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Juan Liscano

Juan Liscano

Carencia

CARENCIA



Buda se equivocó.

La causa del dolor no es el deseo

sino la carencia que motiva el deseo.

JUAN EDUARDO CIRLOT


¡Sí! es necesidad, por eso tan real,

surtiendo adentro,

recreando lo creado,

persistencia indefinible juntando

expectación y carencia,

algo abstracto, fuera de consumo,

inconsumible, llamada confundida

con la costumbre de respirar.

Tan sólo cuando un hecho en bruto

altera la perfecta maquinaria del soplo

se oye, de pronto, la respuesta.


536
Francisco Villaespesa

Francisco Villaespesa

Vorrei Morire

Sentir intensamente la vida. Haber amado
y haber sufrido mucho, tener el alma ciega
esperando en la sombra una luz que no llega
o empeñada en dar vida a un sueño ya pasado.

Amar lo fugitivo. Enamorarse de una
sonrisa, de una sombra... Sentir la poesía
de alguna melancólica y lejana armonía
que, de un balcón abierto, vuela bajo la luna.

Despreciar lo mezquino. Hacer con loco empeño
del ensueño la vida y de la vida ensueño...
Extenuarse en una larga caricia loca;

y al final de una tarde magnífica y florida,
esfumarse en el cielo, abandonar la vida
con un sonoro verso de amores en la boca.
404
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Se Deshojaban Las Rosas

En los prados de tu huerto
a la luz del plenilunio
se moría cada flor;
y concurriendo a una extraña
complicidad de infortunio,
en el rosal de mi vida
se deshojaba el amor.

Bien pudiera el peregrino
hacer estación romántica
a la mitad del camino,
y desgranar un rosario
de cuentas sentimentales
por aquel deshojamiento
del alma y de los rosales.

¡Oh novia siempre querida,
cuyas pupilas llorosas
contemplaron la caída
de pétalos y esperanzas
sobre la faz de las cosas,
cuando en la calma nocturna
se deshojaban a un tiempo
las quimeras y las rosas!
424
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

No Hallo Ya En El Mal Inconveniente

No hallo ya en el mal inconveniente,
ni en el bien, si lo alcanzo, me detengo;
el tiempo en que no os veo, aunque es muy luengo,
con el alma os estoy siempre presente.

Con tal orden templáis un accidente,
que en el mayor favor, si alguno tengo,
cuando en el disfavor a pensar vengo,
paso por él así livianamente.

Y el placer, el pesar, el riso, el llanto,
gozar y padecer, daño y provecho
igualmente por vos me satisface.

Sola una novedad me causa espanto:
teniendo de contrarios lleno el pecho,
¿cómo la división no lo deshace?
353
José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

El Presidiario

EL PRESIDIARIO


La aldea en donde pasé mi infancia no llegaba
a crecer y a convertirse en ciudad. Las casas de piedra
defendían difícilmente de la temperatura glacial.
Habían sido trabajadas conforme un solo modelo desusado.

Durante el breve estío dejaba a mi padre en
su retiro habitual y salía fuera de poblado a correr tras de
unos ánades holgados en la pradera. Yo esperaba alcanzarlos en
su fuga a ras del suelo. Mis vecinos indolentes no se ocupaban de
perseguirlos.

No podía intentar otro medio de cazar las
aves sino el de apresarlas con la mano. Yo carecía de arco y de
honda y las piedras no se daban en aquel distrito.

Mi padre vino a morir de una fiebre exigua y tenaz.
Se había visto en el caso de beber el agua de las
ciénagas. Su organismo se redujo a la voz cavernosa y a los ojos
brillantes. Proveyó hasta el último aliento a mi
invalidez de niño.

Habría perecido de inanición si no me
socorre un militar destinado a guarnecer un pueblo más ameno,
asentado en una rada espaciosa. Me tomó de la mano el día
del entierro y me llevó consigo. Los murmuradores me llamaban el
hijo del deportado.

Yo crecí a la sombra del militar caritativo.
Se violentaba al verme desidioso y pusilánime. Yo me
resistí a seguirlo cuando le retiraron el nombramiento y lo
pasaron a un puerto del Mar Negro. La pesadumbre le impedía
hablar cuando me abrazó por última vez.

Caí desde ese momento en la mendicidad. Los
consejos de un perdulario me alentaron al delito y me trajeron al
presidio. Dedico las horas usuales del día a trasportar unas
piedras graves de alzar hasta el hombro.

El consejero de mi infortunio me visita en el curso
de la noche inmóvil, cuando yazgo sobre el suelo de mi celda. Me
fascina de un modo perentorio con los sones de su flauta originada de
la tibia de un ahorcado.


551
Juan Liscano

Juan Liscano

Declives

Hábito: dudar de la esperanza
y sentirla como carencia.
Agonía sin crisis, declive, desgaste,
lento derrumbe por trozos,
memoria, ruinas, vestigios.
Cuando impere el desasimiento
¿Advendrá la resurgencia?
470
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Machadiana

MACHADIANA

La

Primavera

Se ha

Venido

Nadie

Sabe

Como

Ha

Sido

595
Nicanor Parra

Nicanor Parra

El Hombre Imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
1.130
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Tus Ventanas

TUS VENTANAS


A Artemio de Valle-Arizpe


Tus ventanas, con pájaros y flores,

tus ventanas que miran al oriente,

están esclarecidas con la gracia

de la aurora riente

que con primicias de su luz decora

la virtud de tu frente.

Tus ventanas de antigua arquitectura

en que el canario, a trinos, alborota

la paz de tu silencio provinciano;

ventanas en que flota,

para embriaguez de los amantes fieles,

la desmayada ofrenda del perfume

de rosas y claveles...

Tus ventanas, Amor, de cuya clave

quise colgar la jaula de mi dicha

para que la cuidaras como una ave;

ventanas de madera

en que en vano soñé dejar prendida

mi devoción como una enredadera...

Tus ventanas que miran al oriente

y madrugan, fragantes, de limpieza

¿esperaron una alba,

de cándida belleza,

o el regreso del novio

que anda en tierras de olvido,

o esperaron, acaso,

el milagro de un sol desconocido?

Ventanas que rondé

en la alborada de mis mocedades,

rejas con agua, y luz, y caracoles

en que Ella gusta de escuchar el sordo

fragor de las marinas tempestades;

rejas dignas de célebres idilios,

rejas de mi noviazgo adolescente,

que yo os mire de nuevo

¡oh ventanas, abiertas al oriente!


542
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Como La Obscura Noche Al Claro Día

Como la obscura noche al claro día
sigue con inefable movimiento,
así sigue al contento el descontento
de amor y la tristeza al alegría;

sigue al breve gozar luenga porfía,
al dulce imaginar sigue el tormento,
y al alcanzado bien el sentimiento
del perdido favor que lo desvía.

De contrarios está su fuerza hecha;
sus tormentas he visto y sus bonanzas,
y nada puedo ver que me castigue.

Ya sé qué es lo que daña y aprovecha;
mas ¿cómo excusará tantas mudanzas
quien ciego tras un ciego a ciegas sigue?
639
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Nuevo Canal Interoceánico

Te propongo construir
un nuevo canal
sin esclusas
ni excusas que comunique por fin
tu mirada
atlántica
con mi natural
pacífico.
860
Juan Liscano

Juan Liscano

Cancel

Estaba allí, exacto, sin hora,
a toda hora, en el sitio asignado,
existiendo en la existencia pasajera.

¿Dónde está ahora, cuando vencido
el tiempo de tocar corriendo,
deslumbrado por el sol del juego,
acosa el tiempo de escribir su nombre?

—Nombres
y cosas pertenecen a países diferentes.
—Nacieron
en distintas edades.
—Las cosas
fueron primero.
—Hay cosas
creadas después.

¿Era la casa tan grande, tan desconocida,
que en ella, al recordar, se perdían
las palabras que estuvieron ligadas a las cosas?
¿Y las cosas permanecían, sin nombre,
manifiestas, persistentes
en la memoria?

Cosas y nombres, sueltos, nublados.
Damos vuelta en la memoria
a términos inmateriales, a formas innominadas,
dueños de un espacio que nos abarca
y nos oculta.

485
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Lorquiana

LORQUIANA

¡Qué

Raro

Que me

LLame

Cocodrilo!

622
Francisco Villaespesa

Francisco Villaespesa

Morena Mía

Bajo el fulgor lunar el mar es plata;
entreabre tú, mi bien, tu mirador,
y asómate a escuchar la serenata
que, mientras duermes tú, vela el amor
Asómate al balcón, morena mía,
las sombras de mis noches a alumbrar,
que, como un ciego, sin bordón ni guía,
así voy sin la luz de tu mirar.
567
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Ira Y Amor Me Están Dentro En El Pecho

Ira y amor me están dentro en el pecho
y cada cual me causa un mal extraño;
el amor fue principio del engaño;
después, del mismo amor nació el despecho.

Deseo aborrecer por mi provecho,
visto que del amor me viene el daño;
mas no basta la ira en mal tamaño
el nudo deshacer que amor ha hecho.

Ira me mueve a ser vuestro enemigo
y muéstrame razón por que lo sea;
mas ¿qué vale, si amor a amar me tira?

Y así mientras los dos tratan conmigo,
es fuerza que la triste alma se vea,
siendo esclava de amor, sujeta de ira.
343
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

El Adiós

EL ADIÓS


A Francisco González León


Fuensanta, dulce amiga,

blanca y leve mujer,

dueña ideal de mi primer suspiro

y mis copiosas lágrimas de ayer;

enlutada que un día de entusiasmo

soñé condecorar,

prendiendo, en la alborada de las nupcias,

en el gro mobiliario de tu pecho

una fecunda rama de azahar;

dime: ¿es verdad que ha muerto mi quimera,

y el idólatra de tu palidez

no volverá a soñar con el milagro

de la diáfana rosa de tu tez?

(Así interrogo en la profunda noche

mientras las nubes van

cual pesadillas lóbregas, y gimen,

a distancia, unos huérfanos sin pan).

De las cercanas torres

bajo el fúnebre son

de un toque de difuntos, y Fuensanta

clama en un gesto de desolación:

«¿No escuchas las esquilas agoreras?

»¡Tocan a muerto por nuestra ilusión!

Me duele ser crüel

y quitar de tus labios

la última gota de la vieja miel.

»Mas el cadáver del amor con alas

con que en horas de infancia me quisiste,

yo lo he de estrechar

contra mi pecho fiel, y en una urna

presidirá los lutos de mi hogar».

(Hemos callado porque nuestras almas

están bien enclavadas en su cruz.

Me despido... Ella guía,

llevando, en un trasunto de Evangelio,

en las frágiles manos una luz.

Pero apenas llegados al umbral

—suspiro de alma en pena

o soplo del Espíritu del mal—,

un golpe de aire mata la bujía...

Aúlla un perro en la calma sepulcral).

Fue así como Fuensanta y el idólatra

nos dijimos adiós en las tinieblas

de la noche fatal...


496
José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

La Verdad

LA VERDAD


La golondrina conoce el calendario, divide el
año por el consejo de una sabiduría innata. Puede
prescindir del aviso de la luna variable.

Según la ciencia natural, la belleza de la
golondrina es el ordenamiento de su organismo para el vuelo, una
proporción entre el medio y el fin, entre el método y el
resultado, una idea socrática.

La golondrina salva continentes en un día de
viaje y ha conocido desde antaño la medida del orbe terrestre,
anticipándose a los dragones infalibles del mito.

Un astrónomo desvariado cavilaba en su isla
de pinos y roquedos, presente de un rey, sobre los anillos de Saturno y
otras maravillas del espacio y sobre el espíritu elemental del
fuego, el fósforo inquieto. Un prejuicio teológico le
había inspirado el pensamiento de situar en el ruedo del sol el
destierro de las almas condenadas.

Recuperó el sentimiento humano de la realidad
en medio de una primavera tibia. Las golondrinas habituadas a rodear
los monumentos de un reino difunto, erigidos conforme una
aritmética primordial, subieron hasta el clima riguroso y
dijeron al oído del sabio la solución del enigma del
universo, el secreto de la esfinge impúdica.


430
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Lope De Vega 510 ¡polanco!

LOPE DE VEGA 510

¡Polanco!

Soy una isla

(Llamadme Islaím

Amados balleneros)

Una islita

Rodeada de millonarios

Por todas partes

Menos por una

La parte que me toca

666
Juan Liscano

Juan Liscano

Instantánea


—Lo que pasa volando permanece.

—Porque se oculta.

—Y se vuelve a pasar, volando.

En la habitación vacía,
descuidada,

cruzó la ráfaga de alguien.

En el cuarto abandonado
de la casa ruinosa
la luz encarnó en alguien que pasa.

Eternidad del instante ahondado,
escena fijada y sin tiempo.


—Pasa sin pisar, sin cuerpo cierto.

—Sale del vacío, vuelve a él.

—Y en el tránsito, la luz lo asume.

Aparición de lo impreciso:
ser, relámpago, ficción, reflejo,
emanaciones de lo invisible.

Nada y todo, movimiento efímero
de la vida.

El sol alumbró de pronto
de lo que se desvanece,
lo que ya no es.

483
Nicanor Parra

Nicanor Parra

Cachureo

Decidme hijos hay Marx
Sí padre:

Marx hay
Cuántos Marxes hay?
Un solo Marx no +
Dónde está Marx?
En el culo*

en la tierra

y en todo lugar


Aleluya?
Aleluya!


* dice culo
léáse cielo
783
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Tu Voz Profética

¡Ay de Dios, que tu palabra
me tiene embrujada
el alma!
mi lírica
adolescencia
y tu existencia
gitana
se dicen en la ventana
cosas
de amor y buenaventura
en estas noches lluviosas.

Juran por Cristo, venerables dueñas,
que quien llora en el vientre de la madre
conoce del futuro; tú gemiste
antes de que nacieras, y por eso
tus artes de gitana me iluminan
en los discursos de tu voz profética.

Me haces la caridad de tu palabra
y por oírte hablar quedan las cosas
enmudecidas religiosamente,
y yo me maravillo del concepto
que en tu boca, Fuensanta, se hace música,
y me quedo pendiente de tus labios
como quien se divierte con cristales.
Me embelesa el decoro de tu plática,
y ante tu vista escrutadora extiendo
la palma de las manos, y predices
mi destino en lenguaje milagroso.

Y sigues conversando, eres la clave
del dolor y del gozo; abarca todas
las horas venideras, la mirada
de tus ojos sintéticos, bien mío.
Y con tu rostro ecuánime subyugas
¡oh tú, la bienpensada que conversas
cual si hubieses venido del misterio!

¡Si me quitan el regalo
de tus proféticos labios,
me muero de desencanto!
Dios quiera
que se conserve el prodigio
de tu palabra hechicera,
para decirme en voz baja
cosas
de amor y buenaventura
en estas noches lluviosas.
Y nuestro dulce noviazgo
será, Fuensanta, una flor
con un pétalo de enigma
y otro pétalo de amor.
¡Tú me dirás del enigma,
yo te diré del amor!

¡Ay de Dios, que tu palabra
me tiene embrujada
el alma!
447
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

En El Paso Más Duro Y Más Estrecho

En el paso más duro y más estrecho,
en el más peligroso, en el más fuerte,
en el que temo más que no la muerte,
y en el que más deseé por mi provecho,

me tiene puesto Amor, que Amor lo ha hecho,
en el dudoso arbitrio de la suerte,
a que viva contento en que se acierte,
o que no, y muera en lágrimas deshecho.

Solía el alma ya vivir segura,
confiada del bien sin merescello,
esperando ese trance en que ha de verse.

Mas quien tiene su vida en aventura,
colgada, como dicen, de un cabello,
ved si tiene razón para temerse.
413
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Cálculo De Probabilidades

Cada vez que un dueño de la tierra
proclama
para quitarme este patrimonio
tendrán que pasar
sobre mi cadáver
debería tener en cuenta
que a veces
pasan.
755
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Benedettiana

BENEDETTIANA

Apoyada

En este hombro

Eres mi alba derecha

Apoyada

En el otro

Sos mi

Puntero

Izquierdo

729