Al fin he descubierto que este maestro Juan de los Espejos había hecho todo esto por dos razones: primero, porque pensó que mi venida aquí lo ha privado de la relación y el favor de Vuestra Señoría; y segundo, porque dice que su nueva habitación le conviene para trabajar los espejos con mis criados, que ha convertido en enemigos míos y a quienes ha inducido a dejarle su taller donde fabrica, con otros obreros, muchos espejos que manda vender en las ferias.