Sociedade
Poemas neste tema
Jorge Luis Borges
El hambre
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Tú que arrojaste al círculo del horizonte abierto
la alta proa del viking, las lanzas del desierto.
En la Torre del Hambre de Ugolino de Pisa
tienes tu monumento y en la estrofa concisa
que nos deja entrever (sólo entrever) los días
últimos y en la sombra que cae las agonías.
Tú que de sus pinares haces que surja el lobo
y que guiaste la mano de Jean Valjean al robo.
Una de tus imágenes es aquel silencioso
dios que devora el orbe sin ira y sin reposo,
el tiempo. Hay otra diosa de tiniebla y de osambre;
su lecho es la vigilia y su pan es el hambre.
Tú que a Chatterton diste la muerte en la bohardilla
entre los falsos códices y la luna amarilla.
Tú que entre el nacimiento del hombre y su agonía
pides en la oración el pan de cada día.
Tú cuya lenta espada roe generaciones
y sobre los testuces lanzas a los leones.
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 233 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Tú que arrojaste al círculo del horizonte abierto
la alta proa del viking, las lanzas del desierto.
En la Torre del Hambre de Ugolino de Pisa
tienes tu monumento y en la estrofa concisa
que nos deja entrever (sólo entrever) los días
últimos y en la sombra que cae las agonías.
Tú que de sus pinares haces que surja el lobo
y que guiaste la mano de Jean Valjean al robo.
Una de tus imágenes es aquel silencioso
dios que devora el orbe sin ira y sin reposo,
el tiempo. Hay otra diosa de tiniebla y de osambre;
su lecho es la vigilia y su pan es el hambre.
Tú que a Chatterton diste la muerte en la bohardilla
entre los falsos códices y la luna amarilla.
Tú que entre el nacimiento del hombre y su agonía
pides en la oración el pan de cada día.
Tú cuya lenta espada roe generaciones
y sobre los testuces lanzas a los leones.
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 233 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 115
Jorge Luis Borges
A la efigie de un capitán de los ejércitos de Cromwell
No rendirán de Marte las murallas
a este, que salmos del Señor inspiran;
desde otra luz (desde otro siglo) miran
los ojos, que miraron las batallas.
La mano está en los hierros de la espada.
Por la verde región anda la guerra;
detrás de la penumbra está Inglaterra,
y el caballo y la gloria y tu jornada.
Capitán, los afanes son engaños,
vano el arnés y vana la porfía
del hombre, cuyo término es un día;
Todo ha concluido hace ya muchos años.
El hierro que ha de herirte se ha herrumbrado;
estás (como nosotros) condenado.
"El hacedor" (1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 126 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
a este, que salmos del Señor inspiran;
desde otra luz (desde otro siglo) miran
los ojos, que miraron las batallas.
La mano está en los hierros de la espada.
Por la verde región anda la guerra;
detrás de la penumbra está Inglaterra,
y el caballo y la gloria y tu jornada.
Capitán, los afanes son engaños,
vano el arnés y vana la porfía
del hombre, cuyo término es un día;
Todo ha concluido hace ya muchos años.
El hierro que ha de herirte se ha herrumbrado;
estás (como nosotros) condenado.
"El hacedor" (1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 126 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 443
Jorge Luis Borges
Blind pew
Lejos del mar y de la hermosa guerra,
que así el amor lo que ha perdido alaba,
el bucanero ciego fatigaba
los terrosos caminos de Inglaterra.
Ladrado por los perros de las granjas,
pifia de los muchachos del poblado,
dormía un achacoso y agrietado
sueño en el negro polvo de las zanjas.
Sabía que en remotas playas de oro
era suyo un recóndito tesoro
y esto aliviaba su contraria suerte;
a ti también, en otras playas de oro,
te aguarda incorruptible tu tesoro:
la vasta y vaga y necesaria muerte.
"El hacedor" (1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 130 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
que así el amor lo que ha perdido alaba,
el bucanero ciego fatigaba
los terrosos caminos de Inglaterra.
Ladrado por los perros de las granjas,
pifia de los muchachos del poblado,
dormía un achacoso y agrietado
sueño en el negro polvo de las zanjas.
Sabía que en remotas playas de oro
era suyo un recóndito tesoro
y esto aliviaba su contraria suerte;
a ti también, en otras playas de oro,
te aguarda incorruptible tu tesoro:
la vasta y vaga y necesaria muerte.
"El hacedor" (1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 130 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 780
Jorge Luis Borges
Jardín
Zanjones,
sierras ásperas,
médanos,
sitiados por jadeantes singladuras
y por las leguas de temporal y de arena
que desde el fondo del desierto se agolpan.
En un declive está el jardín.
Cada arbolito es una selva de hojas.
Lo asedian vanamente
los estériles cerros silenciosos
que apresuran la noche con su sombra
y el triste mar de inútiles verdores.
Todo el jardín es una luz apacible
que ilumina la tarde.
El jardincito es como un día de fiesta
en la pobreza de la tierra.
Yacimientos del Chubut, 1922
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 36 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
sierras ásperas,
médanos,
sitiados por jadeantes singladuras
y por las leguas de temporal y de arena
que desde el fondo del desierto se agolpan.
En un declive está el jardín.
Cada arbolito es una selva de hojas.
Lo asedian vanamente
los estériles cerros silenciosos
que apresuran la noche con su sombra
y el triste mar de inútiles verdores.
Todo el jardín es una luz apacible
que ilumina la tarde.
El jardincito es como un día de fiesta
en la pobreza de la tierra.
Yacimientos del Chubut, 1922
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 36 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 777
Sophia de Mello Breyner Andresen
Epidauro
O cardo floresce na claridade do dia. Na doçura do dia se abre o figo. Eis o país do exterior onde cada coisa é:
trazida à luz
trazida à liberdade da luz
trazida ao espanto da luz
Eis-me vestida de sol e de silêncio. Gritei para destruir o Minotauro e o palácio. Gritei para destruir a sombra azul do Minotauro. Porque ele é insaciável. Ele come dia após dia os anos da nossa vida. Bebe o sacrifício sangrento dos nossos dias. Come o sabor do nosso pão a nossa alegria do mar. Pode ser que tome a forma de um polvo como nos vasos de Cnossos. Então dirá que é o abismo do mar e a multiplicidade do real. Então dirá que é duplo. Que pode tornar-se pedra com a pedra alga com a alga. Que pode dobrar-se que pode desdobrar-se. Que os seus braços rodeiam. Que é circular. Mas de súbito verás que é um homem que traz em si próprio a violência do toiro.
Só poderás ser liberta aqui na manhã d’Epidauro. Onde o ar toca o teu rosto para te reconhecer e a doçura da luz te parece imortal. A tua voz subirá sozinha as escadas de pedra pálida. E ao teu encontro regressará a teoria ordenada das sílabas — portadoras limpas da serenidade.
trazida à luz
trazida à liberdade da luz
trazida ao espanto da luz
Eis-me vestida de sol e de silêncio. Gritei para destruir o Minotauro e o palácio. Gritei para destruir a sombra azul do Minotauro. Porque ele é insaciável. Ele come dia após dia os anos da nossa vida. Bebe o sacrifício sangrento dos nossos dias. Come o sabor do nosso pão a nossa alegria do mar. Pode ser que tome a forma de um polvo como nos vasos de Cnossos. Então dirá que é o abismo do mar e a multiplicidade do real. Então dirá que é duplo. Que pode tornar-se pedra com a pedra alga com a alga. Que pode dobrar-se que pode desdobrar-se. Que os seus braços rodeiam. Que é circular. Mas de súbito verás que é um homem que traz em si próprio a violência do toiro.
Só poderás ser liberta aqui na manhã d’Epidauro. Onde o ar toca o teu rosto para te reconhecer e a doçura da luz te parece imortal. A tua voz subirá sozinha as escadas de pedra pálida. E ao teu encontro regressará a teoria ordenada das sílabas — portadoras limpas da serenidade.
2 233
Sophia de Mello Breyner Andresen
Electra
a Aspassia Papathanassiou
O rumor do estio atormenta a solidão de Electra
O sol espetou a sua lança nas planícies sem água
Ela solta os seus cabelos como um pranto
E o seu grito ecoa nos pátios sucessivos
Onde em colunas verticais o calor treme
O seu grito atravessa o canto das cigarras
E perturba no céu o silêncio de bronze
Das águias que devagar cruzam seu voo
O seu grito persegue a matilha das fúrias
Que em vão tentam adormecer no fundo dos sepulcros
Ou nos cantos esquecidos do palácio
Porque o grito de Electra é a insónia das coisas
A lamentação arrancada ao interior dos sonhos dos remorsos e dos crimes
E a invocação exposta
Na claridade frontal do exterior
No duro sol dos pátios
Para que a justiça dos deuses seja convocada
O rumor do estio atormenta a solidão de Electra
O sol espetou a sua lança nas planícies sem água
Ela solta os seus cabelos como um pranto
E o seu grito ecoa nos pátios sucessivos
Onde em colunas verticais o calor treme
O seu grito atravessa o canto das cigarras
E perturba no céu o silêncio de bronze
Das águias que devagar cruzam seu voo
O seu grito persegue a matilha das fúrias
Que em vão tentam adormecer no fundo dos sepulcros
Ou nos cantos esquecidos do palácio
Porque o grito de Electra é a insónia das coisas
A lamentação arrancada ao interior dos sonhos dos remorsos e dos crimes
E a invocação exposta
Na claridade frontal do exterior
No duro sol dos pátios
Para que a justiça dos deuses seja convocada
2 567
Sophia de Mello Breyner Andresen
Lagos I
«Un jour à Lagos ouverte sur la mer comme l’autre Lagos»
Senghor
Em Lagos
Virada para o mar como a outra Lagos
Muitas vezes penso em Leopoldo Sedar Senghor:
A precisa limpidez de Lagos onde a limpeza
É uma arte poética e uma forma de honestidade
Acorda em mim a nostalgia de um projecto
Racional limpo e poético
Os ditadores — é sabido — não olham para os mapas
Suas excursões desmesuradas fundam-se em confusões
O seu ditado vai deixando jovens corpos mortos pelos caminhos
Jovens corpos mortos ao longo das extensões
Na precisa claridade de Lagos é-me mais difícil
Aceitar o confuso o disforme a ocultação
Na nitidez de Lagos onde o visível
Tem o recorte simples e claro de um projecto
O meu amor da geometria e do concreto
Rejeita o balofo oco da degradação
Na luz de Lagos matinal e aberta
Na praça quadrada tão concisa e grega
Na brancura da cal tão veemente e directa
O meu país se invoca e se projecta
Lagos, 20 de Abril de 1974
Senghor
Em Lagos
Virada para o mar como a outra Lagos
Muitas vezes penso em Leopoldo Sedar Senghor:
A precisa limpidez de Lagos onde a limpeza
É uma arte poética e uma forma de honestidade
Acorda em mim a nostalgia de um projecto
Racional limpo e poético
Os ditadores — é sabido — não olham para os mapas
Suas excursões desmesuradas fundam-se em confusões
O seu ditado vai deixando jovens corpos mortos pelos caminhos
Jovens corpos mortos ao longo das extensões
Na precisa claridade de Lagos é-me mais difícil
Aceitar o confuso o disforme a ocultação
Na nitidez de Lagos onde o visível
Tem o recorte simples e claro de um projecto
O meu amor da geometria e do concreto
Rejeita o balofo oco da degradação
Na luz de Lagos matinal e aberta
Na praça quadrada tão concisa e grega
Na brancura da cal tão veemente e directa
O meu país se invoca e se projecta
Lagos, 20 de Abril de 1974
3 674
Sophia de Mello Breyner Andresen
Estelas Funerárias
Jovens sorridentes celebrando
Em todos os museus a própria morte
Tão direito e firme amor da vida
Aqueles que os amaram consagraram
A breve eternidade do seu povo
Agora expostos numa terra alheia
De seus ossos e cinza separados
Roubados ao lugar que os viu viver
O entreaberto lírio do sorriso
As paisagens sem luz iluminando
Em todos os museus a própria morte
Tão direito e firme amor da vida
Aqueles que os amaram consagraram
A breve eternidade do seu povo
Agora expostos numa terra alheia
De seus ossos e cinza separados
Roubados ao lugar que os viu viver
O entreaberto lírio do sorriso
As paisagens sem luz iluminando
1 292
Sophia de Mello Breyner Andresen
Elsinore
No palácio dos Átridas como em Elsinore
Tudo era cavernoso — as paredes
Eram grossas o espaço excessivo e sonoro
Roucas as vozes da maldição antiga
Porém em Micenas o sangue era exposto
E corria vermelho como num grande talho
Sujando apenas as mãos dos assassinos
E a água da banheira —
Lá fora o rio a luz
Continuavam limpos e transparentes
O crime era um corpo estranho circunscrito
Não pertencia à natureza das coisas
Em Elsinore ao contrário o mal era um veneno
Subtil
Invadia o ar e a luz — penetrava
Os ouvidos as narinas o próprio pensamento —
O amor era impossível e ninguém podia
Libertar-se:
O inferno vomitava sua pestilência invadia
As veias e os rios:
No entanto o mal não se via: era apenas
Um leve sabor a podre que fazia parte
Da natureza das coisas
Tudo era cavernoso — as paredes
Eram grossas o espaço excessivo e sonoro
Roucas as vozes da maldição antiga
Porém em Micenas o sangue era exposto
E corria vermelho como num grande talho
Sujando apenas as mãos dos assassinos
E a água da banheira —
Lá fora o rio a luz
Continuavam limpos e transparentes
O crime era um corpo estranho circunscrito
Não pertencia à natureza das coisas
Em Elsinore ao contrário o mal era um veneno
Subtil
Invadia o ar e a luz — penetrava
Os ouvidos as narinas o próprio pensamento —
O amor era impossível e ninguém podia
Libertar-se:
O inferno vomitava sua pestilência invadia
As veias e os rios:
No entanto o mal não se via: era apenas
Um leve sabor a podre que fazia parte
Da natureza das coisas
1 938
Sophia de Mello Breyner Andresen
Revolução — Descobrimento
Revolução isto é: descobrimento
Mundo recomeçado a partir da praia pura
Como poema a partir da página em branco
— Katharsis emergir verdade exposta
Tempo terrestre a perguntar seu rosto
Mundo recomeçado a partir da praia pura
Como poema a partir da página em branco
— Katharsis emergir verdade exposta
Tempo terrestre a perguntar seu rosto
2 387
José Miguel Silva
Too big to fail
Como pode um investimento tão fiável
garantir este rendimento crescente, numa
diária distribuição de beijos e outras mais-
valias, ainda por cima livres de impostos?
Embora confiasse na tua competência
para criar valor, confesso que não esperava
tanto quando decidi aplicar nos teus títulos
sensíveis os meus parcos activos emocionais.
O mais estranho no mundo actual, é ser este
um negócio sem perdedores, aparentemente
imune ao nervosismo das tuas acções
ou às flutuações do meu comércio libidinal.
O meu único receio é que despertemos
a inveja dos deuses, no Olimpo de Bruxelas,
e que Mercado, o monstruoso titã, decida
baixar para lixo o "rating" da nossa relação,
deixando-nos sem crédito na praça romanesca
e em "default" o coração. Mas não sejamos
pessimistas. Aliás, ambos sabemos que Cupido
nos ampara com sua mão invisível. E mesmo
que entrássemos ambos em depressão, tenho
a certeza de que o Estado português nos daria
todo o apoio, concordando que um amor como
este é simplesmente demasiado grande para falir.
garantir este rendimento crescente, numa
diária distribuição de beijos e outras mais-
valias, ainda por cima livres de impostos?
Embora confiasse na tua competência
para criar valor, confesso que não esperava
tanto quando decidi aplicar nos teus títulos
sensíveis os meus parcos activos emocionais.
O mais estranho no mundo actual, é ser este
um negócio sem perdedores, aparentemente
imune ao nervosismo das tuas acções
ou às flutuações do meu comércio libidinal.
O meu único receio é que despertemos
a inveja dos deuses, no Olimpo de Bruxelas,
e que Mercado, o monstruoso titã, decida
baixar para lixo o "rating" da nossa relação,
deixando-nos sem crédito na praça romanesca
e em "default" o coração. Mas não sejamos
pessimistas. Aliás, ambos sabemos que Cupido
nos ampara com sua mão invisível. E mesmo
que entrássemos ambos em depressão, tenho
a certeza de que o Estado português nos daria
todo o apoio, concordando que um amor como
este é simplesmente demasiado grande para falir.
1 190
Fernando Pessoa
EPIGRAMS - VIII
He asked me, half in his fine compassion,
To sketch in two strokes his portrait high;
'Tis done: a coat strikingly in fashion
And a red tie.
To sketch in two strokes his portrait high;
'Tis done: a coat strikingly in fashion
And a red tie.
1 173
Fernando Pessoa
Deixa passar o vento
Deixa passar o vento
Sem lhe perguntar nada.
Seu sentido é apenas
Ser o vento que passa…
Consegui que desta hora
O sacrifical fumo
Subisse até ao Olimpo.
E escrevi estes versos
Pra que os deuses voltassem.
Sem lhe perguntar nada.
Seu sentido é apenas
Ser o vento que passa…
Consegui que desta hora
O sacrifical fumo
Subisse até ao Olimpo.
E escrevi estes versos
Pra que os deuses voltassem.
1 619
Fernando Pessoa
Que tenho o coração preto
Que tenho o coração preto
Dizes tu, e inda te alegras.
Eu bem sei que o tenho preto:
Está preto de nódoas negras.
Dizes tu, e inda te alegras.
Eu bem sei que o tenho preto:
Está preto de nódoas negras.
1 750
Fernando Pessoa
Aquela que tinha pobre
Aquela que tinha pobre
A única saia que tinha,
Por muitas roupas que dobre
Nunca será mais rainha.
A única saia que tinha,
Por muitas roupas que dobre
Nunca será mais rainha.
1 282
Fernando Pessoa
MARCHA FÚNEBRE
Com lixo, dinheiro dos outros, e sangue inocente,
Cercada por assassinos, traidores, ladrões (a salvo)
No seu caixão francês, liberalissimamente,
Em carro puxado por uma burra (a do estado) seu alvo,
(…)
Passa para além do mundo, em uma visão desconforme,
A República Democrática Portuguesa.
O Lenine de capote e lenço,
Afonso anti-Henriques Costa.
Mas o Diabo espantou-se: aqui entram bandidos
Até certo ponto e dentro de certo limite.
Assassinos, sim, mas com uma certa inteligência.
Ladrões, sim, mas capazes de uma certa bondade.
Agora vocês não trazem quem tivesse tido a decência
De ao menos ter uma vez dito a razão ou verdade.
Cercada por assassinos, traidores, ladrões (a salvo)
No seu caixão francês, liberalissimamente,
Em carro puxado por uma burra (a do estado) seu alvo,
(…)
Passa para além do mundo, em uma visão desconforme,
A República Democrática Portuguesa.
O Lenine de capote e lenço,
Afonso anti-Henriques Costa.
Mas o Diabo espantou-se: aqui entram bandidos
Até certo ponto e dentro de certo limite.
Assassinos, sim, mas com uma certa inteligência.
Ladrões, sim, mas capazes de uma certa bondade.
Agora vocês não trazem quem tivesse tido a decência
De ao menos ter uma vez dito a razão ou verdade.
1 663
Fernando Pessoa
O fado cantado à guitarra
O fado cantado à guitarra
Tem um som de desejar.
Vejo o que via o Bandarra,
Não sei se na terra ou no ar.
Sou cego mas vejo bem
No tempo em vez de no ar.
Goze quem goza o que tem.
A nau se há-de virar.
Canto às vezes sem dar voz
Como penso sem falar.
A cegueira que Deus me pôs
E um modo de luz me dar.
Vejo claro quanto mais deixo
O corpo cego às escuras.
Rogo pragas, mas não me queixo.
As pedras são todas duras.
Vejo um grande movimento
Em roda de uma árvore alta.
Das estrelas no firmamento
Há a mais nova que falta.
A preguiça (?) anda de rastos,
Os mortos gemem na cova.
Os gados voltam aos pastos
Quando desce a estrela nova.
Lei[o] no escuro os sinais
Do Quinto Império a chegar.
O Bandarra via mais,
Mas Deus é que há-de dar
Sinto perto o que está longe,
Quando penso julgo que fito,
Meu corpo está sentado em hoje
Minh'alma anda no Infinito.
Ando pelo fundo do mar,
Pelas ilhas do avesso,
E uma coisa que há-de chegar
Tem ali o seu começo.
Há no fundo d'um poço em mim
Um buraco de luz para Deus.
Lá muito no fundo do fim
Um olho feito nos céus.
E pelas paredes do poço
Anda uma coisa a mexer.
Rei moço, lindo rei moço,
Só ali te posso ver!
Meu coração está a estalar,
Minha alma diz-lhe não.
Vejo o Encoberto chegar
No meio da cerração.
Vendidos à Inglaterra,
Caixeiros da França vil,
Meteram a gente na guerra
Como num cesto aos mil.
Este vem trôpego e cego
Lá das Flandres e das Franças,
Só para o Leotte do Rego
Endireitar as finanças.
Este, que aos muros se encosta,
Veio doido lá da tropa,
Só porque o Afonso Costa
Queria ser gente na Europa.
Anda o povo a passar fome
E quem o mandou para a França
Não tem barriga para o que come
Nem mãos para o que alcança.
Metade foi para a guerra,
Metade morreu de fome.
Quem morre, cobre-o a terra.
Quem se afoga, o mar o some.
Ninguém odiava o alemão.
Mais se odiava o francês.
Deram-nos uma espada para a mão
E uma grilheta para os pés.
É inglesa a constituição,
E a república é francesa.
É d'estrangeiros a nação,
Só a desgraça é portuguesa.
E a raça que descobriu
O oriente e o ocidente
Foi morrer de balas e frio
Para a cama dos Costas ser quente.
Mas a verdade há-de vir,
O mal há-de ser descoberto
E Portugal há-de subir
Com a vinda do Encoberto.
Hão-de rir dos versos do cego;
Hão-de rir mas hão-de chorar,
Quem não for o Leotte do Rego
E tiver Pátria a que amar.
M[ija]ram na pia da Igreja,
Escreveram na porta do Paço
É em linha recta de Beja
Que está quem traz o baraço.
Era dez réis por cada homem
Para o Chagas ter fato novo.
Cada prato que eles comem
É tirado da boca do povo.
Quem é bom nunca é feliz,
Quem é mau é que tem razão;
O Afonso vive em Paris
E o Sidónio está num caixão.
Pobre era Jesus Cristo
E ainda o puseram na cruz.
De dentro de mim avisto
O Princípio de uma luz.
Um dia o Sidónio torna.
Estar morto é estar a fingir.
Quem é bom pode perder a forma
Mas não perder o existir.
Depois de quarenta e oito
Quando o sol estiver no Leão,
Há-de vir quem traga o açoite,
Até os mortos se erguerão.
Não riam da minha praga,
Os que viverem verão
Porque toda a Bíblia acaba
Na visão de S. João.
Sou cego mas tenho vista
Com os olhos de ver no escuro.
Falta o melhor da conquista
Que é ver para lá do muro.
Falo na minha guitarra
Só com o meu coração,
Vejo o que via o Bandarra
E no fim há um clarão.
Vejo o Encoberto voltar,
Vejo Portugal subir,
Há uma claridade no ar
E um sol no meu sentir.
Por que mesmo quem não acredita
É preciso acreditar;
Quando a gente endoidece de aflita,
Até se abraça ao ar.
Até que para o lado da barra
Há-de vir um grande clarão,
E voltar, como diz o Bandarra,
El-Rei Dom Sebastião.
No seu dia veio o segundo,
No outro será o terceiro,
Se o segundo foi para o fundo,
O terceiro será o primeiro.
Eu não quero nenhum estrangeiro,
Francês e inglês é o demónio,
Cuidado com o Terceiro
Que não é o Pimenta ou o Sidónio.
Logo que a Lua mudar
De onde não mostra valia,
No meio do meio do ar
Há-de aparecer o dia.
Na sua ilha desconhecida
O Encoberto já vai acordar.
Inda tem a viseira subida
E o ar de dormir a pensar.
Seu olhar é de rei e chama
Pela alma como uma mão.
Não é português quem não o ama.
Viva D. Sebastião!
Minha esquerda é a direita
De quem corre para mim.
Do futuro alguém me espreita,
Portugal não terá fim.
Tem um som de desejar.
Vejo o que via o Bandarra,
Não sei se na terra ou no ar.
Sou cego mas vejo bem
No tempo em vez de no ar.
Goze quem goza o que tem.
A nau se há-de virar.
Canto às vezes sem dar voz
Como penso sem falar.
A cegueira que Deus me pôs
E um modo de luz me dar.
Vejo claro quanto mais deixo
O corpo cego às escuras.
Rogo pragas, mas não me queixo.
As pedras são todas duras.
Vejo um grande movimento
Em roda de uma árvore alta.
Das estrelas no firmamento
Há a mais nova que falta.
A preguiça (?) anda de rastos,
Os mortos gemem na cova.
Os gados voltam aos pastos
Quando desce a estrela nova.
Lei[o] no escuro os sinais
Do Quinto Império a chegar.
O Bandarra via mais,
Mas Deus é que há-de dar
Sinto perto o que está longe,
Quando penso julgo que fito,
Meu corpo está sentado em hoje
Minh'alma anda no Infinito.
Ando pelo fundo do mar,
Pelas ilhas do avesso,
E uma coisa que há-de chegar
Tem ali o seu começo.
Há no fundo d'um poço em mim
Um buraco de luz para Deus.
Lá muito no fundo do fim
Um olho feito nos céus.
E pelas paredes do poço
Anda uma coisa a mexer.
Rei moço, lindo rei moço,
Só ali te posso ver!
Meu coração está a estalar,
Minha alma diz-lhe não.
Vejo o Encoberto chegar
No meio da cerração.
Vendidos à Inglaterra,
Caixeiros da França vil,
Meteram a gente na guerra
Como num cesto aos mil.
Este vem trôpego e cego
Lá das Flandres e das Franças,
Só para o Leotte do Rego
Endireitar as finanças.
Este, que aos muros se encosta,
Veio doido lá da tropa,
Só porque o Afonso Costa
Queria ser gente na Europa.
Anda o povo a passar fome
E quem o mandou para a França
Não tem barriga para o que come
Nem mãos para o que alcança.
Metade foi para a guerra,
Metade morreu de fome.
Quem morre, cobre-o a terra.
Quem se afoga, o mar o some.
Ninguém odiava o alemão.
Mais se odiava o francês.
Deram-nos uma espada para a mão
E uma grilheta para os pés.
É inglesa a constituição,
E a república é francesa.
É d'estrangeiros a nação,
Só a desgraça é portuguesa.
E a raça que descobriu
O oriente e o ocidente
Foi morrer de balas e frio
Para a cama dos Costas ser quente.
Mas a verdade há-de vir,
O mal há-de ser descoberto
E Portugal há-de subir
Com a vinda do Encoberto.
Hão-de rir dos versos do cego;
Hão-de rir mas hão-de chorar,
Quem não for o Leotte do Rego
E tiver Pátria a que amar.
M[ija]ram na pia da Igreja,
Escreveram na porta do Paço
É em linha recta de Beja
Que está quem traz o baraço.
Era dez réis por cada homem
Para o Chagas ter fato novo.
Cada prato que eles comem
É tirado da boca do povo.
Quem é bom nunca é feliz,
Quem é mau é que tem razão;
O Afonso vive em Paris
E o Sidónio está num caixão.
Pobre era Jesus Cristo
E ainda o puseram na cruz.
De dentro de mim avisto
O Princípio de uma luz.
Um dia o Sidónio torna.
Estar morto é estar a fingir.
Quem é bom pode perder a forma
Mas não perder o existir.
Depois de quarenta e oito
Quando o sol estiver no Leão,
Há-de vir quem traga o açoite,
Até os mortos se erguerão.
Não riam da minha praga,
Os que viverem verão
Porque toda a Bíblia acaba
Na visão de S. João.
Sou cego mas tenho vista
Com os olhos de ver no escuro.
Falta o melhor da conquista
Que é ver para lá do muro.
Falo na minha guitarra
Só com o meu coração,
Vejo o que via o Bandarra
E no fim há um clarão.
Vejo o Encoberto voltar,
Vejo Portugal subir,
Há uma claridade no ar
E um sol no meu sentir.
Por que mesmo quem não acredita
É preciso acreditar;
Quando a gente endoidece de aflita,
Até se abraça ao ar.
Até que para o lado da barra
Há-de vir um grande clarão,
E voltar, como diz o Bandarra,
El-Rei Dom Sebastião.
No seu dia veio o segundo,
No outro será o terceiro,
Se o segundo foi para o fundo,
O terceiro será o primeiro.
Eu não quero nenhum estrangeiro,
Francês e inglês é o demónio,
Cuidado com o Terceiro
Que não é o Pimenta ou o Sidónio.
Logo que a Lua mudar
De onde não mostra valia,
No meio do meio do ar
Há-de aparecer o dia.
Na sua ilha desconhecida
O Encoberto já vai acordar.
Inda tem a viseira subida
E o ar de dormir a pensar.
Seu olhar é de rei e chama
Pela alma como uma mão.
Não é português quem não o ama.
Viva D. Sebastião!
Minha esquerda é a direita
De quem corre para mim.
Do futuro alguém me espreita,
Portugal não terá fim.
1 056
Fernando Pessoa
Se vais de vestido novo
Se vais de vestido novo
O teu próprio andar o diz,
E ao passar por entre o povo
Até teu corpo é feliz.
O teu próprio andar o diz,
E ao passar por entre o povo
Até teu corpo é feliz.
1 104
Fernando Pessoa
O ribeiro bate, bate
O ribeiro bate, bate
Nas pedras que nele estão,
Mas nem há nada em que bata
O meu pobre coração.
Nas pedras que nele estão,
Mas nem há nada em que bata
O meu pobre coração.
1 337
Fernando Pessoa
LIBERTY
To G.N.
Oh, sacred Liberty, dear mother of Fame!
What are men here that they should expel thee?
What right of theirs, save power, makes others be
The pawns, as if unfeeling, in their game?
Ireland and the Transvaal, ye are a shame
On England and a blot! Oh, shall we see
For ever crushed and held who should be free
By human creatures without human name?
Wonder not then, dear friend, that here where men
Are far away I can well rest, and far
From where in lawful bodies, Christian‑wise,
Beings of earth their fellows fold and pen;
Glad that the winds not yet enchained are
And billows yet are free to fall and rise.
Oh, sacred Liberty, dear mother of Fame!
What are men here that they should expel thee?
What right of theirs, save power, makes others be
The pawns, as if unfeeling, in their game?
Ireland and the Transvaal, ye are a shame
On England and a blot! Oh, shall we see
For ever crushed and held who should be free
By human creatures without human name?
Wonder not then, dear friend, that here where men
Are far away I can well rest, and far
From where in lawful bodies, Christian‑wise,
Beings of earth their fellows fold and pen;
Glad that the winds not yet enchained are
And billows yet are free to fall and rise.
1 635
Fernando Pessoa
Never have I so deeply felt my exclusion from mankind.
Never have I so deeply felt my exclusion from mankind.
To one side the sane, to the other side the lame and the halt and the blind;
To one side the healthy, the good, the strong, those in life's prime,
To the other side the slaves of genius, of madness, of crime.
Build prisons and hospitals and Bedlams. To one side the glad,
To the other side the sickly, the stupid, the ill and the mad.
At no time have I felt so deep the gulf between me and men.
Is it idiocy, madness or crime, or genius - or what is this pain?
I have felt it to-day with full truth and have felt to remember it well:
I am one thrown aside ‑ a torturer and tortured in my being's hell;
Yet I asked not to live, nor had choice of my living's rotten worth,
I had no power on my life, nor am I guilty of my birth.
So I shall sing my song without hope, cheerless and forlorn,
That men may learn - at least they may laugh - to what some hearts are born;
Song all mystery, all symbols, contradictions in ignoble dance,
But that this is madness complete not the smallest ignorance;
Song all of tortures of soul, of a being's human abysm
And never a doubt but this is but raving egotism;
Song of evil, song of hate, song of revolt, song of love
Of Nature, of Mother Nature, the earth at my feet and the sky above;
Song of the hatred of customs, of creeds, of conventions, of institutions
Song of madness unpondering to human prostitutions;
Song of one that better were dead, song of one set aside,
Song of one that hell and earth conspired and combined to deride.
Peace! let the sane be set on that side and the mad on this side.
To one side the sane, to the other side the lame and the halt and the blind;
To one side the healthy, the good, the strong, those in life's prime,
To the other side the slaves of genius, of madness, of crime.
Build prisons and hospitals and Bedlams. To one side the glad,
To the other side the sickly, the stupid, the ill and the mad.
At no time have I felt so deep the gulf between me and men.
Is it idiocy, madness or crime, or genius - or what is this pain?
I have felt it to-day with full truth and have felt to remember it well:
I am one thrown aside ‑ a torturer and tortured in my being's hell;
Yet I asked not to live, nor had choice of my living's rotten worth,
I had no power on my life, nor am I guilty of my birth.
So I shall sing my song without hope, cheerless and forlorn,
That men may learn - at least they may laugh - to what some hearts are born;
Song all mystery, all symbols, contradictions in ignoble dance,
But that this is madness complete not the smallest ignorance;
Song all of tortures of soul, of a being's human abysm
And never a doubt but this is but raving egotism;
Song of evil, song of hate, song of revolt, song of love
Of Nature, of Mother Nature, the earth at my feet and the sky above;
Song of the hatred of customs, of creeds, of conventions, of institutions
Song of madness unpondering to human prostitutions;
Song of one that better were dead, song of one set aside,
Song of one that hell and earth conspired and combined to deride.
Peace! let the sane be set on that side and the mad on this side.
1 386
Fernando Pessoa
Se eu tirar com urna pancada
Se eu tirar com urna pancada
O bolo barato da boca da criança pobre
Onde encontrarei justiça no mundo,
Onde me esconderei dos olhos do Vulto
Invisível que espreita pelas estrelas
Quando o coração vê pelos olhos o mistério olhar o universo?
Minha emoção concreta, ó brinquedo de crianças,
Ó pequenas alegrias legítimas da gente obscura,
Ó pobre riqueza exígua dos que não são ninguém...
Os móveis comprados com tanto sacrifício,
As toalhas remendadas com tanto cuidado,
As pequenas coisas de casa tão ajustadas e postas no lugar
E a roda de um dos mil carros do rei vencedor
Parte tudo, e todos perderam tudo.
Que imperador tem o direito
De partir a boneca à filha do operário?
Que César com suas legiões tem justiça
Para partir a máquina de costura da velha
Se eu for pela rua
E arrancar a fita suja na mão da garota
E a fizer chorar, onde encontrar qualquer Cristo?
O bolo barato da boca da criança pobre
Onde encontrarei justiça no mundo,
Onde me esconderei dos olhos do Vulto
Invisível que espreita pelas estrelas
Quando o coração vê pelos olhos o mistério olhar o universo?
Minha emoção concreta, ó brinquedo de crianças,
Ó pequenas alegrias legítimas da gente obscura,
Ó pobre riqueza exígua dos que não são ninguém...
Os móveis comprados com tanto sacrifício,
As toalhas remendadas com tanto cuidado,
As pequenas coisas de casa tão ajustadas e postas no lugar
E a roda de um dos mil carros do rei vencedor
Parte tudo, e todos perderam tudo.
Que imperador tem o direito
De partir a boneca à filha do operário?
Que César com suas legiões tem justiça
Para partir a máquina de costura da velha
Se eu for pela rua
E arrancar a fita suja na mão da garota
E a fizer chorar, onde encontrar qualquer Cristo?
1 202
Fernando Pessoa
ODE MARCIAL [a]
ODE MARCIAL
Clarins na noite,
Clarins na noite,
Clarins subitamente distintos na noite...
(É de cavalgada, de cavalgada, de cavalgada o ruído longínquo?)
O que é [que] estremece de diverso pela erva e nas almas?
O que é que se vai alterar e já lá longe se altera —
Na distância, no futuro, na angústia — não se sabe onde — ?
Clarins na noite,
Clarins... na noite,
Clari-i-i-i-ins.....
É de cavalgada,
É de cavalgada, de cavalgada,
É de cavalgada, de cavalgada, de cavalgada
O ruído, ruído, ruído agora já nítido.
Vejo-as no coração e no horror que há em mim:
Valquírias, bruxas, amazonas do assombro...
São um grande sonho — mistério de sombras pegadas que mexe na noite.
Vêm em cavalgada, e a terra estremece duas vezes,
E o coração como a terra estremece duas vezes também.
Vêm do fundo do mundo,
Vêm do abismo das coisas,
Vêm de onde partem as leis que governam tudo;
Vêm de onde a injustiça derrama-se sobre os seres,
Vêm de onde se vê que é inútil amar e querer,
E só a guerra e o mal são o dentro e fora do mundo.
Hela-hô-hôôô...helahô-hôôôôô.......
Clarins na noite,
Clarins na noite,
Clarins subitamente distintos na noite...
(É de cavalgada, de cavalgada, de cavalgada o ruído longínquo?)
O que é [que] estremece de diverso pela erva e nas almas?
O que é que se vai alterar e já lá longe se altera —
Na distância, no futuro, na angústia — não se sabe onde — ?
Clarins na noite,
Clarins... na noite,
Clari-i-i-i-ins.....
É de cavalgada,
É de cavalgada, de cavalgada,
É de cavalgada, de cavalgada, de cavalgada
O ruído, ruído, ruído agora já nítido.
Vejo-as no coração e no horror que há em mim:
Valquírias, bruxas, amazonas do assombro...
São um grande sonho — mistério de sombras pegadas que mexe na noite.
Vêm em cavalgada, e a terra estremece duas vezes,
E o coração como a terra estremece duas vezes também.
Vêm do fundo do mundo,
Vêm do abismo das coisas,
Vêm de onde partem as leis que governam tudo;
Vêm de onde a injustiça derrama-se sobre os seres,
Vêm de onde se vê que é inútil amar e querer,
E só a guerra e o mal são o dentro e fora do mundo.
Hela-hô-hôôô...helahô-hôôôôô.......
1 183
Fernando Pessoa
Ruído longínquo e próximo não sei porquê
Ruído longínquo e próximo não sei porquê
Da guerra europeia... Ruído de universo de catástrofe...
Que vai morrer para além de onde ouvimos e vemos?
Em que fronteiras deu a morte rendez-vous
Ao destino das nações?
Ó Águia Imperial, cairás?
Rojar-te-ás, negra amorfa coisa em sangue,
Pela terra, onde sob o teu cair
Ainda tens marcado o sinal das tuas garras para antes formar o voo
Que deste sobre a Europa confusa?
Cairás, ó matutino galo francês,
Sempre saudando a aurora? Que amos saúdas agora
Que sol de sangue no azul pálido do horizonte matutino?
Porque atalhos de sombra que caminho buscas,
Que caminho para onde?
Ó civilizações chegando à encruzilhada nocturna
D'onde tiraram o ponto-de-apoio
E donde partem caminhos curvos não sei para onde,
E não ha luar sobre as indecisões...
Deus seja connosco...
Chora na noite a Senhora de [...],
Torcendo as mãos, de modo a ouvir-se que elas se torcem
No silêncio profundo.
Deus seja connosco no céu e na terra,
Ó Deusa Tutelar do Futuro, ó Ponte
Sobre os abismos do que não sabemos que seja...
Deus seja connosco, e não esqueçamos nunca
Que o mar é eterno e afinal de tudo tranquilo
E a terra grande e mãe e tem a sua bondade
Porque sempre podemos nela recostar a cabeça cansada
E dormir encostados a qualquer coisa.
Clarins na noite, desmaiando... Ó Mistério
Que se está formando lá fora, na Europa, no Império...
Tropel vário de raças inimigas que se chocam
Mais profundamente do que seus exércitos e suas esquadras,
Mais realmente do que homem contra homem e nação contra nação...
Clarins de horror trémulo e frio na noite profunda...
E o quê?... Tambores para além do mistério do mundo?
Tambores de quê... dormis deitados, dobres minúsculos sobre quê?
Passa na noite um só passo soturno do uno exército enorme...
Clarins sobrepostos mais perto na Noite...
Ó Homem de mãos atadas e levado entre sentinelas
Para onde, porque caminho, para ao pé de quem?
Para ao pé [de] quem, clarins anunciadores de quê?
(Tityro, a tua flauta e os campos de Itália sob César Augusto
Ah, porque se armam de lágrimas absurdas os olhos
E que dor é esta, do antigo e do actual e do futuro,
Que dói na alma como uma sensação de exílio?
Tityro a tua flauta em Éclogas longínquas...
Virgílio a adular o César que venceu
Per populum dat juri... Um pobre em guerra,
Ó minha alma intranquila... Ó silêncios que as pontes
Sob as fortalezas antiquissimamente teriam,
Sabeis e vedes que a terra treme sob os passos dos exércitos,
Fluxo eterno e divino das ondas sob os cruzadores e os torpedeiros...
Da guerra europeia... Ruído de universo de catástrofe...
Que vai morrer para além de onde ouvimos e vemos?
Em que fronteiras deu a morte rendez-vous
Ao destino das nações?
Ó Águia Imperial, cairás?
Rojar-te-ás, negra amorfa coisa em sangue,
Pela terra, onde sob o teu cair
Ainda tens marcado o sinal das tuas garras para antes formar o voo
Que deste sobre a Europa confusa?
Cairás, ó matutino galo francês,
Sempre saudando a aurora? Que amos saúdas agora
Que sol de sangue no azul pálido do horizonte matutino?
Porque atalhos de sombra que caminho buscas,
Que caminho para onde?
Ó civilizações chegando à encruzilhada nocturna
D'onde tiraram o ponto-de-apoio
E donde partem caminhos curvos não sei para onde,
E não ha luar sobre as indecisões...
Deus seja connosco...
Chora na noite a Senhora de [...],
Torcendo as mãos, de modo a ouvir-se que elas se torcem
No silêncio profundo.
Deus seja connosco no céu e na terra,
Ó Deusa Tutelar do Futuro, ó Ponte
Sobre os abismos do que não sabemos que seja...
Deus seja connosco, e não esqueçamos nunca
Que o mar é eterno e afinal de tudo tranquilo
E a terra grande e mãe e tem a sua bondade
Porque sempre podemos nela recostar a cabeça cansada
E dormir encostados a qualquer coisa.
Clarins na noite, desmaiando... Ó Mistério
Que se está formando lá fora, na Europa, no Império...
Tropel vário de raças inimigas que se chocam
Mais profundamente do que seus exércitos e suas esquadras,
Mais realmente do que homem contra homem e nação contra nação...
Clarins de horror trémulo e frio na noite profunda...
E o quê?... Tambores para além do mistério do mundo?
Tambores de quê... dormis deitados, dobres minúsculos sobre quê?
Passa na noite um só passo soturno do uno exército enorme...
Clarins sobrepostos mais perto na Noite...
Ó Homem de mãos atadas e levado entre sentinelas
Para onde, porque caminho, para ao pé de quem?
Para ao pé [de] quem, clarins anunciadores de quê?
(Tityro, a tua flauta e os campos de Itália sob César Augusto
Ah, porque se armam de lágrimas absurdas os olhos
E que dor é esta, do antigo e do actual e do futuro,
Que dói na alma como uma sensação de exílio?
Tityro a tua flauta em Éclogas longínquas...
Virgílio a adular o César que venceu
Per populum dat juri... Um pobre em guerra,
Ó minha alma intranquila... Ó silêncios que as pontes
Sob as fortalezas antiquissimamente teriam,
Sabeis e vedes que a terra treme sob os passos dos exércitos,
Fluxo eterno e divino das ondas sob os cruzadores e os torpedeiros...
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