Citas
Citas para inspirar y reflexionar
Nadie que esté entusiasmado con su trabajo puede temer nada de la vida.
Dedicarse a servir cervezas o llevar pizzas no te quita dignidad. Tus abuelos lo llamaban de otra forma: «oportunidad».
Trabajando fielmente ocho horas diarias, puede que acabe por llegar a jefe y trabajar doce horas.
¡Bienaventurado aquel que ha encontrado su trabajo, que no pida más felicidad!
No me gusta el trabajo, a nadie le gusta; pero me gusta que, en el trabajo, tenga la ocasión de descubrirme a mí mismo.
¡Quieran los dioses que cada uno desempeñe el oficio que conoce!
Cuando hayamos descubierto las leyes que rigen la vida, nos daremos cuenta de que el hombre de acción se ilusiona más que el soñador.
No hay cosa tan fácil que no parezca dificilísima cuando se hace de mala gana.
El hombre no está hecho para meditar sino para actuar.
Cuando se tienen muchas cosas que hacer, el día tiene mil bolsillos.
Todo movimiento, cualquiera que sea su causa, es creador.
Mantén viva en ti la facultad del esfuerzo, sometiéndola cada día a un pequeño ejercicio gratuito.
El uso hace brillar los metales.
El talento se forma en la calma; el carácter en el torrente del mundo.
El aire hace al águila.
Sabemos más de lo que hacemos.
No se puede uno labrar una reputación por lo que tiene pensado hacer.
Hay que evitar lo que atrofia.
Nada sucede hasta que algo se mueve.
En la acción, sé primitivo; en la previsión, un estratega.
No interrogues a tus razonamientos, que sólo pueden contestarte con palabras. Vuélvete hacia el mundo con actos, a fin de que te corresponda con certezas.
Cada uno es hijo de sus obras.
No vale la pena hacer lo que, para empezar, no vale la pena hacer.
Hay que pensar como hombre de acción y actuar como hombre pensador.
Hay cuatro cosas que ponen al hombre en acción: interés, amor, miedo y fe.
El hombre es inteligente porque tiene manos.
El hombre más lento, que no pierde de vista el fin, va siempre más veloz que el que vaga sin perseguir un punto fijo.
Mientras no dejes de subir, no tienen término los escalones. Bajo tus pies, que ascienden, ellos crecen hasta lo alto.
Donde no hay fuerza, no hay misión. Si no puedes ser lo que eres, sé con seriedad lo que puedas.
Cada persona que vence en cualquier empresa debe estar dispuesta a quemar sus naves y eliminar todas las posibilidades de dar marcha atrás. Sólo así puede tener la seguridad de mantener ese estado mental conocido como deseo ardiente de ganar, esencial para el éxito.
Al mundo no le importa tu autoestima. El mundo espera que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.
Los obstáculos son aquellas cosas horrorosas que ves cuando apartas la mirada de tu objetivo.
Abandonar puede tener justificación; abandonarse, no la tiene jamás.
El secreto del éxito es la constancia en el propósito.
Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar.
El éxito más hermoso no es aquel que llega como un gato casero domado, sino aquel que hay que aprender a domar y forzar como un caballo salvaje.
Y cobra fuerzas andando.
Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés.
Soy extraordinariamente paciente, siempre y cuando al final consiga salirme con la mía.
Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna.
A camino largo, paso corto.
Cuando baje la inspiración, que me pille trabajando.
La perseverancia es invencible. Por ello, el tiempo, en su acción, destruye y derriba toda potencia.
Los hombres geniales empiezan grandes obras; los hombres trabajadores las terminan.
El secreto de los corazones sublimes está en la palabra «perseverando».
Cuando fracases, considéralo como una señal de que tu plan no era bueno. Vuelve a planear y emprende de nuevo el viaje hacia el logro de tus metas.
La derrota temporal deberá significar una sola cosa: el conocimiento de que hay algo malo en el plan.
Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.