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Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Sabe, si alguna vez tus

Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.
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Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Cuando sobre el pecho inclinas

Cuando sobre el pecho inclinas
la melancólica frente,
una azucena tronchada
me pareces.

Porque al darte la pureza
de que es símbolo celeste,
como a ella te hizo Dios
de oro y nieve.
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Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Hoy la tierra y los

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto... La he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo
en Dios!
6.522
Gonzalo Rojas

Gonzalo Rojas

Miro el aire en el

Miro el aire en el aire, pasarán
estos años cuántos de viento sucio
debajo del párpado cuántos
del exilio,
411
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

San Lorenzo le dijo: —«Si

San Lorenzo le dijo: —«Si en Cristo tú creyeres
y en el su santo nombre bautismo recibieres,
podrás salvar tu vista; mas, si esto no lo hicieres,
nunca podrás hallar las luces que ahora quieres».
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

Un día, Valeriano les dijo

Un día, Valeriano les dijo de mañana:
—«Traedme a ese Lorenzo que los enfermos sana.
Veremos qué bondades hay en su yerba vana,
pues temo que salgamos con ganancia liviana».
112
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

El obispo le dijo al

El obispo le dijo al diácono entretanto:
—«Hijo, bastante has dicho; no porfíes tanto.
De mi gloria y mi premio será tu propio manto.
Como el martirio mío. Esto yo te lo canto.
244
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

Lavó luego sus pies; los

Lavó luego sus pies; los limpió con su paño.
A cuantos allí estaban, él les hizo ese baño.
Repartió los tesoros entre ellos, sin engaño;
sin provocar a nadie reyerta ni regaño.
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1
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

El gran furor de Decio

El gran furor de Decio contra Sixto fue tal
que ordenó lo llevasen afuera, al arenal,
para descabezarlo con la muerte final.
Dijo Sixto: —«Perdónate sólo al Dios sin igual».
211
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

En tanto que San Sixto

En tanto que San Sixto decía este sermón,
confortaba a los clérigos como santo patrón.
Meditó en su mensaje con firme decisión
de llegar ante Decio a exponer su razón.
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Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

Valerio dijo: —«Padre de nuestra

Valerio dijo: —«Padre de nuestra Cristiandad,
por el mando que tienes como por tu piedad,
comprende mi flaqueza y mi necesidad;
seremos perdedores yo mismo y mi ciudad».
Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

Era un varón perfecto, de

Era un varón perfecto, de hermosa discreción
que oía a los cuitados poniéndose en razón.
Sufría por las almas negadas al perdón.
Moría por ser mártir de su propia pasión.
197
Gloria Fuertes

Gloria Fuertes

Aunque no nos muriéramos al

Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.

Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.
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Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

En el glorioso nombre del

En el glorioso nombre del Rey Omnipotente
que hace nacer el sol y la luna en oriente,
de San Lorenzo quiero, su martirio inclemente,
contar en lengua fácil para toda la gente.
252
Gloria Fuertes

Gloria Fuertes

Marinero sin tierra náufrago

Marinero sin tierra
náufrago sin velamen
huérfano de puerto
nave sin timón.
Rodeado de agua y sediento
rodeado de pescado y hambriento
rodeado de olas y sin saludos
rodeado de dólares y desnudo.
177
Gloria Fuertes

Gloria Fuertes

Se suicidó la estatua

Se suicidó
la estatua del dictador.
La estatua vivía en el centro del estanque.
Una noche de viento
la estatua se lanzó al agua.
La estatua del dictador
murió ahogada.

Sólo las gaviotas la echaron de menos.
223
Gloria Fuertes

Gloria Fuertes

Me quité de en medio

Me quité de en medio
por no estorbar,
por no gritar
más versos quejumbrosos.
Me pasé muchos días sin escribir,
sin veros,
sin comer más que llanto.
169
Gloria Fuertes

Gloria Fuertes

En las noches claras,

En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.
395
Gerardo Diego

Gerardo Diego

Nada más Dejar la

Nada más
Dejar la cabeza
sobre la mesilla
Y dormir con el sueño de Holofernes
197
Gil Vicente

Gil Vicente

¿Cuál es la niña

¿Cuál es la niña
que coge las flores
si no tiene amores?

Cogía la niña
la rosa florida.
El hortelanico
prendas le pedía,
si no tiene amores.
271
Gerardo Diego

Gerardo Diego

El vals llora en mi

El vals llora en mi ojal
Silencio

En mi hombro se ha posado el sueño
y es del mismo temblor que sus cabellos
166
Gerardo Diego

Gerardo Diego

Habrá un silencio verde

Habrá un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas

La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua
334
Gaspar María de la Nava Álvarez

Gaspar María de la Nava Álvarez

Naciendo el llanto humedeció tus

Naciendo el llanto humedeció tus ojos,
y reímos en torno de tu cuna.
¡Ojalá rías al perder tus luces,
mereciendo te lloren en la tumba!
190
Gaspar María de la Nava Álvarez

Gaspar María de la Nava Álvarez

Me dices que me adoras,

Me dices que me adoras, embustera;
así se halaga al juvenil deseo:
di: te aborrezco; y te diré: lo creo,
que al viejo no hay ninguno que lo quiera.
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