Escritas

Consuelito Morales

Edmir Domingues
Entonces tus dos brazos se tornaban
como rosa y claveles de pintura,
fue preciso romper a la armadura,
lanzas que los instantes ofertaban.

Y se hizo la forma en noche oscura
donde ojos como espuma se gravaban,
a lo lejos los líquidos se alzaban
haciéndose himno, fuente, rosa impura

Tus brazos son peninsulas, tenidas
entre deseo y ensueiio, coloridas
con las tintas de espanto y desatino.

Mientras nuestros caballos funerals
se deshacen, tus brazos son puiiales
con yestos que son carne y labios vino.