Lista de Poemas
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José Cadalso
Venus alegre y mocita
Venus alegre y mocita
Vulcano viejo y celoso
Marte amigo del esposo...
¡Ay que boda tan bonita!
Vulcano viejo y celoso
Marte amigo del esposo...
¡Ay que boda tan bonita!
240
José Cadalso
Este difunto era esposo
Este difunto era esposo
y los celos le mataron
de ejemplar tan horroroso
los demás escarmentaron
y ya ninguno es celoso
y los celos le mataron
de ejemplar tan horroroso
los demás escarmentaron
y ya ninguno es celoso
291
José Cadalso
Ufanos con el gobierno
Ufanos con el gobierno
del infierno, cielo y mar
los tres dioses no han de estar.
Amor con ser niño tierno
a los tres sabe mandar.
del infierno, cielo y mar
los tres dioses no han de estar.
Amor con ser niño tierno
a los tres sabe mandar.
251
José Cadalso
En la cabeza le dio
En la cabeza le dio
Un palo Juan a Ginés
¿Y rompióselo? Al revés.
El palo se le rompió.
Ginés era aragonés.
Un palo Juan a Ginés
¿Y rompióselo? Al revés.
El palo se le rompió.
Ginés era aragonés.
250
José Cadalso
<i> De amores me
De amores me muero,
mi madre, acudid,
si no llegáis pronto,
vereisme morir.
246
José Asunción Silva
Asómate a mi älma
Asómate a mi älma
en momentos de calma,
y tu imagen verás, sueño divino,
temblar allí como en el fondo oscuro
de un lago cristalino.
en momentos de calma,
y tu imagen verás, sueño divino,
temblar allí como en el fondo oscuro
de un lago cristalino.
427
José Ángel Valente
FORMÓ de tierra y
FORMÓ
de tierra y de saliva un hueco, el único
que pudo al cabo contener la luz.
(Materia)
de tierra y de saliva un hueco, el único
que pudo al cabo contener la luz.
(Materia)
194
José Ángel Valente
QUEDAR en lo que
QUEDAR
en lo que queda
después del fuego,
residuo, sola
raíz de lo cantable.
(Fénix)
en lo que queda
después del fuego,
residuo, sola
raíz de lo cantable.
(Fénix)
179
José Ángel Valente
Cuando ya no nos queda
Cuando ya no nos queda nada,
el vacío de no quedar
podría ser al cabo inútil y perfecto.
el vacío de no quedar
podría ser al cabo inútil y perfecto.
235
José Ángel Valente
Un día nos veremos
Un día nos veremos
al otro lado de la sombra del sueño.
Vendrán a ti mis ojos y mis manos
y estarás y estaremos
como si siempre hubiéramos estado
al oro lado de la sombra del sueño
al otro lado de la sombra del sueño.
Vendrán a ti mis ojos y mis manos
y estarás y estaremos
como si siempre hubiéramos estado
al oro lado de la sombra del sueño
226
José Ángel Valente
Por encima del agua helada
Por encima del agua helada
el patito se resbalaba.
Por encima del agua dura,
el patito de la laguna.
Por encima del agua fría,
el patito silba que silba.
Silba que silba se resbalaba
y en vez de llorar silbaba.
el patito se resbalaba.
Por encima del agua dura,
el patito de la laguna.
Por encima del agua fría,
el patito silba que silba.
Silba que silba se resbalaba
y en vez de llorar silbaba.
156
José Ángel Valente
Y ahora danos una
Y ahora danos
una muerte honorable,
vieja
madre prostituida,
Musa.
una muerte honorable,
vieja
madre prostituida,
Musa.
645
José Ángel Buesa
Arquero de la noche, con
Arquero de la noche, con un gesto arrogante,
alcé el arco en la sombra y apunté a las estrellas.
Arquero de la noche, mi pulso estaba firme,
y en mi carcaj había solamente una flecha.
alcé el arco en la sombra y apunté a las estrellas.
Arquero de la noche, mi pulso estaba firme,
y en mi carcaj había solamente una flecha.
395
José Ángel Buesa
Soñar es ver la vida
Soñar es ver la vida de otro modo,
y es olvidar un poco lo que es.
Un sueño es casi nada y más que todo;
más que todo al soñarlo... Casi nada después.
y es olvidar un poco lo que es.
Un sueño es casi nada y más que todo;
más que todo al soñarlo... Casi nada después.
446
Jorge Teillier
Las campanadas escapan del pecho
Las campanadas escapan del pecho del reloj de péndulo.
Huyen del pozo
y resuenan en la memoria.
La memoria,
esa lechuza ciega huyendo a refugiarse en un árbol hueco.
Huyen del pozo
y resuenan en la memoria.
La memoria,
esa lechuza ciega huyendo a refugiarse en un árbol hueco.
517
Jorge Riechmann
DUM SPIRO SPERO: me
DUM SPIRO SPERO:
me defiende defiendo
mi cabrona esperanza
mientras me quede aliento.
me defiende defiendo
mi cabrona esperanza
mientras me quede aliento.
227
Jorge Riechmann
Nunca, jamás me vuelva a
Nunca, jamás me vuelva a decir nadie
que el fin justifica los medios
o sintiéndolo mucho no respondo de mis fines
ni de mis medios
ni muchísimo menos de mis actos.
que el fin justifica los medios
o sintiéndolo mucho no respondo de mis fines
ni de mis medios
ni muchísimo menos de mis actos.
107
Jorge Riechmann
Gruesa, gruesa la lengua de
Gruesa, gruesa la lengua de ceniza.
Y pesado y pegajoso el canto
que ella masculla susurra deletrea.
Importuna la lengua de ceniza.
Como castigo le prenderemos fuego.
Y pesado y pegajoso el canto
que ella masculla susurra deletrea.
Importuna la lengua de ceniza.
Como castigo le prenderemos fuego.
149
Jorge Riechmann
El rocío suplica a la
El rocío suplica a la montaña
que se quite la sal de los labios:
pero a ella están talándole las faldas,
no tiene tiempo.
que se quite la sal de los labios:
pero a ella están talándole las faldas,
no tiene tiempo.
131
Jorge Riechmann
Al individuo con sus correas
Al individuo con sus correas ásperas
con su boca tapiada
con su triste inmunidad
aléjalo de mí.
Hemos nacido para soles más limpios.
Y no dejes de escribir
tu fiebre por las paredes.
con su boca tapiada
con su triste inmunidad
aléjalo de mí.
Hemos nacido para soles más limpios.
Y no dejes de escribir
tu fiebre por las paredes.
170
Jorge Guillén
Tiempo en profundidad: está en
Tiempo en profundidad: está en jardines.
Mira cómo se posa. Ya se ahonda.
Ya es tuyo su interior. ¡Qué trasparencia
de muchas tardes, para siempre juntas!
Sí, tu niñez: ya fábula de fuentes.
Mira cómo se posa. Ya se ahonda.
Ya es tuyo su interior. ¡Qué trasparencia
de muchas tardes, para siempre juntas!
Sí, tu niñez: ya fábula de fuentes.
176
Jorge Debravo
Antepasado mío, hoy te he
Antepasado mío, hoy te he visto
gozoso, reencarnado en mis dos hijos.
La tarde olía a madurez y a mango.
Por las mejillas de mis niños
dulce y amadamente resbalabas.
gozoso, reencarnado en mis dos hijos.
La tarde olía a madurez y a mango.
Por las mejillas de mis niños
dulce y amadamente resbalabas.
704
Jesús Hilario Tundidor
Nunca culpable el que
Nunca culpable
el que origina el cántico.
La superficie, el ras, el viento,
el giro y la partícula,
pura presencia al fin la ola que canta.
Sola fatalidad: el ser consciente.
el que origina el cántico.
La superficie, el ras, el viento,
el giro y la partícula,
pura presencia al fin la ola que canta.
Sola fatalidad: el ser consciente.
183
Jesús Hilario Tundidor
El ala del espíritu
El ala del espíritu
venerable, una vez, en la noche tocó
mi frente. Lluvia de luz,
tormenta
de silencios. Prisionero
para nunca yazgo de su deslumbre.
venerable, una vez, en la noche tocó
mi frente. Lluvia de luz,
tormenta
de silencios. Prisionero
para nunca yazgo de su deslumbre.
175
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