Lista de Poemas
Versos 2220 A 2272
órbitas celestiales,
se apoyan
maravilla, milagro,
en aires, en ausencias,
en papeles, en nada!
Roca descansa en roca,
cuerpos yacen en cunas,
en tumbas; ni las islas
nos engañan, ficciones
de falsos paraísos
flotantes sobre el agua.
Pero a ti, a ti, memoria
de un ayer que fue carne
tierna, materia viva,
y que ahora ya no es nada
más que peso infinito,
gravitación, ahogo,
dime, ¿quién te sostiene
si no es la esperanzada
soledad de la noche?
A ti, afán de retorno,
anhelo de que vuelvan
invariablemente,
exactas a sí mismas,
las acciones más nuevas
que se llaman futuro,
¿quién te va a sostener?
Signos y simulacros
trazados en papeles
blancos, verdes, azules,
querrían ser tu apoyo
eterno, ser tu suelo,
tu prometida tierra.
Pero luego, más tarde,
se rompen unas manos,
se deshacen, en tiempo,
polvo, dejando sólo
vagos rastros fugaces,
recuerdos, en las almas.
¡Sí, las almas, finales!
¡Las últimas, las siempre
elegidas, tan débiles,
para sostén eterno
de los pesos más grandes!
Las almas, como alas
sosteniéndose solas
a fuerza de aleteo
desesperado, a fuerza
de no pararse nunca,
de volar, portadoras
por el aire, en el aire,
de aquello que se salva.
Versos 2124 A 2149
gran sollozo que estrechas
en tus brazos, que esa
lágrima que tú secas
besándola,
vienen de ti, son tú,
dolor de ti hecho lágrimas
mías, sollozos míos!
Entonces
ya no preguntarías
al pasado, a los cielos,
a la frente, a las cartas,
qué tengo, por qué sufro.
Y toda silenciosa,
con ese gran silencio
de la luz y el saber,
me besarías más,
y desoladamente.
Con la desolación
del que no tiene al lado
otro ser, un dolor
ajeno; del que está
solo ya con su pena.
Queriendo consolar
en un otro quimérico
el gran dolor que es suyo.
Versos 2089 A 2123
yo, sí.
Claras, redondas, tibias.
Despacio
se van a su destino;
despacio, por marcharse
más tarde de tu carne.
Se van a nada; son
eso no más, su curso.
Y una huella, a lo largo,
que se borra en seguida.
¿Astros?
Tú
no las puedes besar.
Las beso yo por ti.
Saben; tienen sabor
a los zumos del mundo.
¡Qué gusto negro y denso
a tierra, a sol, a mar!
Se quedan un momento
en el beso, indecisas
entre tu carne fría
y mis labios; por fin
las arranco. Y no sé
si es que eran para mí.
Porque yo no sé nada.
¿Son estrellas, son signos,
son condenas o auroras?
Ni en mirar ni en besar
aprendí lo que eran.
Lo que quieren se queda
allá atrás, todo incógnito.
Y su nombre también.
(Si las llamara lágrimas,
nadie me entendería.)
Versos 2018 A 2046
no te encontraba nunca.
Me fui a tu encuentro
por el dolor.
Tú no venías por allí.
Me metí en lo más hondo
por ver si, al fin, estabas.
Por la angustia,
desgarradora, hiriéndome.
Tú no surgías nunca de la herida.
Y nadie me hizo señas
un jardín o tus labios,
con árboles, con besos;
nadie me dijo
por eso te perdí
que tú ibas por las últimas
terrazas de la risa,
del gozo, de lo cierto.
Que a ti se te encontraba
en las cimas del beso
sin duda y sin mañana.
En el vértice puro
de la alegría alta,
multiplicando júbilos
por júbilos, por risas,
por placeres.
Apuntando en el aire
las cifras fabulosas,
sin peso, de tu dicha.
Versos 1946 A 1981
La tengo ya sin los labios,
rojos y duros: ardían.
Te los habría besado
aún mucho más.
Luego te paro los brazos,
rápidos, largos, nerviosos.
Me ofrecían el camino
para que yo te estrechara.
Te arranco el color, el bulto.
Te mato el paso. Venías
derecha a mí. Lo que más
pena me ha dado, al callártela,
es tu voz. Densa, tan cálida,
más palpable que tu cuerpo.
Pero ya iba a traicionarnos.
Así
mi amor está libre, suelto,
con tu sombra descarnada.
Y puedo vivir en ti
sin temor
a lo que yo más deseo,
a tu beso, a tus abrazos.
Estar ya siempre pensando
en los labios, en la voz,
en el cuerpo,
que yo mismo te arranqué
para poder, ya sin ellos,
quererte.
¡Yo que los quería tanto!
Y estrechar sin fin, sin pena
mientras se va inasidera,
con mi gran amor detrás,
la carne por su camino
tu solo cuerpo posible:
tu dulce cuerpo pensado.
Versos 1855 A 1883
y yo
me pones siempre tus besos.
La presiento, cerca ya,
la deseo, no la alcanzo;
cuando estoy más cerca de ella
me cierras el paso tú,
te me ofreces en los labios.
Y ya no voy más allá.
Triunfas. Olvido, besando,
tu secreto encastillado.
Y me truecas el afán
de seguir más hacia ti,
en deseo
de que no me dejes ir
y me beses.
Ten cuidado.
Te vas a vender, así.
Porque un día el beso tuyo,
de tan lejos, de tan hondo
te va a nacer,
que lo que estás escondiendo
detrás de él
te salte todo a los labios.
Y lo que tú me negabas
alma delgada y esquiva
se me entregue, me lo des
sin querer
donde querías negármelo.
Versos 1728 A 1764
estás alta, ¡qué arriba!
Y para consolarme
me envías sombras, copias,
retratos, simulacros,
todos tan parecidos
como si fueses tú.
Entre figuraciones
vivo, de ti, sin ti.
Me quieren,
me acompañan. Nos vamos
por los claustros del agua,
por los hielos flotantes,
por la pampa, o a cines
minúsculos y hondos.
Siempre hablando de ti.
Me dicen:
«No somos ella, pero
¡si tú vieras qué iguales!»
Tus espectros, qué brazos
largos, qué labios duros
tienen: sí, como tú.
Por fingir que me quieres,
me abrazan y me besan.
Sus voces tiernas dicen
que tú abrazas, que tú
besas así. Yo vivo
de sombras, entre sombras
de carne tibia, bella,
con tus ojos, tu cuerpo,
tus besos, sí, con todo
lo tuyo menos tú.
Con criaturas falsas,
divinas, interpuestas
para que ese gran beso
que no podemos darnos
me lo den, se lo dé.
Versos 1449 A 1470
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
Versos 1385 A 1406
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Versos 1266 A 1289
Azules, grises, negros,
se repiten encima
del naranjo o la piedra:
nos acerca mirarlos.
Las estrellas suprimen,
de lejanas que son,
las distancias del mundo.
Si queremos juntarnos,
nunca mires delante:
todo lleno de abismos,
de fechas y de leguas.
Déjate bien flotar
sobre el mar o la hierba,
inmóvil, cara al cielo.
Te sentirás hundir
despacio, hacia lo alto,
en la vida del aire.
Y nos encontraremos
sobre las diferencias
invencibles, arenas,
rocas, años, ya solos,
nadadores celestes,
náufragos de los cielos.
Comentarios (0)
NoComments
DESINFORMACIÓN A LA BRUTA | Lo que no se habla 014 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Todos con Gorriti
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Difamador compulsivo
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Solidaridad con Gorriti
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: “Sí, acepto”
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Sebastián Piñera
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Solo el TC salvará a Keiko
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Soros maneja todo
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: La última del Sodalicio
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Los delitos de la fiscal
ROSA MARÍA PALACIOS: ATAQUES SURREALISTAS | RajesDelOficio - Entrevista260 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Todo está podrido
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Hacia el colapso
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Falló el boicot
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Pestilentes identificados
CARLÍN: ASEDIO AL HUMOR | RajesDelOficio - Entrevista261 |
MARISOL PÉREZ TELLO: ¿CÓMO VIENE LA COSA?| RajesDelOficio - Entrevista250 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Coalición corrupta y autoritaria
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: El payaso de Willax
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: El secuestro del Perú
JUAN CARLOS TAFUR: ¿ANTAURO PRESIDENTE? | RajesDelOficio - Entrevista258 |
JUAN ACEVEDO: EL HUMOR POLÍTICO INCOMODA | RajesDelOficio - Entrevista262 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Reynaldo Abia
SUSEL PAREDES: "EL PAÍS TE NECESITA" | RajesDelOficio - Entrevista253 |
GORRITI: EL CUCO DE LA ULTRADERECHA | Lo que no se habla 010 |
ROMINA MELLA: EL MÉTODO WILLAX | RajesDelOficio - Entrevista264 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: La van a blindar
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: CÉSAR HILDEBRANDT
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Bukele arrasó
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Juliana Oxenford
CIPRIANI Y EL CASO SODALICIO | Bitácora Maleña 031 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Popularidad por los suelos
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Enajenada
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Conchuda
LAS MENTIRAS DEL SODALICIO | Bitácora Maleña 030 |
ABOLIR LAS FF.AA. | Lo que no se habla 011 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Difamadores reincidentes
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Hablando huevadas
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: ALIAS “VANE”
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: DINA, LO PEOR DEL 2023
Apocalipsis now, por Pedro Salinas: El asedio a Gorriti
¿EN QUÉ MOMENTO NOS FUIMOS A LA MIERDA? | RajesDelOficio - Entrevista257 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Titiritera
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: VIENEN CON TODO
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: EL APRA Y LA FISCAL
¡TODOS CON CARLÍN, CARAJO! | Lo que no se habla 012 |
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Asedio a La República
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: ¿Y las masacres?
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: Benavides y la prensa
Apocalipsis Now, por Pedro Salinas: La Fiscalía y la prensa