado, de lo hermoso y de lo feo.
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Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

Eso sí: tenía el genio

Eso sí: tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle más, porque el capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el cariño de la gente.
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Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

¿No es triste considerar que

¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?
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Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

Sí, una cosa sé, y

Sí, una cosa sé, y es que no sabemos más que fenómenos superficiales [...] ¡Alma! ¿Qué pasa en ti?
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Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

¡Si en la historia no

¡Si en la historia no hubiera más que batallas; si sus únicos actores fueran las celebridades personales, cuán pequeña sería! Está en el vivir lento y casi siempre doloroso de la sociedad, en lo que hacen todos y en lo que hace cada uno. En ella nada es indigno de la narración, así como en la Naturaleza no es menos digno de estudio el olvidado insecto que la inconmensurable arquitectura de los mundos. Los libros que forman la capa papirácea de este siglo, como dijo un sabio, nos vuelven locos con su mucho hablar acerca de los grandes hombres, de si hicieron esto o lo otro, o dijeron tal o cual cosa. Sabemos por ellos las acciones culminantes, que siempre son batallas, carnicerías horrendas, o empalagosos cuentos de reyes y dinastías, que preocupan al mundo con sus riñas o con sus casamientos; y entretanto la vida interna permanece oscura, olvidada, sepultada. Reposa la sociedad en el inmenso osario sin letreros ni cruces ni signo alguno: de las personas no hay memoria, y sólo tienen estatuas y cenotafios los vanos personajes... Pero la posteridad quiere registrarlo todo: excava, revuelve, escudriña, interroga los olvidados huesos sin nombre; no se contenta con saber de memoria todas las picardías de los inmortales desde César hasta Napoleón; y deseando ahondar lo pasado quiere hacer revivir ante sí a otros grandes actores del drama de la vida, a aquellos para quienes todas las lenguas tienen un vago nombre, y la nuestra llama Fulano y Mengano.
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Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós

Se ha declamado mucho contra

Se ha declamado mucho contra el positivismo de las ciudades, plaga que entre las galas y el esplendor de la cultura corroe los cimientos morales de la sociedad; pero hay una plaga más terrible, y es el positivismo de las aldeas, que petrifica millones de seres, matando en ellos toda ambición noble y encerrándoles en el círculo de una existencia mecánica, brutal y tenebrosa
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