Escritas

París, 1856

Jorge Luis Borges
La larga postración lo ha acostumbrado
a anticipar la muerte. Le daría
miedo salir al clamoroso día
y andar entre los hombres. Derribado,

Enrique Heine piensa en aquel río,
el tiempo, que lo aleja lentamente
de esa larga penumbra y del doliente
destino de ser hombre y ser judío.

Piensa en las delicadas melodías
cuyo instrumento fue, pero bien sabe
que el trino no es del árbol ni del ave

sino del tiempo y de sus vagos días.
No han de salvarte, no, tus ruiseñores,
tus noches de oro y tus cantadas flores.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 225 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 232 Visualizações

Comentários (0)

Iniciar sessão ToPostComment