No te sientas obligado a saludar a tu fogoso adversario, pues actuando así hieres tu corazón. No manifiestes respeto para con tu adversario halagándolo, pues el espíritu de venganza se infiltrará en ti. Muéstrate siempre atento y activo con todos, y si ganas un pelo, transfórmalo en viga. Ya no tendrás enemigos porque creerán que eres un poderoso y ganarás muchos amigos que temerán perderte debido a tu poder.