Citas

Citas para inspirar y reflexionar

Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Por doquier, el auténtico símbolo de la naturaleza es el círculo, que representa el esquema del retorno: tal es de hecho la forma más general de la naturaleza que se desarrolla en todo, desde el curso de los astros hasta la muerte y el nacimiento de los seres orgánicos; sólo a través de ella se hace posible una existencia subsistente dentro de la corriente del tiempo y su contenido, esto es, una naturaleza.

MVR, II, Cap. 41

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Somos tan necios en lo teórico como lo somos incesantemente en lo práctico, pues nos apresuramos de un deseo a su satisfacción y entonces a otro deseo esperando encontrar finalmente la felicidad, en vez de dirigirnos de una vez por todas hacia nosotros mismos, desarraigarnos del querer y permanecer en la conciencia mejor.

HN, I, p. 155, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Para engañarnos a nosotros mismos, vestimos secretamente de precipitación lo que no son más que acciones premeditadas. Pues a nadie como a nosotros mismos embaucamos ni adulamos más a través de refinados artificios.

MdS, III

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Y tal elección es lo único realmente importante.

HN, I, p. 99, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
Podemos entonces desentendernos de la vida y de la muerte. Como polos de esa totalidad, ambos son esenciales y se necesitan el uno al otro.
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
Bajo la cambiante carcasa de sus años, de sus relaciones, incluso de sus conocimientos y formas de ver, se esconde, como un cangrejo en su caparazón, el hombre idénti co y aut éntico, totalmente invariable y siempre el mismo. [apuntes Senilia ]
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Este mundo es el reino del azar y el error: por eso sólo debemos dirigirnos hacia lo que ninguna casualidad puede arrebatarnos, y tan sólo sostenernos y actuar allí donde el error no es posible.

HN, I, pp. 14-15, 1810-1811

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La necedad es el duende que nos enreda tan pronto con esto como con aquello considerándolo deseable: hasta que lo detenemos y vemos el engaño. Por eso cantó Horacio: Nihil admirar i 4 , es decir, no calificar nada de absolutamente deseable ni de absolutamente horroroso.

HN, I, p. 179, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Nos afanamos incansablemente de deseo en deseo [...] sin caer en la cuenta de que intentamos llenar el tonel de las Danaides. [...] Y así nos lanzamos hacia nuevos deseos, casi hasta el infinito, lo que sólo detiene la muerte antes de que siquiera hayamos quedado satisfechos una vez.

MdS, IV

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El hombre debe elevarse sobre la vida, debe saber que cualquier acontecimiento y suceso, sea dichoso o doloroso, no afecta a su mejor y más íntimo yo, que todo es un juego, una competición en la que los contendientes se injurian, y no una grave lucha; de ahí que no deba entrometerse en ningún asunto serio.

HN, I, p. 32, 1812

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Toda exaltación del espíritu se cura con buen juicio: toda alegría y todo dolor desmesurados tienen siempre como base una ilusión, un engaño.

MdS, IV

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

En todas las cosas y circunstancias, el signo distintivo y característico de la naturaleza vulgar, más aún, el sello de la ordinariez, es actuar por imitación y dejarse llevar por el ejemplo de otros: la gran masa está determinada en todas sus acciones y omisiones casi de manera exclusiva por tal motivo. Por el contrario, toda mente que sea un poco reflexiva se reconoce antes que nada por el hecho de que juzga por sí misma, critica y procede según su propio pensamiento 3 .

SVC

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

De lo que verdaderamente carecen las tristes mentes vulgares de las que está repleto el mundo es de dos capacidades estrechamente relacionadas: la de juzgar y la de poseer pensamientos propios.

PP, II, § 48

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Qué hay que desear? Apreciar una puesta de sol de igual forma desde un calabozo o desde un palacio: eso es lo que hay que desear, y nada más. ¿Quién puede alcanzarlo? Todos. ¿Quién lo pretende? Todos. ¿Quién lo obtendrá? Uno entre miles.

HN, I, p. 70, 1813

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Nadie ha vivido en el pasado y nadie vivirá en el futuro; sólo en el presente se da toda vida, su posesión, y nunca puede ser arrancada de él. Es este el único consuelo frente a la transitoriedad del individuo, en tanto que la voluntad de vivir está aquí durante mucho tiempo.

HN, I, p. 486

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La máxima de que «nadie cambia» resulta de una excepcional relevancia práctica: ha de ser la base de nuestra confianza y nuestra prudencia. Confiamos en un amigo tanto más cuando le probamos seria y bruscamente. Al contrario, nadie confía en quien nos ha mentido una vez. Perdonar un ultraje significa permitir su repetición. Uno sólo lo perdona en tanto que no busca venganza: pero no lo olvida y evita la circunstancia para que no vuelva a suceder.

MdS, III

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Lo que repugna al corazón tampoco agrada a la cabeza.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La magia de la lejanía nos presenta paraísos que desaparecen como ilusiones ópticas cuando nos lanzamos hacia ellos.

MVR, II, Cap. 46

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Todos buscan el porqué en vez de considerar el qué 2 ; aspiran a lo lejano en vez de tomar lo cercano; se dirigen hacia fuera en todas direcciones en vez de ir hacia sí mismos, donde todo enigma se resuelve.

HN, I, p. 154, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Conoce la verdad en ti, conócete a ti mismo en la verdad, y verás en un instante que eras tú lo que durante tanto tiempo e inútilmente habías buscado, la anhelada y soñada patria en lo general y en lo particular, y te reconocerás entonces envuelto con asombro en ese lugar: allí se rozan cielo y tierra 1 .

HN, I, p. 17, 1812

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Debemos caer en la cuenta de que la procreación y la muerte han de sernos indiferentes, simples fenómenos que no afectan en absoluto a nuestro ser auténtico, por lo que no debemos temer en modo alguno que la muerte sea nuestro aniquilamiento.

MdS, II

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Tan frecuentemente como muere un hombre, cae un mundo, el que lleva en su cabeza [...]. [Pero] con la muerte y a través de la supresión de la propia persona, el egoísmo experimenta su más definitiva prueba y su total aniquilación. De ahí el miedo a la muerte. La muerte es, así, la lección que el curso de la naturaleza transmite al egoísmo.

HN, III, pp. 202-205, 1825

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El espíritu es eterno en tanto que sea capaz de percibir las cosas desde el punto de vista de la eternidad.

MVR, I, § 34

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La palabra yo es en lo fundamental la mayor equivocación y la fuente de todo engaño.

HN, III, p. 574, 1829

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Por lo general, con las rachas de suerte ocurre lo mismo que con ciertos grupos de árboles, tan agradables a la vista desde la lejanía: cuando uno se adentra en la espesura, la belleza desaparece y uno no sabe dónde se encuentra. Es por esta razón por lo que con frecuencia preferimos la situación del otro a la nuestra.

Spicilegia, p. 295

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El mundo es la objetivación de la voluntad (de vivir). La manifestación más fuerte de la voluntad es el instinto sexual: tal es el ερως 27 de los antiguos, de los antiguos poetas y filósofos, Hesíodo y el propio Parménides cantaron al amor muy significativamente, el ερως fue lo primero, el principio del mundo, lo creador.

HN, I, p. 303, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Quien considere que su existencia se limita a su vida actual, se considera también una nada viviente: pues hace treinta años no era nada, y dentro de otros treinta volverá a no ser nada.

PP, II, § 137

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El sueño se parece a la muerte mucho más de lo que suele pensarse y decirse [...]. La muerte es el sueño en el que la individualidad es olvidada: todo lo demás vuelve a despertar, o más aún, está todavía despierto.

HN, I, p. 317, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La muerte se presenta manifiestamente como el fin del individuo, pero en tal individuo se encuentra la semilla de un nuevo ser. Por ello, de todo cuanto muere, nada muere para siempre, aunque tampoco nada de cuanto nace recibe un ser radicalmente nuevo. Lo que muere se extingue, pero resta un germen del que aflora un nuevo ser que entonces accede a la existencia sin saber de dónde viene ni por qué es como es.

PP, II, § 140

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

[Somos] presa de la ilusión, y esta ilusión es tan real como la vida, como el mismo mundo de los sentidos, pues es una misma cosa con él (el velo de Maya de los hindúes) 26 : en ella se fundan todos nuestros deseos y afanes, que son expresión de la vida, así como la vida sólo es una expresión de la ilusión.

HN, I, p. 104, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La conciencia mejor que mora en mí me alza a un mundo en el que no caben ni personalidad ni causalidad, ni objeto ni sujeto. Mi esperanza y mi fe se sustentan en que esa conciencia mejor (que está más allá de los sentidos y de la temporalidad) llegue a ser mi único estado futuro.

HN , I, p. 42, 1813

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Golpeemos las puertas de los mausoleos y preguntemos a los muertos si querrían volver a ponerse en pie: todos, sin excepción, darán una negativa por respuesta.

MVR, II, Cap. 41

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Por qué huye un animal, temblando y temeroso? ¡Porque es pura voluntad de vivir, sabe que está entregado a la muerte y quiere ganar tiempo!

HN, I, pp. 178-179, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El sueño es un fragmento de muerte que tomamos prestado por anticipado y a cambio del cual de nuevo obtenemos y renovamos la agotada vida de un día. Le sommeil est un emprunt fait à la mort [El sueño es un préstamo hecho a la muerte]. El sueño toma un préstamo de la muerte para el mantenimiento de la vida. O: es el interés provisional de la muerte, la cual es en sí misma el pago del capital. Éste se exigirá tanto más tarde cuanto más abundantes sean los intereses y más regularmente sean pagados.

PP, I, «Aforismos», 20

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Arthur Schopenhauer
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La vida es un juego en el que el cuerpo, en tanto que muere y ha de ser deshabitado, es la apuesta. Depende de nosotros si arriesgamos por ella, es decir, si queremos costear las alegrías y los sufrimientos de la vida, o abandonar la apuesta y tan sólo esperar a que nos despidan de la mesa de juego 23 .

HN, I, p. 165, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El cuerpo del hombre y de los animales no es más que su voluntad hecha fenómeno, su voluntad puesta como objeto en el espacio. Su vida es el desarrollo de esa voluntad en el tiempo, su autoconocimiento, la exposición histórica de su sí mismo, variaciones sobre el eterno tema, que es el carácter inteligible, el espejo en el que el sujeto (es decir, su voluntad) se ve y se asusta de sí mismo 22 .

HN, I, p. 144, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El mundo como cosa en sí es una enorme voluntad que no sabe lo que quiere, pues sabe sin más que quiere, en tanto que es voluntad y no otra cosa.

HN, I, p. 169, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

A lo largo de la vida la voluntad comunica su carácter infatigable al corazón, ese primer motor del organismo, que se convierte así en símbolo y sinónimo suyo.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El estado al que nos hace pasar la muerte se nos presenta sin más como una nada absoluta. Aunque esto expresa únicamente que la muerte es algo que nuestro intelecto (ese instrumento surgido para servir solamente a la voluntad) es del todo incapaz de pensar 21 .

MVR, II, Cap. 41

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El instinto es el sentido de la sexualidad; y los cinco sentidos son los suplentes del instinto para el individuo.

HN, IV 1, p. 102, 1832

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Toda nuestra vida es una continua lucha 20 contra obstáculos que al final obtienen el triunfo.

HN, IV, 1, p. 101, 1832

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Quién echa aún de menos la justicia retributiva? Lo que más teme el malvado lo tiene garantizado: la muerte. También el mejor tiene tal certeza, pero él no la teme, pues no quiere la vida. Ser el más malvado no es más que querer vivir la vida al máximo 17 .

HN, I, p. 298, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
¿De qué manera podría soportar la voluntad de vivir esta vacía, hueca y dolorosa existencia por un tiempo sin fin si la muerte y su hermano, el nacimiento, no renovaran el intelecto para cada voluntad individual, siendo así el Leteo que le arrebata a lo insoportable al menos la monotonía, en tanto que hace aparecer como algo nuevo lo que siempre se reitera millones de veces? [Apuntes Senilia, empleado en PP, II, § 140]
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Mi vida en el mundo real es un elixir agridulce, consistente, como mi existencia en general, en una continua adquisición de conocimiento, en una obtención de comprensión que se refiere a ese mundo real y a mi relación con él. El contenido de ese conocimiento resulta triste y sofocante, pero la forma del conocimiento en general, aquella obtención de comprensión e inmersión en la verdad, es agradable y, curiosamente, mezcla su dulzura con la amargura.

HN, I, p. 375, 1816

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La pérdida del intelecto que con la muerte sufre la voluntad (que es el núcleo del fenómeno que aquí sucumbe y que, como cosa en sí, es indestructible) es justamente el Leteo 15 de la voluntad individual, sin el cual ella se acordaría de los numerosos fenómenos de los cuales ya ha sido núcleo. Cuando uno muere debería desechar su individualidad como ropa vieja, y alegrarse de la ropa nueva y lustrosa que entonces obtendrá a cambio, tras la enseñanza recibida 16 .

PP, II, § 140

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Lo que nos hace casi inevitablemente personas ridículas es la seriedad con la que tratamos todo momento presente, cada uno de los cuales lleva consigo y en sí mismo una ilusión necesaria. Sólo unos pocos y egregios espíritus han podido pasar por encima de ello, para convertirse en quienes ríen.

HN, I, p. 24, 1812

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El individuo tiene que actuar conforme a sus circunstancias externas de igual forma que, en química, está estipulado cómo reaccionará un cuerpo ante un reactivo.

MdS, III

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Sólo el curso vital de cada individuo tiene unidad, conexión y un auténtico significado: hay que retener esta idea como una enseñanza cuyo sentido es moral. [...] En cada microcosmos se halla todo el macrocosmos y éste no contiene nada más que aquél. [...] Lo que narra la historia es, de hecho y solamente, el largo, arduo e intrincado sueño de la humanidad.

MVR , II, Cap. 38

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