Oliverio Girondo

Oliverio Girondo

1891-08-17 Buenos Aires
1967-01-24 Buenos Aires
64079
0
2


Algunos Poemas

Ante El Sabor Inmóvil

Todos los intermedios pudresienes de espera de esqueleto de lluvia sin
persona
cuando no neutros lapsus micropulpos engendros del sotedio
pueden antes que cóncavos ausentes en seminal yacencia
ser otros flujos ácidos del diurno sueño insomne
otros sorbos de páramo
tan viles vivas bilis de nonadas carcomas diametrales
aunque el sabor no cambie
y Ofelia pura costa sea un pescado reflejo de rocío de esclerosada
túnica sin lastre
un fósil loto amóvil entre remansos muslos puros juncos
de espasmo
un maxilar de luna sobre un canto rodado
tierno espectro fluctuante del novilunio arcaico dromedario
lejos ya de su neuro dubitabundo exnovio psiquisauce
aunque el sabor no cambie
y cualquier lacio cuajo invista nuevos huecos ante los ídem
lodos expartos bostezantes
peste con veste huéspedes del macrobarro grávido de muerte
y hueros logros de horas lagrimales
aunque el sabor no cambie
y el menos yo del uno en el total por nada
beato saldo de excoito amodorrado malentetando el asco
explore los estratos de su ámbito si sino
cada vez menos cráter
aunque el sabor no cambie
cada vez más burbúja de algánima no náyade
más amplio menos tránsfuga
tras sus estancas sienes de mercurio
o en las finales radas de lo obsceno de marismas de pelvis bajo el
agua
con su no llanto arena y sus mínimas muertes navegables
aunque el sabor no cambie
y sólo erecto espeso mascaduda insaciado en progresiva resta
ante el incierto ubicuo muy quizás equis deífico se malciña
la angustia interrogante
aunque el sabor no cambie

Si Hubiera Sospechado Lo Que Se Oye Después De Muerto

11

Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me
suicido.

Apenas se desvanece la musiquita que nos echó a perder los
últimos momentos y cerramos los ojos para dormir la eternidad,
empiezan las discusiones y las escenas de familia.

¡Qué desconocimiento de las formas! ¡Qué
carencia absoluta de compostura! ¡Qué ignorancia de lo que
es bien morir!

Ni un conventillo de calabreses malcasados, en plena catástrofe
conyugal, daría una noción aproximada de las bataholas
que se producen a cada instante.

Mientras algún vecino patalea dentro de su cajón, los de
al lado se insultan como carreros, y al mismo tiempo que resuena un
estruendo a mudanza, se oyen las carcajadas de los que habitan en la
tumba de enfrente.

Cualquier cadáver se considera con el derecho de manifestar a
gritos los deseos que había logrado reprimir durante toda su
existencia de ciudadano, y no contento con enterarnos de sus
mezquindades, de sus infamias, a los cinco minutos de hallarnos
instalados en nuestro nicho, nos interioriza de lo que opinan sobre
nosotros todos los habitantes del cementerio.

De nada sirve que nos tapemos las orejas. Los comentarios, las risitas
irónicas, los cascotes que caen de no se sabe dónde, nos
atormentan en tal forma los minutos del día y del insomnio, que
nos dan ganas de suicidarnos nuevamente.

Aunque parezca mentira —esas humillaciones— ese continuo estruendo
resulta mil veces preferible a los momentos de calma y de silencio.

Por lo común, éstos sobrevienen con una brusquedad de
síncope. De pronto, sin el menor indicio, caemos en el
vacío. Imposible asirse a alguna cosa, encontrar una asperosidad
a que aferrarse. La caída no tiene término. El silencio
hace sonar su diapasón. La atmósfera se rarifica cada vez
más, y el menor ruidito: una uña, un cartílago que
se cae, la falange de un dedo que se desprende, retumba, se amplifica,
choca y rebota en los obstáculos que encuentra, se amalgama con
todos los ecos que persisten; y cuando parece que ya se va a extinguir,
y cerramos los ojos despacito para que no se oiga ni el roce de
nuestros párpados, resuena un nuevo ruido que nos espanta el
sueño para siempre.

¡Ah, si yo hubiera sabido que la muerte es un país donde
no se puede vivir!

Mi Abuela -que No Era Tuerta- Me Decía

14

Mi abuela —que no era tuerta— me decía:

«Las mujeres cuestan demasiado trabajo o no valen la pena.
¡Puebla tu sueño con las que te gusten y serán
tuyas mientras descansas!

»No te limpies los dientes, por lo menos, con los sexos usados. Rehuye,
dentro de lo posible, las enfermedades venéreas, pero si alguna
vez necesitas optar entre un premio a la virtud y la sífilis, no
trepides un solo instante: ¡El mercurio es mucho menos pesado que
la abstinencia!

»Cuando unas nalgas te sonrían, no se lo confíes ni a los
gatos. Recuerda que nunca encontrarás un sitio mejor donde meter
la lengua que tu propio bolsillo, y que vale más un sexo en la
mano que cien volando».

Pero a mi abuela le gustaba contradecirse, y después de pedirme
que le buscase los anteojos que tenía sobre la frente, agregaba
con voz de daguerrotipo:

«La vida —te lo digo por experiencia— es un largo embrutecimiento. Ya
ves en el estado y en el estilo en que se encuentra tu pobre abuela.
¡Si no fuese por la esperanza de ver un poco mejor después
de muerta!...

»La costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las
pupilas. Poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario, y
aunque los mosquitos vuelen tocando la corneta, carecemos del coraje de
llamarlos arcángeles. Cuando una tía nos lleva de visita,
saludamos a todo el mundo, pero tenemos vergüenza de estrecharle
la mano al señor gato, y más tarde, al sentir deseos de
viajar, tomamos un boleto en una agencia de vapores, en vez de
metamorfosear una silla en transatlántico.

»Por eso —aunque me creas completamente chocha— nunca me cansaré
de repetirte que no debes renunciar ni a tu derecho de renunciar. El
dolor de muelas, las estadísticas municipales, la
utilización del aserrín, de la viruta y otros
desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción
insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las
faltas de ortografía. Confecciónate una nueva virginidad
cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una
moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan
poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan
siquiera tu propia sombra.

»¡La imitación ha prostituido hasta a los alfileres de
corbata!»

Por Vocación De Dado

A lo fugaz perpetuo
y sus hipoteseres
a la deriva al vértigo
al sublatir al máximo las reverberalíbido
al desensueño al alba a los cornubios dime sin titilar por ímpetu
de bumerang de encelo
de gravitante acólito de tanto móvil tránsfuga
cocoterráqueo efímero
y otros ripios del tránsito
meditaturbio exóvulo
espiritado en Virgo en decúbito en trance en aluvión
de incógnitas
con más de un muerto huésped rondando la infraniebla
del dédalo encefálico
junto a precoces ceros esterosentes dime al codeleite mudo del mimo
mimo mixto
al desmelar los senos
o al trasvestirme de ola de sótano de ausencia de caminos de
pájaros que lindan con la infancia
animamantemente me di por dar por tara por vocación de dado
por hacer noche solo entre amantes fogatas desinhalar lo hueco y encontrarme
inhallable
hora tras otra lacra más y más cavernoso
menos volátil paria
más total seudo apoeta con esqueleto topo y suspensivas nueces
de apetencias atávicas
al azar dime al gusto a las adultas menguas a las escleropsiquis
al romo tedio al pasmo al exprimir las equis a la veinteava esencia
y degustar los filtros del desencantamiento
o revertir mi arena en clepsidras sexuadas
y sincopar la cópula
me di me doy me he dado donde lleva la sangre
prostitutivamente
por puro pleno pánico de adherir a lo inmóvil
del yacer sin orillas
sin fe sin mí sin pauta sin sosías sin lastre sin máscara
de espera
ni levitarme en busca del muy Señor nuestro ausente en todo
caso y tiempo y modo y sexo y verbo que fecundó el vacío
obnubilado
inserto en el dislate cosmos, a todo todo dime alirrampantemente
para abusar del aire del sueño de lo vivo y redarme y masdarme
hasta el último dengue

y entorpecer la nada
Escritor argentino. De familia acomodada, viajó a Europa en su primera juventud, tomando contacto con las vanguardias. Participó en la implantación de las mismas en Argentina, intentando el teatro y el periodismo, pero afincándose en la poesía. Contribuyó a la trayectoria de revistas que difundieron el ultraísmo, como Proa, Prisma y Martín Fierro. En ellas se dieron a conocer algunos de los principales escritores de su tiempo: Borges, Marechal, Güiraldes. Su primer libro perfilado es Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), donde recoge la poética de la gran ciudad moderna, propuesta por el poeta francés Guillaume Apollinaire y el futurismo. El uso de palabras propias (neologismos) alternado con el verso libre y algunas formas clásicas, marca la diversidad de su obra en títulos como Calcomanías (1925), Espantapájaros (1932), Interlunio (1937), Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946) y En la masmédula (1956).  
wer54w66sf32re2
Oliverio Girondo "Llorar a lágrima viva"
Poetas latinoamericanos: Oliverio Girondo. "LLorar a lágrima viva" (1932) - Canal Encuentro
"Dicotomía incruenta" de Oliverio Girondo en "El lado oscuro del corazón"
Oliverio Girondo - "Espantapájaros" - ( El lado oscuro del corazón )
Oliverio Girondo. El Lado Oscuro del Corazón. Comunión plenaria
Oliverio Girondo 7 mejores poemas
"Oliverio Girondo: La ruptura constante", por Jorge Boccanera - Poesía ya!
Oliverio Girondo - Cansancio
Homenaje a Oliverio Girondo
"Croquis en la arena" de Oliverio Girondo, por Gastón Pauls - Canal Encuentro HD
El lado oscuro del corazón yo no sabía que no tenerte..
Jornadas Girondo / Lange. Oliverio Girondo: una vanguardia de larga duración.
ESPANTAPAJARO 21 - Oliverio Girondo
Oliverio Girondo --- Llorar a lágrima viva ( El lado oscuro del corazón )
Lengua. Oliverio Girondo: la poesia urbana
Los amantes por "Oliverio Girondo"
Oliverio Girondo, "Razones para descubrir al poeta" por Eduardo Aliverti
Oliverio Girondo - Se miran, se presienten, se desean
Comunión Plenaria - Oliverio Girondo (El Lado Oscuro Del Corazón)
Puro No de Oliverio Girondo
Oliverio Girondo - Hay que buscarlo
Oliverio Girondo - Ella
Oliverio Girondo. No sé, me importa un pito
La mezcla - Oliverio Girondo
Oliverio Girondo - Llorar a lágrima viva
Tere & Lauti - Mi Lumia (Oliverio Girondo)
#voces | Oliverio Girondo. Se miran, se presienten, se desean.
Oliverio Girondo / Poema 19 - de Espantapájaros / Por Radio Topatumba
Girondo en su voz / Al gravitar rotando
Cansancio - Oliverio Girondo
Clase: "Espantapájaros de Oliverio Girondo
Oliverio Girondo - ¡Azotadme! #poesia #poesiarecitada #poemas
Anatema - KREIN - Conceptual 2020 (Poema Oliverio Girondo)
LLORAR A LÁGRIMA VIVA. Oliverio Girondo.
Oliverio Girondo - Yolleo
El pentotal a qué | Oliverio Girondo
Apunte Callejero de Oliverio Girondo
Mi lumía - Oliverio Girondo
Oliverio Girondo, "Aparición urbana" (1942) - Canal Encuentro
GRATITUD. De Jorge Maronna y Oliverio Girondo. Coro UNED y Camerata Ultreia. Dir. Luis A. Muñoz
Oliverio Girondo, Aparición urbana 1942 Canal Encuentro 360p
Poema "21" de Oliverio Girondo - Videopoema
Dónde de Oliverio Girondo (Poema).
Aridandantemente - Oliverio Girondo
Omar Cerasuolo - "Poema Nº12" de Oliverio Girondo
Oliverio Girondo #poesia #literaturaclasica #narrativa #poetasargentinos #oliveriogirondo
El puro no - Olverio Girondo
Oliverio Girondo - Hazaña
"Salvamento", de Oliverio Girondo.
Oliverio Girondo / Poema 11 - de Espantapájaros / Por Radio Topatumba

Véase también

A quién le gusta

Seguidores