De lo que verdaderamente carecen las tristes mentes vulgares de las que está repleto el mundo es de dos capacidades estrechamente relacionadas: la de juzgar y la de poseer pensamientos propios.
De lo que verdaderamente carecen las tristes mentes vulgares de las que está repleto el mundo es de dos capacidades estrechamente relacionadas: la de juzgar y la de poseer pensamientos propios.