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Claude Debussy

Claude Debussy

La música comienza donde el

La música comienza donde el habla es incapaz de expresar, la música está hecha para lo inexpresable.
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Sócrates

Sócrates

Preferid, entre los amigos, no

Preferid, entre los amigos, no sólo aquellos que se entristecen con la noticia de cualquier desventura vuestra, sino más aún a los que en vuestra prosperidad no os envidian.
271
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Jubilemos la ortografía, terror del

Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches ruprestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde dice lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una.
288
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

No sólo lo congénito, sino

No sólo lo congénito, sino también lo adquirido forma al hombre.
92
Woody Allen

Woody Allen

La realidad cotidiana de hoy

La realidad cotidiana de hoy día puede llegar a ser muy deprimente. Así que la gente tiene la necesidad imperiosa de buscar un sentido a sus vidas, de aferrarse a la idea de que hay algo especial esperándoles en algún lado.
71
Pablo Neruda

Pablo Neruda

El Deshabitado

Estación invencible! En los lados del cielo un pálido
cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo
lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina
endurecida existía, continuamente.


De modo que el ser se sentía aislado, sometido a esa
extraña substancia, rodeado de un cielo próximo, con el
mástil quebrado frente a un litoral blanquecino, abandonado de
lo sólido, frente a un transcurso impenetrable y en una casa de
niebla. Condenación y horror! De haber estado herido y
abandonado, o haber escogido las arañas, el luto y la sotana. De
haberse emboscado, fuertemente ahíto de este mundo, y de haber
conversado sobre esfinges y oros y fatídicos destinos. De haber
amarrado la ceniza al traje cotidiano, y haber besado el origen
terrestre con su sabor a olvido. Pero no. No.


Materias frías de la lluvia que caen sombríamente,
pesares sin resurrección, olvido. En mi alcoba sin retratos, en
mi traje sin luz, cuánta cabida eternamente permanece, y el
lento rayo recto del día cómo se condensa hasta llegar a
ser una sola gota oscura.


Movimientos tenaces, senderos verticales a cuya flor final a veces se
asciende, compañías suaves o brutales, puertas ausentes!
Como cada día un pan letárgico, bebo de un agua aislada!


Aúlla el cerrajero, trota el caballo, el caballejo empapado en
lluvia, y el cochero de largo látigo tose, el condenado! Lo
demás, hasta muy larga distancia permanece inmóvil,
cubierto por el mes de junio y sus vegetaciones mojadas, sus animales
callados, se unen como olas. Sí, qué mar de invierno,
qué dominio sumergido trata de sobrevivir, y, aparentemente
muerto, cruza de largos velámenes mortuorios esta densa
superficie?


A menudo, de atardecer acaecido, arrimo la luz a la ventana, y me miro,
sostenido por maderas miserables, tendido en la humedad como un
ataúd envejecido, entre paredes bruscamente débiles.
Sueño, de una ausencia a otra, y a otra distancia, recibido y
amargo.

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Henry Brooks Adams

Henry Brooks Adams

Un profesor trabaja para la

Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede decir dónde acaba su influencia.
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Paulo Coelho

Paulo Coelho

El alma del mundo se

El alma del mundo se alimenta con la felicidad de las personas
131
Sócrates

Sócrates

Pesa las opiniones, no las

Pesa las opiniones, no las cuentes.
307
Ayn Rand

Ayn Rand

El capitalismo ha creado los

El capitalismo ha creado los mayores estándares de vida jamás conocidos en el mundo. La evidencia es incontroversible. El contraste entre Berlín Occidental y Oriental es la demostración definitiva, como un experimento de laboratorio a la vista. Aún así los que más alto proclaman su deseo de eliminar la pobreza son los que más alto denuncian el capitalismo. El bienestar humano no es su objetivo.
87
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Escribo porque quiero que me

Escribo porque quiero que me quieran.
229
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

No se hace digno de

No se hace digno de la libertad y de la existencia sino aquel que tiene que conquistarlas cada día.
92
Eleanor Roosevelt

Eleanor Roosevelt

Cuando la vida nos es

Cuando la vida nos es demasiado fácil, debemos tener cuidado o quizá no estemos preparados para afrontar los golpes que tarde o temprano nos han de llegar. Seamos ricos o pobres.
146
Woody Allen

Woody Allen

La noche de bodas, mi

La noche de bodas, mi mujer se detuvo en mitad del acto y se puso de pie en la cama para aplaudirme.
39
Henrik Ibsen

Henrik Ibsen

Un verdadero espíritu de rebeldía

Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.
80
Paulo Coelho

Paulo Coelho

Dios creó el desierto para

Dios creó el desierto para que el hombre pudiera sonreir al ver las palmeras.
74
Claude Debussy

Claude Debussy

La gente no se parece

La gente no se parece mucho a las cosas que son hermosas - ellos están tan lejos con sus ideas un poco desagradables.
124
Sócrates

Sócrates

Para desembarcar en la isla

Para desembarcar en la isla de la sabiduría hay que navegar en un océano de aflicciones.
320
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

No se debe zaherir lo

No se debe zaherir lo vulgar, pues eternamente perdura inmutable.
82
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

El deber revolucionario de un

El deber revolucionario de un escritor es escribir bien.
227
Woody Allen

Woody Allen

La música japonesa es una

La música japonesa es una tortura china.
65
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Comunicaciones Desmentidas

Aquellos días extraviaron mi sentido profético, a mi casa
entraban los coleccionistas de sellos, y emboscados, a altas horas de
la estación, asaltaban mis cartas, arrancaban de ellas besos
frescos, besos sometidos a una larga residencia marina, y conjuros que
protegían mi suerte con ciencia femenina y defensiva
caligrafía.


Vivía al lado de otras casas, otras personas y árboles
tendiendo a lo grandioso, pabellones de follaje pasional, raíces
emergidas, palas vegetales, cocoteros directos, y en medio de estas
espumas verdes, pasaba con mi sombrero puntiagudo y un corazón
por completo novelesco, con tranco pesado de esplendor, porque a medida
que mis poderes se roían, y destruidos en polvo buscaban
simetría como los muertos en los cementerios, los lugares
conocidos, las extensiones hasta esa hora despreciadas, y los rostros
que como plantas lentas brotaban, en mi abandono, variaban a mi
alrededor con terror y sigilo,, como cantidades de hojas que un
otoño súbito trastorna.


Loros, estrellas, y además el sol oficial, y una brusca humedad,
hicieron nacer en mí un gusto ensimismado por la tierra y cuanta
cosa la cubría, y una satisfacción de casa vieja por sus
murciélagos, una delicadeza de mujer desnuda por sus
uñas, dispusieron en mí como de armas débiles y
tenaces de mis facultades vergonzosas, y la melancolía puso su
estría en mi tejido, y la carta de amor, pálida de papel
y temor, sustrajo su araña trémula que apenas teje y sin
cesar desteje y teje. Naturalmente, de la luz lunar, de su
circunstancial prolongación, y más aún, de su eje
frío, que los pájaros (golondrinas, ocas) no pueden pisar
ni en los delirios de la emigración, de su piel azul, lisa,
delgada y sin alhajas, caí hacia el duelo, como quien cae herido
de arma blanca. Yo soy sujeto de sangre especial, y esa substancia a la
vez nocturna y marítima me hacía alterar y padecer, y
esas aguas subcelestes degradaban mi energía y lo comercial de
mi disposición.


De ese modo histórico mis huesos adquirieron gran preponderancia
en mis intenciones: el reposo, las mansiones a la orilla del mar me
atraían sin seguridad, pero con destino, y una vez llegado al
recinto, rodeado del coro mudo y más inmóvil, sometido a
la hora postrera y sus perfumes, injusto con las geografías
inexactas y partidario mortal del sillón de cemento, aguardo el
tiempo militarmente, y con el florete de la aventura manchado de sangre
olvidada.

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Henrik Ibsen

Henrik Ibsen

Que otros griten que nuestros

Que otros griten que nuestros tiempos son malos. Yo clamo y lloro por la época vana. ¿Cómo no despreciar nuestro tiempo, si carece de carácter y pasiones?
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Paulo Coelho

Paulo Coelho

Cuánto más se aproxima uno

Cuánto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.
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