Arte
Jorge Luis Borges
Browning resuelve ser poeta
descubro que he elegido
la más curiosa de las profesiones humanas,
salvo que todas, a su modo, lo son.
Como los alquimistas
que buscaron la piedra filosofar
en el azogue fugitivo,
haré que las comunes palabras
-naipes marcados del tahúr, moneda de la plebe-
rindan la magia que fue suya
cuando Thor era el numen y el estrépito,
el trueno y la plegaria.
En el dialecto de hoy
diré a mi vez las cosas eternas;
trataré de no ser indigno
del gran eco de Byron.
Este polvo que soy será invulnerable.
Si una mujer comparte mi amor
mi verso rozará la décima esfera de los cielos concéntricos;
si una mujer desdeña mi amor
haré de mi tristeza una música,
un alto río que siga resonando en el tiempo.
Viviré de olvidarme.
Seré la cara que entreveo y olvido,
seré Judas que acepta
la divina misión de ser traidor,
seré Calibán en la ciénaga,
seré un soldado mercenario que muere
sin temor y sin fe,
seré Polícrates que ve con espanto
el anillo devuelto por el destino,
seré el amigo que me odia.
El persa me dará el ruiseñor y Roma la espada.
Máscaras, agonías, resurrecciones,
destejerán y tejerán mi suerte
y alguna vez seré Robert Browning.
"La rosa profunda" (1975)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 390 e 391 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Fernando Pessoa
COMEDY
Once in a theatre comic
’Tween acts I pondered to see
On a column sculptured, wide and comic,
The grinning mask of Comedy;
And broad and wild in satyr-glee,
The grinning face of Comedy.
II.
«Ah,» said I, «face merry and comic,
There is happiness in thee,
Few faces like thine, wide-mouth'd and comic,
Oh, grinning face of Comedy;
Boisterously wrinkled, ugly and free,
The grinning mask of Comedy.»
III.
But as I gazed at the face that smiled,
With mine eyes half-dreamfully,
«Ah,» said I, «it is forced and wild,
Untrue smile of pitiless glee;
Forcedly wrinkled, unreal, unfree,
Hard-grinning mask of Comedy.»
IV.
And I trembled — now it no longer smiled,
It had forcedly smiled — now not even so.
Oh, fearful face, terribly wild,
Terribly silent face or woe;
Worn, hysterical, mad, unfree,
Woe-twisted face of Comedy.
Rui Costa
A peça
A menina à porta do teatro
não faz parte da peça. Pelo
menos até ao momento
em que começo a imaginar-lhe
um outro vestido. Ela vê o
aproximar-me da porta e
quase olha para o escuro
da sala: Percebe-se que
acabo de fazer uma escolha.
Ela agora vai esquecer-se de
mim, inventar um homem que
entra numa sala como a fugir
da luz.
E no entanto é isto que fizemos
sempre.
Rui Costa
breve ensaio sobre a potência 19
Deus sempre feito à imagem do homem
que o cria. Fabricam-se punhais para matar
com menos requinte do que as mãos; e
o crime continua a ser a mais antiga forma
da pureza. O primeiro artista pintava o
animal que queria seduzir. Dava-lhe uma
luz imóvel e amava-o deitado no tempo.
Rui Costa
Não são poemas
Não são poemas o que eu escrevo
São casas onde os pássaros esperam.
Nas suas janelas coincide o mundo.
Nos seus esteios resvalam gigantes.
Algumas vezes ódio.
Algumas vezes amor.
Não são mortalhas incondicionais do medo.
O HÓSPEDE DA CASA NÃO
TEM O DEVER DE SER FELIZ!
Não são poemas que eu escrevo
São espelhos onde os rostos principiam.
Amália Bautista
Nu de mulher
Para ti nunca passei de um bloco
de mármore. Esculpiste nele o meu corpo,
um corpo de mulher branco e formoso,
em que não viste nada a não ser pedra
e o orgulho, isso sim, do teu trabalho.
Nunca imaginaste que eu te amava
e que tremia quando, docemente,
me modelavas os seios e os ombros,
ou alisavas as coxas e o ventre.
Hoje, estou num jardim, onde suporto
os rigores do frio pelo Inverno,
e no Verão aqueço de tal modo
que nem sequer os pardalitos vêm
pousar nas minhas mãos pois estas queimam.
Mas, de tudo isto, o que mais me dói
é baixar a cabeça e ver a placa:
”Nu de mulher”, como há tantas outras.
Nem te lembraste de me dar um nome.
Filipa Leal
O círculo temporário
I.
Na cidade não se falava de amor
mas eu amava
e resistia à cidade
porque falava de amor.
II.
Uns viviam em ruas com nome
de escultor,
outros viviam em ruas com nome
de pintor,
muito poucos viviam em ruas com nome
de gente.
III.
Na cidade tudo era circular:
terminava no mesmo ponto
em que começava.
Redondos, inúteis,
sobrevivíamos
como as montanha lá ao fundo.
Jorge Luis Borges
1971
Dos hombres caminaron por la luna.Otros después. ¿Qué puede la palabra,
qué puede lo que el arte sueña y labra,
ante su real y casi irreal fortuna?
Ebrios de horror divino y de aventura,
esos hijos de Whitman han pisado
el páramo lunar, el inviolado
orbe que, antes de Adán, pasa y perdura.
El amor de Endimión en su montaña,
el hipogrifo, la curiosa esfera
de Wells, que en mi recuerdo es verdadera,
se confirman. De todos es la hazaña.
No hay en la tierra un hombre que no sea
hoy más valiente y más feliz. El día
inmemorial se exalta de energía
por la sola virtud de la Odisea
de esos amigos mágicos. La luna,
que el amor secular busca en el cielo
con triste rostro y no saciado anhelo,
será su monumento, eterna y una.
"El oro de los tigres", (1972)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 352 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Dos versiones de Ritter, Tod und Teufel
Bajo el yelmo quimérico el severo
perfil es cruel como la cruel espada
que aguarda. Por la selva despojada
cabalga imperturbable el caballero.
Torpe y furtiva, la caterva obscena
lo ha cercado: el Demonio de serviles
ojos, los laberínticos reptiles
y el blanco anciano del reloj de arena.
Caballero de hierro, quien te mira
sabe que en ti no mora la mentira
ni el pálido temor. Tu dura suerte
es mandar y ultrajar. Eres valiente
y no serás indigno ciertamente,
alemán, del Demonio y de la Muerte.
II
Los caminos son dos. El de aquel hombre
de hierro y de soberbia, y que cabalga,
firme en su fe, por la dudosa selva
del mundo, entre las befas y la danza
inmóvil del Demonio y de la Muerte,
y el otro, el breve, el mío. ¿En qué borrada
noche o mañana antigua descubrieron
mis ojos la fantástica epopeya,
el perdurable sueño de Durero,
el héroe y la caterva de sus sombras
que me buscan, me acechan y me encuentran?
A mí, no al paladín, exhorta el blanco
anciano coronado de sinuosas
serpientes. La clepsidra sucesiva
mide mi tiempo, no su eterno ahora.
Yo seré la ceniza y la tiniebla;
yo, que partí después, habré alcanzado
mi término mortal; tú, que no eres,
tú, caballero de la recta espada
y de la selva rígida, tu paso
proseguirás mientras los hombres duren.
Imperturbable, imaginario, eterno.
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 324 e 325| Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
The unending gift
Ahora, en New England, sé que ha muerto. Sentí, como otras
veces, la tristeza de comprender que somos como un sueño.
Pensé en el hombre y en el cuadro perdidos.
(Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales.)
Pensé en un lugar prefijado que la tela no ocupará.
Pensé después: si estuviera ahí, sería con el tiempo una cosa más,
una cosa, una de las vanidades o hábitos de la casa;
ahora es ilimitada, incesante, capaz de cualquier forma y
cualquier color y no atada a ninguno.
Existe de algún modo. Vivirá y crecerá como una música y
estará conmigo hasta el fin. Gracias, Jorge Larco.
(También los hombres pueden prometer, porque en la promesa
hay algo inmortal.)
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 302 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Invocación a Joyce
solitarios y muchos,
jugábamos a ser el primer Adán
que dio nombre a las cosas.
Por los vastos declives de la noche
que lindan con la aurora,
buscamos (lo recuerdo aún) las palabras
de la luna, de la muerte, de la mañana
y de los otros hábitos del hombre.
Fuimos el imagismo, el cubismo,
los conventículos y sectas
que las crédulas universidades veneran.
Inventamos la falta de puntuación,
la omisión de mayúsculas,
las estrofas en forma de paloma
de los bibliotecarios de Alejandría.
Ceniza, la labor de nuestras manos
y un fuego ardiente nuestra fe.
Tú, mientras tanto, forjabas
en las ciudades del destierro,
en aquel destierro que fue
tu aborrecido y elegido instrumento,
el arma de tu arte,
erigías tus arduos laberintos,
infinitesimales e infinitos,
admirablemente mezquinos,
más populoso que la historia.
Habremos muerto sin haber divisado
la biforme fiera o la rosa
que son el centro de tu dédalo,
pero la memoria tiene sus talismanes,
sus ecos de Virgilio,
y así en las calles de la noche perduran
tus infiernos espléndidos,
tantas cadencias y metáforas tuyas,
los oros de tu sombra.
Qué importa nuestra cobardía si hay en la tierra
un sólo hombre valiente,
qué importa la tristeza si hubo en el tiempo
alguien que se dijo feliz,
que importa mi perdida generación,
ese vago espejo,
si tus libros la justifican.
Yo soy los otros. Yo soy todos aquellos
que ha rescatado tu obstinado rigor.
Soy los que no conoces y los que salvas.
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 321 e 322 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Liz Christine
Dor
A dor é intragável
E é patética essa poesia
Não, na falta de companhia
Nem existe poesia
Arte é relação
E quanto mais pessoas à minha volta
Mais eu me sinto entregue
À solidão
E nem há ódio nem revolta
Que a inércia me carregue
Nada faço em depressão
Quero o prazer de viver de volta
Porque arte é paixão
Que sustenta e alimenta
O desejo
De viver e criar
E quando me vejo
Chorando
Amar
Anulando
A angústia e o vazio
Porque amor é o sentido
E sem ele nada crio
E ele é você
Meu amor pervertido
Agora você lê
O que prefiro esconder
Os fetiches? A depravação?
Eu preciso dizer
Que onde há paixão
Não existe nunca depravação
Baixaria
Não é fuder amando
Nem escrever poesia
Estando
Nua
Baixaria
É chorar
O sofrimento sempre me parece
Vulgar
E só amor me abastece
Para criar
Odeio a dor
E adoro me expor
Para me enxergar
E me conhecer
Florescer
Tão
Perfumada
Mergulhada
Em paixão
Venha à tona
Poesia
Aroma
Que me guia
Se não estou apaixonada
Eu me sinto desnorteada
António Ramos Rosa
Ponto — Traço
na planície branca
e uma pergunta no silêncio
resolve-se na luz
de uma outra folha inatingível
nudez de evidência ou
de um equilíbrio súbito suspenso
de um contorno novo
uma prosa branca
o desvio de um sulco
ou haste
perpendicular à lentidão do curso
o nome que ascende e principia o fluxo
que não cessa aqui
António Ramos Rosa
Uma Caligrafia Calma
ou linha
e forma o espaço no tempo
e o espaço acaricia
a fluida razão de uma caligrafia
o dia (hipótese)
inerte. Sem nenhum sopro
ou voo de escrita.
A loucura fácil dos vocábulos.
Um fogo?
Outra razão de ser.
Razão-surpresa.
Um novo alento
nas palavras-mãos.
Uma linha, um bloco, uma cor — o espaço.
Separadas sílabas.
Pétalas.
O tempo necessário de atingir as margens.
Quem habita o bloco transparente?
Compacto?
A noite varre.
A noite varrerá.
Quem dispõe de uma cor feliz
modula
a carícia de ser.
Um bloco na noite.
Um bloco de acaso.
Uma caligrafia calma, isenta,
liberta um bloco do espaço.
Carlos Drummond de Andrade
O Elefante
de meus poucos recursos.
Um tanto de madeira
tirado a velhos móveis
talvez lhe dê apoio.
E o encho de algodão,
de paina, de doçura.
A cola vai fixar
suas orelhas pensas.
A tromba se enovela,
é a parte mais feliz
de sua arquitetura.
Mas há também as presas,
dessa matéria pura
que não sei figurar.
Tão alva essa riqueza
a espojar-se nos circos
sem perda ou corrupção
E há por fim os olhos,
onde se deposita
a parte do elefante
mais fluida e permanente.
alheia a toda fraude.
Eis meu pobre elefante
pronto para sair
à procura de amigos
num mundo enfastiado
que já não crê nos bichos
e duvida das coisas.
Ei-lo, massa imponente
e frágil, que se abana
e move lentamente
a pele costurada
onde há flores de pano
e nuvens, alusões
a um mundo mais poético
onde o amor reagrupa
as formas naturais.
Vai o meu elefante
pela rua povoada,
mas não o querem ver
nem mesmo para rir
da cauda que ameaça
deixá-lo ir sozinho.
É todo graça, embora
as pernas não ajudem
e seu ventre balofo
se arrisque a desabar
ao mais leve empurrão.
Mostra com elegância
sua mínima vida,
e não há na cidade
alma que se disponha
a recolher em si
desse corpo sensível
a fugitiva imagem,
o passo desastrado
mas faminto e tocante.
Mas faminto de seres
e situações patéticas,
de encontros ao luar
no mais profundo oceano,
sob a raiz das árvores
ou no seio das conchas,
de luzes que não cegam
e brilham através
dos troncos mais espessos.
Esse passo que vai
sem esmagar as plantas
no campo de batalha,
à procura de sítios,
segredos, episódios
não contados em livro,
de que apenas o vento,
as folhas, a formiga
reconhecem o talhe,
mas que os homens ignoram,
pois só ousam mostrar-se
sob a paz das cortinas
à pálpebra cerrada.
E já tarde da noite
volta meu elefante,
mas volta fatigado,
as patas vacilantes
se desmancham no nó
Ele não encontrou
o de que carecia,
o de que carecemos,
eu e meu elefante,
em que amo disfarçar-me.
Exausto de pesquisa,
caiu-lhe o vasto engenho
como simples papel.
A cola se dissolve
e todo seu conteúdo
de perdão, de carícia,
de pluma, de algodão,
jorra sobre o tapete,
qual mito desmontado.
Amanhã recomeço.
António Ramos Rosa
Portão do Jardim Deserto
(KLEE)
É talvez Inverno.
Talvez. Mas
as labaredas amarelas
das ervas a cada lado do portão?
Umas incendeiam o muro,
as outras mais rasas
contrastam com o roxo
de um solo de sombra e humidade.
Mas já o verde do portão
ou só talvez o espaço entre os umbrais
clama o abandono frio de um esplendor:
uma porta ou o vazio.
Talvez um espelho que nada reflecte
em obscura transparência
— mas de quê?
Uma pequena chama fulva apenas arde
nas ervas ressequidas
e algumas linhas se adivinham.
Para além do muro
a densidade da distância
em superfície, todavia, é aliança.
Mas no jardim, no chão de cinza azul
as hastes dançam
uma estação de estrela.
Carlos Drummond de Andrade
Fragilidade
em torno do elemento essencial — inatingível.
Fogem nuvens de verão, passam aves, navios, ondas,
e teu rosto é quase um espelho onde brinca o incerto movimento,
ai! já brincou, e tudo se fêz imóvel, quantidades e quantidades
de sono se depositam sobre a terra esfacelada.
Não mais o desejo de explicar, e múltiplas palavras em feixe
subindo, e o espírito que escolhe, o olho que visita, a música
feita de depurações e depurações, a delicada modelagem
de um cristal de mil suspiros límpidos e frígidos: não mais
que um arabesco, apenas um arabesco
abraça as coisas, sem reduzi-las.
João Gulart de Souza Gomos
O Autor
Como poeta, publicou os livros ANDA LUZ, TODO DESEJO, SOB A PELE e FRACTAIS, além de ter participado de dezenove antologias literárias, sendo quatro internacionais (EUA, Itália, Coréia do Sul e Espanha). Possui dezenove prêmios literários.
Lança, em março, A GREVE GERAL, peça teatral e MAIS FRACTAIS, hai-kais em diskete (Power Point). Os trabalhos apresentados abaixo fazem parte do seu novo livro de poesias CRIAÇÃO, ainda INÉDITO!
Luís Delfino
O Cristo e a Adúltera
VII
Tenho em frente de mim um deus: que importa o resto?
Vai fazer um milagre... Olhai, vede o seu gesto.
Uma pobre mulher corrida e quase nua,
Deita-te aos pés, Jesus, o clarão de uma lua.
Ela acolheu-se a ti e nela a formosura!
Que abismos nessa carne, e que luz nessa alvura!
Canta invisível nela um sol; ouço-lhe o trilo.
Não é Vênus de Cos, não é Vênus de Milo:
É vênus doutro mar, é deusa doutra espuma.
Bela, não se parece enfim com deusa alguma:
É o belo-ideal fundido de outra idéia:
Prometeu desta vez roubando a luz divina
Coalhou-a, como pode e ninguém imagina,
E fez dela o ideal da mulher da Judéia...
VIII
Olha a pobre mulher: esta mulher amante
Esta manhã ainda, ao aço rutilante,
Reviu seu rosto belo, enrolou seus cabelos,
Perfumou-os de mirra, untou-os de mamono,
Cacheou-os na testa em múltiplos novelos,
Enquanto lhe dormia ainda um pouco o sono
Entre os cílios; enquanto em sua face linda
Com um longo beijo o sol não a acordara ainda.
Mas se à festa do leão não resiste a leoa,
Caiu esta, que é bela, e além de tudo é boa.
Deus, que os sóis pelo céu andar em luta veda,
Deu-lhe a beleza — o abismo, e deu-lhe o amor — a queda.
Que dorso! Aquele branco e luminoso dorso!...
Aquele seio, aonde as pomas rutilantes
Vão nas asas fugir, sem fazer um esforço,
Vão fugir, adejar por esses céus distantes,
Ai! tão perto do céu! ai! tão fora do ninho!
Vejo-as quase a saltar do transparente linho:
Quero-os em pé, a luz, quero ver tudo isto...
O teu vasto linhol 'stá-m'a escondendo, ó Cristo.
O irradiar do torso esplêndido da adúltera
Vale o linhol de um deus, vale a inconsútil púrpura.
Caiu? — Quero alteada essa cabeça fina,
Ver um colo que ondula e como flor se inclina
Na haste flexível: sim, quero ver como rola
Na pequenina orelha a egipciana argola;
E erguida e a mover-se, a andar, a rir, sim! vê-la:
Ver se a estrela é que a vence, ou se ela vence a estrela.
Mas enquanto ela jaz a tua sombra santa,
Enquanto esta mulher gentil não se levanta,
E espera em tua força, ó Jesus, certo abrigo...
Ficarei junto dela, ó mármore, e contigo.
Imagem - 02150002
Publicado no livro O Cristo e a Adúltera (1941).
In: DELFINO, Luiz. Poemas escolhidos. Sel. e introd. Nereu Corrêa. Florianópolis: Fundação Catarinense de Cultura, 1982. p.133-135
NOTA: Poema composto de 19 parte
Frei Francisco de São Carlos
Canto VI [Ali no débil feno reclinado
Ali no débil feno reclinado
Se via por dois brutos adorado,
O tenro Amor Jesus, recém-nascido;
Tritando ao ar, em fachas envolvido.
(...)
Pasmou a natureza de tal vista:
Tudo se reanimou: e o destro artista
O segredo encontrou maravilhoso,
Que faz seu atrevido, seu garboso.
E tu das artes todas que és princesa,
Muda eloquência, maga gentileza,
Pintura, teus pincéis santificaste,
Quando a primeira vez delineaste
Um Deus, tingindo os lábios na doçura
Do seio de uma débil criatura.
(...)
Publicado no livro A Assunção (1819).
In: SÃO CARLOS, Frei Francisco de. A Assunção: poema composto em honra da Santa Virgem, por Frei Francisco de São Carlos, franciscano reformado da província da Conceição do Brasil e natural do Rio de Janeiro. Pref. Fernandes Pinheiro. Rio de Janeiro: Livr. de B. L. Garnier, 1862. p.172
NOTA: Esse trecho descreve um dos quadros pintados no carro que conduz Nossa Senhora ao céu, representando cenas de sua vid
Jorge Luis Borges
Leones
Ni del jaguar los signos prefijados
Ni del gato el sigilo. De la tribu
Es el menos felino, pero siempre
Ha encendido los sueños de los hombres.
Leones en el oro y en el verso,
En patios del Islam y en evangelios,
Vastos leones en el orbe de Hugo,
Leones de la puerta de Micenas,
Leones que Cartago crucifica.
En el violento cobre de Durero
Las manos de Sansón lo despedazan.
Es la mitad de la secreta esfinge
Y la mitad del grifo que en las cóncavas
Grutas custodia el oro de la sombra.
Es uno de los símbolos de Shakespeare.
Los hombres lo esculpieron con montañas
Y estamparon su forma en las banderas
Y lo coronan rey sobre los otros.
Con sus ojos de sombra lo vio Milton
Emergiendo del barro el quinto día,
Desligadas las patas delanteras
Y en alto la cabeza extraordinaria.
Resplandece en la rueda del Caldeo
Y las mitologías lo prodigan.
Un animal que se parece a un perro
Come la presa que le trae la hembra.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 484 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Zuca Sardan
Mal Comparando
já arrancava
com o leitor pagando
bandeira dois.
In: SARDAN, Zuca. Osso do coração. Il. do autor. Campinas: Ed. da Unicamp, 1993. (Matéria de poesia)
João Moura Jr.
Nadando
talvez o melhor estilo
para um poeta moderno
seja o estilo clássico, ou
nado de peito. Ele exige
certa contenção. Você
desliza nágua mansa-
mente, como se hesitasse.
Ao atingir a borda, é
impossível virar cam-
balhota, daí talvez ele
ser chamado clássico, ou
quem sabe é porque é o que serve
melhor para se observar
o que se passa ao redor,
isto é, fotografá-lo, ou
— evitando o anacronismo,
e já que falamos de água —
espelhá-lo, visto que o
espelho é por excelência
a metáfora do clássico.
Nadar é como uma cobra:
um constante enrodilhar-se
em pensamento por vezes
nada sublimes (que belo
traseiro ali adiante, etc.);
daí, em vez de estilo clássico,
talvez fosse mais correto
falar-se em mescla de estilos.
Nadar: um poema longo
em redondilha maior
com andamento de prosa
em que é difícil manter
o mesmo ritmo sempre
(Poe não dizia que um poema
deve necessariamente
ser breve?). Começa-se a
arfar, os músculos pesam,
respira-se irregular-
mente, o nado, apesar de
clássico, agora assemelha-se
a um poema moderno
(ou a um desaprendizado),
um poema que tivesse
uma piscina por tema,
e um nadador que insistisse,
já que escrever poesia
(principalmente hoje em dia)
é uma espécie de nada.
Nada. Nada. Nada. Nada.
Carlos Drummond de Andrade
Brinde No Juízo Final
poetas de elixir de inhame e de tonofosfã,
chegou vossa hora, poetas do bonde e do rádio,
poetas jamais acadêmicos, último ouro do Brasil.
Em vão assassinaram a poesia nos livros,
em vão houve putschs, tropas de assalto, depurações.
Os sobreviventes aqui estão, poetas honrados,
poetas diretos da Rua Larga.
(As outras ruas são muito estreitas,
só nesta cabem a poeira,
o amor
e a Light.)