Playa - Las Islas Invitadas
A Federico García Lorca
Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Identificación y contexto básico
Manuel Altolaguirre y Carpintero fue un destacado poeta español, una figura central de la Generación del 27. Nacido en Málaga, España, desarrolló una prolífica carrera literaria marcada por la introspección y la musicalidad. Su obra se sitúa en el contexto de la poesía de vanguardia y la renovación del lenguaje poético en la primera mitad del siglo XX.Infancia y formación
Nacido en el seno de una familia modesta en Málaga, Altolaguirre recibió una formación básica pero mostró desde joven una gran inclinación por la lectura y la escritura. Su encuentro con otros poetas y artistas en los círculos literarios de Málaga y, posteriormente, de Madrid, fue fundamental para su desarrollo intelectual y artístico. Las lecturas de autores clásicos y contemporáneos, así como la efervescencia cultural de la época, moldearon su sensibilidad.Trayectoria literaria
Su trayectoria literaria comenzó a despegar en la década de 1920, publicando sus primeros poemarios y participando activamente en las tertulias y revistas literarias del momento. Fue fundador, junto a Emilio Prados, de la revista Litoral, un hito en la difusión de la Generación del 27. A lo largo de su carrera, exploró diversas facetas de la creación poética, manteniendo siempre una línea de intimismo y reflexión.Obra, estilo y características literarias
Entre sus obras más importantes se encuentran "Las islas invitadas" (1926), "Poemas escogidos" (1934) y "Nuevos poemas" (1938). Su poesía se caracteriza por un tono lírico y elegíaco, centrado en temas como el amor, la muerte, el tiempo y la memoria. Emplea un lenguaje cuidado, de gran musicalidad y depuración formal, a menudo con influencias del surrealismo y el neopopularismo. Su estilo es intimista y melancólico, con una profunda conexión con el paisaje andaluz.Contexto cultural e histórico
Altolaguirre vivió intensamente el ambiente cultural de la Residencia de Estudiantes de Madrid, un crisol de la vanguardia artística y científica española. Fue testigo y partícipe de los debates estéticos y políticos de su tiempo, y su obra se vio marcada por los acontecimientos históricos, especialmente la Guerra Civil Española, que lo llevó al exilio.Vida personal
Su vida estuvo marcada por la amistad y colaboración con otros poetas de la Generación del 27, como Federico García Lorca y Rafael Alberti. Estuvo casado con la también escritora Concha Méndez, con quien compartió inquietudes literarias y vitales. El exilio tras la Guerra Civil supuso un duro golpe para su vida y obra.Reconocimiento y recepción
Aunque reconocido en vida por sus coetáneos y parte de la crítica, su obra ha sido objeto de un estudio más profundo y sistemático en las últimas décadas, consolidando su lugar como un poeta importante de la Generación del 27. Su labor editorial, especialmente a través de la revista Litoral, también ha sido fundamental para comprender la producción de su generación.Influencias y legado
Altolaguirre recibió influencias de la poesía tradicional española, así como de las corrientes vanguardistas europeas. Su obra, a su vez, ha influido en poetas posteriores por su tratamiento íntimo de la existencia y su maestría formal. Su legado reside tanto en su producción poética como en su labor como impulsor de la cultura.Interpretación y análisis crítico
La crítica ha destacado en su obra la tensión entre lo lírico y lo existencial, la búsqueda de la belleza en la fugacidad y la profundidad de su introspección. Sus poemas invitan a la reflexión sobre la condición humana y la permanencia del arte frente al tiempo.Infancia y formación
Además de su faceta poética, Altolaguirre fue un hábil tipógrafo y diseñador, lo que se reflejó en la cuidada edición de "Litoral". El exilio en México fue una etapa importante de su vida, donde continuó su labor literaria y cultural.Muerte y memoria
Manuel Altolaguirre falleció en la Ciudad de México, lejos de su tierra natal. Su memoria perdura a través de su obra poética y su contribución al legado de la Generación del 27.Poemas
15Playa - Las Islas Invitadas
A Federico García Lorca
Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Como un ala negra, de Ejemplos
desprendida de hombro alto,
cuerpo de un muerto reflejo
en duras tierras ahogado,
la sombra quieta, tendida,
flota sobre el liso campo.
La nube, sombra en el viento
de la sombra, flor sin tallo,
de la amplia campana azul
adormecido badajo,
techo azul y suelo verde
tiene en la tarde de mayo.
Como una rama de almendro
el horizonte nublado.
La sombra quieta, tendida,
flota sobre el liso campo,
cuerpo de un muerto reflejo
en duras tierras ahogado.
Estoy perdido, de La lenta libertad
del mundo que pintó mi fantasía
en los grandes desiertos invisibles.
Reconcentrado y penetrante, solo,
mudo, predestinado, esclarecido,
mi aislamiento profundo, mi hondo centro,
mi sueño errante y soledad hundida,
se dilataban por lo inexistente,
hasta que vacilé cuando la duda
oscureció por dentro mi ceguera.
Un tacto oscuro entre mi ser y el mundo,
entre las dos tinieblas, definía
una ignorada juventud ardiente.
Encuéntrame en la noche. Estoy perdido.
Beso
Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.
Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.
Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.
¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos!
Miradas
por donde pasan las aguas
que van a dar al olvido.
Sobre mi frente de acero
mirando por las barandas
caminan mis pensamientos.
Mi nuca negra es el mar,
donde se pierden los ríos,
y mis sueños son las nubes
por y para las que vivo.
Ojos de puente los míos
por donde pasan las aguas
que van a dar al olvido.
La Voz Cruel
A Octavio Paz
Alzan la voz cruel
quienes no vieron el paisaje,
los que empujaron por el declive pedregoso
la carne ajena,
quienes debieron ser almas de todos
y se arrancaban de ellos mismos
cuerpos parásitos
para despeñarlos.
Mil muertos de sus vidas brotaban,
mil muertos solitarios
que miraban desde el suelo,
durante el último viaje,
la colosal estatua a la injusticia.
No eran muertos,
eran oprimidos,
seres aplastados,
ramas cortadas de un amante o de un padre,
seres conducidos por un deseo imposible,
topos de vicio
que no hallarán la luz
por sus turbias y blandas galerías.
Alzan la voz cruel
quienes no vieron el paisaje,
los que triunfaron
por la paz interior de sus mentiras.
¡Oh mundo desigual!
Mis ojos lloren
el dolor, la maldad:
la verdad humana.
Para Alcanzar La Luz
y, peldaño a peldaño,
para alcanzar la luz
tengo que usar las piernas.
Cansado de subir, a veces ruedo
(tal vez serán los pliegues de mi túnica),
pero un ángel rodando no es un ángel
si no tiene el honor de llegar al abismo.
Y lo que yo encontré en mi mayor caída
era blando, brillante;
recuerdo su perfume,
su malsano deleite.
Desperté y ahora quiero
encontrar la escalera,
para subir sin alas
poco a poco a mi muerte.
Fin De Un Amor
si alcanzó perfección o si acabado
este amor a su límite ha llegado
sin dar un paso más en su camino.
Aún le miro subir, de donde vino,
a la alta cumbre donde ha terminado
su penosa ascensión. Tal ha quedado
estático un amor tan peregrino.
No me resigno a dar la despedida
a tan altivo y firme sentimiento
que tanto impulso y luz diera a mi vida.
No es culminación lo que lamento.
Su culminar no causa la partida,
la causará, tal vez, su acabamiento.
Las Caricias
las caricias contigo!
¡Qué acordes tan profundos!
¡Qué escalas de ternuras,
de durezas, de goces!
Nuestro amor silencioso
y oscuro nos eleva
a las eternas noches
que separan altísimas
los astros más distantes.
¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
Por Dentro
al aire, son los del cielo.
Miran profundos, me miran
me están mirando por dentro.
Yo pensativo, sin ojos,
con los párpados abiertos,
tanto dolor disimulo
como desgracias enseño.
El aire me está mirando
y llora en mi oscuro cuerpo;
su llanto se entierra en carne,
va por mi sangre y mis huesos,
se hace barro y raíces busca
con las que brotar del suelo.
Mis ojos grandes, pegados
al aire, son los del cielo.
En la memoria del aire
estarán mis sufrimientos.
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