Poemas neste tema
Nostalgia
Jorge Luis Borges
Curso de los recuerdos
Recuerdo mío del jardín de casa:
vida benigna de las plantas,
vida cortés de misteriosa
y lisonjeada por los hombres.
Palmera la más alta de aquel cielo
y conventillo de gorriones;
parra firmamental de uva negra,
los días del verano dormían a tu sombra.
Molino colorado:
remota rueda laboriosa en el viento,
honor de nuestra casa, porque a las otras
iba el río bajo la campanita del aguatero.
Sótano circular de la base
que hacías vertiginoso el jardín,
daba miedo entrever por una hendija
tu calabozo de agua sutil.
Jardín, frente a la verja cumplieron
sus caminos los sufridos carreros
y el charro carnaval aturdió
con insolentes murgas.
El almacén, padrino del malevo,
dominaba la esquina;
pero tenía cañaverales para hacer lanzas
y gorriones para la oración.
El sueño de tus árboles y el mío
todavía en la noche se confunden
y la devastación de la urraca
dejó un antiguo miedo en mi sangre.
Tus contadas varas de fondo
se nos volvieron geografía;
un alto era «la montaña de tierra»
y una temeridad su declive.
Jardín, yo cortaré mi oración
para seguir siempre acordándome:
voluntad o azar de dar sombra
fueron tus árboles.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 91 e 92 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
vida benigna de las plantas,
vida cortés de misteriosa
y lisonjeada por los hombres.
Palmera la más alta de aquel cielo
y conventillo de gorriones;
parra firmamental de uva negra,
los días del verano dormían a tu sombra.
Molino colorado:
remota rueda laboriosa en el viento,
honor de nuestra casa, porque a las otras
iba el río bajo la campanita del aguatero.
Sótano circular de la base
que hacías vertiginoso el jardín,
daba miedo entrever por una hendija
tu calabozo de agua sutil.
Jardín, frente a la verja cumplieron
sus caminos los sufridos carreros
y el charro carnaval aturdió
con insolentes murgas.
El almacén, padrino del malevo,
dominaba la esquina;
pero tenía cañaverales para hacer lanzas
y gorriones para la oración.
El sueño de tus árboles y el mío
todavía en la noche se confunden
y la devastación de la urraca
dejó un antiguo miedo en mi sangre.
Tus contadas varas de fondo
se nos volvieron geografía;
un alto era «la montaña de tierra»
y una temeridad su declive.
Jardín, yo cortaré mi oración
para seguir siempre acordándome:
voluntad o azar de dar sombra
fueron tus árboles.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 91 e 92 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 668
J. Anderson
Invenção do Vento
No casarão vazio...
Uma canção triste
Esquecida numa vitrola,
Despertou a nostalgia.
E o vento...
Inventou de trazer lembranças.
Uma canção triste
Esquecida numa vitrola,
Despertou a nostalgia.
E o vento...
Inventou de trazer lembranças.
1 073
Jorge Luis Borges
La lluvia
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 125 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 125 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 788
Jorge Luis Borges
Elegía de los portones
A Francisco Luis Bernárdez
Barrio Villa Alvear: entre las calles Nicaragua,
Arroyo Maldonado, Canning y Rivera.
Muchos terrenos baldíos existen aún y su
importancia es reducida.
Manuel Bilbao: Buenos Aires, 1902
Esta es una elegía
de los rectos portones que alargaban su sombra
en la plaza de tierra.
Ésta es una elegía
que se acuerda de un largo resplandor agachado
que los atardeceres daban a los baldíos.
(En los pasajes mismos había cielo bastante
para toda una dicha
y las tapias tenían el color de las tardes.)
Ésta es una elegía
de un Palermo trazado con vaivén de recuerdo
y que se va en la muerte chica de los olvidos.
Muchachas comentadas por un vals de organito
o por los mayorales de corneta insolente
de los 64,
sabían en las puertas de la gracia de su espera.
Había huecos de tunas
y la ribera hostil del Maldonado
-menos agua que barro en la sequía-
y zafadas veredas en que flameaba el corte
y una frontera de silbatos de hierro.
Hubo cosas felices,
cosas que sólo fueron para alegrar las almas:
el arriate del patio
y el andar hamacado del compadre.
Palermo del principio, vos tenías
unas cuantas milongas para hacerte valiente
y una baraja criolla para tapar la vida
y unas albas eternas para saber la muerte.
El día era más largo en tus veredas
que en las calles del centro,
porque en los huecos hondos se aquerenciaba el cielo.
Los carros de costado sentencioso
cruzaban tu mañana
y eran en las esquinas tiernos los almacenes
como esperando un ángel.
Desde mi calle de altos (es cosa de una legua)
voy a buscar recuerdos a tus calles nocheras.
Mi silbido de pobre penetrará en los sueños
de los hombres que duermen.
Esa higuera que asoma sobre una parecita
es lleva bien con mi alma
y es más grato el rosado firme de tus esquinas
que el de las nubes blandas.
"Cuaderno de San Martín" (1929)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 89 e 90 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Barrio Villa Alvear: entre las calles Nicaragua,
Arroyo Maldonado, Canning y Rivera.
Muchos terrenos baldíos existen aún y su
importancia es reducida.
Manuel Bilbao: Buenos Aires, 1902
Esta es una elegía
de los rectos portones que alargaban su sombra
en la plaza de tierra.
Ésta es una elegía
que se acuerda de un largo resplandor agachado
que los atardeceres daban a los baldíos.
(En los pasajes mismos había cielo bastante
para toda una dicha
y las tapias tenían el color de las tardes.)
Ésta es una elegía
de un Palermo trazado con vaivén de recuerdo
y que se va en la muerte chica de los olvidos.
Muchachas comentadas por un vals de organito
o por los mayorales de corneta insolente
de los 64,
sabían en las puertas de la gracia de su espera.
Había huecos de tunas
y la ribera hostil del Maldonado
-menos agua que barro en la sequía-
y zafadas veredas en que flameaba el corte
y una frontera de silbatos de hierro.
Hubo cosas felices,
cosas que sólo fueron para alegrar las almas:
el arriate del patio
y el andar hamacado del compadre.
Palermo del principio, vos tenías
unas cuantas milongas para hacerte valiente
y una baraja criolla para tapar la vida
y unas albas eternas para saber la muerte.
El día era más largo en tus veredas
que en las calles del centro,
porque en los huecos hondos se aquerenciaba el cielo.
Los carros de costado sentencioso
cruzaban tu mañana
y eran en las esquinas tiernos los almacenes
como esperando un ángel.
Desde mi calle de altos (es cosa de una legua)
voy a buscar recuerdos a tus calles nocheras.
Mi silbido de pobre penetrará en los sueños
de los hombres que duermen.
Esa higuera que asoma sobre una parecita
es lleva bien con mi alma
y es más grato el rosado firme de tus esquinas
que el de las nubes blandas.
"Cuaderno de San Martín" (1929)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 89 e 90 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 619
Jorge Luis Borges
Límites
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano*.
Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino*.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.
(1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 156 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano*.
Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino*.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.
(1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 156 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 281
Jorge Luis Borges
Barrio norte
Esta declaración es la de un secreto
que está vedado por la inutilidad y el descuido,
secreto sin misterio ni juramento
que sólo por la indiferencia lo es:
hábitos de hombres y de anocheceres lo tienen,
lo preserva el olvido, que es el modo más pobre de misterio.
Alguna vez era una amistad este barrio,
un argumento de aversiones y afectos, como las otras cosas del amor;
apenas si persiste esa fe
en unos hechos distanciados que morirán:
en la milonga que de las Cinco Esquinas se acuerda,
en el patio como una firme rosa bajo las paredes crecientes,
en el despintado letrero que dice todavía La Flor del Norte,
en los muchachos de guitarra y baraja del almacén,
en la memoria detenida del ciego.
Ese disperso amor es nuestro desanimado secreto.
Una cosa invisible está pereciendo del mundo,
un amor no más ancho que una música.
Se nos aparta el barrio,
los balconcitos retacones de mármol no nos enfrentan cielo.
Nuestro cariño se acobarda en desganos,
la estrella de aire de las Cinco Esquinas es otra.
Pero sin ruido y siempre,
en cosas incomunicadas, perdidas, como los están siempre las cosas,
en el gomero con su veteado cielo de sombra,
en la bacía que recoge el primer sol y el último,
perdura ese hecho servicial y amistoso,
esa lealtad oscura que mi palabra está declarando:
el barrio.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 102 e 103 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
que está vedado por la inutilidad y el descuido,
secreto sin misterio ni juramento
que sólo por la indiferencia lo es:
hábitos de hombres y de anocheceres lo tienen,
lo preserva el olvido, que es el modo más pobre de misterio.
Alguna vez era una amistad este barrio,
un argumento de aversiones y afectos, como las otras cosas del amor;
apenas si persiste esa fe
en unos hechos distanciados que morirán:
en la milonga que de las Cinco Esquinas se acuerda,
en el patio como una firme rosa bajo las paredes crecientes,
en el despintado letrero que dice todavía La Flor del Norte,
en los muchachos de guitarra y baraja del almacén,
en la memoria detenida del ciego.
Ese disperso amor es nuestro desanimado secreto.
Una cosa invisible está pereciendo del mundo,
un amor no más ancho que una música.
Se nos aparta el barrio,
los balconcitos retacones de mármol no nos enfrentan cielo.
Nuestro cariño se acobarda en desganos,
la estrella de aire de las Cinco Esquinas es otra.
Pero sin ruido y siempre,
en cosas incomunicadas, perdidas, como los están siempre las cosas,
en el gomero con su veteado cielo de sombra,
en la bacía que recoge el primer sol y el último,
perdura ese hecho servicial y amistoso,
esa lealtad oscura que mi palabra está declarando:
el barrio.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 102 e 103 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 461
Ives Gandra da Silva Martins
Elegia do Tempo e da Saudade
"Os espinhos de roseira contavam
histórias medievais
e não faltava ao menino
a nítida imagem do que é uma princesa".
ALEXANDRE GRAVINAS
"Ele sabe que rondas indiferente
O muro do seu jardim
.............
Ele está preso no jardim. Crê no jardim".
MÁRIO CHAMIE
I
Ah! não poder antecipar manhãs,
Circundado pelas noites do impossível...
Erguer as mãos inúteis para o céu,
Em súplica sincera,
E os olhos, para o inferno dirigidos,
Em lagoas de azul desesperado,
No silêncio, navegar...
Ó dunas transatlânticas,
desérticas,
Que o calor de teu contato, perdoe-me!
Destino sem destino. Meu destino.
II
Mistério do anterior. Pouco mais e nada.
O passado inexistia.
Futuro manchado de desejos,
Colorido de cores irreais.
Presente suspeitante foi a véspera,
Presente suspeitante, mas contente.
Era o sonho do calmo da existência,
Concretizado na falta de tormenta.
(Vivência da vida!
Quanta angústia refletida nas lembranças!
Ó arrependimento, que não cria
O quando inatural das coisas nuas,
Povoadas de mundos diferentes!)
E a marcha, não sentida, desvendava
Jardins adormecidos, sem princesa,
Na fragrância envitativa do repouso,
Para os que tinham sonhos a sonhar.
Era tudo irreal como o futuro,
Que o cerco do deserto circundante
Nunca veio a penetrar.
E, assim, embriagado,
O menino fez-se, ao toque da ambiência,
Poeta e descoberta,
Até que certa vez,
Sorridente, com a lira,
Partiu para o deserto conhecer.
III
Nasceu quando o tempo era da lua
E foi aurora sempre.
Imagem feita coração cansado,
Na invasão da filha do deserto.
(Pobre jardim intemporal da ingenuidade,
Fenecido, à distância,
Por onde o teu espectro silente!)
E o menino espantado percebeu
A sensação agonizante do infindável
Prender-lhe a alma sem resguardo
E levaram-lhe do peito a própria imagem,
Era o tempo da lua. A lua grande, no entretanto,
Trazia a lividez materna indissolúvel
Dos momentos da perda irreparável.
Ah! Morte no jardim.
Aurora de fogo surgida em tempo novo.
Dois mares de azul desesperado.
Montanhas sanguíneas entreabertas
A pedirem o sangue das irmãs,
Por que teus vultos pela areia quente?
Tudo longínquo e tudo perto do menino.
E o menino sentindo, então,
A sede da ilusão insaciável.
Ilusão, não mais que isto.
Todo o mal foi excesso de ilusão
E a pouca realidade das areias quentes.
Areias quentes, onde o menino
Veio a esquecer-se
Que foi poeta no jardim.
E o jardim dos tempos idos
Era mais descoberta que aventura!
Para que a nova descoberta?
Marinheiro sem viagem,
Tragado na viagem da tortura...
Foi aurora quando o tempo era da lua
E o brilho de seu rapto fugaz
Fez o ódio do menino no deserto,
Esquecido o jardim.
histórias medievais
e não faltava ao menino
a nítida imagem do que é uma princesa".
ALEXANDRE GRAVINAS
"Ele sabe que rondas indiferente
O muro do seu jardim
.............
Ele está preso no jardim. Crê no jardim".
MÁRIO CHAMIE
I
Ah! não poder antecipar manhãs,
Circundado pelas noites do impossível...
Erguer as mãos inúteis para o céu,
Em súplica sincera,
E os olhos, para o inferno dirigidos,
Em lagoas de azul desesperado,
No silêncio, navegar...
Ó dunas transatlânticas,
desérticas,
Que o calor de teu contato, perdoe-me!
Destino sem destino. Meu destino.
II
Mistério do anterior. Pouco mais e nada.
O passado inexistia.
Futuro manchado de desejos,
Colorido de cores irreais.
Presente suspeitante foi a véspera,
Presente suspeitante, mas contente.
Era o sonho do calmo da existência,
Concretizado na falta de tormenta.
(Vivência da vida!
Quanta angústia refletida nas lembranças!
Ó arrependimento, que não cria
O quando inatural das coisas nuas,
Povoadas de mundos diferentes!)
E a marcha, não sentida, desvendava
Jardins adormecidos, sem princesa,
Na fragrância envitativa do repouso,
Para os que tinham sonhos a sonhar.
Era tudo irreal como o futuro,
Que o cerco do deserto circundante
Nunca veio a penetrar.
E, assim, embriagado,
O menino fez-se, ao toque da ambiência,
Poeta e descoberta,
Até que certa vez,
Sorridente, com a lira,
Partiu para o deserto conhecer.
III
Nasceu quando o tempo era da lua
E foi aurora sempre.
Imagem feita coração cansado,
Na invasão da filha do deserto.
(Pobre jardim intemporal da ingenuidade,
Fenecido, à distância,
Por onde o teu espectro silente!)
E o menino espantado percebeu
A sensação agonizante do infindável
Prender-lhe a alma sem resguardo
E levaram-lhe do peito a própria imagem,
Era o tempo da lua. A lua grande, no entretanto,
Trazia a lividez materna indissolúvel
Dos momentos da perda irreparável.
Ah! Morte no jardim.
Aurora de fogo surgida em tempo novo.
Dois mares de azul desesperado.
Montanhas sanguíneas entreabertas
A pedirem o sangue das irmãs,
Por que teus vultos pela areia quente?
Tudo longínquo e tudo perto do menino.
E o menino sentindo, então,
A sede da ilusão insaciável.
Ilusão, não mais que isto.
Todo o mal foi excesso de ilusão
E a pouca realidade das areias quentes.
Areias quentes, onde o menino
Veio a esquecer-se
Que foi poeta no jardim.
E o jardim dos tempos idos
Era mais descoberta que aventura!
Para que a nova descoberta?
Marinheiro sem viagem,
Tragado na viagem da tortura...
Foi aurora quando o tempo era da lua
E o brilho de seu rapto fugaz
Fez o ódio do menino no deserto,
Esquecido o jardim.
764
Jorge Luis Borges
Una llave en Salónica
Abarbanel, Farías o Pinedo,
arrojados de España por impía
persecución, conservan todavía
la llave de una casa de Toledo.
Libres ahora de esperanza y miedo,
miran la llave al declinar el día;
en el bronce hay ayeres, lejanía,
cansado brillo y sufrimiento quedo.
Hoy que su puerta es polvo, el instrumento
es cifra de la diáspora y del viento,
afín a esa otra llave del santuario
que alguien lanzó al azul cuando el romano
acometió con fuego temerario,
y que en el cielo recibió una mano.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 184 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
arrojados de España por impía
persecución, conservan todavía
la llave de una casa de Toledo.
Libres ahora de esperanza y miedo,
miran la llave al declinar el día;
en el bronce hay ayeres, lejanía,
cansado brillo y sufrimiento quedo.
Hoy que su puerta es polvo, el instrumento
es cifra de la diáspora y del viento,
afín a esa otra llave del santuario
que alguien lanzó al azul cuando el romano
acometió con fuego temerario,
y que en el cielo recibió una mano.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 184 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 084
Edgar Allan Poe
Untitled - The happiest day — the happiest hour
The happiest day — the happiest hour
My sear'd and blighted heart hath known,
The highest hope of pride, and power,
I feel hath flown.
Of power! said I? yes! such I ween
But they have vanish'd long alas!
The visions of my youth have been —
But let them pass.
And, pride, what have I now with thee?
Another brow may ev'n inherit
The venom thou hast pour'd on me —
Be still my spirit.
The happiest day — the happiest hour
Mine eyes shall see — have ever seen
The brightest glance of pride and power
I feel — have been:
But were that hope of pride and power
Now offer'd, with the pain
Ev'n then I felt — that brightest hour
I would not live again:
For on its wing wall dark alloy
And as it flutter'd — fell
An essence — powerful to destroy
A soul that knew it well.
1827
My sear'd and blighted heart hath known,
The highest hope of pride, and power,
I feel hath flown.
Of power! said I? yes! such I ween
But they have vanish'd long alas!
The visions of my youth have been —
But let them pass.
And, pride, what have I now with thee?
Another brow may ev'n inherit
The venom thou hast pour'd on me —
Be still my spirit.
The happiest day — the happiest hour
Mine eyes shall see — have ever seen
The brightest glance of pride and power
I feel — have been:
But were that hope of pride and power
Now offer'd, with the pain
Ev'n then I felt — that brightest hour
I would not live again:
For on its wing wall dark alloy
And as it flutter'd — fell
An essence — powerful to destroy
A soul that knew it well.
1827
1 113
Pablo Neruda
Ii - Assim Teria Acontecido
Assim teria acontecido, assim teria acontecido
se não houvesses também, quase invisível,
entrado para sempre na História.
Nos teríamos visto diariamente,
teríamos mudado certos livros que amamos,
se eu te houvesse relatado
contos de pescadores e mineiros
de minha pátria marinha,
e teríamos rido
de tal maneira que os transeuntes
achariam perigosa
nossa grande alegria.
se não houvesses também, quase invisível,
entrado para sempre na História.
Nos teríamos visto diariamente,
teríamos mudado certos livros que amamos,
se eu te houvesse relatado
contos de pescadores e mineiros
de minha pátria marinha,
e teríamos rido
de tal maneira que os transeuntes
achariam perigosa
nossa grande alegria.
1 052
Ana Martins Marques
cozinha
nostálgicas de um tempo de intermináveis almoços
banha de porco alho pão açúcar sujeira
dias que vertiam leite vinhos fortes azeite mel
rituais sangrentos de morte carne sangue e fogo
alvoroço de primos cozinheiras e restos aos cachorros
as panelas de seu desuso observam
a mulher sozinha o jornal do dia o café solúvel
e duas xícaras irônicas no aparador
Da série “Arquitetura de interiores”
banha de porco alho pão açúcar sujeira
dias que vertiam leite vinhos fortes azeite mel
rituais sangrentos de morte carne sangue e fogo
alvoroço de primos cozinheiras e restos aos cachorros
as panelas de seu desuso observam
a mulher sozinha o jornal do dia o café solúvel
e duas xícaras irônicas no aparador
Da série “Arquitetura de interiores”
1 410
Carlyle Martins
Boiada
Verde largo é o sertão! No claro firmamento
De um azul de safira, alto, esplêndido e lindo,
O sol é um dardo de oiro. E, num tropel violento,
Passa ao longe a boiada, entre poeira, mugindo.
Tudo quieto ao redor. Em passo tardo e lento,
No áspero desdobrar do caminho ermo e infindo,
À canção do vaqueiro, os bois, em movimento,
Vão vencendo a distância e, em tumulto, seguindo
Ficou longe a fazenda! E os bois, de olhos doridos,
Irmanando-se à paz da imensa natureza,
Têm saudades, talvez: — soltam fundos mugidos...
Vendo-os, quanta amargura o espírito me invade!
— Sinto que esse mugir, de profunda tristeza,
Quer dizer, mas não pode, o que seja a Saudade!
De um azul de safira, alto, esplêndido e lindo,
O sol é um dardo de oiro. E, num tropel violento,
Passa ao longe a boiada, entre poeira, mugindo.
Tudo quieto ao redor. Em passo tardo e lento,
No áspero desdobrar do caminho ermo e infindo,
À canção do vaqueiro, os bois, em movimento,
Vão vencendo a distância e, em tumulto, seguindo
Ficou longe a fazenda! E os bois, de olhos doridos,
Irmanando-se à paz da imensa natureza,
Têm saudades, talvez: — soltam fundos mugidos...
Vendo-os, quanta amargura o espírito me invade!
— Sinto que esse mugir, de profunda tristeza,
Quer dizer, mas não pode, o que seja a Saudade!
1 115
Félix Pacheco
Símbolo dos Símbolos
Caveira! Tu conténs a Síntese do Mundo!
Trazes dentro de ti o impalpável Mistério.
És o louro mudado em tinhorão funéreo,
És o Azul transformado em báratro profundo!
Destronados Satãs de olhar meditabundo,
Andam dentro de ti como num cemitério,
E os Faustos doutorais, de aspecto mudo e sério,
Descem do informe Caos ao tenebroso fundo.
Cabalístico signo exótico do Nada,
Sofres, e a tua Dor, Caveira, é sufocada,
Gemes, e o teu gemido esvai-se em Ironia...
Resta-te agora só, depois de tantas glórias,
A lembrança cruel das passadas vitórias
E essa amar a expressão de funda nostalgia!
Trazes dentro de ti o impalpável Mistério.
És o louro mudado em tinhorão funéreo,
És o Azul transformado em báratro profundo!
Destronados Satãs de olhar meditabundo,
Andam dentro de ti como num cemitério,
E os Faustos doutorais, de aspecto mudo e sério,
Descem do informe Caos ao tenebroso fundo.
Cabalístico signo exótico do Nada,
Sofres, e a tua Dor, Caveira, é sufocada,
Gemes, e o teu gemido esvai-se em Ironia...
Resta-te agora só, depois de tantas glórias,
A lembrança cruel das passadas vitórias
E essa amar a expressão de funda nostalgia!
1 004
Ciro Costa
Pai João
Do taquaral à sombra, em solitária furna,
Para onde, com tristeza, o olhar, curioso, alongo,
Sonha o negro, talvez, na solidão noturna,
Com os límpidos areais das solidões do Congo...
Ouve-lhe a noite a voz nostálgica e soturna,
Num suspiro de amor, num murmurejo longo...
E o rouco, surdo som, zumbindo na cafurna,
É o urucungo a gemer na cadência do jongo...
Bendito sejas tu, a quem, certo, devemos
A grandeza real de tudo quanto temos!
Sonha em paz! Sê feliz! E que eu fique de joelhos,
Sob o fúlgido céu, a relembrar, magoado,
Que os frutos do café são glóbulos vermelhos
Do sangue que escorreu do negro escravizado!
Para onde, com tristeza, o olhar, curioso, alongo,
Sonha o negro, talvez, na solidão noturna,
Com os límpidos areais das solidões do Congo...
Ouve-lhe a noite a voz nostálgica e soturna,
Num suspiro de amor, num murmurejo longo...
E o rouco, surdo som, zumbindo na cafurna,
É o urucungo a gemer na cadência do jongo...
Bendito sejas tu, a quem, certo, devemos
A grandeza real de tudo quanto temos!
Sonha em paz! Sê feliz! E que eu fique de joelhos,
Sob o fúlgido céu, a relembrar, magoado,
Que os frutos do café são glóbulos vermelhos
Do sangue que escorreu do negro escravizado!
1 997
Irineu Filho
O Padre Cacete
Nédio, careca e culto reverendo,
vadio monsenhor que ainda namora,
pesar de com a velhice ir já perdendo
o risco de perder qualquer senhora!
Foi o padre das moças; foi outrora
um Don Juan de batina... E, hoje, descendo
pela encosta da vida, de hora em hora,
saudades do passado vai vertendo...
Professor normalista de francês,
matéria ingrata e má... porém, gostosa:
pelo arame que dá no fim do mês...
Mas, se a língua que ensina sabe mal,
leva vida folgada e milagrosa
beliscando as meninas da Normal...
vadio monsenhor que ainda namora,
pesar de com a velhice ir já perdendo
o risco de perder qualquer senhora!
Foi o padre das moças; foi outrora
um Don Juan de batina... E, hoje, descendo
pela encosta da vida, de hora em hora,
saudades do passado vai vertendo...
Professor normalista de francês,
matéria ingrata e má... porém, gostosa:
pelo arame que dá no fim do mês...
Mas, se a língua que ensina sabe mal,
leva vida folgada e milagrosa
beliscando as meninas da Normal...
819
Fernando Pessoa
Com as malas feitas e tudo a bordo
Com as malas feitas e tudo a bordo
E nada mais a esperar da terra que deixamos,
Já com os trajes moles característicos dos viajantes, debruçados da amurada
Digamos adeus com um levantar da alegria ao que fica,
Adeus às afeições, e aos pensamentos domésticos, e às lareiras, e aos irmãos,
E enquanto se abre o espaço entre o navio lento e o cais
Gozemos uma grande esperança indefinida e arrepiada,
Uma trémula sensação de futuro.
Eis-nos a caminho, e quase a meio do rio
Aumenta a nitidez deixada na terra
Dos alpendres e dos guindastes ou das mercadorias descarregadas
E não é a nós, felizmente, que diz adeus aquela família
Aglomerada no extremo do cais, com um cuidado subjectivo e visível
De não cair dentro de água no meio da emoção.
Olhemos para os companheiros de bordo. Como são diversos!
Uns vão em trânsito. Não é com eles nenhuma destas despedidas.
Outros, com um ar palidamente sorridente de não querer chorar,
Acenam com um gesto deselegante e pouco afoito com os lenços
Para lenços que se acenam de outra gente que ficou no cais
No cais — ah reparem — subitamente tão mais longe do que notámos.
A amargura alegre da ida,
O sabor especial a começo de viagem marítima, a mistura com nossos sentidos
De cheiro das malas, de cheiro a navio, de cheiro a comida de bordo,
E a nossa alma é um composto confuso de cheiros e sabores
E tudo é a viagem indefinida que faremos vista através do paladar e do olfacto,
Tudo é a incerteza sensual da vida sentida pela espinha abaixo...
E nós não deixamos ninguém...
Se deixássemos, ah os lenços que lindos!, o navio que se afasta
Afastar-se-ia de mais do que da terra;
Afastava-se do nosso passado todo, de nós-mesmos, ficados no cais e aqui a caminho,
Do sentimento doméstico com que beijamos a nossa mãe,
Da alegria com que às vezes, brincando, arreliamos as nossas irmãs...
Partir! partir é viver excessivamente. O que é tudo senão partir...
Todos os dias do cais da nossa vida nos separamos, navios (...),
E vamos para o futuro como se fossemos para o Mistério,
Mas que sabemos nós para onde vamos, ó dor, e o que somos,
E que proteico e fluido Deus é tutelar das partidas?
Olha, de longe, já os guindastes ainda mexendo,
Olha as figuras no cais, negras figuras, manchadas de lenços que se acenam,
Olha os casarões de zinco ondulado dos cais e docas, às portas deles,
O sossego destacado e acostumado a isto dos empregados e dos carregadores...
Vai tal angústia, tão inexplicável angústia na minha alma,
Que não sei como têm coragem, vendo que eu grito assim, para estarem parados
No cais, tranquilamente os descarregadores e os guardas fiscais!
Bebedeira da vida... ligeiro nervoso nas nossas sensações...
Perturbação alcoólica dos nossos sentidos íntimos...
A nossa alma sai um pouco para fora do seu lugar
E as rodas da nossa vida quotidiana começam a cambalear como se fossem sair do eixo...
Pelo convés fora a gente que já está acostumada a estar aqui a bordo
Está alheia a isto e interessada contudo
(Ah [enquanto eu atirar meu directo olhar, nunca?] olhar tranquilo,
Fremem em mim os nervos vibrados de todos que vejo que sentem,
Correm-me dos olhos as lágrimas de todos que choram porque se separam,
Tenho nas mãos os gestos circulares de mãos saudosas já que acenam com lenços,
Sou todas as penas que toda esta gente tem de se ir embora...
Sou as esperanças que levam consigo e agora lhes fazem mais trémula a dor da partida,
Estou [...] por dentro deles todos, na roupa que compraram para a viagem,
Nos pequenos objectos que, na véspera («Lá me ia esquecendo» dizem, e era uma coisa inútil)
Compraram de noite numa loja feérica cheia de malas de couro e que ia fechar...
Ah, com todos os nervos de toda a gente, os meus nervos vibram...
E com os estremeções das máquinas do navio, e com o estralejar da bandeira ao vento
E com o túmido tremor das enxárcias e com o ondular dos toldos
E toda a minha alma é uma dolorosa vibração física em ritmos de mim).
Vida cosmopolita atirada aos quatro ventos...
Vida de tanta gente real a bordo de tantos navios...
Embriaguez de lidar com outra gente e saber que eles existem e têm vidas passadas, preparadas, gozadas,
Sofridas, e tão curioso o traje, interessante a moral, de cada pessoa,
E tão cheio de enigmas e de metafísicas o modo como falam, como riem, como arranjam o cabelo, como se entendem uns com os outros...
Sensação metafísica das outras pessoas e das suas realidades, e do seu décor...
Ó doença humanitária dos meus nervos vibrando cheios de outras pessoas,
Volúpia de gozar e sofrer através de hipóteses dos outros...
E eu ser só eu, só eu eternamente, e não ter outras vidas senão a minha!
Como se tocassem o fado de repente à meia-noite numa aldeia na América do Norte,
Um fatalismo metafísico com os nervos de toda a gente vibra em mim a cada momento
Quando reparo cosmopoliticamente nos outros, e ouço várias línguas
E vejo nos gestos e nos trajes — que parecem idênticos mas são tão diferentes — várias pátrias, vários costumes,
E entrevejo lares diversos, vidas comerciais complexas, amores desconhecidos, mas de cidades que desconheço,
Tudo como num animatógrafo num teatro do tamanho do Universo,
Onde se soubesse que acabava o mundo e saindo para fora,
Não há casa para onde se regresse, nem automóvel que nos leve para um lugar qualquer,
Mas a Noite Absoluta, e Deus talvez como uma Lua Enorme significando
IV
Profunda e religiosa solidão do indefinido Universo,
Vastidão enorme, nem larga nem alta nem comprida, mas só espaço, o constelado espaço
Deste mistério azul-negro e estrelado onde a terra é uma coisa
E as vidas aparecem como lanchas à superfície da água...
Raios de sol entrando pela janela entreaberta no quarto da casa de campo,
Meios-dias nas eiras abandonadas,
Tardes noites para encontros em outras margens de rios,
Fazei do nosso conseguimento natural um sossego, uma capa
E descei sobre a minha alma...
Vós, ó campos repousados e incivilizados
Vós ó rios tranquilamente passando por uma inquietação,
Vós ó jardins públicos às tardes visitados
Vós ó tanques de quintas, vós ó lareiras em solares,
E disperso arfar de sedas pretas o silêncio da noite.
E nada mais a esperar da terra que deixamos,
Já com os trajes moles característicos dos viajantes, debruçados da amurada
Digamos adeus com um levantar da alegria ao que fica,
Adeus às afeições, e aos pensamentos domésticos, e às lareiras, e aos irmãos,
E enquanto se abre o espaço entre o navio lento e o cais
Gozemos uma grande esperança indefinida e arrepiada,
Uma trémula sensação de futuro.
Eis-nos a caminho, e quase a meio do rio
Aumenta a nitidez deixada na terra
Dos alpendres e dos guindastes ou das mercadorias descarregadas
E não é a nós, felizmente, que diz adeus aquela família
Aglomerada no extremo do cais, com um cuidado subjectivo e visível
De não cair dentro de água no meio da emoção.
Olhemos para os companheiros de bordo. Como são diversos!
Uns vão em trânsito. Não é com eles nenhuma destas despedidas.
Outros, com um ar palidamente sorridente de não querer chorar,
Acenam com um gesto deselegante e pouco afoito com os lenços
Para lenços que se acenam de outra gente que ficou no cais
No cais — ah reparem — subitamente tão mais longe do que notámos.
A amargura alegre da ida,
O sabor especial a começo de viagem marítima, a mistura com nossos sentidos
De cheiro das malas, de cheiro a navio, de cheiro a comida de bordo,
E a nossa alma é um composto confuso de cheiros e sabores
E tudo é a viagem indefinida que faremos vista através do paladar e do olfacto,
Tudo é a incerteza sensual da vida sentida pela espinha abaixo...
E nós não deixamos ninguém...
Se deixássemos, ah os lenços que lindos!, o navio que se afasta
Afastar-se-ia de mais do que da terra;
Afastava-se do nosso passado todo, de nós-mesmos, ficados no cais e aqui a caminho,
Do sentimento doméstico com que beijamos a nossa mãe,
Da alegria com que às vezes, brincando, arreliamos as nossas irmãs...
Partir! partir é viver excessivamente. O que é tudo senão partir...
Todos os dias do cais da nossa vida nos separamos, navios (...),
E vamos para o futuro como se fossemos para o Mistério,
Mas que sabemos nós para onde vamos, ó dor, e o que somos,
E que proteico e fluido Deus é tutelar das partidas?
Olha, de longe, já os guindastes ainda mexendo,
Olha as figuras no cais, negras figuras, manchadas de lenços que se acenam,
Olha os casarões de zinco ondulado dos cais e docas, às portas deles,
O sossego destacado e acostumado a isto dos empregados e dos carregadores...
Vai tal angústia, tão inexplicável angústia na minha alma,
Que não sei como têm coragem, vendo que eu grito assim, para estarem parados
No cais, tranquilamente os descarregadores e os guardas fiscais!
Bebedeira da vida... ligeiro nervoso nas nossas sensações...
Perturbação alcoólica dos nossos sentidos íntimos...
A nossa alma sai um pouco para fora do seu lugar
E as rodas da nossa vida quotidiana começam a cambalear como se fossem sair do eixo...
Pelo convés fora a gente que já está acostumada a estar aqui a bordo
Está alheia a isto e interessada contudo
(Ah [enquanto eu atirar meu directo olhar, nunca?] olhar tranquilo,
Fremem em mim os nervos vibrados de todos que vejo que sentem,
Correm-me dos olhos as lágrimas de todos que choram porque se separam,
Tenho nas mãos os gestos circulares de mãos saudosas já que acenam com lenços,
Sou todas as penas que toda esta gente tem de se ir embora...
Sou as esperanças que levam consigo e agora lhes fazem mais trémula a dor da partida,
Estou [...] por dentro deles todos, na roupa que compraram para a viagem,
Nos pequenos objectos que, na véspera («Lá me ia esquecendo» dizem, e era uma coisa inútil)
Compraram de noite numa loja feérica cheia de malas de couro e que ia fechar...
Ah, com todos os nervos de toda a gente, os meus nervos vibram...
E com os estremeções das máquinas do navio, e com o estralejar da bandeira ao vento
E com o túmido tremor das enxárcias e com o ondular dos toldos
E toda a minha alma é uma dolorosa vibração física em ritmos de mim).
Vida cosmopolita atirada aos quatro ventos...
Vida de tanta gente real a bordo de tantos navios...
Embriaguez de lidar com outra gente e saber que eles existem e têm vidas passadas, preparadas, gozadas,
Sofridas, e tão curioso o traje, interessante a moral, de cada pessoa,
E tão cheio de enigmas e de metafísicas o modo como falam, como riem, como arranjam o cabelo, como se entendem uns com os outros...
Sensação metafísica das outras pessoas e das suas realidades, e do seu décor...
Ó doença humanitária dos meus nervos vibrando cheios de outras pessoas,
Volúpia de gozar e sofrer através de hipóteses dos outros...
E eu ser só eu, só eu eternamente, e não ter outras vidas senão a minha!
Como se tocassem o fado de repente à meia-noite numa aldeia na América do Norte,
Um fatalismo metafísico com os nervos de toda a gente vibra em mim a cada momento
Quando reparo cosmopoliticamente nos outros, e ouço várias línguas
E vejo nos gestos e nos trajes — que parecem idênticos mas são tão diferentes — várias pátrias, vários costumes,
E entrevejo lares diversos, vidas comerciais complexas, amores desconhecidos, mas de cidades que desconheço,
Tudo como num animatógrafo num teatro do tamanho do Universo,
Onde se soubesse que acabava o mundo e saindo para fora,
Não há casa para onde se regresse, nem automóvel que nos leve para um lugar qualquer,
Mas a Noite Absoluta, e Deus talvez como uma Lua Enorme significando
IV
Profunda e religiosa solidão do indefinido Universo,
Vastidão enorme, nem larga nem alta nem comprida, mas só espaço, o constelado espaço
Deste mistério azul-negro e estrelado onde a terra é uma coisa
E as vidas aparecem como lanchas à superfície da água...
Raios de sol entrando pela janela entreaberta no quarto da casa de campo,
Meios-dias nas eiras abandonadas,
Tardes noites para encontros em outras margens de rios,
Fazei do nosso conseguimento natural um sossego, uma capa
E descei sobre a minha alma...
Vós, ó campos repousados e incivilizados
Vós ó rios tranquilamente passando por uma inquietação,
Vós ó jardins públicos às tardes visitados
Vós ó tanques de quintas, vós ó lareiras em solares,
E disperso arfar de sedas pretas o silêncio da noite.
1 634
Domingos do Nascimento
Meu Lar!
Eu sou da terra dos lírios bravos
Que pendem a haste por sobre o mar.
Por entre lírios vermelham cravos...
Branco e vermelho... fico a cismar!
Fico a cismar nos lírios e nos cravos
Que pendem a haste por sobre o mar.
Minha casita branca de neve,
Com telhas rubras, era um primor.
Minha casita que encantos teve...
Hoje tapera, sem riso ou flor!
Fico a cismar na graça que já teve...
Com telhas rubras, era um primor!
Olha as moçoilas subindo os montes,
Chapéu de palha, saiote curto!
Belas morenas descendo às fontes,
Bilhas à coifa, pezinho a furto...
Fico a cismar nas moças lá dos montes,
Chapéu de palha, saiote curto.
E a minha dama era alva de neve,
De lábios rubros, botão de flor.
A minha dama que olhos já teve,
Escrava agora de outro senhor!
Fico a cismar nos olhos que já teve,
De lábios rubros, botão de flor.
Eu sou da terra dos brancos lírios,
Dos lindos mares, bravos, chorosos...
No céu escuro crepitam círios,
E os ventos gemem, tristes, saudosos!
Fico a cismar que velam tantos círios
Os lindos mares, bravos, chorosos...
A dor eterna seja contigo,
Coração fiel, mar tormentoso
Meu companheiro, meu velho amigo!
Quando te sinto soberbo e iroso,
Fico a cismar em ti, que estás comigo.
Coração fiel, mar tormentoso
Eu sou da terra dos liriais...
... Branca de neve... seios de amora...
— Que lindo rastro nos areais!
A noite foge, resplende a aurora...
Fico a cismar por sobre os areais:
— Branca de neve... seios de amora...
O mar soluça beijando a praia...
— Não mais te beijo, botão de flor,
A onda ruge, a onda desmaia...
Gemo... Saudades de tanto amor!
Fico a cismar se aquela flor desmaia...
... Não mais te beijo, botão de flor!
Que pendem a haste por sobre o mar.
Por entre lírios vermelham cravos...
Branco e vermelho... fico a cismar!
Fico a cismar nos lírios e nos cravos
Que pendem a haste por sobre o mar.
Minha casita branca de neve,
Com telhas rubras, era um primor.
Minha casita que encantos teve...
Hoje tapera, sem riso ou flor!
Fico a cismar na graça que já teve...
Com telhas rubras, era um primor!
Olha as moçoilas subindo os montes,
Chapéu de palha, saiote curto!
Belas morenas descendo às fontes,
Bilhas à coifa, pezinho a furto...
Fico a cismar nas moças lá dos montes,
Chapéu de palha, saiote curto.
E a minha dama era alva de neve,
De lábios rubros, botão de flor.
A minha dama que olhos já teve,
Escrava agora de outro senhor!
Fico a cismar nos olhos que já teve,
De lábios rubros, botão de flor.
Eu sou da terra dos brancos lírios,
Dos lindos mares, bravos, chorosos...
No céu escuro crepitam círios,
E os ventos gemem, tristes, saudosos!
Fico a cismar que velam tantos círios
Os lindos mares, bravos, chorosos...
A dor eterna seja contigo,
Coração fiel, mar tormentoso
Meu companheiro, meu velho amigo!
Quando te sinto soberbo e iroso,
Fico a cismar em ti, que estás comigo.
Coração fiel, mar tormentoso
Eu sou da terra dos liriais...
... Branca de neve... seios de amora...
— Que lindo rastro nos areais!
A noite foge, resplende a aurora...
Fico a cismar por sobre os areais:
— Branca de neve... seios de amora...
O mar soluça beijando a praia...
— Não mais te beijo, botão de flor,
A onda ruge, a onda desmaia...
Gemo... Saudades de tanto amor!
Fico a cismar se aquela flor desmaia...
... Não mais te beijo, botão de flor!
924
Jorge Luis Borges
Ewigkeit
Torne en mi boca el verso castellano
a decir lo que siempre está diciendo
desde el latín de Séneca: el horrendo
dictamen de que todo es del gusano.
Torne a cantar la pálida ceniza,
los fastos de la muerte y la victoria
de esa reina retórica que pisa
los estandartes de la vanagloria.
No así. Lo que mi barro ha bendecido
no lo voy a negar como un cobarde.
Sé que una cosa no hay. Es el olvido;
sé que en la eternidad perdura y arde
lo mucho y lo precioso que he perdido:
esa fragua, esa luna y esa tarde.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 241 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
a decir lo que siempre está diciendo
desde el latín de Séneca: el horrendo
dictamen de que todo es del gusano.
Torne a cantar la pálida ceniza,
los fastos de la muerte y la victoria
de esa reina retórica que pisa
los estandartes de la vanagloria.
No así. Lo que mi barro ha bendecido
no lo voy a negar como un cobarde.
Sé que una cosa no hay. Es el olvido;
sé que en la eternidad perdura y arde
lo mucho y lo precioso que he perdido:
esa fragua, esa luna y esa tarde.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 241 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 481
Jorge Luis Borges
Emerson
Ese alto caballero americano
cierra el volumen de Montaigne y sale
en busca de otro goce que no vale
menos, la tarde que ya exalta el llano.
Hacia el hondo poniente y su declive,
hacia el confín que ese poniente dora,
camina por los campos como ahora
por la memoria de quien esto escribe.
Piensa: Leí los libros esenciales
y otros compuse que el oscuro olvido
no ha de borrar. Un dios me ha concedido
lo que es dado saber a los mortales.
Por todo el continente anda mi nombre;
no he vivido. Quisiera ser otro hombre.
(1964)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 222 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
cierra el volumen de Montaigne y sale
en busca de otro goce que no vale
menos, la tarde que ya exalta el llano.
Hacia el hondo poniente y su declive,
hacia el confín que ese poniente dora,
camina por los campos como ahora
por la memoria de quien esto escribe.
Piensa: Leí los libros esenciales
y otros compuse que el oscuro olvido
no ha de borrar. Un dios me ha concedido
lo que es dado saber a los mortales.
Por todo el continente anda mi nombre;
no he vivido. Quisiera ser otro hombre.
(1964)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 222 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 305
Fernando Pessoa
Foi numa das minhas viagens...
Foi numa das minhas viagens...
Era mar-alto e luar.
Cessara o ruído da noite a bordo.
Um a um grupo a grupo, recolheram-se os passageiros,
A banda era só uma estante que ficara a um canto não sei porquê...
Só na sala de fumo em silêncio jogava xadrez...
A vida soava pela porta aberta para a casa das máquinas.
Só... E um era uma alma nua diante do Universo...
(Ó minha vila natal em Portugal tão longe!
Porque não morri eu criança quando só te conhecia a ti?)
Ah. quando nos fazemos ao mar
Quando largamos da terra, quando a vamos perdendo de vista,
Quando tudo se vai enchendo de vento puramente marítimo,
Quando a costa se torna uma linha sombria,
Nessa linha cada vez mais vaga no anoitecer (pairam luzes) —
Ah então que alegria de liberdade para quem se sente.
Cessa de haver razão para existir socialmente.
Não há já razões para amar, odiar, dever,
Não há já leis, não há mágoas que tenham sabor humano...
Há só a Partida Abstracta, o movimento das águas
O movimento do afastamento, o som
Das ondas arrulhando à proa,
E uma grande paz intranquila entrando suave, no espírito.
Ah ter toda a minha vida
Fixa instavelmente num momento destes,
Ter todo o sentido da minha duração sobre a terra
Tornado um afastamento dessa costa onde deixei tudo —
Amores, irritações, tristezas, cumplicidades, deveres,
A angústia irrequieta dos remorsos,
A fadiga da inutilidade de tudo,
A saciedade até das coisas imaginadas,
A náusea, as luzes,
As pálpebras pesadas sobre a minha vida perdida...
Irei p'ra longe, p'ra longe! P'ra longe, ó barco sem causa,
Para a irresponsabilidade pré-histórica das águas eternas,
Para longe, p’ra sempre para longe, ó morte.
Quando [souber?] onde para longe e porque para longe, ó vida...
Era mar-alto e luar.
Cessara o ruído da noite a bordo.
Um a um grupo a grupo, recolheram-se os passageiros,
A banda era só uma estante que ficara a um canto não sei porquê...
Só na sala de fumo em silêncio jogava xadrez...
A vida soava pela porta aberta para a casa das máquinas.
Só... E um era uma alma nua diante do Universo...
(Ó minha vila natal em Portugal tão longe!
Porque não morri eu criança quando só te conhecia a ti?)
Ah. quando nos fazemos ao mar
Quando largamos da terra, quando a vamos perdendo de vista,
Quando tudo se vai enchendo de vento puramente marítimo,
Quando a costa se torna uma linha sombria,
Nessa linha cada vez mais vaga no anoitecer (pairam luzes) —
Ah então que alegria de liberdade para quem se sente.
Cessa de haver razão para existir socialmente.
Não há já razões para amar, odiar, dever,
Não há já leis, não há mágoas que tenham sabor humano...
Há só a Partida Abstracta, o movimento das águas
O movimento do afastamento, o som
Das ondas arrulhando à proa,
E uma grande paz intranquila entrando suave, no espírito.
Ah ter toda a minha vida
Fixa instavelmente num momento destes,
Ter todo o sentido da minha duração sobre a terra
Tornado um afastamento dessa costa onde deixei tudo —
Amores, irritações, tristezas, cumplicidades, deveres,
A angústia irrequieta dos remorsos,
A fadiga da inutilidade de tudo,
A saciedade até das coisas imaginadas,
A náusea, as luzes,
As pálpebras pesadas sobre a minha vida perdida...
Irei p'ra longe, p'ra longe! P'ra longe, ó barco sem causa,
Para a irresponsabilidade pré-histórica das águas eternas,
Para longe, p’ra sempre para longe, ó morte.
Quando [souber?] onde para longe e porque para longe, ó vida...
1 410
Elmar Carvalho
Eterno Retorno
memória:
lâmina de desassossego
cornucópia insana insaciável
a jorrar o passado
que não morre nunca
sempre ressuscitado
no eterno regresso
a nós mesmos.
Ó emoções redivivas
e ampliadas
das sensações
de nervos expostos
nas carnes pulsantes
de um passado
sempre lembrado.
recordações
que dão e são vida
de becos escuros, sem saída
de amores
hoje boleros
bolores em flores
de ilusões perdidas
que se fazem dores
na florida ferida da saudade.
evocações
de dribles esquecidos
de gols frustrados e acontecidos
de um jogo que nunca termina
de uma malsinada sina sinuosa
de lágrimas caudalosas
incontidas, vertidas
das vertentes profundas
do peito — porto
sem tino e sem destino
feito somente de desatino.
as mulheres amadas
na juventude fugaz
não envelhecem
não se corrompem
não morrem jamais
preservadas intactas e belas
na câmara ardente
incandescente da memória.
recordações de fantasmas
que já nos abandonaram
de amigos mortos
que nos acompanham
cada vez mais vivos
de sustos e gritos
de proscritos e malditos
de agouros e assombrações
de desdouros e sombras vãs, malsãs
oriundas dos porões escavados
nos subterrâneos dos sobrados
subterfúgios e refúgios
da memória.
O passado poderoso e renitente
retorna e continua vivido e presente
se contorcendo se retorcendo
e se reacontecendo.
lâmina de desassossego
cornucópia insana insaciável
a jorrar o passado
que não morre nunca
sempre ressuscitado
no eterno regresso
a nós mesmos.
Ó emoções redivivas
e ampliadas
das sensações
de nervos expostos
nas carnes pulsantes
de um passado
sempre lembrado.
recordações
que dão e são vida
de becos escuros, sem saída
de amores
hoje boleros
bolores em flores
de ilusões perdidas
que se fazem dores
na florida ferida da saudade.
evocações
de dribles esquecidos
de gols frustrados e acontecidos
de um jogo que nunca termina
de uma malsinada sina sinuosa
de lágrimas caudalosas
incontidas, vertidas
das vertentes profundas
do peito — porto
sem tino e sem destino
feito somente de desatino.
as mulheres amadas
na juventude fugaz
não envelhecem
não se corrompem
não morrem jamais
preservadas intactas e belas
na câmara ardente
incandescente da memória.
recordações de fantasmas
que já nos abandonaram
de amigos mortos
que nos acompanham
cada vez mais vivos
de sustos e gritos
de proscritos e malditos
de agouros e assombrações
de desdouros e sombras vãs, malsãs
oriundas dos porões escavados
nos subterrâneos dos sobrados
subterfúgios e refúgios
da memória.
O passado poderoso e renitente
retorna e continua vivido e presente
se contorcendo se retorcendo
e se reacontecendo.
577
Fernando Pessoa
Meu cérebro fotográfico...
Meu cérebro fotográfico...
Vaga náusea física... o cies no longe cheira-me a aqui perto...
Que tristeza a de partir! What time did the captain say an order to leave? de partir e deixar atrás de nós
Não só as pedras da cidade, e as casas e a cidade vista de longe
Mas oh, [...] just ever and ever on that village on the other side up at river, it's just perfect in this [...]
Também as memórias antigas, as carícias maternas hoje na sepultura,
Tudo isso parece que ficou aqui, deixado aqui, e nós indo sem levar
isso tudo... Non, Monsieur, c'est de l'autre bord...
Ó Chico, não te chegues para fora
([...] oh!) podes cair!
Que lume na lenha da velha lareira provinciana — o senhor dá-me
licença?... passa uma farda de guarda fiscal pelo meu ombro
— e dos contos que me contavam nas noites de inverno
u-uf-u-u-u-u... o apito do vapor...
Et vous aussi, Mark — Sim senhor, para o Rio de Janeiro
Tenho lá... yes, all the time... Ó pobre pequenino rio da minha terra!
O ruído da água — shl, shl, shlbrtsher, shlbrtsher, e o meu velho primo, perdido para sempre
Quase que me esqueço de me poder lembrar dele
came into the smoking room... God [...] Lisboa? Oh, yes, but
not (entram para dentro alguns dias [...] através da minha sensação
deles no meu cérebro que não tem olhos para os ver)
u-u-u-u-u-u-u
u u-u
u-u-u-u-u-u
u-u-u-u-u-u-u-u-u
u-u-u-u-u-u-u
u-u-u-u-u-u u
u-u-u
u-u-u
u-u
u-fff-(uu uff)
f.f.
(fff)
Vaga náusea física... o cies no longe cheira-me a aqui perto...
Que tristeza a de partir! What time did the captain say an order to leave? de partir e deixar atrás de nós
Não só as pedras da cidade, e as casas e a cidade vista de longe
Mas oh, [...] just ever and ever on that village on the other side up at river, it's just perfect in this [...]
Também as memórias antigas, as carícias maternas hoje na sepultura,
Tudo isso parece que ficou aqui, deixado aqui, e nós indo sem levar
isso tudo... Non, Monsieur, c'est de l'autre bord...
Ó Chico, não te chegues para fora
([...] oh!) podes cair!
Que lume na lenha da velha lareira provinciana — o senhor dá-me
licença?... passa uma farda de guarda fiscal pelo meu ombro
— e dos contos que me contavam nas noites de inverno
u-uf-u-u-u-u... o apito do vapor...
Et vous aussi, Mark — Sim senhor, para o Rio de Janeiro
Tenho lá... yes, all the time... Ó pobre pequenino rio da minha terra!
O ruído da água — shl, shl, shlbrtsher, shlbrtsher, e o meu velho primo, perdido para sempre
Quase que me esqueço de me poder lembrar dele
came into the smoking room... God [...] Lisboa? Oh, yes, but
not (entram para dentro alguns dias [...] através da minha sensação
deles no meu cérebro que não tem olhos para os ver)
u-u-u-u-u-u-u
u u-u
u-u-u-u-u-u
u-u-u-u-u-u-u-u-u
u-u-u-u-u-u-u
u-u-u-u-u-u u
u-u-u
u-u-u
u-u
u-fff-(uu uff)
f.f.
(fff)
885
Fernando Pessoa
PASSAGEM DAS HORAS [e]
PASSAGEM DAS HORAS
Nada me prende, a nada me ligo, a nada pertenço.
Todas as sensações me tomam e nenhuma fica.
Sou mais variado que uma multidão de acaso,
Sou mais diverso que o universo espontâneo,
Todas as épocas me pertencem um momento,
Todas as almas um momento tiveram seu lugar em mim.
Fluido de intuições, rio de supor-mas,
Sempre ondas sucessivas,
Sempre o mar — agora desconhecendo-se
Sempre separando-se de mim, indefinidamente.
Ó cais onde eu embarque definitivamente para a Verdade,
Ó barco com capitão e marinheiros, visível no símbolo,
Ó águas plácidas, como as de um rio que há, no crepúsculo
Em que me sonho possível —
Onde estais que seja um lugar, quando sois que seja uma hora?
Quero partir e encontrar-me,
Quero voltar a saber de onde,
Como quem volta ao lar, como quem torna a ser social,
Como quem ainda é amado na aldeia antiga,
Como quem roça pela infância morta em cada pedra de muro,
E vê abertos em frente os eternos campos de outrora
E a saudade como uma canção de mãe a embalar flutua
Na tragédia de já ser passado,
Ó terras ao sul, conterrâneas, locais e vizinhas!
Ó linha dos horizontes, parada nos meus olhos,
Que tumulto de vento próximo me é ainda distante,
E como oscilas no que eu vejo, de aqui!
Merda p'rá vida!
Ter profissão pesa aos ombros como um fardo pago,
Ter deveres estagna,
Ter moral apaga,
Ter a revolta contra deveres e a revolta contra a moral,
Vive na rua sem siso.
Nada me prende, a nada me ligo, a nada pertenço.
Todas as sensações me tomam e nenhuma fica.
Sou mais variado que uma multidão de acaso,
Sou mais diverso que o universo espontâneo,
Todas as épocas me pertencem um momento,
Todas as almas um momento tiveram seu lugar em mim.
Fluido de intuições, rio de supor-mas,
Sempre ondas sucessivas,
Sempre o mar — agora desconhecendo-se
Sempre separando-se de mim, indefinidamente.
Ó cais onde eu embarque definitivamente para a Verdade,
Ó barco com capitão e marinheiros, visível no símbolo,
Ó águas plácidas, como as de um rio que há, no crepúsculo
Em que me sonho possível —
Onde estais que seja um lugar, quando sois que seja uma hora?
Quero partir e encontrar-me,
Quero voltar a saber de onde,
Como quem volta ao lar, como quem torna a ser social,
Como quem ainda é amado na aldeia antiga,
Como quem roça pela infância morta em cada pedra de muro,
E vê abertos em frente os eternos campos de outrora
E a saudade como uma canção de mãe a embalar flutua
Na tragédia de já ser passado,
Ó terras ao sul, conterrâneas, locais e vizinhas!
Ó linha dos horizontes, parada nos meus olhos,
Que tumulto de vento próximo me é ainda distante,
E como oscilas no que eu vejo, de aqui!
Merda p'rá vida!
Ter profissão pesa aos ombros como um fardo pago,
Ter deveres estagna,
Ter moral apaga,
Ter a revolta contra deveres e a revolta contra a moral,
Vive na rua sem siso.
5 105
Fernando Pessoa
ESTÁTUAS
O bom Deus - em pequeno ouvi dizer, -
todo arrancado do Ócio pelos vícios
dos homens que formara ao bem propícios,
chamou Lot suas filhas e mulher.
E porque esta, apesar do aviso, quis
lançar uma vez inda o olhar choroso
àquele formosíssimo país,
cheio de leite fresco e sol bondoso
onde nasceu, viveu, amou, foi mãe
e tinha sepultado a sua gente,
fê-la estátua de sal bem de repente.
O pranto amarga; é como o sal também!
Eis, porque atrás me volto e vejo em pó
as verdes ilusões do meu passado
e, tal qual a mulher do crente Lot,
fico, sempre a chorar petrificado!
(Terceira)
todo arrancado do Ócio pelos vícios
dos homens que formara ao bem propícios,
chamou Lot suas filhas e mulher.
E porque esta, apesar do aviso, quis
lançar uma vez inda o olhar choroso
àquele formosíssimo país,
cheio de leite fresco e sol bondoso
onde nasceu, viveu, amou, foi mãe
e tinha sepultado a sua gente,
fê-la estátua de sal bem de repente.
O pranto amarga; é como o sal também!
Eis, porque atrás me volto e vejo em pó
as verdes ilusões do meu passado
e, tal qual a mulher do crente Lot,
fico, sempre a chorar petrificado!
(Terceira)
1 941