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Sócrates

Sócrates

Para decir la verdad, poca

Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
317
Ayn Rand

Ayn Rand

Es el mercado libre el

Es el mercado libre el que hace imposibles los monopolios.
76
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

El amor se hace más

El amor se hace más grande y noble en la calamidad.
337
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

No preguntemos si estamos plenamente

No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.
63
Eleanor Roosevelt

Eleanor Roosevelt

Cuando dejas de hacer una

Cuando dejas de hacer una contribución, es cuando empiezas a morir.
150
Woody Allen

Woody Allen

La muerte de Freud, según

La muerte de Freud, según Ernest Jones, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud, prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra.
71
Paulo Coelho

Paulo Coelho

Cuando vemos siempre a las

Cuando vemos siempre a las mismas personas terminamos haciendo que pasen a formar parte de nuestras vidas. Y como ellas forman parte de nuestras vidas, pasan también a querer modificar nuestras vidas. Y sí no somos como ellas esperan que seamos, se molestan. Porque todas las personas saben exactamente cómo debemos vivir nuestra vida. Y nunca tienen idea de cómo deben vivir sus propias vidas
72
Henrik Ibsen

Henrik Ibsen

La verdad es, ve usted,

La verdad es, ve usted, que el hombre más poderoso del mundo es el hombre que permanece más solitario.
87
Sócrates

Sócrates

Obsérvate sin ceguera y di

Obsérvate sin ceguera y di con precisión y coraje lo que estás sintiendo.
371
Claude Debussy

Claude Debussy

La atracción del virtuoso para

La atracción del virtuoso para el público es muy parecido al del circo para el público. Siempre existe la esperanza de que algo peligroso pueda suceder.
123
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

No hay sombra fuerte donde

No hay sombra fuerte donde hay mucha luz.
194
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

El amor es tan importante

El amor es tan importante como la comida. Pero no alimenta.
189
Woody Allen

Woody Allen

La mayor parte del tiempo

La mayor parte del tiempo apenas disfruto. El resto del tiempo no disfruto nada en absoluto.
59
Pablo Neruda

Pablo Neruda

La Noche Del Soldado

Yo hago la noche del soldado, el tiempo del hombre sin
melancolía ni exterminio, del tipo tirado lejos por el
océano y una ola, y que no sabe que el agua amarga lo ha
separado y que envejece, paulatinamente y sin miedo, dedicado a lo
normal de la vida, sin cataclismos, sin ausencias, viviendo dentro de
su piel y de su traje, sinceramente oscuro. Así, pues, me veo
con camaradas estúpidos y alegres, que fuman y escupen y
horrendamente beben, y que de repente caen, enfermos de muerte. Porque
dónde están la tía, la novia, la suegra, la
cuñada del soldado? Tal vez de ostracismo o de malaria mueren,
se ponen fríos, amarillos y emigran a un astro de hielo, a un
planeta fresco, a descansar, al fin, entre muchachas y frutas
glaciales, y sus cadáveres, sus pobres cadáveres de
fuego, irán custodiados por ángeles alabastrinos a dormir
lejos de la llama y la ceniza.


Por cada día que cae, con su obligación vesperal de
sucumbir, paseo, haciendo una guardia innecesaria, y paso entre
mercaderes mahometanos, entre gentes que adoran la vaca y la cobra,
paso yo, inadorable y común de rostro. Los meses no son
inalterables, y a veces llueve: cae del calor del cielo una
impregnación callada como el sudor, y sobre los grandes
vegetales, sobre el lomo de las bestias feroces, a lo largo de cierto
silencio, estas plumas húmedas se entretejen y alargan. Aguas de
la noche, lágrimas del viento monzón, saliva salada
caída como la espuma del caballo, y lenta de aumento, pobre de
salpicadura, atónita de vuelo.


Ahora, dónde está esa curiosidad profesional, esa ternura
abatida qué sólo con su reposo abría brecha, esa
conciencia resplandeciente cuyo destello me vestía de ultra
azul? Voy respirando como hijo hasta el corazón de un
método obligatorio, de una tenaz paciencia física,
resultado de alimentos y edad acumulados cada día, despojado de
mi vestuario de venganza y de mi piel de oro. Horas de una sola
estación ruedan a mis pies, y un día de formas diurnas y
nocturnas está casi siempre detenido sobre mí.


Entonces, de cuando en cuando, visito muchachas de ojos y caderas
jóvenes, seres en cuyo peinado brilla una flor amarilla como el
relámpago. Ellas llevan anillos en cada dedo del pie, y
brazaletes, y ajorcas en los tobillos, y además collares de color, collares
que retiro y examino, porque yo quiero sorprenderme ante un cuerpo
ininterrumpido y compacto, y no mitigar mi beso. Yo peso con mis brazos
cada nueva estatua, y bebo su remedio vivo con sed masculina y en
silencio. Tendido, mirando desde abajo la fugitiva criatura, trepando
por su ser desnudo hasta su sonrisa: gigantesca y triangular hacia
arriba, levantada en el aire por dos senos globales, fijos ante mis
ojos como dos lámparas con luz de aceite blanco y dulces
energías. Yo me encomiendo a su estrella morena, a su calidez de
piel, e inmóvil bajo mi pecho como un adversario desgraciado, de
miembros demasiado espesos y débiles, de ondulación
indefensa: o bien girando sobre sí misma como una rueda
pálida, dividida de aspas y dedos, rápida, profunda,
circular, como una estrella en desorden.


Ay, de cada noche que sucede, hay algo de brasa abandonada que se gasta
sola, y cae envuelta en ruinas, en medio de cosas funerales. Yo asisto
comúnmente a esos términos, cubierto de armas
inútiles, lleno de objeciones destruidas. Guardo la ropa y los
huesos levemente impregnados de esa materia seminocturna: es un polvo
temporal que se me va uniendo, y el dios de la substitución vela
a veces a mi lado, respirando tenazmente, levantando la espada.

849
Henrik Ibsen

Henrik Ibsen

Nunca debe usted usar sus

Nunca debe usted usar sus mejores pantalones cuando vaya a luchar por la libertad y la verdad.
106
Paulo Coelho

Paulo Coelho

Cuando tenemos los grandes tesoros

Cuando tenemos los grandes tesoros delante de nosotros, nunca los reconocemos.
61
Sócrates

Sócrates

No soy un ateniense, ni

No soy un ateniense, ni un griego, sino un ciudadano del mundo.
386
Ayn Rand

Ayn Rand

Toda interferencia gubernamental en la

Toda interferencia gubernamental en la economía consiste en conceder un beneficio no ganado, extraído por la fuerza, a algunos hombres a expensas de otros.
40
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

No hay nada más espantoso

No hay nada más espantoso que la ignorancia activa.
86
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Descubrí que no soy disciplinado

Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuan poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.
315
Eleanor Roosevelt

Eleanor Roosevelt

Creo que si, en el

Creo que si, en el nacimiento de un niño, una madre pudiera pedirle al hada madrina dotarlo con el mejor regalo, éste sería la curiosidad.
188
Woody Allen

Woody Allen

La masturbación es el sexo

La masturbación es el sexo con alguien a quien amas.
61
Henrik Ibsen

Henrik Ibsen

Nora: Tengo otros deberes que

Nora: Tengo otros deberes que no son menos sagrados... Mis deberes para conmigo misma.
90
Paulo Coelho

Paulo Coelho

Cuando se ama no tenemos

Cuando se ama no tenemos ninguna necesidad de entender lo que sucede, porque todo pasa a suceder dentro de nosotros.
89