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Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau

Entre todos los animales, los

Entre todos los animales, los Hombres son los menos aptos para vivir en rebaño. Si fueran apiñados como las ovejas perecerían en corto tiempo. El aliento del Hombre es fatal para sus semejantes.
117
Aristóteles

Aristóteles

La dignidad no consiste en

La dignidad no consiste en poseer honores, sino en ''merecerlos''
108
Pedro Salinas

Pedro Salinas

Versos 270 A 308

Estabas, pero no se te veía
aquí en la luz terrestre, en nuestra luz
de todos.
Tu realidad vivía entre nosotros
indiscernible y cierta
como la flor, el monte, el mar,
cuando a la noche
son un puro sentir, casi invisible.
El mediodía terrenal
esa luz suficiente
para leer los destinos y los números,
nunca pudo explicarte.
Tan sólo desde ti venir podía
tu aclaración total. Te iban buscando
por tardes grises, por mañanas claras,
por luz de luna o sol, sin encontrar.
Es
que a ti sólo se llega por tu luz.
Y así cuando te ardiste en otra vida,
en ese llamear tu luz nació,
la cegadora luz que te rodea
cuando mis ojos son los que te miran
—esa que tú me diste para verte—,
para saber quién éramos tú y yo:
la luz de dos.
De dos, porque mis ojos son los únicos
que saben ver con ella,
porque
con ella sólo pueden verte a ti.
Ni recuerdos nos unen, ni promesas.
No. Lo que nos enlaza
es que sólo entre dos, únicos dos,
tú para ser mirada, yo mirándote,
vivir puede esa luz. Y si te vas
te esperan, procelosas las auroras,
las lumbres cenitales, los crepúsculos,
todo ese oscuro mundo que se llama
no volvernos a ver:
no volvernos a ver nunca en tu luz.


693
Anatole France

Anatole France

Nunca se da tanto como

Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
268
Juvenal

Juvenal

''Mens sana in corpore sano''

''Mens sana in corpore sano''
82
David Hume

David Hume

Y si uno no acepta

Y si uno no acepta que algunos de los términos medios son distintos entre sí, no puede, sin caer en el absurdo, negar que los extremos son idénticos.
108
Giacomo Leopardi

Giacomo Leopardi

Los niños hallan el todo

Los niños hallan el todo en la nada; los hombres, la nada en el todo.
115
Vicente Gallego

Vicente Gallego

Equivalencias

Equivalencias

A Manolo Borrás y Ramírez

Un intenso desorden

de pedrería rota sangra el cielo.

Los hondos pies de adentro van pisando

desnudos el cristal del tiempo frío.

Y trae la noche negro su vendaje

para cegar la herida

de qué pasión, que nos cumpliera cuándo.


Ya todo sucedió y aguarda todo

su nuevo suceder en el futuro

maternal del olvido.


Si supieran del luto las estrellas,

si un instante pudiéramos

con sus ojos mirar el mundo nuestro,

quizá en la tierra viésemos lo mismo

que en el cielo se ve desde aquí abajo:

las altas luces mudas

de la ardiente capilla en la que yace

el maltratado cuerpo de este sueño.

439
Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau

El vicio rara vez se

El vicio rara vez se insinuó oponiéndose a la honradez; casi siempre toma el disfraz de ésta.
151
Charles Baudelaire

Charles Baudelaire

Habría que añadir dos derechos

Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.
265
Pedro Salinas

Pedro Salinas

Pensar En Ti Esta Noche

Pensar en ti esta noche
no era pensarte con mi pensamiento,
yo solo, desde mí. Te iba pensando
conmigo extensamente, el ancho mundo.

El gran sueño del campo, las estrellas,
callado el mar, las hierbas invisibles,
sólo presentes en perfumes secos,
todo,
de Aldebarán al grillo te pensaba.

¡Qué sosegadamente
se hacía la concordia
entre las piedras, los luceros,
el agua muda, la arboleda trémula,
todo lo inanimado,
y el alma mía
dedicándolo a ti! Todo acudía
dócil a mi llamada, a tu servicio,
ascendido a intención y a fuerza amante.
Concurrían las luces y las sombras
a la luz de quererte; concurrían
el gran silencio, por la tierra, plano,
suaves voces de nube, por el cielo,
al cántico hacia ti que en mí cantaba.
Una conformidad de mundo y ser,
de afán y tiempo, inverosímil tregua,
se entraba en mí, como la dicha entra
cuando llega sin prisa, beso a beso.
Y casi
dejé de amarte por amarte más,
en más que en mí, confiando inmensamente
ese empleo de amar a la gran noche
errante por el tiempo y ya cargada
de misión, misionera
de un amor vuelto estrellas, calma, mundo,
salvado ya del miedo
al cadáver que queda si se olvida.


764
Anatole France

Anatole France

No se sabe quien goza

No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
247
Octavio Paz

Octavio Paz

Raíz Del Hombre Iv

No hay vida o muerte,
tan sólo tu presencia,
inundando los tiempos,
destruyendo mi ser y su memoria.

En el amor no hay formas
sino tu inmóvil nombre, como estrella.
En sus orillas cantan
el espanto y la sed de lo invisible.
573
Juvenal

Juvenal

Más que la muerte es

Más que la muerte es de temer la vejez.
222
Vicente Gallego

Vicente Gallego

Oda

Tú eres canto de amor
bajo la piel traslúcida del día,
circulación del alma en las vistosas alas
de las formas terrestres,
destello que delata, jubiloso,
la condición solar de la materia.
Tú has sembrado en la noche
tu plateada flor iridiscente,
y es la muerte por ti una perla negra.

Tú eres alta embajada
del subterráneo fruto,
y está arriba tu sitio, en la fugaz
superficie lograda de las cosas:
brillo eterno del mundo,
rocío del mirar enamorado.
548
Giacomo Leopardi

Giacomo Leopardi

Los antepasados son lo más

Los antepasados son lo más importante para quien no ha hecho nada.
139
Aristóteles

Aristóteles

Y si los lugares están

Y si los lugares están determinados y son limitados, también los cuerpos lo estarán.
130
Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau

El que los más sabios

El que los más sabios gobiernen es el orden mejor y más natural.
121
Pedro Salinas

Pedro Salinas

Serás, Amor

¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo;
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales:
es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.
Y que lo más seguro es el adiós.


1.054
Anatole France

Anatole France

No hay gobierno popular. Gobernar

No hay gobierno popular. Gobernar es crear descontentos.
213
Juvenal

Juvenal

Los demás hombres son dueños

Los demás hombres son dueños de su fortuna; el avaro es esclavo de la suya.
30
David Hume

David Hume

Y mientras que el cuerpo

Y mientras que el cuerpo está confinado a un planeta a lo largo del cual se arrastra con dolor y dificultad, el pensamiento, en un instante, puede transportarnos a las regiones más distantes del universo; o incluso más allá del universo, al caos ilimitado donde, según se cree, la naturaleza se halla en confusión total.
113
Giacomo Leopardi

Giacomo Leopardi

La paciencia es las más

La paciencia es las más heroica de las virtudes, precisamente porque carece de toda apariencia de heroísmo.
155
Vicente Gallego

Vicente Gallego

Descabalada Ciencia

Descabalada ciencia misteriosa
nuestra felicidad:
esta brisa tranquila bajo el sol del espíritu,
breve tregua del alma con los cielos azules
que fomentan acaso el inmortal anhelo
de una alada conciencia más allá de la muerte.

Dulce engaño del cuerpo que ha gozado
su alto vuelo de sal sobre otro cuerpo,
y ligero se siente, y sus alas procuran
espantar un instante su condición orgánica
para soñarse un día
—corrompida la fruta—
sabor agradecido, aroma al menos,
ingrávida memoria de la dicha
que es ahora en la tarde.

Parece hoy suficiente salvación
albergar la esperanza
de una muerte que sea duermevela,
cansancio vespertino en el verano
satisfecho y redondo de haber sido,
contemplativo exilio, amortiguado eco
lejano y cadencioso de nosotros.

Firmamento irisado de los días felices,
quién pudiera salvarte,
como imagen cumplida del trayecto,
en la hueca retina del no ser,
o siquiera preñar el negativo
estricto de la nada que seremos
con el polen de luz de esta alegría.
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