«¿Has estudiado gramática alguna vez?», preguntó un sabio a un barquero. «No», respondió este. «¡Entonces has perdido la mitad de tu vida!», dijo el sabio. Más tarde, el viento empujó la barca a un remolino. «¿Sabes nadar?», gritó entonces el barquero al gramático. «No. La natación no es cosa mía», respondió el otro. «Entonces, ¡toda tu vida se ha perdido!», replicó el barquero. Y la barca se hundió.