Lista de Poemas
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Jim Morrison
Encuentro divertidísimo tocar música ante
Encuentro divertidísimo tocar música ante una audiencia: hay una bella tensión, hay libertad y, al mismo tiempo, obligación de hacerlo bien… Mi 'juego' es un campo cerrado, un cuadrilátero donde existe un lugar sólo para el sexo: y actuar es el único juego que sé… Un concierto de los Doors es un mitin público: cuando actuamos, participamos en la creación de un mundo y lo celebramos con el público. Esto es política, pero nuestra fuerza es sexual, deberían llamarnos eróticos políticos, ¡tomamos el sexo y lo convertimos en una gran bola de fuego musical!... Nosotros intentamos darles a los chicos un buen rato. Nos divertimos, la policía se divierte, los chicos se divierten… es como una especie de triángulo extraño... Soy sincero al decir que actuando me siento espiritual; actuar me proporciona una máscara, un lugar para esconderme de mi sombra, pero también me da un lugar para encontrarme a mí mismo
54
Arthur Schopenhauer
¡Qué novato es quien se
¡Qué novato es quien se figura que mostrar espíritu e inteligencia es un medio de hacerse querer en sociedad! Antes bien, tales cualidades excitan en la preponderante mayoría de la gente un odio y un rencor que resultan tanto más amargos cuanto que quien los siente no está autorizado a denunciar la causa que los origina e incluso la disimula ante sí mismo
128
Rubén Darío
Epitalamio Bárbaro
El alba aún no aparece en su gloria de oro.
Canta el mar con la música de sus ninfas en coro
y el aliento del campo se va cuajando en bruma.
Teje la náyade el encaje de su espuma
y el bosque inicia el himno de sus flautas de pluma.
Es el momento en que el salvaje caballero
se ve pasar. La tribu aúlla y el ligero
caballo es un relámpago, veloz como una idea.
A su paso, asustada, se para la marea.
La náyade interrumpe la labor que ejecuta
y el director del bosque detiene la batuta.
¿Qué pasa?desde el lecho pregunta Venus bella.
Y Apolo: Es Sagitario que ha robado una estrella.
Canta el mar con la música de sus ninfas en coro
y el aliento del campo se va cuajando en bruma.
Teje la náyade el encaje de su espuma
y el bosque inicia el himno de sus flautas de pluma.
Es el momento en que el salvaje caballero
se ve pasar. La tribu aúlla y el ligero
caballo es un relámpago, veloz como una idea.
A su paso, asustada, se para la marea.
La náyade interrumpe la labor que ejecuta
y el director del bosque detiene la batuta.
¿Qué pasa?desde el lecho pregunta Venus bella.
Y Apolo: Es Sagitario que ha robado una estrella.
627
Antoine de Saint-Exupéry
Al primer amor se le
Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.
165
Leonardo da Vinci
La naturaleza benigna provee de
La naturaleza benigna provee de manera que en cualquier parte halles algo que aprender.
105
Douglas Adams
Pero es una coincidencia extrañamente
Pero es una coincidencia extrañamente improbable el hecho de que algo tan impresionantemente útil pueda haber evolucionado por pura casualidad, y algunos pensadores han decidido considerarlo como la prueba definitiva e irrefutable de la no existencia de Dios. Su argumento es más o menos el siguiente:
- Me niego a demostrar que existo -dice Dios- porque la demostración anula la fe, y sin fe no soy nada.
- Pero -dice el hombre- el pez Babel es una revelación brusca, ¿no es así? No puede haber evolucionado al azar. Demuestra que Vos existís, y por lo tanto, según vuestros propios argumentos, Vos no.
- Me niego a demostrar que existo -dice Dios- porque la demostración anula la fe, y sin fe no soy nada.
- Pero -dice el hombre- el pez Babel es una revelación brusca, ¿no es así? No puede haber evolucionado al azar. Demuestra que Vos existís, y por lo tanto, según vuestros propios argumentos, Vos no.
29
Groucho Marx
Pienso que todo el mundo
Pienso que todo el mundo debería creer en algo. Yo creo que voy a seguir bebiendo.
346
Ramón López Velarde
Elogio a Fuensanta
Tú no eres en mi huerto la pagana
rosa de los ardores juveniles;
te quise como a una dulce hermana
y gozoso dejé mis quince abriles
cual un ramo de flores de pureza
entre tus manos blancas y gentiles.
Humilde te ha rezado mi tristeza
como en los pobres templos parroquiales
el campesino ante la virgen reza.
Antífona es su voz, y en los corales
de tu mística boca he descubierto
el sabor de los besos maternales.
Tus ojos tristes, de mirar incierto,
recuérdanme dos lámparas prendidas
en la penumbra de un altar desierto.
Las palmas de tus manos son ungidas
por mí, que provocando tus asombros
las beso en las ingratas despedidas.
Soy débil, y al marchar por entre escombros
me dirige la fuerza de tu planta
y reclino las sienes en tus hombros.
Nardo es tu cuerpo y tu virtud es tanta
que en tus brazos beatíficos me duermo
como sobre los senos de una Santa.
¡Quién me otorgara en mi retiro yermo
tener, Fuensanta, la condescendencia
de tus bondades a mi amor enfermo
como plenaria y última indulgencia!
rosa de los ardores juveniles;
te quise como a una dulce hermana
y gozoso dejé mis quince abriles
cual un ramo de flores de pureza
entre tus manos blancas y gentiles.
Humilde te ha rezado mi tristeza
como en los pobres templos parroquiales
el campesino ante la virgen reza.
Antífona es su voz, y en los corales
de tu mística boca he descubierto
el sabor de los besos maternales.
Tus ojos tristes, de mirar incierto,
recuérdanme dos lámparas prendidas
en la penumbra de un altar desierto.
Las palmas de tus manos son ungidas
por mí, que provocando tus asombros
las beso en las ingratas despedidas.
Soy débil, y al marchar por entre escombros
me dirige la fuerza de tu planta
y reclino las sienes en tus hombros.
Nardo es tu cuerpo y tu virtud es tanta
que en tus brazos beatíficos me duermo
como sobre los senos de una Santa.
¡Quién me otorgara en mi retiro yermo
tener, Fuensanta, la condescendencia
de tus bondades a mi amor enfermo
como plenaria y última indulgencia!
466
Charles Bukowski
Siempre me ponía nervioso antes
Siempre me ponía nervioso antes de una lectura, muy tenso y desasosegado. Casi siempre vomitaba. Entonces lo hice. Vomité sobre una de las tumbas.
150
Jim Morrison
Yo podría ser un periodista.
Yo podría ser un periodista. Creo que las entrevistas son la nueva forma del arte. Creo que la autoentrevista es la esencia de la creatividad. Esto es, hacerte preguntas a ti mismo y tratar de encontrar tus propias respuestas. Después de todo, lo que hace un escritor es contestar una serie de preguntas que no han sido pronunciadas.
75
Rubén Darío
Anagke
Y dijo la paloma:
Yo soy feliz. Bajo el inmenso cielo,
en el árbol en flor, junto a la poma
llena de miel, junto al retoño suave
y húmedo por las gotas de rocío,
tengo mi hogar. Y vuelo
con mis anhelos de ave,
del amado árbol
mío
hasta el bosque lejano,
cuando, al himno
jocundo
del despertar de
Oriente,
sale el alba desnuda, y muestra al mundo
el pudor de la luz sobre su frente.
Mi ala es blanca y
sedosa;
la luz la dora y
baña,
y céfiro la
peina;
son mis pies como pétalos de rosa.
Yo soy la dulce reina
que arrulla a su palomo en la montaña.
En el fondo del bosque pintoresco
está el alerce en que formé mi nido;
y tengo allí, bajo el follaje fresco,
un polluelo sin par, recién nacido.
Soy la promesa alada,
el juramento vivo;
soy quien lleva el recuerdo de la amada
para el enamorado pensativo;
yo soy la mensajera
de los tristes y ardientes soñadores,
que va a revolotear diciendo amores
junto a una perfumada cabellera.
Soy el lirio del
viento.
Bajo el azul del hondo firmamento
muestro de mi tesoro bello y rico
las preseas y galas:
el arrullo en el pico,
la caricia en las alas.
Yo despierto a los pájaros parleros
y entonan sus melódicos cantares;
me poso en los floridos limoneros
y derramo una lluvia de azahares.
Yo soy toda inocente, toda pura.
Yo me esponjo en las alas del deseo,
y me estremezco en la íntima ternura
de un roce, de un rumor, de un aleteo.
¡Oh inmenso azul! Yo te amo. Porque a Flora
das la lluvia y el sol siempre encendido:
porque siendo el palacio de la aurora,
también eres el techo de mi nido.
¡Oh, inmenso
azul! Yo adoro
tus celajes
risueños,
y esa niebla sutil de polvo de oro
donde van los perfumes y los sueños.
Amo los velos, tenues, vagorosos,
de las flotantes
brumas,
donde tiendo a los aires cariñosos
el sedeño abanico de mis plumas.
¡Soy feliz! Porque es mía la floresta,
donde el misterio de los nidos se halla;
porque el alba es mi
fiesta
y el amor mi ejercicio y mi batalla.
¡Feliz, porque de dulces ansias llena
calentar mis polluelos es mi orgullo;
porque en las selvas vírgenes resuena
la música celeste de mi arrullo;
porque no hay una rosa que no me ame,
ni un pájaro gentil que no me escuche,
ni garrido cantor que no me llame.
¿Si?dijo entonces un gavilán infame,
y con furor se la metió en el buche.
Yo soy feliz. Bajo el inmenso cielo,
en el árbol en flor, junto a la poma
llena de miel, junto al retoño suave
y húmedo por las gotas de rocío,
tengo mi hogar. Y vuelo
con mis anhelos de ave,
del amado árbol
mío
hasta el bosque lejano,
cuando, al himno
jocundo
del despertar de
Oriente,
sale el alba desnuda, y muestra al mundo
el pudor de la luz sobre su frente.
Mi ala es blanca y
sedosa;
la luz la dora y
baña,
y céfiro la
peina;
son mis pies como pétalos de rosa.
Yo soy la dulce reina
que arrulla a su palomo en la montaña.
En el fondo del bosque pintoresco
está el alerce en que formé mi nido;
y tengo allí, bajo el follaje fresco,
un polluelo sin par, recién nacido.
Soy la promesa alada,
el juramento vivo;
soy quien lleva el recuerdo de la amada
para el enamorado pensativo;
yo soy la mensajera
de los tristes y ardientes soñadores,
que va a revolotear diciendo amores
junto a una perfumada cabellera.
Soy el lirio del
viento.
Bajo el azul del hondo firmamento
muestro de mi tesoro bello y rico
las preseas y galas:
el arrullo en el pico,
la caricia en las alas.
Yo despierto a los pájaros parleros
y entonan sus melódicos cantares;
me poso en los floridos limoneros
y derramo una lluvia de azahares.
Yo soy toda inocente, toda pura.
Yo me esponjo en las alas del deseo,
y me estremezco en la íntima ternura
de un roce, de un rumor, de un aleteo.
¡Oh inmenso azul! Yo te amo. Porque a Flora
das la lluvia y el sol siempre encendido:
porque siendo el palacio de la aurora,
también eres el techo de mi nido.
¡Oh, inmenso
azul! Yo adoro
tus celajes
risueños,
y esa niebla sutil de polvo de oro
donde van los perfumes y los sueños.
Amo los velos, tenues, vagorosos,
de las flotantes
brumas,
donde tiendo a los aires cariñosos
el sedeño abanico de mis plumas.
¡Soy feliz! Porque es mía la floresta,
donde el misterio de los nidos se halla;
porque el alba es mi
fiesta
y el amor mi ejercicio y mi batalla.
¡Feliz, porque de dulces ansias llena
calentar mis polluelos es mi orgullo;
porque en las selvas vírgenes resuena
la música celeste de mi arrullo;
porque no hay una rosa que no me ame,
ni un pájaro gentil que no me escuche,
ni garrido cantor que no me llame.
¿Si?dijo entonces un gavilán infame,
y con furor se la metió en el buche.
916
Antoine de Saint-Exupéry
Tener un amigo no es
Tener un amigo no es cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo.
97
Octavio Paz
Golden Lotuses - 2
Delgada y sinuosa
como la cuerda mágica.
Rubia y rauda:
dardo y milano.
Pero también inexorable rompehielos.
Senos de niña, ojos de esmalte.
Bailó en todas las terrazas y sótanos,
contempló un atardecer en San José, Costa Rica,
durmió en las rodillas de los Himalayas,
fatigó los bares y las sabanas de áfrica.
A los veinte dejó a su marido
por una alemana;
a los veintiuno dejó a la alemana
por un afgano;
a los cuarenta y cinco
vive en Proserpina Court, int. 2, Bombay.
Cada mes, en los días rituales,
llueven sapos y culebras en la casa,
los criados maldicen a la demonia
y su amante parsi apaga el fuego.
Tempestad en seco.
El buitre blanco
picotea su sombra.
como la cuerda mágica.
Rubia y rauda:
dardo y milano.
Pero también inexorable rompehielos.
Senos de niña, ojos de esmalte.
Bailó en todas las terrazas y sótanos,
contempló un atardecer en San José, Costa Rica,
durmió en las rodillas de los Himalayas,
fatigó los bares y las sabanas de áfrica.
A los veinte dejó a su marido
por una alemana;
a los veintiuno dejó a la alemana
por un afgano;
a los cuarenta y cinco
vive en Proserpina Court, int. 2, Bombay.
Cada mes, en los días rituales,
llueven sapos y culebras en la casa,
los criados maldicen a la demonia
y su amante parsi apaga el fuego.
Tempestad en seco.
El buitre blanco
picotea su sombra.
511
Leonardo da Vinci
La desigualdad es el origen
La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales.
274
Groucho Marx
Paren el mundo que me
Paren el mundo que me bajo.
302
Manuel Bretón de los Herreros
El pelo de la dehesa
ELISA: Razones hay para ello. Nuestra casa está arruinada. De su esplendor solariego apenas queda otra cosa que pergaminos, y pleitos, y deudas. Don Baltasar de Calamocha y Centeno padre que fue de don Frutos, mi novio, y en cuyo pueblo tenemos un caserón ruinoso y cuatro barbechos, hubo de prestar no sé qué cantidad de dinero a mi padre, que Dios haya, cuando pasó aquel invierno en Zaragoza. Tres años después de hacer el empréstito reclamó don Baltasar el capital y los réditos. Pidióle plazos mi padre sin esperar obtenerlos, pero se quedó pasmado cuando con rostro halagüeño le dijo don Baltasar: «Señor Marqués, sin apremios ni jueces, ni ejecuciones, y, lo que es aún mejor que esto, sin que suelte usted un cuarto, puedo quedar satisfecho. ¿Cómo? Hablemos con franqueza. No es oro ya lo que anhelo, que un terremoto no puede levantar el que poseo, sino títulos y honores; no para mí, pobre viejo que al primer aire colado espero quedarme tieso, sino para aquel buen mozo que ha de heredar mis talegos. Ahora bien, si usted no tiene horror al nombre de suegro, déme usted su única hija para mi único heredero, que si no es de ilustre sangre tampoco nació plebeyo. Él será marqués por ella, ella por él hará bueno el marquesado; y, por último, el gozo será completo cuando nos llame a los dos papá grande un mismo nieto. Despreocupado mi padre, y mi madre... un poco menos, pero aficionada al lujo cual todas las de mi sexo, aceptaron un partido que por motivos diversos a todos estaba bien; volvióse ufano y contento don Baltasar a Belchite, pero al mes ya había muerto; mi padre murió también, ¡téngale Dios en el cielo! Como siguió tan de cerca al tratado casamiento el duelo de ambas familias, no me habló de este proyecto mamá hasta cumplido el luto; vencida yo de sus ruegos acepté; también parece que está don Frutos resuelto a cumplir la voluntad de su padre; de un momento a otro llegará a Madrid; se firmarán los conciertos; tú tendrás un buen regalo, yo un buen marido.
344
Arthur Schopenhauer
Querer es esencialmente sufrir, y
Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras, cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas
93
Jim Morrison
Yo pienso que, interiormente, existe
Yo pienso que, interiormente, existe una considerable gama de imágenes y sentimientos que rara vez es demostrada en la vida cotidiana... Cuando estas regiones de imágenes y sentimientos se exteriorizan pueden adquirir formas perversas.
51
Antoine de Saint-Exupéry
Sólo seremos felices cuando cobremos
Sólo seremos felices cuando cobremos conciencia de nuestro papel, aunque nos corresponda el más oscuro
134
Rubén Darío
Pensamientos De Otoño
Huye el año a su término
como arroyo que pasa,
llevando del Poniente
luz fugitiva y pálida.
Y así como el del pájaro
que triste tiende el ala,
el vuelo del recuerdo
que al espacio se lanza
languidece en lo inmenso
del azul por do vaga.
Huye el año a su término
como arroyo que pasa.
Un algo de alma aún yerra
por lo cálices muertos
de las tardas volúbiles
y los rosales trémulos.
Y de luces lejanas
al hondo firmamento,
en las alas del perfume
aun se remonta un sueño.
Un algo de alma aún yerra
por los cálices muertos.
Canción de despedida
fingen las fuentes turbias.
Si te place, amor mío,
volvamos a la ruta
que allá en la primavera
ambos, las manos juntas,
seguimos; embriagados
de amor y de ternura,
por los gratos senderos
de sus ramas columpian
olientes avenidas
que las flores perfuman.
Canción de despedida
fingen las fuentes turbias.
Un cántico de amores
brota mi pecho ardiente
que eterno abril fecundo
de juventud florece.
¡Que mueran, en buen hora
los bellos días! Llegue
otra vez el invierno;
renazca áspero y fuerte.
Del viento entre el quejido
cual mágico himno alegre
un cántico de amores
brota mi pecho ardiente.
Un cántico de amores
a tu sacra beldad,
¡mujer, eterno estío,
primavera inmortal!
Hermana del ígneo astro
que por la inmensidad
en toda estación vierte
fecundo sin cesar,
de su luz esplendente
el dorado raudal.
Un cántico de amores
a tu sacra beldad,
¡mujer, eterno estío!,
primavera inmortal!
como arroyo que pasa,
llevando del Poniente
luz fugitiva y pálida.
Y así como el del pájaro
que triste tiende el ala,
el vuelo del recuerdo
que al espacio se lanza
languidece en lo inmenso
del azul por do vaga.
Huye el año a su término
como arroyo que pasa.
Un algo de alma aún yerra
por lo cálices muertos
de las tardas volúbiles
y los rosales trémulos.
Y de luces lejanas
al hondo firmamento,
en las alas del perfume
aun se remonta un sueño.
Un algo de alma aún yerra
por los cálices muertos.
Canción de despedida
fingen las fuentes turbias.
Si te place, amor mío,
volvamos a la ruta
que allá en la primavera
ambos, las manos juntas,
seguimos; embriagados
de amor y de ternura,
por los gratos senderos
de sus ramas columpian
olientes avenidas
que las flores perfuman.
Canción de despedida
fingen las fuentes turbias.
Un cántico de amores
brota mi pecho ardiente
que eterno abril fecundo
de juventud florece.
¡Que mueran, en buen hora
los bellos días! Llegue
otra vez el invierno;
renazca áspero y fuerte.
Del viento entre el quejido
cual mágico himno alegre
un cántico de amores
brota mi pecho ardiente.
Un cántico de amores
a tu sacra beldad,
¡mujer, eterno estío,
primavera inmortal!
Hermana del ígneo astro
que por la inmensidad
en toda estación vierte
fecundo sin cesar,
de su luz esplendente
el dorado raudal.
Un cántico de amores
a tu sacra beldad,
¡mujer, eterno estío!,
primavera inmortal!
618
Douglas Adams
Todo lo que ocurre, ocurre.
Todo lo que ocurre, ocurre. Todo lo que, al ocurrir, origina otra cosa, hace que ocurra algo más. Todo lo que, al ocurrir, vuelve a originarse, ocurre de nuevo. Aunque todo ello no ocurre necesariamente en orden cronológico
98
Leonardo da Vinci
La ciencia más útil es
La ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable.
392
Groucho Marx
¿Pagar la cuenta? Qué costumbre
¿Pagar la cuenta? Qué costumbre tan absurda.
301
Eugenio Montale
Dura menos un hombre que una vela, de Muerte y memoria
Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.
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