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Carlos Menem

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En estos momentos de turbulencia,

En estos momentos de turbulencia, les voy a dar dos consejos. Como lo hacía Julio César, ese emperador romano. Con el miedo de los tripulantes, los juntaba y les decía 'no temáis, vais con César y su estrella'. Y yo les digo a todos los argentinos: 'no teman, ¡van con Carlos Menem y su estrella!'.
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Carlos Menem

Carlos Menem

Ganamos por demolición

Ganamos por demolición
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Carlos Menem

Carlos Menem

Los pueblos que olvidan su

Los pueblos que olvidan su historia, repiten la historia. Como nos olvidamos de los acontecimientos de 1955, estuvimos repitiendo esa misma historia al poco tiempo, tumbando al gobierno del Dr. Alfonsín... eh, Frondizi. Son radicales los dos.
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Carlos Menem

Carlos Menem

Votaré por la estatización de

Votaré por la estatización de YPF
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Carlos Menem

Carlos Menem

Pende sobre nuestras cabezas la

Pende sobre nuestras cabezas la espada de Penélope.
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Carlos Menem

Carlos Menem

... la transformación del sistema

... la transformación del sistema educativo que ya está en marcha. Se eliminarán totalmente las escuelas prima— precarias.
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Carlos Menem

Carlos Menem

El poder no es un

El poder no es un bien ganancial.
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Carlos Menem

Carlos Menem

Menem lo hizo

Menem lo hizo
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Carlos Menem

Carlos Menem

En 1995 vamos a ir

En 1995 vamos a ir allí a pasear en barco, a tomar mate, a bañarnos y a pescar.
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Carlos Menem

Carlos Menem

Estamos mal, pero vamos bien.

Estamos mal, pero vamos bien.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

A mí me ganaba por

A mí me ganaba por la palabra, pero si hubiéramos acabado por llegar a las manos le juro a usted por mis muertos que lo mataba antes de que me tocase un pelo. Yo me quise enfriar porque me conocía la carácter y porque de hombre a hombre no está bien reñir con una escopeta en la mano cuando el otro no la tiene.
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Carlos Menem

Carlos Menem

Síganme, no los voy a

Síganme, no los voy a defraudar.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

-Lo que yo quiero -decía

-Lo que yo quiero -decía don Nicolás a su sobrino Pedrito, que hacía unos versos muy finos y estudiaba Filosofía y letras- es una cachonda con arrobas que me haga gozar, ¿me entiendes?, una tía que este apretada que tenga a donde agarrarse. Todo lo demás son monsergas y juegos florales.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

La mañana, esa mañana eternamente

La mañana, esa mañana eternamente repetida, juega poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, es cucaña, es colmena...
¡Que Dios nos coja confesados!
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Se apostó una cena con

Se apostó una cena con los amigos a que llamaba Cojoncio al hijo, y ganó la apuesta. El día del bautizo del niño, su padre, don Estanislao Alba, y sus amigos engancharon una borrachera tremenda. Daban mueras al Rey y vivas a la República Federal. La pobre madre, doña Conchita Ibáñez, que era una santa, lloraba y no hacía más que decir:
-¡Ay, qué desgracia, qué desgracia! ¡Mi marido embriagado en un día tan feliz!
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

La conocí en el Barceló,

La conocí en el Barceló, el veintitantos de agosto pasado y, a la semana escasa, el día de mi cumpleaños, ¡zas, al catre! Si me hubiera estado como un gili viendo cómo la camelaban y cómo le metían mano los demás, a estas horas estaba como usted.
-Sí, eso está muy bien, pero a mí me da por pensar que eso no es más que cuestión de suerte.
Ventura salto en el asiento.
-¿Suerte? ¡Ahí está el error! la suerte no existe, amigo mío, la suerte es como las mujeres, que se entrega a quienes la persiguen y no a quien las ve pasar por la calle sín decirles ni una palabra.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Don José Sierra hizo un

Don José Sierra hizo un sonido raro con la garganta, un sonido que tanto podía significar que si, como que no, como que quizá, como que quién sabe. Don José es un hombre, que a fuerza de tener que aguantar a su mujer, había conseguido llegar a vivir horas enteras, a veces hasta días enteros, sin más que decir, de cuando en cuando, ¡hum!, y al cabo de otro rato, ¡hum!, y así siempre. Era una manera muy discreta de darle a entender a su mujer que era una imbécil, pero sin decirlo claro.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

-¡Felíz tú! Yo creo que

-¡Felíz tú! Yo creo que no hay tiempo para nada; yo creo que si el tiempo sobra es porque, como es tan poco, no sabemos que hacer con él.
Nati frunció graciosamente la nariz.
-¡Ay, Marco, hijo! ¡No empieces a colarme frases profundas!
Martín se rió.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Celestino se queda perplejo, sin

Celestino se queda perplejo, sin saber qué hacer. Piensa romperle un sifón en la cabeza, por fresco, pero se acuerda:
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

En el servicio aprendió a

En el servicio aprendió a leer, a escribir y a sumar, y perdió la inocencia. Abrió la tahona, se casó, tuvo doce hijos, compró un calendario y se sentó a ver pasar el tiempo. Los patriarcas antiguos debieron ser bastante parecidos al señor Ramón.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

(...)Y no a los aventureros

(...)Y no a los aventureros foráneos, fascistas y marxistas, que se hartaron de matar españoles como conejos y a quienes nadie había dado vela en nuestro entierro.
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Seguimos en las mismas inútiles

Seguimos en las mismas inútiles resignaciones...
Es grave confundir la anestesia con la esperanza...
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

Si la Virgen de Covadonga

Si la Virgen de Covadonga es pequeñina y galana, ¡QUE SE JODA!
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Camilo José Cela

Camilo José Cela

La habilidad que tengo es

La habilidad que tengo es la de absorción de litro y medio de agua de un solo golpe por vía anal, [...] si quieren pídeme una palangana y lo demuestro [...] esto lo hace muy poca gente.
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