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José Martí

José Martí

Hervor De Espíritu

¡Cielo, mi amor!—en vano sobre el libro
La vista fijo y la atención reclamo:
Tu luz enciendo, con tus rayos vibro,
¡Y expulsado de ti, perdón te clamo!
Si te merezco ¡oh padre! si te adoro
¿Qué delito filial he cometido?
¡Puesto que llanto sobrehumano lloro
Delito alguno sobrehumano ha sido!
En vano apago el férvido gemido;
La voladora idea
La frente en vano hacia la tierra inclina:
La sien desenfrenada me golpea,—
¡El cerebro revuelto se ilumina
Y el ojo enardecido centellea!
Cierto corcel intrépido y fogoso
De raudo giro irregular y eterno
Rebelde, piafa, rápido circula,
Detiénese, se lanza
Del cráneo en torno en veloz carrera,
¡Y de polvo divino
Llena, y de nube, la revuelta esfera!
La ciencia, el cerco, el mísero detalle,
El número, la clase, la doctrina;
¡Y bullendo en el mar de mi cerebro
La impaciencia y la cólera divina!
Sentir que sobre el monte
Sol fuera, luminar del horizonte,
Y frente a una ventana,
Doble prisión sobre la interna mía
¡Plegar al libro el alma sobrehumana
Y el alma ardiente a la cadena fría!
Así, encerrada un águila
En un místico cuerpo de paloma
La garra ruda ciega movería
Y en el círculo estrecho,
Del golpe propio desgarrado el pecho
Con el ala enclavada moriría.
746
José Martí

José Martí

Marzo

Vuelvo a ti, pluma fiel. De la desdicha
Más que de la ventura nace el verso.
Marzo fatal sobre la tierra cruza,
Marzo envidioso: corta la erizada
Ala la nube que al encuentro boga
De su rival, Abril: y el riego mismo
Que flotante vapor, del flanco abierto
Echa a raudales, con mayor frescura
Adorna a Abril: ¡así con lo que hiere,
Gloria mayor da con la envidia!

Vibra el aire y retumba. Desaladas
Huyen las nubes. Adereza la onda
El rápido granizo. Sus caballos
Negros desboca el huracán. Sacude
El Invierno la barba... ¡Inflama el fuego
Los cráteres dormidos!: en los cauces
Rompiendo su cristal el agua asoma
¡A ver pasar el sol: ¡renace el mundo!
Se oye a lo lejos galopar la nieve...
Batalla es el espacio: perseguida
Por el viento brutal, a mis ventanas
Temblando llama y trémula la lluvia.

De la fealdad del hombre a la belleza
Del Universo asciendo: bien castiga
El hombre a quien lo busca: bien consuela
Del hombre ingrato y de su influjo pasajero
La tristeza sublime. ¡En sus radiantes
Alas levanta el alma la tristeza
Con majestad de los reyes no salida!
De codos en mi mesa hundirse miro
Bajo el capuz del aire, como artesa
De aguas turbias el mundo: alas y brazos
Flotan acá y allá, revueltos luego
En la creciente oscuridad: ¡resbalan
Sobre las crestas erizadas, como
chispas de luz, las almas de los niños!

De la fealdad del hombre a la belleza
Del Universo asciendo; el hombre pasa
Y queda el Universo: no me duele
la mordida del hombre: más triunfante
Muestra el alma su luz por la hendidura.
Quien el vaso de fuego muerde airado
Nuevas lenguas le da: la llama herida
Revienta en flor de llama; a cada diente,
Un pétalo de luz: esos florones
De fuego inmaculado, que en la armoniosa
Sombra, la marcha mística del cielo
Con sus llamas dolientes iluminan.

El dolor es la fuerza: la hermosura
Perfecta es el dolor: como de un crimen
Se sufre de gozar: como una mancha
Queda en el cuerpo el beso victorioso
De la mujer astuta: triste y vano
Es el aplauso con que el hombre premia
Al que lo halaga o doma; y cuando el mundo,
Cual Mesalina de gozar cansada,
Revela su fealdad, el alma en fuga
Crece y luce al volar, abre el espanto
Claridades magníficas, el gozo
Corrompe el alma,—y el dolor la eleva!
Hoy es Marzo, dolor ¡y Abril mañana!
866
José Martí

José Martí

Cruje La Tierra, Rueda Hecha Pedazos

Cruje la tierra, rueda hecha pedazos
La ciudad, urge el miedo a la concordia.
Siervo y señor confúndense en abrazos:
Bosques las calles son, bosques de brazos
Que piden al Señor misericordia.

La soberana espira bambolea,
El pórtico corintio tiembla luego,
Vota y jura la gente, el suelo humea
Y sobre el llanto y el pavor pasea
De torre en torre el misterioso fuego.

¿Quién es, quién es? ¿quién puede en un minuto
Revolcar en su polvo a las ciudades,
Trocar al hombre en espantoso bruto,
Echar la tierra sobre el mar enjuto,
Aventar como arena las edades?

Ya vuelve, ya adelanta, crece, oscila
El suelo como un mar, se encrespa, ruge.
Hincha el lomo, entreabre la pupila,
Cuanto quedaba en pie rueda o vacila:
Ya se apaga, se extingue, ronca, muge.

La ciudad, como un árbol, se deshoja,
Cortados a cercén vuelan los techos,
Se abre la tierra blanda en cuenca roja
Y a las madres, del mundo en la congoja
Se les seca la leche de los pechos!

Salta una novia de la alcoba nueva
Donde el naranjo fresco florecía:
Muerta a su espalda el novio se la lleva:
Párase, ve el horror, en negra cueva
Rompe el suelo a sus pies, y a ella se fía.

Abatido el poder, pálido el mando,
El más bravo allí trémulo ejemplo
De pavura mortal: huye llorando
Un clérigo infeliz: danzan temblando
Sobre el altar los santos en el templo.

Al lívido reflejo de las luces
Vese allí un pueblo orando por sus vidas,
Unos a rastras van; otros de bruces
Piden merced a Dios, junto a las cruces
De las torres magníficas caídas.

Todos quieren vivir: ¡mas se ha notado
Que no hay uno allí que ve de más la vida;—
Uno en el pueblo entero!—un desterrado
Que a anodadar su cuerpo quebrantado
A las torres y pórticos convida.
718
José Martí

José Martí

A Eloy Escobar

A ELOY ESCOBAR


A Orestes—

Pílades



No sabe el sol cuando asoma

Cuántas tristezas alumbra;

Ni el amigo cuando pasa

Callado por mi vetusta

Puerta —cuánta devorante

Pena recia mi alma enluta,—

Ni cuánta del mar revuelto

Viene al labio amarga espuma.



No tiene su querellosa

Flautilla cuando modula

Más que quejas de la tierra,

Memorias del cielo augustas,—

Son más tristes que el que mueven

Dentro del ánima turbia

Remembranzas del pasado

Bien que en ruinas se sepulta,

Y la tibia frente orean

Con el aire de las tumbas.



Ni sabe Orestes ingrato

Como a Pílades conturban

De una niña que se queja

Cerca de él, las voces puras,—

Cuando las pálidas manos

De las que amantes las buscan,

—Temerosa de que el vuelo

Al cielo le estorben, hurta!—



Oh! no sabe el excelente

Varón que el solar ilustra

Dónde en el cráter de un mundo

Otro mundo se derrumba,—

Cuánto el que a la falda llega

Del monte verde, en penurias

De alma se aflige, y solloza

Con voces de fiera angustia

Que muerde más, por callada,

Y por sola, más asusta,


No de bellaco injuicioso

El triste Pílades cura;—

Ni de cabos, ni de condes,

Que el hado resuelto encumbra;

Ni de esas aves viajeras

Que con blanda estrofa arrullan

Cuando al casto sol de gloria

O al vivo sol de fortuna—

Cual en torno al mástil suelen

En los mares blancos sulas—

Del glorioso o rico entorno

En corte espesa se juntan,

Para volar con los soles

Donde nuevas albas luzcan.

Mas si de Petrus in cunctis

Y de fascinables turbas,

Y de máximos señores

Vivo en venturosa incuria,

No así de la noble estima

Del varón de ánima justa

Que con alta lengua y hechos

El solar nativo ilustra.—


Llegue el triste, del más triste

A alegrar la casa oscura:

Llegue con su barba luenga

Y su rica fabla culta,

Que va mansa, cual de oro

Arroyo en cuyas espumas

Rozasen las pintadillas

Alas mariposas fúlgidas.


Suelta den al padre hidalgo

El coro alegre de puras

Hijas que con invisibles

Besos, le cercan y escudan,—

Y a su paso atentas vierten

De melancólicas urnas,

Blandas esencias de flores

Que la atmósfera perfuman.



Deje la jaula dorada:

Venga a la de hierro dura:

Entienda las que no salen

A la faz lágrimas turbias:

Bridas tráigase de seda (1)

Con su rica fabla culta,

Que el rebelde tigre embriden

Que en mí clava garra ruda.



Y cuando el zaguán estrecho

Trasponga de la vetusta

Casa que de Dios lo ha sido

Y del Dios que hoy priva y cura,

Y de tristes bardos muertos,

Y bardos, de muerte en busca,

Se abrirán de los naranjos

Del patio añejo en la cúpula

Blancos jazmines, gemelos

De los que adornan mi pluma,

Ora que el alma encamino

Al varón de tierra fúlgida.

875
José Martí

José Martí

A Un Joven Muerto

A UN JOVEN MUERTO

Para no sé qué corona fúnebre

¡Vedle! En la seca garganta

Apagada está la nota:

El brazo ya no levanta

La copa de oro, que rota

Por la mística muerte,

En la pálida mano mal huida

Sus myosotis y sus violetas vierte

Mustias al pie del luchador sin vida.

Niños, que vais con el arma

Cargada y luciente al hombro,—

Al soldado que desarma

Muerte importuna, al escombro

De un águila aposento

Ayer, y hueco ahora,

Interrogad, y osado cumplimiento

A su obra rota dad: así se llora!

842
José Martí

José Martí

Señor, Aún No Ha Caído

Señor, aún no ha caído
El roble, a padecer por ti elegido;
Aún suena por su fibra
Rota el eco del golpe: aún tiembla y vibra
Dentro el tronco el acero, al aire el cabo:
Aún es por la raíz del suelo esclavo:
Señor, el hacha fiera
Blande y retiemble, y este roble muera.
724
José Martí

José Martí

Señor: En Vano Intento

Señor: en vano intento
Contener el león que me devora:
Hasta a escribir mi amargo pensamiento
La pluma recia se me niega ahora.—
Señor: mi frente fría
Prenda clara te da de mi agonía.—
Cual seiba desraigada
Mi trémula armazón cruje espantada:
No dejes que así cimbre
Como a recio huracán delgado mimbre:
¡Señor, Señor! yo siento
Que esta alta torre se derrumba al viento.
A la pasión, al tigre que me muerde
El poder de embridar el alma pierde.

¡Señor, Señor! no
quieras
Mi pobre corazón dar a las fieras.
876
José Martí

José Martí

Patria En Las Flores

¿Por qué os secáis, violetas generosas,
Que me dio en hora amarga mano pía?
Pues patria al alma dais, flores medrosas,
¡No os secaréis en la memoria mía!
723
José Martí

José Martí

A La Palabra

Alma que me transportas:
Voz desatada
Que a las almas ajenas
Llevas mi alma:—
Cinta, cinta de fuego—
Que pura y rauda
A los sueltos humanos
Alegras y atas;—
Pastora, y pastorcilla
Enamorada,
Que junto al blanco y húmedo
Rebaño canta;—
Árabe, árabe fiero-
Que en su dorada
Hacanea parece
Volante llama;—
León, león rugiente
De la montaña
Que como alud de oro
Al valle baja,—
Y en el villano impuro
La garra clava,—
Y en el dormido alumbra
El sol del alma;—
Lira, lira imponente
En la más alta
Cúspide de la tierra
Serena, alzada,—
En dos troncos de robles
Corvos las blandas
Cuerdas mordiendo, y trenzas
De rosas blancas
De los hilos sonoros
Sueltas al aura,
Cantando con pasmosas
Hercúleas cántigas,
De los dioses del cielo
Y tierra hazañas,
Y en himnos sin medida,
Corno las almas,
Esparciendo a las nubes
La esencia humana,
Que en lento giro asciende
De la batalla;—
[ ..........poema inacabado.............. ]
829
José Martí

José Martí

Sólo El Afán

Sólo el afán de un náufrago podría,
Compararse a mi afán:
Lejos el cielo y hondo el mar; [ ..........verso inacabado.............. ]
A un alma sin amor, que en el tumulto
De rostro en rostro, por su tarda amante
En vano inquiere, y lívida jadea:
¡Yo sé, madres sin hijos, la tortura
De vuestro corazón! ¡Yo sé del triste
Sediento, y del hambriento, y del que lleva
Un muerto en las entrañas! Asgo el aire,
Suplico en alta voz, desesperado
Gimo, a la sorda sombra pido un beso:
De mí no sé. Me olvido. Me recoge
La desesperación: y entre los brazos
Del hambre, a tanto el plato, me despierto!


Yo sé que de las rosas
Holladas al morir brota un gemido:
Yo he visto el alma pálida que surge
De la yerba que troncha el casco duro
Cual lágrima con alas: yo padezco
De aquel dolor del agua cristalina
Que el sol ardiente desdeñoso seca.
Sé de mis náuseas mortales y el deseo
De vaciar de una vez el pecho ansioso,
Como en la mesa el bebedor cansado
Vuelca la copa del inútil vino.
742
José Martí

José Martí

¡vivir En Sí, Qué Espanto!

¡Vivir en sí, qué espanto!
Salir de sí desea
El hombre, que en su seno no halla modo
De reposar, de renovar su vida,
En roerse a sí propia entretenida.—
La soledad ¡qué yugo!
Del aire viene al árbol alto el jugo:—
De la vasta, jovial naturaleza
Al cuerpo viene el ágil movimiento
Y al alma la anhelada fortaleza.—
¡Cambio es la vida! Vierten los humanos
De sí el fecundo amor: y luego vierte
La vida universal entre sus manos
Modo y poder de dominar la Muerte.
Como locos corceles
En el cerebro del poeta vagan
Entre muertos y pálidos laureles,
Ansias de amor que su alma recia estragan
De anhelo audaz de redimir repleto
Buscar en el aire bueno a su ansia objeto
Y vive el triste, pálido y sombrío,
Como gigante fiero
A un negro poste atado,
Con la ración mezquina de un jilguero
Por mano de un verdugo alimentado.—
¡Fauce hambrienta y voraz, un alma amante!
Y aquí, enredado entre sus hierros, rueda
Y el polvo muerde, el aire tasca y queda
Atado al poste el mísero gigante.
719
José Martí

José Martí

En Los Tiempos

En los tiempos de la maravilla
Hubo una crueldad sumamente grande:
Claváronle a un hombre

Un hierro encendido

Junto a la tetilla

Y dijéronle: ¡ande!

Él anduvo una vida asombrosa:
Si se erguía, el hierro humeante
En el calor de su dolor nutrido
Por los ambos costados se salía
Y en los brazos clavábase triunfante:
Si reclinarse y reposar quería
De las artes de los hombres

Sorprendentes y extrañas,
Con todo su peso el hierro oprimía
En sus…, en sus nobles, en sus castas entrañas.

578
José Martí

José Martí

Envilece, Devora

Envilece, devora, enferma, embriaga
La vida de ciudad: se come el ruido,
Como un corcel la yerba, la poesía.
Estréchanse en las casas la apretada
Gente, como un cadáver en su nicho:
Y con penoso paso por las calles
Pardas, se arrastran hombres y mujeres
Tal como sobre el fango los insectos,
Secos, airados, pálidos, canijos.

Cuando los ojos, del astral palacio
De su interior, a la ciudad convierte
El alma heroica, no en batallas grandes
Piensa, ni en templos cóncavos, ni en lides
De la palabra centelleante: piensa
En abrazar, como un haz, los pobres
Y adonde el aire es puro, y el sol claro
Y el corazón no es vil, volar con ellos.
622
José Martí

José Martí

Tonos De Orquesta

Tonos de orquesta y música sentida
Tiene mi voz, ¿qué céfiro ha pasado
Que el salterio sangriento y empolvado
Con soplo salvador vuelve a la vida?

Te lo diré: La arena de colores
Del páramo sediento
Tiembla, sube revuelta, y cae en flores
Nuevas y extrañas cuando pasa el viento.

En las teclas gastadas y frías
Del clave en el desván arrimado
Con sus manos de luz toca armonías
Sublimes un querube enamorado.
648
José Martí

José Martí

En Un Campo Florido

En un campo florido en que retoñan
Al Sol de abril las campanillas blancas,
Un coro de hombres jóvenes espera

A sus novias gallardas.

Tiembla el ramaje, canta y aletean
Los pájaros: las silvias de su nido
Salen, a ver pasar las lindas mozas

En sus blancos vestidos.

Ya se van en parejas por lo oscuro
Susurrando los novios venturosos:
Volverán, volverán dentro de un año

Más felices los novios.

Sólo uno, el más feliz, uno sombrío,
Con un traje más blanco que la nieve,
Para nunca volver, llevaba al brazo

La novia que no vuelve.
904
José Martí

José Martí

A Un Clasicista Que Habló De Suicidarse

A UN CLASICISTA QUE HABLÓ DE SUICIDARSE


A un anciano abatido—




Avive el buen Cristiano


El seso adormecido,

Ponga al hierro mortífero la mano,


Mas no a la sien insano,

Sino a tierra, en arado convertido. —


Mírese por el suelo—


El vasto cráneo roto,

Tinto en su sangre el pudoroso velo


De sus hijas, y al soto

El cuerpo echado, el alma opaca al cielo.



Y mire al reluciente


Señor, de ira vestido,

Y de luz de relámpagos, la frente


Nublar de oro encendido

Y cielo abajo echar al impaciente.



Y corno desraigado


Roble del alto Erebo

Mírese por los vientos arrastrado


Y deshecho, y de nuevo

Por prófugo a la vida condenado.



Pues ¿cómo en el remanso


Sabroso de la muerte

Derecho igual al plácido descanso


Tendrán el alma fuerte

Y la cobarde, el réprobo y el manso?

647
José Martí

José Martí

Tálamo Y Cuna

«Deja ¡oh mi esposo! la labor causada
Que tus hermosas fuerzas aniquila.
Y ven bajo la bóveda tranquila
De nuestro lecho azul, con tu adorada».

Y alcé los ojos de mi libro, y vila
De susto y de dolor enajenada.
«Secos y rojos del trabajo al peso,
Tus ojos mira»,—pálida me dijo:
«Duerme!»—y me puso en la mirada un beso.

Hacia la cuna trémulo dirijo
Mi vista ansiosa, y vuelvo al tosco impreso:
¡No ha derecho a dormir quien tiene un hijo!
679
José Martí

José Martí

¡bien Vengas, Mar!

¡Bien vengas, mar! De pie sobre la roca
Te espero altivo: si mi barca toca
Tu ola voraz, ni tiemblo, ni me aflijo:
Alas tengo y huiré: las de mi hijo!
845
José Martí

José Martí

Me Han Dicho, Buen Florencio

Me han dicho, buen Florencio—que deseas
Ver un grano de trigo,
Luego que sobre él cruza y recruza
La rueda corpulenta del molino:

¡Pues, ven! Ábreme el pecho:
Que traigo en él un grano bien deshecho.
609
José Martí

José Martí

A Bordo

Vela abajo, mozo arriba,
Acá el roto, allá el peñasco,
Ido el sol, recio el chubasco,
Y el barco, no barco, criba:

Gigante el viento derriba
Los hombres de las escalas;
Desatadas van las balas
Rodando por la cubierta,—
¡Y yo, en medio a la obra muerta
Vivo, mi hijo en las alas!—
893
José Martí

José Martí

¡oh, Nave !

Oh, nave, oh pobre nave:
Pusiste al cielo el rumbo, engaño grave!—
¡Y andando por mar seco
Con estrépito horrendo, diste en hueco!
Castga así la tierra a quien la olvida
Y a quien la vida burla, hunde en la vida:
¡Bien solitario estoy, y bien desnudo,
Pero en tu pecho, oh niño, está mi escudo!
764
José Martí

José Martí

¡dios Las Maldiga!

¡Dios las maldiga! ¡Hay madres en el mundo
Que apartan a los padres de sus hijos:
Y preparan al mal sus almas blancas
Y les derraman el odio en los oídos!

¡Dios las maldiga! Oh, cielo, ¿no tendrás

Un Dios más cruel que las maldiga más?

¡Dios las maldiga! Frívolas e impuras
Guardan tal vez el cuerpo con recato,
Como un vaso de Sévres donde humean
Hidras ardientes y espantosos trasgos.

¡Dios las maldiga, y si puede sepulte

Todo rostro que el alma real oculte!

¡Dios las maldiga! ¡Ciegas, y sensibles
Del inundo sólo a los ligeros goces,
Odian, como a un tirano, al que a sus gustos
La majestad de la pureza opone!

¡Dios las maldiga, y cuanta hacerse quiera

De las joyas de Dios aro y pulsera!

¡Dios las maldiga! ¡Untadas las mejillas,
Frente y manos cubiertas de albayalde,
Con la mano pintada, al justo acusan
Que de su amor infecundo se deshace!

¡Dios las maldiga, y a la ruin caterva

De esclavas que el honor del hombre enerva!

¡Dios las maldiga! En las temblantes manos
Los pedazos del pecho recogidos,
El justo irá do la piedad lo llame,
O alguien lo quiera, o se vislumbre un nido

¡Dios las maldiga!

¡Dios las maldiga! ¡Yo he visto el pecho
Horrible como un cáncer animado!
¡Sufre, que es bueno, y llora, amigo mio,
Llora muriendo en mis cansados brazos!

¡Dios las perdone! ¿No se ve a este lloro

Otro clavo en la Cruz y otro astro de oro?
792
José Martí

José Martí

¡hala, Hala!


Hala, hala
¡Da vueltas a la noria, arrastra el ala!

Rosa que alegra el aire al sol que asoma
De aires te deja ¡estúpida conseja!
Y ven en la olla negra a echar tu aroma.

Alma, que dulcemente te consumes,
Y en esta muerte ves sabrosa suerte,
¡Almas abajo,—abajo los perfumes!


La vida es un molino:
Hay que ganar el pan y hacer el vino.—

Ya sé que vas sangrando y malherida,
Y a cada gota de tu sangre brota
Una cruz de jacinto florecida.

Ya sé que a cada noche alzas el vuelo
A las estrellas y que bajas de ellas
Con un dolor tan grande corno el cielo.


Morir es un deleite:
Pero un tirano nos echó a la vida,
Y a la terrible lámpara encendida,
¡Alma infeliz! hay que nutrir de aceite.


¡Hala, alma, hala!
¡Da vueltas a la noria, arrastra el ala!
802
José Martí

José Martí

Antes De Trabajar

Antes de trabajar, como el cruzado
Saludaba a la hermosa en la arena,
La lanza de hoy, la soberana pluma
Embrazo, a la pasión, corcel furioso
Con mano ardiente embrido, y de rodillas
Pálido domador, saludo al verso.

Después, como el torero, al circo salgo
A que el cuerno sepulte en mis entrañas
El toro enfurecido. Satisfecho
De la animada lid, el mundo amable
Merendará, mientras expiro helado,
Pan blanco y vino rojo, y los esposos
Nuevos se encenderán con las miradas.

En las playas el mar dejará en tanto
Nuevos franos de arena: nuevas alas
Asomarán ansiosas en los huevos
Calientes de los nidos: los cachorros
Del tigre echarán diente: en los preñados
Arboles de la huerta, nuevas hojas
Con frágil verde poblarán las ramas.

Mi verso crecerá: bajo la yerba
Yo también creceré: ¡Cobarde y ciego
Quien del mundo magnífico murmura!
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