Beso

Manuel Altolaguirre
Manuel Altolaguirre
1 min min de lectura
¡Qué sola estabas por dentro!

Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.

Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.

Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.

¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos!
933 Visualizaciones
Compartir

Comentarios (0)

Iniciar sesión para publicar un comentario.

Aún no hay comentarios. Sé el primero en comentar.