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Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Para saber la hora

Para saber la hora
no consultes relojes, sino espejos...

Porque el tiempo mejor pasa en ti misma.
316
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Casa iluminada. Estrella de

Casa iluminada.
Estrella de lejos;
de cerca, posada.
422
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Le retrasa el corazón.

Le retrasa el corazón.
Y no está en darle cuerda el caso.
¡Cuánto más anda es peor!
292
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Me tuviste miedo. Me

Me tuviste miedo.
Me había pintado, en las rosas,
de rojo los dedos.
254
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Vas a llorar pronto.

Vas a llorar pronto.
Ya el cielo se hace
chiquito en tus ojos.
244
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Duerme, ya desnuda. El

Duerme, ya desnuda.
El sueño te viste
mejor que una túnica.
252
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Colmena de la tarde, diálogo

Colmena de la tarde, diálogo en el vergel:
la palabra es abeja, pero el silencio es miel.
548
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Estabas en mí

Estabas en mí —esperándote—
cuando te conocí.
Estaba ansioso de mí mismo,
imperfecto, increado, en ti.
201
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

¡Todavía más luz! Como el

¡Todavía más luz! Como el poeta,
piden luz nuestras almas solitarias.
¡Que se enciendan las lámparas,
y que se abran las ventanas!...

Y si no basta el sol para mirarnos
¡que se enciendan las almas!
513
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Esta impresión de estar

Esta impresión de estar
vivo ya para el cielo
y —no obstante— en la tierra
de tu corazón, muerto!...
231
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

¡Oh, que hubiera una cosa

¡Oh, que hubiera una cosa
—rosa, diamante o luna—!
¡Oh que hubiera una cosa
digna de que en el mundo
viviera esta alma pura!
257
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

En primavera da flor el

En primavera da flor el clavel.
Pero ¿en qué tiempo da dicha el amor?

En
el recuerdo...

En primavera da aroma el rosal.
Pero ¿en qué tiempo da fuerza el dolor?

En
el silencio...
260
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Palabra musical y enternecida,

Palabra musical y enternecida,
sonrisa de la luz entre las lágrimas
eso, mi poesía...
¡Y —más alto— tu alma!
1.231
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

Ramo del corazón, el que

Ramo del corazón, el que se hace
sólo una vez. El que se da, sin verlo.
No sería bastante todo el abril del mundo
para hacerlo de nuevo.
298
Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet

No nos diremos nada. Cerraremos

No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas.
la dulzura del mundo, que se va, como un río...
259
Jaime Sabines

Jaime Sabines

Como ahora no hay maestros

Como ahora no hay maestros ni alumnos, el alumno preguntó a la pared:
¿qué es la sabiduría? Y la pared se hizo transparente.
387
Jaime Sabines

Jaime Sabines

Guardadora, te amparo contra todos

Guardadora, te amparo contra todos los fantasmas; te abrazo para que
madures en paz.
231
Jaime Sabines

Jaime Sabines

Hay un modo de que

Hay un modo de que me hagas completamente feliz, amor mío: muérete.
356
Gustavo Pereira

Gustavo Pereira

Canta la cigarra

Canta la cigarra


Estalla el dĂ­a
201
Gustavo Pereira

Gustavo Pereira

Los huevos de paloma son

Los huevos de paloma son como los cohetes
Todo el mundo presume que volarĂĄn algĂșn dĂ­a.
185
Gustavo Pereira

Gustavo Pereira

Cielo desnudo qué

Cielo
desnudo
qué
bien
te
ves!
250
Gustavo Pereira

Gustavo Pereira

No entiendo por qué escribo

No entiendo por qué escribo estos versos
si sé muy bien que otros los escribieron por mí

Pero ellos
¿en qué pensaban cuando los escribían?
199
Gustavo Pereira

Gustavo Pereira

Suelto mi corazón como vela

Suelto mi corazĂłn como vela y navego por entre las islas
La algarabĂ­a de los pĂĄjaros marinos llena mi barco de alas
No existe territorio como éste en pleno
pecho de mi travesĂ­a que pueda
hacerme olvidar cuĂĄn cerca
de aquĂ­ estĂĄs mi silenciosa.
222
Gustavo Pereira

Gustavo Pereira

Desgraciado de aquel que ante

Desgraciado de aquel que ante los muslos desnudos
de la amante en el lecho
es capaz de mandarse un discurso.
149