Lista de Poemas
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José Martí
Tengo Un Huésped
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Gustavo Adolfo Bécquer
Rima Xxi
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Santiago Montobbio
Capítulo Vii
jamás tuve vocación de serlo. Así que si he hablado
de túneles, balcones y otras despedidas
que marcaban el suspenso de un corazón
a quien el recuerdo de ventanas carcomía
no ha sido por una especial propensión hacia estas cosas
sino porque se canta lo que se muerde y así
palabra es sólo lo que ama y lo que duele y lo que pasa
del mismo exacto modo que resulta
vivir injusto
o sufrir inútil.
Mas
aunque se canta
lo que se muerde
algunas veces pienso
que en vez de ir levantando acta
de lo que con el tiempo va muriendo
quizá debería haber intentado
con nostalgias y fulgores construir
unos tapices lo suficientemente amables
como para que pudiera por ellos pasearse
sin congojas la mirada.
¿Pero a quién pueden interesarle las mentiras?
Lejos de la grata compañía que dicen que dan las otras
voces,
hecha con lo que tuve cerca o con lo que pude y nada más
que por no perder la dignidad del todo, mi poesía
sólo puede valer lo que mi vida.
Gabriela Mistral
El Corro Luminoso
corro de mil niñas
a mi alrededor:
¡oh Dios, yo soy dueña
de este resplandor!
En la tierra yerma,
sobre aquel desierto
mordido de sol,
¡mi corro de niñas
como inmensa flor!
En el llano verde,
al pie de los montes,
que hería la voz,
¡el corro era un solo
divino temblor!
En la estepa inmensa,
en la estepa yerta
de desolación,
¡mi corro de niñas
ardiendo de amor!
En vano quisieron
quebrarme la estrofa
con tribulación:
¡el corro la canta
debajo de Dios!
José Antonio Ramos Sucre
El Caballero Del Lucero
He recorrido el territorio de Elsinor para allegar
noticias acerca de Ofelia. Se atreve a comparecer, durante el
plenilunio, en el sitio donde perdió la vida. Allí mismo
se cultivan, por mi consejo, las flores de su cabellera y las
vírgenes lugareñas se abstienen de profanarlas.
Yo intentaba atravesar un puente de fresno cuando
una anciana me detuvo para invitarme a seguir la jornada con mis pies.
Yo faltaba a la modestia con explorar a caballo el reino hundido en la
pesadumbre.
El acento metálico y frío de una
trompeta me llenó de espanto. Un alférez la soplaba desde
la azotea visitada por el espectro.
La anciana se retrajo de tomar en cuenta el sonido
lúgubre. De otro modo, me dijo, quedaba yo cautivo en el
circuito de la melancolía.
Desprendió la rama de un sauce para componer
una imitación de la corona silvestre de la heroína.
Sus avisos me alejaron para siempre del
ámbito de la desgracia en donde circulaba el pensamiento
desesperado de Hamlet. Mi caballo debía sacarme por sí
mismo y sin el gobierno de mi mano a un lugar saludable y yo me
abandoné a su trote incierto. Sobresaltó con su relincho,
el día siguiente, los cisnes y las cigüeñas de
Copenhague.
Enrique Villagrasa González
La Ofrenda
y encerrada tras los labios
ella espera
la luz del día
y su brisa húmeda.
Todo bulle cuando la noche,
tu mirada y sus manos.
El tiempo estremecido
anhela sonrisas y besos,
pausado todo. Sexo y vida
y en el sentir de las sombras
volver a poseerte.
Duerme mujer tus sueños
tu cuerpo es tuyo.
José Martí
Dentro De Mí
De mi corazón he labrado sus riendas:
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Me pareció bien enfrenar a la fiera.
Antes, cual la llama que en la estera prende,
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
Y al juicio he subido en el león a caballo:
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Dentro de mí hay un león enfrenado.
Oliverio Girondo
El Uno Nones
plenicorrupto nones consentido apenas por el cero
que al ido tiempo torna con sus catervas súcubos sexuales y
su fauna de olvido
El uno yo subánima
aunque insepulto intacto bajo sus multicriptas con trasfondos de arcadas
que auto nutre sus ecos de sumo experto en nada
mientras crece en abismo
El uno solo en uno
res de azar que se orea ante la noche en busca de sus límites
perros
y tornasol lamido por innúmeros podres se interllaga lo oscuro
de su yo todo uno
crucipendiente sólo de sí mismo
Santiago Montobbio
Et Labora
nunca fue recuerdo, creer haber hundido un rostro
y al volver de una mañana darse cuenta
de que sigue inundando nuestro adentro;
aventurarse ingenuo en las piruetas
por fingir que puede desterrarse
la espantosa verdad de los sonidos
u otra vez descubrir, en el envés del tiempo,
que todo lo que pude ser tan sólo era
ser contigo:
estos
son
los trabajos del amor, aquel extraño mar
que vivir nos fue haciendo lejanísimo.
Gabriela Mistral
Todo Es Ronda
jugando la tierra a espiar...
Los trigos son talles de niñas
jugando a ondular..., a ondular...
Los ríos son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar...
Las olas son rondas de niñas,
jugando la Tierra a abrazar...
Meira Delmar
Soneto A La Rosa
Huía de sí misma perseguida
por su propia hermosura repetida
en pétalos y en rosa jubilosa.
Con un alto vaivén de mariposa
la rosa, ya en el aire, detenida
quedaba entre la luz, estremecida
de aromas y de fuga luminosa.
Inmóvil sobre el viento desvelado
en rosa de vitral se convertía
la rosa del temblor atormentado.
El día la tocaba. Y era el día
en torno de la rosa, desalado
arroyo de insistente melodía.
Enrique Villagrasa González
Blancos Versos
fueron alcanzados por la sombra
y los poetas del mundo temblaron
en sus tumbas unos,
otros en sus agujeros.
Y amanecieron con el lenguaje roto,
a la luz de la luna;
y las estrellas brillaron al otro lado
del espejo de la línea negra.
La memoria sólo recuerda oscuridad:
otra vez la noche se filtra
ventana arriba como la tarde.
La poesía ya no es.
Tan sólo quiero
blancos versos, de nuevo.
José Martí
Fuera Del Mundo
Sin recordar a su infeliz cautivo,
A un trabajo servil sujeto vivo
Que a la muerte temprano me conduce.
Mas hay junto a mi mesa una ventana
Por donde entra la luz; y no daría
Este rincón de la ventana mía
¡Por la mayor esplendidez humana!
Gustavo Adolfo Bécquer
Rima Xx
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.
Gabriela Mistral
Los Que No Danzan
dijo: «¿Cómo danzo yo?»
Le dijimos que pusiera
a danzar su corazón...
Luego dijo la quebrada:
«¿Cómo cantaría yo?»
Le dijimos que pusiera
a cantar su corazón...
Dijo el pobre cardo muerto:
«¿Cómo danzaría yo?»
Le dijimos: «Pon al viento
a volar tu corazón...»
Dijo Dios desde la altura:
«¿Cómo bajo del azul?»
Le dijimos que bajara
a danzarnos en la luz.
Todo el valle está danzando
en un corro bajo el sol,
y al que no entra se le hace
tierra, tierra el corazón.
Santiago Montobbio
Capítulo I
contra el poder de mí mismo, y esto explicaba, según
creía,
no sólo una pronta ignorancia de las normas y el especial
empeño
que puse siempre en transgredirlas sino también
mi sostenida inseguridad y torpeza en tantas cosas
y hasta quizá incluso el triste modo
en que durante estos años he jugado
a quererte y a perderte.
Y
aunque no lo pensaba con orgullo
quizá sí que en el fondo me consolaba
el creer que además de un doloroso tormento
la inseguridad y la torpeza podían ser
una extraña forma de decencia.
Pero
ahora
que reconsidero estas cosas siento
que mi incapacidad acaso no era más que un no atreverse
a encajar lo que la vida va trayendo
y que detrás de todo no dormían sino disfraces
y burdos modos de esconderse.
Que,
bien mirado,
quizá sí que ha podido ser
el vivir mi cobardía.
Pero
mis poemas
jamás. Ni su soledad
herida.
José Antonio Ramos Sucre
El Año Desierto
Yo subía despacio la escalera de piedra y
descansaba a mis solas en una silla grave, de autoridad secular. La
azotea dominaba una redonda fría, mortecina, y yo me guardaba de
recorrerla con la vista.
Una memoria infeliz me obligaba a permanecer
cabizbajo y me retraía de contemplar la maravilla del edificio,
refugio de mi desesperanza. Había surgido en una sola noche,
según la fábula de los humildes, y por un arte
réprobo. Los metales, los elementos más enérgicos
de la naturaleza, obedecían al punto la voluntad de un
arbitrista o demiurgo de faz inmóvil y de boca sellada y
florecían mágicamente en sus dedos.
Yo entretenía la pesadumbre leyendo las
páginas de Boecio y meditando el revés de su fortuna. Una
conseja le asignaba el invento de artificios de hierro, destituidos de
ejes y de ruedas y proporcionados a imitar la carrera de los planetas.
Recibían un movimiento perenne de manos de un ser invisible.
Yo demandaba el favor sobrenatural. La doncella
nostálgica había desaparecido de los caminos de la tierra
y volado con alas transparentes bajo el cielo mustio. Yo la invitaba
desde mi lasitud y desconsuelo a volver de la ausencia infinita. Una
forma aérea convino en aparecer, en sosegar mi sensibilidad
gemebunda. Recuerdo apenas el tinte de sus cabellos, lumbre de
volátil oriflama.
José Martí
Como Fiera Enjaulada
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
Enrique Villagrasa González
Luz
A Manuel López Azorín
qué precisas palabras que la espuma decía
Vicente Aleixandre
Los poemas esconden
en precisas palabras
lo no dicho.
¿El secreto?,
su espuma,
su vacío.
¿Acaso dudas poeta
del fugaz espejo
y su transparencia?
¡Ah, luminosa luz
que elige el ocultamiento!
Invierno
Herido por tu beso
y su locura
y lacerado por el gemido,
de invierno borracho,
todo es pasión oculta
en este nido de algas:
océano de sensaciones.
Nieva, otra vez, ya sabes,
yo escribo pobres palabras
tras los cristales.
Y sigo,
continúo bebiendo
en el latir de su boca
y sus múltiples destellos.
Voz, luz, palabra
En el surco del verso,
que tu voz siembra,
el verbo se encierra.
Misterio, línea de luz,
que ni el sabio conoce.
Cuándo germinará tu voz;
y dónde, pues, la línea de luz;
¿y la línea de sombra?
Oscuro poema
este canto
por el agua clara.
Sólo la palabra es el infinito.
Sendero
En tinieblas y más sombras,
sin luz,
así camino por este canto.
Y me encuentro
con demasiados
poemas sombríos,
con demasiados
versos pálidos,
con demasiados
poetas aburridos.
¿Para cuándo el blanco verso
con su luz y tan intensa
que ciegue la página blanca?
Adiós
La ceniza de unos versos olvidados,
vomita paseos por la orilla de la noche.
Y es que su cadencia grita música
por las caricias de tus dedos.
No ladrón…
y sí soñar otra vez
tu mismo sueño.
…y sí soñar otra vez
tu mismo sueño.
Oliverio Girondo
Recién Entonces
el subsobo
los trueques toques topos
las malacras
el desove
los topes
si el egohueco herniado
el covaciarse a cero
los elencos del asco
las acreencias
los finitos afines pudiesen menos
si no expudieran casi los escarbes vitales
el hartazgo en cadena
lo posmascado pálido
si el final torvo sorbo de luz niebla de ahogo no antepudiese tanto
ah
el verdever
el todo ver quizás en libre aleo el ser
el puro ser sin hojas ya sin costas ni ondas locas ni recontras
sólo su ámbito solo
recién
quizás
recién entonces
Santiago Montobbio
Vida Sentimental
ofrecen las películas; demasiados modos, demasiados ojos
y del todo excesiva esa facilidad como de postal ridícula
con que a medias entre copa y cigarrillo
los maquillados gestos de una imagen
sopesan, trituran, absorben y administran
distancia de muchacha; excesiva y también ridícula, eso,
más o menos eso es lo que me digo
cuando repaso el manual de adioses de mi vida
y desde él comprendo que es del todo cierto aquello
de que no suicidarme es algo que siempre me dio mucho trabajo,
que no suicidarme ausencia, clínica y demás patéticos
retratos desbocados en verdad ha sido para mí
la diaria gran tarea
y que por causa del afónico equipaje
que ha tenido a bien irme imponiendo el tiempo
a estas alturas ya sólo podría doctorarme
con una absurda colección de vaguedades que intentara hacer ver
a qué ruinosos extremos puede llevarnos la torpeza
si desde siempre ha dominado
la expresión de los afectos.
Gabriela Mistral
Ronda De Los Colores
del lino en rama y en flor.
Mareando de oleadas
baila el lindo azuleador.
Cuando el azul se deshoja,
sigue el verde danzador:
verde-trébol, verde-oliva
y el gayo verde-limón.
¡Vaya hermosura!
¡Vaya el Color!
Rojo manso y rojo bravo
rosa y clavel reventón.
Cuando los verdes se rinden,
él salta como un campeón.
Bailan uno tras el otro,
no se sabe cuál mejor,
y los rojos bailan tanto
que se queman en su ardor.
¡Vaya locura!
¡Vaya el Color!
El amarillo se viene
grande y lleno de fervor
y le abren paso todos
como viendo a Agamenón.
A lo humano y lo divino
baila el santo resplandor:
aromas gajos dorados
y el azafrán volador.
¡Vaya delirio!
¡Vaya el Color!
Y por fin se van siguiendo
al pavo-real del sol,
que los recoge y los lleva
como un padre o un ladrón.
Mano a mano con nosotros
todos eran, ya no son:
¡El cuento del mundo muere
al morir el Contador!
Meira Delmar
Sombra Y Vuelo
junto a mi sombra,
el mediodía pinta el vuelo
de una mariposa.
Pienso en tu recuerdo
que va conmigo.
Enrique Villagrasa González
Transustanciación
Es la naturaleza una obra de arte
con el paisaje sorprendido a nuestros ojos.Kepa Murua
La poesía es luz de primavera
que sueña,
la pintura es luz de verano
que sugiere,
la música es luz de otoño
que evoca,
y la vida toda es luz de invierno
que sorprende.
Y todo
diálogo que conmueve
en la página
en el lienzo
en el pentagrama
y sólo ellas son
conocimiento
comunicación
claridad
espacio
lecho común de rosas:
silencio, plasticidad, ritmo.