Lista de Poemas
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Manuel Acuña
Mañana que ya no puedan
Mañana que ya no puedan
encontrarse nuestros ojos,
y que vivamos ausentes,
muy lejos uno del otro,
que te hable de mí este libro
como de ti me habla todo.
encontrarse nuestros ojos,
y que vivamos ausentes,
muy lejos uno del otro,
que te hable de mí este libro
como de ti me habla todo.
480
Macedonio Fernández
No a todo alcanza Amor,
No a todo alcanza Amor, pues que no puedo
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.
357
Luis Rosales
Si vives enamorado, no
Si vives enamorado,
no tardarás en saber
que un amor puede doler
cierto, mentido y soñado.
Y quizás
ninguno estará de más.
no tardarás en saber
que un amor puede doler
cierto, mentido y soñado.
Y quizás
ninguno estará de más.
221
Luis Rosales
Sentí que se desgajaba
Sentí que se desgajaba
tu corazón lentamente
como la rama que al peso
de la nevada se vence,
y vi un instante en tus ojos
aquella locura alegre
de los pájaros que viven
su feria sobre la nieve.
tu corazón lentamente
como la rama que al peso
de la nevada se vence,
y vi un instante en tus ojos
aquella locura alegre
de los pájaros que viven
su feria sobre la nieve.
229
Luis Cañizal de la Fuente
El cielo de nuestra cabeza
El cielo de nuestra cabeza es un pavés
de plata (ceniza) malhumorada.
Con él hemos vivido desde que nacimos,
y nada más se manifiesta
cuando las nubes bajas lo deprimen.
de plata (ceniza) malhumorada.
Con él hemos vivido desde que nacimos,
y nada más se manifiesta
cuando las nubes bajas lo deprimen.
388
Luis Cañizal de la Fuente
Cuando el suspiro de disnea
...Cuando el suspiro de disnea
va cayendo en cadencia de minueto,
que te sientes morir la muerte chica
y nunca acabas de llegar al cielo.
va cayendo en cadencia de minueto,
que te sientes morir la muerte chica
y nunca acabas de llegar al cielo.
381
Luis Cañizal de la Fuente
La hora todavía se
La hora todavía
se dejaba tocar en la cabeza.
Qué descanso: estar vivo
era seguir durmiendo.
se dejaba tocar en la cabeza.
Qué descanso: estar vivo
era seguir durmiendo.
409
Luis Cañizal de la Fuente
Mil novecientos era en todo
Mil novecientos era en todo el mundo
una coimbra-oído medio del durmiente
a cuyo margen se alejaba un coche,
comiendo, enamorado,
las hojas de morera del silencio.
una coimbra-oído medio del durmiente
a cuyo margen se alejaba un coche,
comiendo, enamorado,
las hojas de morera del silencio.
409
Luis Cañizal de la Fuente
Valtellina aprendida de memoria
¡Valtellina aprendida de memoria
hace diez años, sobre los papeles,
en figura cambiante de lo que nunca fuiste!:
ni pergamino casi transparente,
ni ternilla de un blanco repulsivo
ni trémula cuajada para fauces.
hace diez años, sobre los papeles,
en figura cambiante de lo que nunca fuiste!:
ni pergamino casi transparente,
ni ternilla de un blanco repulsivo
ni trémula cuajada para fauces.
294
Luis Cañizal de la Fuente
Por la noche, en el
Por la noche, en el corral,
el grillo va levantando,
ladrillito a ladrillito,
el paredón de su canto.
el grillo va levantando,
ladrillito a ladrillito,
el paredón de su canto.
392
Leopoldo María Panero
No es tu sexo lo
No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.
371
Leopoldo María Panero
Cuentan que la Bella Durmiente
Cuentan que la Bella Durmiente
nunca despertó de su sueño.
nunca despertó de su sueño.
264
Leopoldo Marechal
Así, pues, Elbiamante, recogerás los
Así, pues, Elbiamante, recogerás los frutos
que yo he cortado en otras latitudes
y a favor de otros climas,
tal un grumete niño que ha encontrado en las playas
el cinturón de Ulises navegante.
que yo he cortado en otras latitudes
y a favor de otros climas,
tal un grumete niño que ha encontrado en las playas
el cinturón de Ulises navegante.
127
León Felipe
Luz... Cuando mis lágrimas
Luz...
Cuando mis lágrimas te alcancen
la función de mis ojos
ya no será llorar,
sino ver.
Cuando mis lágrimas te alcancen
la función de mis ojos
ya no será llorar,
sino ver.
113
León Felipe
Señor, yo te amo
Señor, yo te amo
porque juegas limpio;
sin trampas sin milagros;
porque dejas que salga,
paso a paso,
sin trucos sin utopías,
carta a carta,
sin cambios,
tu formidable
solitario.
porque juegas limpio;
sin trampas sin milagros;
porque dejas que salga,
paso a paso,
sin trucos sin utopías,
carta a carta,
sin cambios,
tu formidable
solitario.
131
León Felipe
Nadie fue ayer, ni
Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen
Dios.
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen
Dios.
174
Leandro Fernández de Moratín
En un cartelón leí,
En un cartelón leí,
que tu obrilla baladí
La vende Navamorcuende...
No has de decir que la vende;
sino que la tiene allí.
que tu obrilla baladí
La vende Navamorcuende...
No has de decir que la vende;
sino que la tiene allí.
215
Leandro Fernández de Moratín
En la gala y compostura
En la gala y compostura
que a nuestras jóvenes das,
Lesbia, tu invención se apura;
si las dieras tu hermosura,
nunca te pidieran más.
que a nuestras jóvenes das,
Lesbia, tu invención se apura;
si las dieras tu hermosura,
nunca te pidieran más.
215
Leandro Fernández de Moratín
Vicios corrige la vivaz Talía,
Vicios corrige la vivaz Talía,
con risa y canto y máscara engañosa,
y el nacional adorno que se viste.
Melpómene, la faz majestüosa
bañada en lloro, al corazón envía
piedad, terror, cuando declama triste.
con risa y canto y máscara engañosa,
y el nacional adorno que se viste.
Melpómene, la faz majestüosa
bañada en lloro, al corazón envía
piedad, terror, cuando declama triste.
192
Leandro Fernández de Moratín
Cayó a silbidos mi Filomena.
Cayó a silbidos mi Filomena.
Solemne tunda llevaste ayer.
Cuando se imprima verán que es buena.
¿Y qué cristiano la ha de leer?
Solemne tunda llevaste ayer.
Cuando se imprima verán que es buena.
¿Y qué cristiano la ha de leer?
147
Leandro Fernández de Moratín
Lesbia, tú que a las
Lesbia, tú que a las bonitas
añadir adornos puedes;
como a todas las excedes,
de ninguno necesitas.
añadir adornos puedes;
como a todas las excedes,
de ninguno necesitas.
197
Leandro Fernández de Moratín
Tu crítica majadera de
Tu crítica majadera
de los dramas que escribí,
Pedancio, poco me altera;
mas pesadumbre tuviera
si te gustaran a ti.
de los dramas que escribí,
Pedancio, poco me altera;
mas pesadumbre tuviera
si te gustaran a ti.
969
Julio Herrera y Reissig
Fuera: el trueno juega y
Fuera: el trueno juega y corre con su inmenso monolito.
El huracán, monstruo asmático, lanza pavorosa tos;
los relámpagos alumbran, atraviesan lo infinito.
Como el fósforo encendido del gran cerebro de Dios!
El huracán, monstruo asmático, lanza pavorosa tos;
los relámpagos alumbran, atraviesan lo infinito.
Como el fósforo encendido del gran cerebro de Dios!
207
Leandro Fernández de Moratín
Aqui yace mi mujer
Aqui yace mi mujer
¡qué dicha para los dos!
ella se fue a ver a Dios,
y Dios me ha venido a ver
¡qué dicha para los dos!
ella se fue a ver a Dios,
y Dios me ha venido a ver
197
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