Lista de Poemas
Fragmento de una carta a su madrastra (Lucrezia Cortigiani, cuarta mujer de Ser Piero da Vinci), y a sus hermanas (Violante y Margarita).
Al fin he descubierto que este maestro Juan de los Espejos había hecho todo esto por dos razones: primero, porque pensó que mi venida aquí lo ha privado de la relación y el favor de Vuestra Señoría; y segundo, porque dice que su nueva habitación le conviene para trabajar los espejos con mis criados, que ha convertido en enemigos míos y a quienes ha inducido a dejarle su taller donde fabrica, con otros obreros, muchos espejos que manda vender en las ferias.
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El segundo incidente consistió en que, habiéndose establecido con tienda aparte, provisto de banco e instrumentos, dormía en ella y trabajaba para otros; iba después a comer con los suizos de la guardia, gente holgazana, y que por eso se entendían bien con él. Y frecuentemente salían de a dos o tres, armados de escopetas, a cazar pájaros en los viejos monumentos, y no volvían hasta la noche.
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Me he alegrado tanto, Ilustrísimo Señor mío, del restablecimiento tan deseado de vuestra salud, que me he sentido libre casi de mi propio mal.
En tiempo de paz, creo poder muy bien parangonarme con cualquier otro en materia de arquitectura, en proyectos de edificios, públicos o privados, y en la conducción de aguas de un lugar a otro.
Y si alguna de las cosas antedichas parecieran imposibles e infactibles, me ofrezco de buena gana a experimentarlas en vuestro parque, o en el lugar que más agrade a Vuestra Excelencia, a quien humildemente me recomiendo.
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