Citas

Citas para inspirar y reflexionar

Albert Einstein
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No puedo encontrar tiempo para escribir porque estoy ocupado con cosas realmente grandes. Día y noche exprimo mi mente en un esfuerzo para penetrar con mayor profundidad en las cosas que he ido descubriendo gradualmente durante los dos últimos años y que representan un avance sin precedentes en los problemas fundamentales de la física.

A Elsa Löwenthal, febrero de 1914, sobre su trabajo en una extensión de su teoría de la gravitación, cuya primera etapa se publicó seis meses más tarde. CPAE , vol. 5, doc. 509.

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Ahora estoy trabajando exclusivamente en el problema de la gravedad. […] Una cosa es cierta: nunca antes en mi vida me había preocupado tanto por algo, y he ganado un respeto enorme por las matemáticas, cuyas partes más sutiles había considerado hasta ahora […] ¡como puro lujo! Comparado con este problema, la teoría de la relatividad original es un juego de niños.

A Arnold Sommerfeld, 29 de octubre de 1912, indicando sus dificultades con las matemáticas avanzadas en la formulación de la teoría general de la relatividad, con las que lo ayudó su amigo Marcel Grossmann. CPAE , vol. 5, doc. 421.

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La «teoría de la relatividad» es correcta en la medida en que son correctos los dos principios en los que se basa. Como parece que son en gran medida correctos, la teoría de la relatividad en su estado actual parece que representa un avance importante. ¡No creo que haya obstaculizado el desarrollo ulterior de la física teórica!

De «Reply to Comment by M. Abraham», agosto de 1912. CPAE , vol. 4, doc. 8.

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Cuanto más éxito tiene la teoría cuántica, más absurda parece. ¡Cómo iban a burlarse los no físicos si fueran capaces de seguir el extraño curso de los acontecimientos!

A Heinrich Zangger, 20 de mayo de 1912, reflejando la falta de fe inicial de Einstein en la teoría cuántica. CPAE , vol. 5, doc. 398.

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Las personas que han tenido el privilegio de contribuir en algo al desarrollo de la ciencia no deberían dejar que [la discusión sobre las prioridades] oscureciera su alegría por los frutos de la tarea común.

A Johannes Stark, 22 de febrero de 1908. Unos pocos días antes Einstein había expresado cierto malestar porque Stark no había reconocido el trabajo pionero de Einstein sobre la relación relativista entre masa y energía, que Stark había atribuido a Max Planck en un artículo publicado en la Physikalische Zeitschrift en diciembre de 1907. Véase CPAE , vol. 5, doc. 88 y doc. 70, n. 3.

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Parece que la capacidad científica y las cualidades personales no van siempre de la mano. Yo valoro mucho más a una persona armoniosa que al experimentador o campeón de las fórmulas más dotado.

A Jakob Laub, 16 de marzo de 1910, alabando al jefe de Laub, Alfred Kleiner. CPAE , vol. 5, doc. 199.

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Gracias a mi idea afortunada de introducir el principio de la relatividad en la física, tú (y otros) están sobreestimando enormemente mis habilidades científicas, hasta el punto de que me siento incómodo.

A Arnold Sommerfeld, 14 de enero de 1908. CPAE , vol. 5, doc. 73.

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Una teoría física sólo puede ser satisfactoria si su estructura está compuesta de fundamentos elementales. En última instancia, la teoría de la relatividad es tan poco satisfactoria como, por ejemplo, lo era la termodinámica clásica antes de que Boltzmann interpretara la entropía como probabilidad.

Ibíd.

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Hasta ahora hemos aplicado el principio de la relatividad, es decir, la asunción de que las leyes físicas son independientes del estado de movimiento del sistema de referencia, sólo a los sistemas de referencia sin aceleración. ¿Se puede concebir que el principio de la relatividad también se aplique a sistemas que se aceleran relativamente los unos respecto a los otros?

Primer párrafo de la parte 5, sección 17 de «The Principle of Relativity and the Conclusions Drawn from It» (1907), que expone los cimientos de la teoría general de la relatividad de 1915. CPAE , vol. 2, doc. 47.

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(1) Las leyes por las cuales cambia el estado de un sistema físico no dependen de a cuál de los dos sistemas de coordinadas se refieren dichas leyes, en un movimiento uniforme relativo. (2) Cada rayo de luz se mueve en un sistema de coordenadas «en descanso» con una velocidad definitiva c , ya se emita desde una fuerza estática o en movimiento.

Ibíd. Según Leopold Infeld ( Albert Einstein , p. 24), estas son las bases sobre las que se fundamenta la teoría de la relatividad.

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De esto concluimos que un reloj de rueda de balanza colocado en el ecuador de la Tierra debe girar ligeramente más lento que otro reloj exactamente igual situado en uno de los polos en idénticas condiciones.

De «On the Electrodynamics of Moving Bodies». Publicado originalmente como «Zur Elektrodynamik bewegter Körper», Annalen der Physik 17 (1905), pp. 891-921. Véase CPAE , vol. 2, doc. 23. Este es el artículo en el que Einstein introduce la relatividad especial. Según una carta que me envió el profesor emérito I. J. Good de Virginia Tech en Blacksburg, Einstein no añadió que estaba asumiendo el marco de referencias del observador en el polo. En otro marco de referencia inercial, el reloj de la persona en el ecuador parece que va más lento que el de la persona en el polo al menos durante algún tiempo, pero no necesariamente todo el tiempo, como parece que afirma Einstein. Este fallo en la exposición (o posiblemente un error) llevó por el mal camino al físico Herbert Dingle, que pasó muchos años generando argumentos incorrectos contra la teoría especial de la relatividad.

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Todos nuestros juicios en los que el tiempo desempeña un papel son juicios sobre acontecimientos simultáneos. Si digo, por ejemplo, «el tren llega a las 7», significa que la coincidencia de la aguja pequeña de mi reloj con el número 7 y la llegada del tren son acontecimientos simultáneos.

Ibíd.

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He resuelto completamente el problema. Mi solución ha sido analizar el concepto de tiempo. El tiempo no se puede definir de una manera absoluta, y existe una relación inseparable entre el tiempo y la velocidad de la señal.

Dicho a Michele Besso, mayo de 1905, en referencia a la cercana publicación de «On the Electrodynamics of Moving Bodies» sobre el principio de la relatividad en la electrodinámica, que más tarde se llamaría la teoría especial de la relatividad. Recordado durante una conferencia de Einstein en Kioto, 14 de diciembre de 1922. Véase Physics Today (agosto de 1982), p. 46.

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Se me ha ocurrido otra consecuencia del artículo sobre la termodinámica. El principio de la relatividad, junto con las ecuaciones de Maxwell, requiere que la masa sea una medida directa de la energía contenida en un cuerpo; la luz transfiere masa. […] Contemplarlo resulta divertido y atractivo, pero no sé si el buen Señor se está riendo de mí y me está conduciendo por el camino equivocado.

A Conrad Habicht, verano de 1905. CPAE , vol. 5, doc. 28.

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De acuerdo con los presupuestos considerados aquí, en la propagación de un rayo de luz emitido desde un punto focal, la energía no se distribuye de manera continuada en un volumen creciente de espacio, sino que consiste en un número finito de cuantos de energía localizados en puntos del espacio que se mueven sin dividirse y sólo se pueden absorber o generar como unidades completas.

De «On a Heuristic Point of View Concerning the Production and Transformation of Light», marzo de 1905. Véase Stachel et al. , Einstein’s Miraculous Year , p. 178. Considerada por algunos la frase más revolucionaria escrita por un físico del siglo XX ; véase Fölsing, Albert Einstein , p. 143. CPAE , vol. 2, doc. 14.

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No podemos otorgar un sentido absoluto al concepto de simultaneidad; en su lugar, dos acontecimientos que son simultáneos cuando se observan desde un sistema de coordenadas particular no se pueden seguir considerando simultáneos cuando se observan desde un sistema que está en movimiento relativo con relación a aquel sistema.

De «On the Electrodynamics of Moving Bodies» (1905), en Stachel et al. , Einstein’s Miraculous Year , p. 130. CPAE , vol. 2, doc. 23.

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Pasaron cinco o seis semanas desde la concepción de la idea de la teoría especial de la relatividad y la finalización de la destacada publicación.

A Carl Seelig, 11 de marzo de 1952. Einstein Archives 39-013.

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Mi camino directo hacia la teoría especial de la relatividad estuvo determinado en gran parte por la convicción de que la fuerza electromotora inducida en un conductor que se mueve en un campo magnético no es nada más que un campo eléctrico.

De un mensaje leído durante la celebración del centenario del nacimiento de Albert Michelson, 19 de diciembre de 1952, en el Case Institute. Véase Stachel et al. , Einstein’s Miraculous Year , p. 111. Einstein Archives 1-168.

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La teoría especial de la relatividad debe sus orígenes a las ecuaciones del campo magnético de Maxwell. Y a la inversa, estas sólo se pueden comprender formalmente de una manera satisfactoria mediante la teoría especial de la relatividad.

Ibíd., p. 63.

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Que la teoría especial de la relatividad sólo era el primer paso de un desarrollo necesario sólo me quedó completamente claro con mis esfuerzos para representar la gravitación en el marco de esta teoría.

Ibíd.

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Para mí siempre ha sido incomprensible por qué la teoría de la relatividad, cuyos conceptos y problemas están tan alejados de la vida cotidiana, ha podido encontrar un eco tan vivo e incluso apasionado en los círculos más amplios de la población durante tanto tiempo.

Del prólogo a Philipp Frank, Einstein , ca. 1942. Véase también Rowe y Schulmann, Einstein on Politics , p. 130. Einstein Archives 28-581.

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Me desesperé ante la posibilidad de descubrir las verdaderas leyes a través de los esfuerzos constructivos basados en los hechos conocidos. Cuanto más desesperadamente lo intentaba a lo largo del tiempo, más convencido estaba de que sólo el descubrimiento de un principio formal universal podía conducirnos a unos resultados seguros. El ejemplo que veía delante de mí era la termodinámica.

Ibíd.

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E = mc 2 .

Formulación de la equivalencia de masa y energía –la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado– que abrió la puerta a la era atómica, aunque en ese momento Einstein no podía preverlo o sospecharlo. La formulación original fue: «Si un cuerpo emite la energía L en forma de radiación, su masa decrece por L/V 2 ». (Originalmente en «Ist die Trägheit eines Körpers von seinem Energieinhalt abhängig?», Annalen der Physik 18 [1905], pp. 639-641. Véase Stachel et al. , Einstein’s Miraculous Year , p. 161, para una traducción de este artículo.) Nótese que Einstein utilizó la L (entre otras letras) para designar la energía hasta al menos 1912, cuando, en su «Manuscript on the Special Theory of Relativity» (véase CPAE , vol. 4, doc. 1), tachó la L y la sustituyó por la E en las ecuaciones 28 y 28’ del manuscrito original. (Véase la edición facsímil del manuscrito publicada por George Braziller con la Safra Foundation y el Israel Museum, Jerusalén [1996], pp. 119 y 121; y C

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¿Qué ocurriría si tuviéramos que correr detrás de un rayo de luz? […] ¿Qué ocurriría si fuéramos montados sobre el rayo? […] Si alguien pudiera correr lo suficientemente rápido, ¿dejaría de moverse? […] ¿Qué es la «velocidad de la luz»? Si está en relación con algo, este valor no mantiene ninguna relación con algo que también está en movimiento.

Basado en una conversación con el psicólogo Max Wertheimer en 1916 en la que Einstein intentaba explicar su proceso de razonamiento cuando formuló la teoría especial de la relatividad. Véase Wertheimer, Productive Thinking (1945; reproducido por Harper, 1959), p. 218.

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No sabemos absolutamente nada de él [Dios, el mundo]. Todo nuestro conocimiento sólo es el conocimiento de un escolar. Posiblemente deberíamos saber un poco más de lo que sabemos ahora. Pero la naturaleza real de las cosas no la conoceremos nunca.

De una entrevista con Chaim Tchernowitz, The Sentinel , fecha desconocida.

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Papagoyim.

Nombre que daba Einstein a los seguidores de la Iglesia católica: los goyim (gentiles, no judíos) que siguen al papa. La palabra alemana para papagayo es Papagei y, según la archivera Barbara Wolff, seguramente Einstein estaba jugando con las palabras, queriendo decir que los seguidores del papa repetían como loros lo que él decía. También recuerda a los personajes recubiertos de plumas Papageno y Papagena en La flauta mágica de Mozart. Muchas gracias al estudioso de Einstein, John Stachel, antiguo editor de CPAE , por esta joya, que le transmitió la secretaria de Einstein, Helen Dukas.

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Mientras reces a Dios y le pidas algo, no eres un hombre religioso.

En una conversación con Leo Szilard, fecha desconocida, citado en Spencer R. Weart y Gertrud Weiss Szilard (eds.), Leo Szilard: His Version of the Facts (Cambridge, Massachusetts, MIT Press, 1978), p. 12. Citado con ligeras diferencias en Jammer, Einstein and Religion , p. 149, donde probablemente se indica una fuente errónea al afirmar que estas palabras fueron escritas a Szilard; después de una investigación exhaustiva no hemos podido encontrar ninguna carta en los archivos que contenga estas palabras. Muchas gracias a Gene Dannen, especialista en Szilard, por aclarar este rompecabezas.

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Lo que me interesa realmente es si Dios pudo crear el mundo de manera diferente; en otras palabras, si los requisitos de la simplicidad lógica admiten un margen de libertad.

Citado por el asistente de Einstein, Ernst Straus, sobre la cuestión de si Dios tuvo alguna alternativa en el diseño del mundo, en Seelig, Helle Zeit, Dunkle Zeit , p. 72. Los seguidores de la creencia en la creación mediante un diseño inteligente interpretan esta afirmación como un apoyo a la existencia de un diseñador inteligente, sin darse cuenta de que Einstein estaba utilizando una metáfora mientras se planteaba si es posible construir más de un universo que sea lógicamente consistente.

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¿No parece como si toda la filosofía estuviera escrita con miel? Parece maravillosa a primera vista, pero, cuando vuelves a mirar, se ha desvanecido. Sólo queda el aroma.

Recordado por Rosenthal-Schneider, Reality and Scientific Truth , p. 90.

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La valía moral de un hombre no se mide por sus creencias religiosas, sino por los impulsos emocionales que ha recibido de la naturaleza.

A sor Margrit Goehner, febrero de 1955. Einstein Archives 59-830.

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No creo en un Dios personal y nunca lo he negado, sino que lo he expresado con claridad. Si existe algo en mí que pueda llamarse religioso, se trata de la admiración ilimitada por la estructura del mundo hasta el punto que la revela la ciencia.

A un admirador que le preguntaba sobre sus creencias religiosas, 22 de marzo de 1954. Citado en Dukas y Hoffmann, Albert Einstein, the Human Side , p. 43. Einstein Archives 39-525.

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No intento imaginarme a Dios; es suficiente asombrarme con la estructura del mundo, en la medida en que nos la permiten apreciar nuestros sentidos inadecuados.

A S. Flesch, 16 de abril de 1954. Einstein Archives 30-1154.

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Considero que la Sociedad de Amigos es la comunidad religiosa que tiene los principios morales más elevados. Por lo que sé, nunca han aceptado compromisos con el mal y siempre se guían por su conciencia. Especialmente en la vida internacional, su influencia me parece muy beneficiosa y efectiva.

A A. Chapple, Australia, 23 de febrero de 1954. Citado en Nathan y Norden, Einstein on Peace , p. 511. Einstein Archives 59-045.

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Si Dios creó el mundo, desde luego su preocupación principal no fue que pudiéramos comprenderlo con facilidad.

A David Bohm, 10 de febrero de 1954. Einstein Archives 8-041.

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La palabra «Dios» no es para mí nada más que la expresión y el producto de la debilidad humana, y la Biblia una colección de leyendas honorables, pero primitivas, e incluso infantiles. Ninguna interpretación, por elegante que sea, puede cambiarlo [para mí].

Al filósofo Eric Gutkind, 3 de enero de 1954. Véase más en la sección «Sobre los judíos, Israel, el judaísmo y el sionismo». La carta manuscrita de medio folio se vendió por 170.000 libras esterlinas (400.000 dólares) en una subasta de Bloomsbury en Londres el 15 de mayo de 2008, un récord para una sola carta de Einstein y veinticinco veces el precio de salida. New York Times , 17 de mayo de 2008. Einstein Archives 33-337.

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No creo en la inmortalidad del individuo y considero que la ética es un asunto exclusivamente humano sin ninguna autoridad suprahumana detrás de ella.

A A. Nickerson, un pastor baptista, julio de 1953. Citado en Dukas y Hoffmann, Albert Einstein, the Human Side , p. 39. Einstein Archives 36-553.

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Asumir la existencia de un ser imperceptible […] no facilita la comprensión del orden que encontramos en el mundo perceptible.

A D. Albaugh, un estudiante de Iowa que había preguntado «¿Qué es Dios?», 21 de julio de 1953. Einstein Archives 59-085.

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La idea de un Dios personal me resulta extraña e incluso me parece ingenua.

Ibíd.

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Mi sentimiento es religioso mientras esté imbuido de la conciencia de la insuficiencia de la mente humana para comprender con mayor profundidad la armonía del universo que intentamos formular como «leyes de la naturaleza».

A Beatrice Frohlich, 17 de diciembre de 1952. Einstein Archives 59-797.

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No creer en un Dios personal no se convierte en absoluto en una filosofía.

A V. T. Aaltonen, 7 de mayo de 1952, sobre su opinión de que creer en un Dios personal es mejor que el ateísmo. Einstein Archives 59-059.

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No he encontrado una expresión mejor que «religiosa» para la confianza en la naturaleza racional de la realidad, en cuanto es accesible a la razón humana. Cuando está ausente este sentimiento, la ciencia degenera en un empirismo sin inspiración.

A Maurice Solovine, 1 de enero de 1951. Publicado en Letters to Solovine , p. 119. Einstein Archives 21-474.

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Mi postura ante Dios es la de un agnóstico. Estoy convencido de que una conciencia viva sobre la importancia primaria de los principios morales para la mejora y el ennoblecimiento de la vida no necesita de la idea de un legislador, en especial de un legislador que trabaja sobre la base de la recompensa y el castigo.

A M. Berkowitz, 25 de octubre de 1950. Einstein Archives 59-215.

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Un ser humano forma parte del conjunto que llamamos «universo», una parte limitada en tiempo y espacio. Se experimenta a sí mismo, a sus pensamientos y sus sentimientos como algo separado del resto: una especie de ilusión óptica de su conciencia. La lucha para liberarse de esta ilusión es el objetivo de la verdadera religión. No se trata de alimentarla, sino de superarla para alcanzar una medida razonable de paz mental.

A Robert Marcus, un padre desconsolado que pedía a Einstein algunas palabras de consuelo tras la muerte de su hijo menor, 12 de febrero de 1950. En Calaprice, Dear Professor Einstein , p. 184. Einstein Archives 60-424.

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Aunque es cierto que los resultados científicos son totalmente independientes de las consideraciones religiosas o morales, los individuos a los que debemos los grandes logros creativos en la ciencia están imbuidos de la convicción verdaderamente religiosa de que este universo es algo perfecto y responde ante la búsqueda racional de conocimiento.

Ibíd.

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Es este […] contenido simbólico de las tradiciones religiosas lo que es más probable que entre en conflicto con la ciencia. […] Resulta de vital importancia para preservar la verdadera religión que se eviten dichos conflictos cuando surgen de temas que, en realidad, no son verdaderamente esenciales para alcanzar las metas religiosas.

De una declaración ante el Liberal Ministers Club, Nueva York. Publicado en el Christian Register , junio de 1948; reproducido como «Religion and Science: Irreconcilable?» en Ideas and Opinions , pp. 49-52.

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Mis puntos de vista son cercanos a los de Spinoza: admiración por la belleza y creencia en la simplicidad lógica del orden y la armonía que se pueden conocer humilde y sólo imperfectamente. Creo que debemos conformarnos con nuestro conocimiento y comprensión imperfectos, y tratar los valores y las obligaciones morales como problemas puramente humanos.

A Marvin Magalaner, 26 de abril de 1947. Citado en Hoffmann, Albert Einstein: Creator and Rebel , p. 95. Einstein Archives 58-461.

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Más allá se encontraba este mundo enorme, que existe independientemente de los seres humanos y que se alza ante nosotros como un acertijo gigantesco y eterno, que sólo es parcialmente accesible a nuestro análisis y pensamiento. La contemplación de este mundo actuó como una liberación y muy pronto me di cuenta de que muchos hombres que había aprendido a estimar y admirar habían encontrado la libertad y la seguridad interiores al ocuparse devotamente de él.

Ibíd., p. 5.

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Así llegué […] a una religiosidad profunda que, sin embargo, tuvo un final abrupto a la edad de 12 años. A través de la lectura de libros de ciencia popular pronto llegué a la convicción de que gran parte de las historias de la Biblia no podían ser verdad. […] De esta experiencia creció una suspicacia ante todo tipo de autoridad, […] una actitud que no me ha abandonado nunca.

Escrito en 1946 para «Autobiographical Notes», pp. 3-5.

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