Cereal
José Antonio Ramos Sucre
CEREAL
Los labradores se detuvieron a escuchar el ruido.
Habían llegado de la profundidad del horizonte, por sendas
vías, y coronaban una meseta. Se encontraban desconcertados.
Los perros miraban fijamente al suelo y lo
despolvoraban con sus resoplidos.
El rumor crecía por momentos y semejaba el de
una ciudad precipitada a su ruina.
Los labradores ahuyentan y matan un ave sanguinaria,
ensañada con un toro fugitivo de la muerte, herido por la segur
del sacrificio.
El sol arroja de sí mismo el velo de
azafrán, efecto del verano, y preside la salvación de la
víctima ensangrentada.
Los labradores observan el respeto de la vida y
aborrecen las prácticas de sus vecinos. Conjeturan su
pérdida en medio de un portento.
Los labradores emprenden el camino de su aldea y
reservan al predilecto del sol una ribera fecunda.
Los labradores se detuvieron a escuchar el ruido.
Habían llegado de la profundidad del horizonte, por sendas
vías, y coronaban una meseta. Se encontraban desconcertados.
Los perros miraban fijamente al suelo y lo
despolvoraban con sus resoplidos.
El rumor crecía por momentos y semejaba el de
una ciudad precipitada a su ruina.
Los labradores ahuyentan y matan un ave sanguinaria,
ensañada con un toro fugitivo de la muerte, herido por la segur
del sacrificio.
El sol arroja de sí mismo el velo de
azafrán, efecto del verano, y preside la salvación de la
víctima ensangrentada.
Los labradores observan el respeto de la vida y
aborrecen las prácticas de sus vecinos. Conjeturan su
pérdida en medio de un portento.
Los labradores emprenden el camino de su aldea y
reservan al predilecto del sol una ribera fecunda.
Português
English
Español