Citas
Citas para inspirar y reflexionar
Se tarda menos en hacer una cosa bien que en explicar por qué se hizo mal.
Si quieres que el trabajo se haga bien, elige a un hombre ocupado; el otro tipo no tiene tiempo.
Hay quien, porque golpea la pared con un martillo, cree clavar clavos.
Calidad significa hacer lo correcto incluso cuando nadie está mirando.
La falta de cuidado hace más daño que la falta de ciencia.
Olvida palabrerías... / En la vida hay que accionar... / Con quejas y con lamentos, / ¿quién detiene el huracán?
Aquella teoría que no encuentre aplicación práctica en la vida, es una acrobacia del pensamiento.
¡Que enmudezcan nuestras lenguas y empiecen a hablar las manos!
El trueno es bueno; el trueno impresiona. Pero es el rayo el que hace el trabajo.
Más hechos y menos arte.
No es filósofo el que sabe dónde está el tesoro, sino el que trabaja y lo saca.
Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.
Si un contemplativo se echa al agua, no probará a nadar, tratará primero de comprender el agua. Y se ahogará.
Sobre las rosas se puede filosofar; tratándose de patatas hay que comer.
La teoría es el capitán, y la práctica, el soldado.
Entre gente que se paga de palabras, desgraciado del que hace algo.
Nadie predica mejor que la hormiga, y no habla.
Las palabras que no van seguidas de los hechos, no valen para nada.
Cuando a la gente le faltan músculos en los brazos le sobran en la lengua.
La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.
La idea que no trata de convertirse en palabras es una mala idea; la palabra que no trata de convertirse en acción es, a su vez, una mala palabra.
El trabajo aleja tres grandes vicios: el aburrimiento, el vicio y la penuria.
Trabajo: una droga disfrazada de medicamento.
Un hombre es digno de cualquier empleo la víspera del día en que es nombrado.
El trabajo está regido por una ley que parece enormemente injusta, pero que existe, y no podemos cambiar: cuanto mejor te lo pasas trabajando, mejor te pagan.
Aunque no sea más que por el mísero afán de descansar, debéis trabajar.
El arte del descanso es una parte del arte de trabajar.
Si todo el año fuera alegre vacación, divertirse resultaría más enojoso que trabajar.
Dichoso sea el que tiene una profesión que coincida con su afición.
Hay personas que entre sus principios tienen el no permitir que su ocupación se convierta en trabajo.
El trabajo en que hallamos placer cura la pena que causa.
Hacer dos oficios es el mejor medio de que ambos salgan mal.
La mayor recompensa de nuestro trabajo no es lo que nos pagan por él, sino aquello en lo que nos convierte.
Suda y te salvarás.
Algunos dicen que el trabajo duro nunca ha matado a nadie, pero yo digo: ¿por qué arriesgarse?
Cuando uno se queje de su trabajo, que lo pongan a no hacer nada.
¡Si alguno no quiere trabajar que tampoco coma!
Una profesión es el espinazo de la vida.
El que no tiene dos terceras partes de su jornada para sí mismo es un esclavo, sea lo que sea, político, comerciante, funcionario o erudito.
Sigo trabajando por la misma razón que la gallina sigue poniendo huevos.
Cuando un hombre te cuenta que se hizo rico por medio del trabajo duro, pregúntale: «¿de quién?».
El trabajo es el único capital no sujeto a quiebras.
Es más fácil parecer digno de los empleos que no se tienen que de aquellos que se ocupan.
El placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la fatiga.
El mayor placer, sin mezcla alguna de fastidio, es el descanso cuando se está de veras cansado; y más si es de trabajar.
Por grande que sea el puesto, ha de mostrar que es mayor la persona.
¡Trabaja! Si puedes, trabaja bien. En caso contrario..., trabaja de todos modos.
El loable trabajo es una sementera de hazañas.