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Jim Morrison

Jim Morrison

... En realidad lo que

... En realidad lo que Jim Morrison deseaba era ser un poeta francés.
97
Charles Bukowski

Charles Bukowski

Hicimos una parada para comprar

Hicimos una parada para comprar licor, hielo y cigarrillos, luego regresamos al apartamento. Su única copa había puesto a Cecilia soltando risas y hablando sin parar. Ahora estaba explicándonos que los animales también tenían alma. Nadie se lo discutió. Era posible, lo sabíamos. De lo que no estábamos tan seguros era de si la teníamos nosotros.
351
Rubén Darío

Rubén Darío

Ite, Missa Est

Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa,
virgen como la nieve y honda como la mar;
su espíritu es la hostia de mi amorosa misa,
y alzo al són de una dulce lira crepuscular.

Ojos de evocadora, gesto de profetisa,
en ella hay la sagrada frecuencia del altar:
su risa en la sonrisa suave de Monna Lisa;
sus labios son los únicos labios para besar.

Y he de besarla un día con rojo beso ardiente;
apoyada en mi brazo como convaleciente
me mirará asombrada con íntimo pavor;

la enamorada esfinge quedará estupefacta;
apagaré la llama de la vestal intacta
¡y la faunesa antigua me rugirá de amor!
759
Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry

La perfección se consigue, no

La perfección se consigue, no cuando no haya más que añadir, sino cuando no hay nada más por quitar.
246
Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

La sabiduría es hija de

La sabiduría es hija de la experiencia.
123
Octavio Paz

Octavio Paz

Madrugada Al Raso

Los labios y las manos del viento
el corazón del agua

un
eucalipto
el campamento de las nubes
la vida que nace cada día
la muerte que nace cada vida

Froto mis párpados:
el cielo anda en la tierra
795
Groucho Marx

Groucho Marx

-¿Qué haría si pudiera volver

-¿Qué haría si pudiera volver a vivir toda su vida? :-Probar más posiciones.
340
Robert Frost

Robert Frost

Adiós

Ahora me voy afuera caminando
El desierto del mundo,
Y mis zapatos y mis medias
No me molestan.

Dejo atrás
Buenos amigos en la ciudad.
Dejemos que beban bastante vino
Y que luego se acuesten.

No crean que me voy
Desterrado la oscuridad exterior,
Como Adán y Eva

Olvida el mito.
No hay nadie
Que pueda expulsarme de aquí
Ninguno que pueda echarme fuera.

A menos que me equivoque
Sólo obedezco
La llamada de este canto:
Me voy... zarpo ahora!

Y podría volver
Si no me siento satisfecho
Con lo que he aprendido
Al haber muerto.
529
Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer

Sería bueno comprar libros, si

Sería bueno comprar libros, si se pudiera comprar a la vez el tiempo para leerlos; pero casi siempre se confunde la compra de los libros con la apropiación de su contenido
88
Jim Morrison

Jim Morrison

Sus frases me hacen reflexionar

Sus frases me hacen reflexionar ante todo
91
Rubén Darío

Rubén Darío

Margarita

¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá.

Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
«Sí... no... sí... no...» ¡y sabías que te adoraba ya!

Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas, eran mías.

Y en una tarde triste de los más dulces días,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
¡como a una margarita de amor, te deshojó!
655
Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry

A veces en el silencio

A veces en el silencio de la noche, todos sus recuerdos le eran devueltos con la plenitud de una canción de infancia... En la soledad, nadie escapa a los recuerdos.
186
Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

La pintura es poesía muda;

La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega.
149
Douglas Adams

Douglas Adams

Voy a proporcionarle cierta

- Voy a proporcionarle cierta información objetiva. ¿Tiene usted alguna idea del daño que sufriría ese bulldozer si yo permitiera que simplemente le pasara a usted por encima?
82
Groucho Marx

Groucho Marx

¿Por qué dicen amor cuando

¿Por qué dicen amor cuando quieren decir sexo?
243
Ferreira Gullar

Ferreira Gullar

Aprendizado

Del mismo modo que te abriste a la alegría
ábrete ahora al sufrimiento
que es el fruto de ella
y su contrario ardiente

Del mismo modo
que de la alegría fuiste
al fondo
y te perdiste en ella
te hallaste
en esa pérdida
deja que el dolor se ejerza ahora
sin mentiras
ni disculpas

y en tu carne se vaporice
toda ilusión

que la vida sólo consume
lo que la alimenta.
466
Charles Bukowski

Charles Bukowski

Una vez que una mujer

Una vez que una mujer te da la espalda, olvídala: te aman y de repente algo se da la vuelta. Te pueden ver muriéndote en una cuneta, atropellado por un coche y pasarán a tu lado escupiéndote.
726
Jim Morrison

Jim Morrison

Cuando otras personas esperan de

Cuando otras personas esperan de nosotros que seamos como ellos quieren, nos obligan a destruir a la persona que realmente somos. Es una forma muy sutil de matar. La mayoría de los padres cometen ese crimen con una sonrisa en los labios
148
Rubén Darío

Rubén Darío

Recreaciones Arqueológicas Ii - Palimpsesto

Escrita en viejo dialecto eolio
hallé esta página dentro un infolío
y entre los libros de un monasterio
del venerable San Agustín.
Un fraile acaso puso el escolio
que allí se encuentra; dómine serio
de flacas manos y buen latín.
Hay sus lagunas.

... Cuando los toros
de las campañas bajo los oros
que vierte el hijo de Hiperión,
pasan mugiendo, y en las eternas
rocas salvajes de las cavernas
esperezándose ruge el león;

cuando en las vírgenes y verdes parras
sus secas notas dan las cigarras,
y en los panales de Himeto deja
su rubia carga la leve abeja
que en bocas rojas chupa la miel,
junto a los mirtos, bajo los lauros,
en grupo lírico van los centauros
con la armonía de su tropel.

Uno las patas rítmicas mueve,
otro alza el cuello con gallardía
como en hermoso bajorrelieve
que a golpes mágicos Scopas haría;
otro alza al aire las manos blancas
mientras le dora las finas ancas
con baño cálido la luz del sol;
y otro, saltando piedras y troncos,
va dando alegres sus gritos roncos
como el ruido de un caracol.

Silencio. Señas hace ligero
el que en la tropa va delantero;
porque a un recodo de la campaña
llegan en donde Diana se baña.
Se oye el ruido de claras linfas
y la algazara que hacen las ninfas.
Risa de plata que el aire riega
hasta sus ávidos oídos llega;
golpes en la onda, palabras locas,
gritos joviales de frescas bocas,
y los ladridos de la traílla
que Diana tiene junto a la orilla
del fresco río, donde está ella
blanca y desnuda como una estrella.

Tanta blancura, que al cisne injuria,
abre los ojos de la lujuria:
sobre las márgenes y rocas áridas
vuela el enjambre de las cantáridas
con su bruñido verde metálico,
siempre propicias al culto fálico.
Amplias caderas, pie fino y breve;
las dos colinas de rosa y nieve...
¡Cuadro soberbio de tentación!
¡Ay del cuitado que a ver se atreve
lo que fue espanto para Acteón!
Cabellos rubios, mejillas tiernas,
marmóreos cuellos, rosadas piernas,
gracias ocultas del lindo coro,
en el herido cristal sonoro;
seno en que hiciérase sagrada copa;
tal ve en silencio la ardiente tropa.
¿Quién adelanta su firme busto?
¿Quirón experto? ¿Folo robusto?
Es el más joven y es el más bello;
su piel es blanca, crespo el cabello,
los cascos finos, y en la mirada
brilla del sátiro la llamarada.
En un instante, veloz y listo,
a una tan bella como Kalisto,
ninfa que al alta diosa acompaña,
saca de la onda donde se baña:
la grupa vuelve, raudo galopa;
tal iba el toro raptor de Europa
con el orgullo de su conquista.

¿A do va Diana? Viva la vista,
la planta alada, la cabellera
mojada y suelta; terrible, fiera,
corre del monte por la extensión;
ladran sus perros enfurecidos;
entre sus dedos humedecidos;
lleva una flecha para el ladrón.

Ya a los centauros a ver alcanza
la cazadora; ya el dardo lanza,
y un grito se oye de hondo dolor:
la casta diva de la venganza
mató al raptor...

La tropa rápida se esparce huyendo,
forman los cascos sonoro estruendo.
Llegan las ninfas. Lloran. ¿Qué ven?
En la carrera la cazadora
con su saeta castigadora
a la robada mató también.
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Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry

El lenguaje es fuente de

El lenguaje es fuente de malos entendidos.
176
Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

La naturaleza nunca quebranta sus

La naturaleza nunca quebranta sus propias leyes.
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Octavio Paz

Octavio Paz

Tumba Del Poeta

El libro
el vaso
el verde obscuramente tallo


el disco
lecho de la bella durmiente la música
las cosas anegadas en sus nombres
decirlas con los ojos

en un allá no sé donde
clavarlas


lámpara lápiz retrato
esto que veo

clavarlo
como un templo vivo


plantarlo
como un árbol

un dios
coronarlo

con
un nombre


inmortal
irrisoria corona de espinas


¡Lenguaje!

El tallo y su flor inminente


sol-sexo-sol
la flor sin sombra

la palabra
se abre

en un allá sin
donde
extensión inmaculada
transparencia que sostiene a las cosas
caídas
por la
mirada
levantadas

en un reflejo suspendidas

Haz de mundos

instantes
racimos encendidos
selvas andantes de astros
sílabas errantes

marea
todos los tiempos del tiempo


SER
una fracción de segundo

lámpara lápiz retrato
en un aquí no sé donde

Un nombre
comienza

asirlo
plantarlo decirlo
como un bosque pensante


encarnarlo
Un linaje comienza


en un nombre
un adán

como un templo vivo
nombre sin sombra


clavado
como un dios

en este aquí sin donde
¡Lenguaje!


Acabo en su comienzo
en esto que digo

acabo
SER
sombra de un nombre
instantáneo

NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
584
Groucho Marx

Groucho Marx

¿Por qué debería preocuparme por

¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?
299
Antonio Arraíz

Antonio Arraíz

América, de Áspero

Canto mi América virgen,
canto mi América india
sin españoles y sin cristianismo.
Canto mi triste América.
Tambores de cuero retumban
por los reyes muertos.
Tambores de cuero resuenan.
Tambores que fueron de guerra.
Los musgos, las yerbas silvestres,
retoñan sus manchas alegres
sobre negras ruinas
de viejas, gloriosas ciudades.
América de ritos antiguos.
América milagrosa.
Canto mi América tropical.
En cuyas selvas espesas,
en cuyos Andes, bajo el cielo infinito,
en cuyos ríos venerables,
en cuyos amplios llanos luminosos
quizás se escondió Pan.
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