Lista de Poemas
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Carlos Menem
En estos momentos de turbulencia,
En estos momentos de turbulencia, les voy a dar dos consejos. Como lo hacía Julio César, ese emperador romano. Con el miedo de los tripulantes, los juntaba y les decía 'no temáis, vais con César y su estrella'. Y yo les digo a todos los argentinos: 'no teman, ¡van con Carlos Menem y su estrella!'.
438
Carlos Menem
Ganamos por demolición
Ganamos por demolición
179
Carlos Menem
Los pueblos que olvidan su
Los pueblos que olvidan su historia, repiten la historia. Como nos olvidamos de los acontecimientos de 1955, estuvimos repitiendo esa misma historia al poco tiempo, tumbando al gobierno del Dr. Alfonsín... eh, Frondizi. Son radicales los dos.
137
Carlos Menem
Votaré por la estatización de
Votaré por la estatización de YPF
81
Carlos Menem
Pende sobre nuestras cabezas la
Pende sobre nuestras cabezas la espada de Penélope.
94
Carlos Menem
... la transformación del sistema
... la transformación del sistema educativo que ya está en marcha. Se eliminarán totalmente las escuelas prima— precarias.
90
Carlos Menem
El poder no es un
El poder no es un bien ganancial.
185
Carlos Menem
Menem lo hizo
Menem lo hizo
108
Carlos Menem
En 1995 vamos a ir
En 1995 vamos a ir allí a pasear en barco, a tomar mate, a bañarnos y a pescar.
171
Carlos Menem
Estamos mal, pero vamos bien.
Estamos mal, pero vamos bien.
116
Camilo José Cela
A mí me ganaba por
A mí me ganaba por la palabra, pero si hubiéramos acabado por llegar a las manos le juro a usted por mis muertos que lo mataba antes de que me tocase un pelo. Yo me quise enfriar porque me conocía la carácter y porque de hombre a hombre no está bien reñir con una escopeta en la mano cuando el otro no la tiene.
363
Carlos Menem
Síganme, no los voy a
Síganme, no los voy a defraudar.
104
Camilo José Cela
-Lo que yo quiero -decía
-Lo que yo quiero -decía don Nicolás a su sobrino Pedrito, que hacía unos versos muy finos y estudiaba Filosofía y letras- es una cachonda con arrobas que me haga gozar, ¿me entiendes?, una tía que este apretada que tenga a donde agarrarse. Todo lo demás son monsergas y juegos florales.
285
Camilo José Cela
La mañana, esa mañana eternamente
La mañana, esa mañana eternamente repetida, juega poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, es cucaña, es colmena...
¡Que Dios nos coja confesados!
¡Que Dios nos coja confesados!
302
Camilo José Cela
Se apostó una cena con
Se apostó una cena con los amigos a que llamaba Cojoncio al hijo, y ganó la apuesta. El día del bautizo del niño, su padre, don Estanislao Alba, y sus amigos engancharon una borrachera tremenda. Daban mueras al Rey y vivas a la República Federal. La pobre madre, doña Conchita Ibáñez, que era una santa, lloraba y no hacía más que decir:
-¡Ay, qué desgracia, qué desgracia! ¡Mi marido embriagado en un día tan feliz!
-¡Ay, qué desgracia, qué desgracia! ¡Mi marido embriagado en un día tan feliz!
332
Camilo José Cela
La conocí en el Barceló,
La conocí en el Barceló, el veintitantos de agosto pasado y, a la semana escasa, el día de mi cumpleaños, ¡zas, al catre! Si me hubiera estado como un gili viendo cómo la camelaban y cómo le metían mano los demás, a estas horas estaba como usted.
-Sí, eso está muy bien, pero a mí me da por pensar que eso no es más que cuestión de suerte.
Ventura salto en el asiento.
-¿Suerte? ¡Ahí está el error! la suerte no existe, amigo mío, la suerte es como las mujeres, que se entrega a quienes la persiguen y no a quien las ve pasar por la calle sín decirles ni una palabra.
-Sí, eso está muy bien, pero a mí me da por pensar que eso no es más que cuestión de suerte.
Ventura salto en el asiento.
-¿Suerte? ¡Ahí está el error! la suerte no existe, amigo mío, la suerte es como las mujeres, que se entrega a quienes la persiguen y no a quien las ve pasar por la calle sín decirles ni una palabra.
384
Camilo José Cela
Don José Sierra hizo un
Don José Sierra hizo un sonido raro con la garganta, un sonido que tanto podía significar que si, como que no, como que quizá, como que quién sabe. Don José es un hombre, que a fuerza de tener que aguantar a su mujer, había conseguido llegar a vivir horas enteras, a veces hasta días enteros, sin más que decir, de cuando en cuando, ¡hum!, y al cabo de otro rato, ¡hum!, y así siempre. Era una manera muy discreta de darle a entender a su mujer que era una imbécil, pero sin decirlo claro.
316
Camilo José Cela
-¡Felíz tú! Yo creo que
-¡Felíz tú! Yo creo que no hay tiempo para nada; yo creo que si el tiempo sobra es porque, como es tan poco, no sabemos que hacer con él.
Nati frunció graciosamente la nariz.
-¡Ay, Marco, hijo! ¡No empieces a colarme frases profundas!
Martín se rió.
Nati frunció graciosamente la nariz.
-¡Ay, Marco, hijo! ¡No empieces a colarme frases profundas!
Martín se rió.
341
Camilo José Cela
Celestino se queda perplejo, sin
Celestino se queda perplejo, sin saber qué hacer. Piensa romperle un sifón en la cabeza, por fresco, pero se acuerda:
307
Camilo José Cela
En el servicio aprendió a
En el servicio aprendió a leer, a escribir y a sumar, y perdió la inocencia. Abrió la tahona, se casó, tuvo doce hijos, compró un calendario y se sentó a ver pasar el tiempo. Los patriarcas antiguos debieron ser bastante parecidos al señor Ramón.
360
Camilo José Cela
(...)Y no a los aventureros
(...)Y no a los aventureros foráneos, fascistas y marxistas, que se hartaron de matar españoles como conejos y a quienes nadie había dado vela en nuestro entierro.
308
Camilo José Cela
Seguimos en las mismas inútiles
Seguimos en las mismas inútiles resignaciones...
Es grave confundir la anestesia con la esperanza...
Es grave confundir la anestesia con la esperanza...
315
Camilo José Cela
Si la Virgen de Covadonga
Si la Virgen de Covadonga es pequeñina y galana, ¡QUE SE JODA!
356
Camilo José Cela
La habilidad que tengo es
La habilidad que tengo es la de absorción de litro y medio de agua de un solo golpe por vía anal, [...] si quieren pídeme una palangana y lo demuestro [...] esto lo hace muy poca gente.
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