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Charles Dickens

Charles Dickens

La caridad empieza en nuestra

La caridad empieza en nuestra casa y la justicia en casa del vecino
100
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Haz sólo lo que sea

Haz sólo lo que sea justo, lo demás vendrá por sí solo.
162
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

La esperanza es la segunda

La esperanza es la segunda alma del desdichado.
81
Rubén Darío

Rubén Darío

Cuando Cantó La Culebra,

Cuando cantó la culebra,
cuando trinó el gavilán,
cuando gimieron las flores,
y una estrella lanzó un ¡ay!;
cuando el diamante echó chispas
y brotó sangre el coral,
y fueron dos esterlinas
los ojos de Satanás,
entonces la pobre niña
perdió su virginidad.
634
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Poema 17 - Veinte Poemas De Amor Y Una Canción Desesperada

Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!

Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?
685
Lord Byron

Lord Byron

Luchar contra nuestro destino sería

Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.
140
Paulo Coelho

Paulo Coelho

Un hombre tiene que escoger.

Un hombre tiene que escoger. En esto reside su fuerza: en el poder de sus decisiones.
108
Heinrich Heine

Heinrich Heine

Si quieres viajar hacia las

Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañía.
167
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Hay quien porque golpea la

Hay quien porque golpea la pared con un martillo se cree que clava clavos.
133
Augusto Pinochet

Augusto Pinochet

Yo no amenazo, no acostumbro

Yo no amenazo, no acostumbro amenazar. Sólo advierto una vez. El día que me toquen a alguno de mis hombres se acabó el estado de derecho.
127
Rubén Darío

Rubén Darío

Abrojos - Xv

A un tal que asesinó a diez
y era la imagen del vicio,
muerto, el Soberano Juez
le salvó del sacrificio
sólo porque amó una vez.
646
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

La creencia no es el

La creencia no es el principio, sino el fin de todo conocimiento.
90
Lord Byron

Lord Byron

Los que mueren por una

Los que mueren por una causa justa y noble nunca quedan frustrados.
162
Edmund Burke

Edmund Burke

Las leyes del comercio son

Las leyes del comercio son las leyes de la Naturaleza y, por consiguiente, la leyes de Dios.
95
Heinrich Heine

Heinrich Heine

No hay nada más silencioso

No hay nada más silencioso que un cañon cargado
130
Paulo Coelho

Paulo Coelho

Todas las batallas en la

Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos.
93
Charles Dickens

Charles Dickens

Nada es tan fuerte y

Nada es tan fuerte y seguro en una emergencia de la vida como la simple verdad
110
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Hay quien cree contradecirnos cuando

Hay quien cree contradecirnos cuando no hace más que repetir su opinión sin atender a la nuestra.
145
Rubén Darío

Rubén Darío

¿qué Lloras? Lo Comprendo

¿Qué lloras? Lo comprendo.
Todo concluido está.
Pero no quiero verte,
alma mía, llorar.
Nuestro amor, siempre, siempre...
Nuestras bodas... jamás.
¿Quién es ese bandido
que se vino a robar
tu corona florida
y tu velo nupcial?
Mas no, no me lo digas,
no lo quiero escuchar.
Tu nombre es Inocencia
y el de él es Satanás.
Un abismo a tus plantas,
una mano procaz
que te empuja; tú ruedas,
y mientras tanto, va
el ángel de tu guarda
triste y solo a llorar.
Pero ¿por qué derramas
tantas lágrimas?... ¡Ah!
Sí, todo lo comprendo...
No, no me digas más.
774
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

La conformidad del interlocutor nos

La conformidad del interlocutor nos deja indiferentes. La contradicción nos hace productivos y eficaces.
48
Pablo Neruda

Pablo Neruda