Lista de Poemas
La Voz A Ti Debida
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».
La Voz A Ti Debida
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
¿adónde se me ha escapado?.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.
La Voz A Ti Debida
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, con otros,
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
La vida ¡qué transporte ya!, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.
Afán
Ni ese azul en delirio
celeste sobre mí,
cúspide de lo azul.
Ni esa reiteración
cantante de la ola,
espumas afirmando,
síes, síes sin fin.
Ni tantos irisados
primeros de las nubes
ópalo, blanco y rosa,
tan cansadas de cielo
que duermen en las conchas.
No, no me bastan, no.
Colmo, tensión extrema,
suma de la belleza
el mundo, ya no más.
Y yo más.
Más azul que el azul
alto. Más afirmar
amor, querer, que el sí
y el sí y el sí.
La tarde, ya en el límite
de dar, de ser,
agota sus reservas:
gozos, colores, triunfos;
me descubre los fondos
de mares y de glorias,
se estira, vibra, tiembla,
no puede más.
Lo sé, se va a romper
si yo le grito esto
que ya le estoy gritando
irremisiblemente
a golpes:
«Tú, ya no más; yo, más.»
Luz De La Noche
en el día que hará allí
donde esta noche es de día.
En las sombrillas alegres,
abiertas todas las flores,
contra ese sol, que es la luna
tenue que me alumbra a mí.
Aunque todo está tan quieto,
tan en silencio en lo oscuro,
aquí alrededor,
veo a las gentes veloces
prisa, trajes claros, risa
consumiendo sin parar,
a pleno goce, esa luz
de ellos, la que va a ser mía
en cuanto alguien diga allí
«ya es de noche».
La noche donde yo estoy
ahora,
donde tú estás junto a mí
tan dormida y tan sin sol
en esa
noche y luna del dormir,
que pienso en el otro lado
de tu sueño, donde hay luz
que yo no veo.
Donde es de día y paseas
te sonríes al dormir
con esa sonrisa abierta,
tan alegre, tan de flores,
que la noche y yo sentimos
que no puede ser de aquí.
Underwood Girls
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas, aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas, y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula, como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco a blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras, sin sentido,
ese, zeda, jota, i...
Respuesta A La Luz
Y nadie le preguntaba.
¿Qué le ofrecías, la noche,
tú, silencio, qué le dabas
para que él dijera a voces,
tanto sí, que sí, que sí?
Nadie le ofrecía nada.
Un gran mundo sin preguntas,
vacías las negras manos
ámbitos de madrugada,
alrededor enmudece.
Los síes ¡qué golpetazos
de querer en el silencio!,
las últimas negativas
a la noche le quebraban.
Sí, sí a todo, a todo sí,
a la nada sí, por nada.
Allá por los horizontes
sin que nadie el sólo: nadie
la escuchara, sigilosa
de albor, rosa y brisa tierna,
iba la pregunta muda,
naciendo ya, la mañana.
La Sin Pruebas
buscar por dónde anduviste,
seguirte!
Si has pisado por la nieve
sería como las nubes
su sombra, sin pies, sin peso
que te marcara.
Cuando andas
no te diriges a nada
ni hay senda que luego diga:
«Pasó por aquí.»
Tú no sales del exacto
centro puro de ti misma:
son los rumbos confundidos
los que te van al encuentro.
Con la risa o con las voces
tan blandamente
descabalas el silencio
que no le duele, que no
te siente:
se cree que sigue entero.
Si por los días te busco
o por los años
no salgo de un tiempo virgen:
fue ese año, fue tal día,
pero no hay señal:
no dejas huella detrás.
Y podrás negarme todo,
negarte a todo podrás,
porque te cortas los rastros
y los ecos y las sombras.
Tan pura ya, tan sin pruebas
que cuando no vivas más
yo no sé en qué voy a ver
que vivías,
con todo ese blanco inmenso
alrededor, que creaste.
Fe Mía
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
35 Bujías
la soltaré. Está presa,
aquí arriba, invisible.
Yo la veo en su claro
castillo de cristal, y la vigilan
cien mil lanzas los rayos
cien mil rayos del sol. Pero de noche,
cerradas las ventanas
para que no la vean
guiñadoras espías las estrellas,
la soltaré. (Apretar un botón.)
Caerá toda de arriba
a besarme, a envolverme
de bendición, de claro, de amor, pura.
En el cuarto ella y yo no más, amantes
eternos, ella mi iluminadora
musa dócil en contra
de secretos en masa de la noche
afuera
descifraremos formas leves, signos,
perseguidos en mares de blancura
por mí, por ella, artificial princesa,
amada eléctrica.
Comentarios (0)
NoComments
DESINFORMACIÓN A LA BRUTA | Lo que no se habla 014 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Todos con Gorriti
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Difamador compulsivo
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Solidaridad con Gorriti
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: “Sí, acepto”
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Sebastián Piñera
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Solo el TC salvará a Keiko
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Soros maneja todo
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: La última del Sodalicio
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Los delitos de la fiscal
ROSA MARÍA PALACIOS: ATAQUES SURREALISTAS | RajesDelOficio - Entrevista260 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Todo está podrido
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Hacia el colapso
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Falló el boicot
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Pestilentes identificados
CARLÍN: ASEDIO AL HUMOR | RajesDelOficio - Entrevista261 |
MARISOL PÉREZ TELLO: ¿CÓMO VIENE LA COSA?| RajesDelOficio - Entrevista250 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Coalición corrupta y autoritaria
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: El payaso de Willax
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: El secuestro del Perú
JUAN CARLOS TAFUR: ¿ANTAURO PRESIDENTE? | RajesDelOficio - Entrevista258 |
JUAN ACEVEDO: EL HUMOR POLÍTICO INCOMODA | RajesDelOficio - Entrevista262 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Reynaldo Abia
SUSEL PAREDES: "EL PAÍS TE NECESITA" | RajesDelOficio - Entrevista253 |
GORRITI: EL CUCO DE LA ULTRADERECHA | Lo que no se habla 010 |
ROMINA MELLA: EL MÉTODO WILLAX | RajesDelOficio - Entrevista264 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: La van a blindar
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: CÉSAR HILDEBRANDT
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Bukele arrasó
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Juliana Oxenford
CIPRIANI Y EL CASO SODALICIO | Bitácora Maleña 031 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Popularidad por los suelos
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Enajenada
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Conchuda
LAS MENTIRAS DEL SODALICIO | Bitácora Maleña 030 |
ABOLIR LAS FF.AA. | Lo que no se habla 011 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Difamadores reincidentes
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Hablando huevadas
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: ALIAS “VANE”
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: DINA, LO PEOR DEL 2023
Apocalipsis now, por Pedro Salinas: El asedio a Gorriti
¿EN QUÉ MOMENTO NOS FUIMOS A LA MIERDA? | RajesDelOficio - Entrevista257 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Titiritera
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: VIENEN CON TODO
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: EL APRA Y LA FISCAL
¡TODOS CON CARLÍN, CARAJO! | Lo que no se habla 012 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Asedio a La República
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: ¿Y las masacres?
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Benavides y la prensa
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: La Fiscalía y la prensa