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José Martí
Baile Agitado
En esta sala vacía
Hubo fiesta y gala anoche,
Y en la puerta, mucho coche,
Y en todo, grande alegría...
¿Qué es
esto? De encajería
Fina está todo bordado:
Es un pañuelo, manchado
De sangre con gruesas gotas:
Cuando así a los labios brotas,
Corazón, ¡cuán lastimado!
¿Y esto?
Labor [ ..........Verso inacabado.............. ]
No ora la dama sencilla:
Es la olvidada varilla
De un destrozado abanico.
Aún cruje el
paisaje rico:
Aún estalla la crujiente
Seda, por la mano ardiente
De una celosa oprimida,
Que la quebró, como a erguida
Caña la airada rompiente.
¿Y esto? Como
sierpes muertas
Acá y acullá se tienden,
Bajo las sillas se extienden,
Y asoman bajo las puertas:
Estos rastros, estas
yertas
Muestras ya descoloridas
De miserias escondidas
Entre celajes azules,
¿Son restos de encaje y tules?
O son, ¡ay!, ¡alas caídas!
¿Y esto? En
mesilla apartada
De la antesala lujosa,
Descansa en fuente preciosa
La champaña evaporada:
Dos copas, de regalada
Labor, de cristalerías
Joya y espejo, allí frías
Posan, y turbias, y mudas:
¿Qué son? Pues no caben dudas:
¡Ay! ¡Son dos copas vacías!
¿Y esto?
Perniles roídos,
Y servilletas manchadas,
Y frutas medio gustadas,
Y ramilletes perdidos.
Rizos y bucles
caídos,
Broches, lazos, alfileres;
¡Todos los ricos enseres!
¡Todo el polvo de los hombros!
¡Todo postre, todo escombros
Del honor de las mujeres!
Hubo fiesta y gala anoche,
Y en la puerta, mucho coche,
Y en todo, grande alegría...
¿Qué es
esto? De encajería
Fina está todo bordado:
Es un pañuelo, manchado
De sangre con gruesas gotas:
Cuando así a los labios brotas,
Corazón, ¡cuán lastimado!
¿Y esto?
Labor [ ..........Verso inacabado.............. ]
No ora la dama sencilla:
Es la olvidada varilla
De un destrozado abanico.
Aún cruje el
paisaje rico:
Aún estalla la crujiente
Seda, por la mano ardiente
De una celosa oprimida,
Que la quebró, como a erguida
Caña la airada rompiente.
¿Y esto? Como
sierpes muertas
Acá y acullá se tienden,
Bajo las sillas se extienden,
Y asoman bajo las puertas:
Estos rastros, estas
yertas
Muestras ya descoloridas
De miserias escondidas
Entre celajes azules,
¿Son restos de encaje y tules?
O son, ¡ay!, ¡alas caídas!
¿Y esto? En
mesilla apartada
De la antesala lujosa,
Descansa en fuente preciosa
La champaña evaporada:
Dos copas, de regalada
Labor, de cristalerías
Joya y espejo, allí frías
Posan, y turbias, y mudas:
¿Qué son? Pues no caben dudas:
¡Ay! ¡Son dos copas vacías!
¿Y esto?
Perniles roídos,
Y servilletas manchadas,
Y frutas medio gustadas,
Y ramilletes perdidos.
Rizos y bucles
caídos,
Broches, lazos, alfileres;
¡Todos los ricos enseres!
¡Todo el polvo de los hombros!
¡Todo postre, todo escombros
Del honor de las mujeres!
795
José Martí
Cuando Me Puse A Pensar
Cuando me puse a pensar
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,
Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,
Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!
876
José Martí
Una Virgen Espléndida
Una virgen espléndida morada
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer, nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer, nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
678
José Martí
Es Verdad
Es verdad. Si la máscara discreta
Oculta su tormento al corazón:
Nadie sabe el abismo que el poeta
En los dinteles de la vida vio.
De verde fue, magnifico y sencillo
A un suave amor su cuerpo sacudir,
Y tenderse, cruzado pajecillo,
Como en un nido fresco un colibrí.
De verle fue, con férvida elocuencia,
Ruiseñor vocinglero, arrebatar
Y luego, junto al libro de la ciencia,
¡Perdonar, sonreír, aletear!
Fue la pública fama su riqueza,
Un martirio celeste su blasón,
Y más que oro brillaba su pureza
A la luz de aquel sol que es más que sol.
Dicen que la malvada baila en fiestas
Y en calma escucha el sueño de Macbeth;
Dicen que rompe al son de las orquestas
Su corona primera de mujer:
Crece a la par de la gentil doncella
El árbol puro del primer amor:
Pero, sépalo al fin la infame aquella:
La pureza no da más que una flor.
El pobre mozo, los heroicos labios
Pliega, como quien quiere sonreír
Y en pie, volviendo a sus infolios sabios
¡Adiós! llorando dice al mes de Abril.
Oculta su tormento al corazón:
Nadie sabe el abismo que el poeta
En los dinteles de la vida vio.
De verde fue, magnifico y sencillo
A un suave amor su cuerpo sacudir,
Y tenderse, cruzado pajecillo,
Como en un nido fresco un colibrí.
De verle fue, con férvida elocuencia,
Ruiseñor vocinglero, arrebatar
Y luego, junto al libro de la ciencia,
¡Perdonar, sonreír, aletear!
Fue la pública fama su riqueza,
Un martirio celeste su blasón,
Y más que oro brillaba su pureza
A la luz de aquel sol que es más que sol.
Dicen que la malvada baila en fiestas
Y en calma escucha el sueño de Macbeth;
Dicen que rompe al son de las orquestas
Su corona primera de mujer:
Crece a la par de la gentil doncella
El árbol puro del primer amor:
Pero, sépalo al fin la infame aquella:
La pureza no da más que una flor.
El pobre mozo, los heroicos labios
Pliega, como quien quiere sonreír
Y en pie, volviendo a sus infolios sabios
¡Adiós! llorando dice al mes de Abril.
684
José Martí
Tiene El Alma Del Poeta
Tiene el alma del poeta
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en llorar.
Con la voz de un niño tiembla,
Es de amor, y al amor va
Un amor que no se estrecha
En un límite carnal.
La corteza corrompida
El fruto corromperá.
Del amor de hembra no fío
Si su hoguera han de alumbrar
El quemante sol de estío
O el sol pálido autumnal:
¡Primavera primavera,
Madre de felicidad!
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en llorar.
Con la voz de un niño tiembla,
Es de amor, y al amor va
Un amor que no se estrecha
En un límite carnal.
La corteza corrompida
El fruto corromperá.
Del amor de hembra no fío
Si su hoguera han de alumbrar
El quemante sol de estío
O el sol pálido autumnal:
¡Primavera primavera,
Madre de felicidad!
726
José Martí
A Emma
No sientas que te falte
el don de hablar que te arrebata el cielo,
no necesita tu belleza esmalte
ni tu alma pura más extenso vuelo.
No mires, niña mía,
en tu mutismo fuente de dolores,
ni llores las palabras que te digan
ni las palabras que te faltan llores.
Si brillan en tu faz tan dulces ojos
que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos,
que todas las mujeres de mis labios,
no son una mirada de tus ojos...
id=p4>Villaviciosa (Madrid), 10 de julio, 1872
el don de hablar que te arrebata el cielo,
no necesita tu belleza esmalte
ni tu alma pura más extenso vuelo.
No mires, niña mía,
en tu mutismo fuente de dolores,
ni llores las palabras que te digan
ni las palabras que te faltan llores.
Si brillan en tu faz tan dulces ojos
que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos,
que todas las mujeres de mis labios,
no son una mirada de tus ojos...
id=p4>Villaviciosa (Madrid), 10 de julio, 1872
1.353
José Martí
Rosario
Rosario,
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos,
Alzados ¡oh mi afán! a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: Saber morir; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
¡Y buscando sin fe, de fe me muero!
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos,
Alzados ¡oh mi afán! a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: Saber morir; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
¡Y buscando sin fe, de fe me muero!
940
José Martí
¡dolor! ¡dolor! Eterna Vida Mía
¡Dolor! ¡Dolor! eterna vida mía,
Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero!
Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero!
971
José Martí
Cese, Señora, El Duelo
Cese, señora, el duelo en vuestro canto,
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
693
José Martí
Tengo Un Huésped
Hurgue un huésped muy inquieto
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
686
José Martí
Tengo Un Huésped
Tengo un huésped muy inquieto
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe se enrosca
Mas no como sierpe, no:
Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe se enrosca
Mas no como sierpe, no:
Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
615
José Martí
Fuera Del Mundo
Fuera del mundo que batalla y luce
Sin recordar a su infeliz cautivo,
A un trabajo servil sujeto vivo
Que a la muerte temprano me conduce.
Mas hay junto a mi mesa una ventana
Por donde entra la luz; y no daría
Este rincón de la ventana mía
¡Por la mayor esplendidez humana!
Sin recordar a su infeliz cautivo,
A un trabajo servil sujeto vivo
Que a la muerte temprano me conduce.
Mas hay junto a mi mesa una ventana
Por donde entra la luz; y no daría
Este rincón de la ventana mía
¡Por la mayor esplendidez humana!
811
José Martí
Dentro De Mí
Dentro de mí hay un león enfrenado:
De mi corazón he labrado sus riendas:
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Me pareció bien enfrenar a la fiera.
Antes, cual la llama que en la estera prende,
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
Y al juicio he subido en el león a caballo:
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Dentro de mí hay un león enfrenado.
De mi corazón he labrado sus riendas:
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Me pareció bien enfrenar a la fiera.
Antes, cual la llama que en la estera prende,
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
Y al juicio he subido en el león a caballo:
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Dentro de mí hay un león enfrenado.
1.260
José Martí
La Madre Está Sentada
La madre está sentada
Junto a la cuna:
Por la ventana gótica calada
Entran risueños quiebros de luna.
La madre está espantada,
La cuna junto,
Más blanca que la sábana calada
Brilla a la luna su hijo difunto
¿Sombra... por qué te llevas
Mi Serafín?
Yo necesito de flores nuevas
En mi jardín.
Ahí murió la madre arrodillada
Junto a la cuna:
Por la ventana gótica calada
Entraba quieta la mansa luna:
¡Loco el que al cielo o a los astros fía
Su pena o su alegría!
Se es en la vidaleño abandonado,
Al capricho del mar alborotado:
Y flor, húmeda y seca, que los vientos
Arrebatan violentos;
O respetan y halagan caprichosos;
¡Juguetes ¡ay! de locos poderosos!
Corderos ¡ay! nacidos
A manchar su vellón, y a andar perdidos!
¡Sin más mentor, desde la blanca cuna
Que la razón vendada, y la fortuna!
¿Música? Si es un hurto: si la muerte
A esa edad infantil no tiene derecho;
Si el pesar no se ahorra,
Si la sentencia es fiera,
Si volverá aunque corra,
Si volverá a vivir, ¡aunque se muera!
Verdad que no es perdido
El tiempo ya vivido
Y como de la tierra lo arrebata
La muerte en su sencilla edad de plata:
Cuando torne ese espíritu en forma nueva,
¡Volverá con la edad que ahora se lleva!
No hay muerto, por bien muerto
Que en las entrañas de la tierra yazga,
Que en otra forma, o en su forma misma,
Más vivo luego y más audaz no salga.
Junto a la cuna:
Por la ventana gótica calada
Entran risueños quiebros de luna.
La madre está espantada,
La cuna junto,
Más blanca que la sábana calada
Brilla a la luna su hijo difunto
¿Sombra... por qué te llevas
Mi Serafín?
Yo necesito de flores nuevas
En mi jardín.
Ahí murió la madre arrodillada
Junto a la cuna:
Por la ventana gótica calada
Entraba quieta la mansa luna:
¡Loco el que al cielo o a los astros fía
Su pena o su alegría!
Se es en la vidaleño abandonado,
Al capricho del mar alborotado:
Y flor, húmeda y seca, que los vientos
Arrebatan violentos;
O respetan y halagan caprichosos;
¡Juguetes ¡ay! de locos poderosos!
Corderos ¡ay! nacidos
A manchar su vellón, y a andar perdidos!
¡Sin más mentor, desde la blanca cuna
Que la razón vendada, y la fortuna!
¿Música? Si es un hurto: si la muerte
A esa edad infantil no tiene derecho;
Si el pesar no se ahorra,
Si la sentencia es fiera,
Si volverá aunque corra,
Si volverá a vivir, ¡aunque se muera!
Verdad que no es perdido
El tiempo ya vivido
Y como de la tierra lo arrebata
La muerte en su sencilla edad de plata:
Cuando torne ese espíritu en forma nueva,
¡Volverá con la edad que ahora se lleva!
No hay muerto, por bien muerto
Que en las entrañas de la tierra yazga,
Que en otra forma, o en su forma misma,
Más vivo luego y más audaz no salga.
990
José Martí
Como Fiera Enjaulada
Como fiera enjaulada
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
806
José Martí
Pues A Vivir Venimos
Pues a vivir venirnosy es la ofrenda
Esta existencia que los hombres hacen
A su final purezaaunque el veneno
De un cruel amor la ardiente sangre encienda,
Aunque a su indómita bestia arnés echemos
De ricas piedras persas recamado,
Aunque de daga aguda el pecho sea
Con herida perenne traspasado
Vengan daga, y corcel, y amor que mate:
¡Eso es al fin vivir!
El bardo, como un pájaro, recoge
Pajas para su nidode las voces
Que pueblan el silencio, de la triste
Vida común, en que las almas luchan
Como animadas perlas en los senos
Enclavadas de un monte lucharían.
Esta existencia que los hombres hacen
A su final purezaaunque el veneno
De un cruel amor la ardiente sangre encienda,
Aunque a su indómita bestia arnés echemos
De ricas piedras persas recamado,
Aunque de daga aguda el pecho sea
Con herida perenne traspasado
Vengan daga, y corcel, y amor que mate:
¡Eso es al fin vivir!
El bardo, como un pájaro, recoge
Pajas para su nidode las voces
Que pueblan el silencio, de la triste
Vida común, en que las almas luchan
Como animadas perlas en los senos
Enclavadas de un monte lucharían.
619
José Martí
Obra Y Amor
La obra-delante, y el amor-adentro:
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perecey el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perecey el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
731
José Martí
Siempre Que Hundo La Mente
Siempre que hundo la mente en libros graves
La saco con un haz de luz de aurora:
Yo percibo los hilos, la juntura,
La flor del Universo: yo pronuncio
Pronta a nacer una inmortal poesía.
No de dioses de altar ni libros viejos
No de flores de Grecia, repintadas
Con menjurjes de moda, no con rastros
De rastros, no con lívidos despojos
Se amansará de las edades muertas:
Sino de las entrañas exploradas
Del Universo, surgirá radiante
Con la luz y las gracias de la vida.
Para vencer, combatirá primero:
E inundará de luz, como la aurora.
La saco con un haz de luz de aurora:
Yo percibo los hilos, la juntura,
La flor del Universo: yo pronuncio
Pronta a nacer una inmortal poesía.
No de dioses de altar ni libros viejos
No de flores de Grecia, repintadas
Con menjurjes de moda, no con rastros
De rastros, no con lívidos despojos
Se amansará de las edades muertas:
Sino de las entrañas exploradas
Del Universo, surgirá radiante
Con la luz y las gracias de la vida.
Para vencer, combatirá primero:
E inundará de luz, como la aurora.
925
José Martí
De Mis Tristes Estudios
De mis tristes estudios, de mis sombras
Nauseabundas y bárbaras, resurjo
Lleno el pecho jovial de un amor loco
Por la mujer hermosa y la poesía:
¡Siempre juntas las dos! Dos ojos negros,
A mí que no ando en cuerpos, o ando apenas
Como una antorcha en las tinieblas, vuelven
A mi aterrado espíritu la vida:
¡Dos ojos negros, que entreví, pasando,
Ya hacia la noche, ante una puerta oscura!
Nauseabundas y bárbaras, resurjo
Lleno el pecho jovial de un amor loco
Por la mujer hermosa y la poesía:
¡Siempre juntas las dos! Dos ojos negros,
A mí que no ando en cuerpos, o ando apenas
Como una antorcha en las tinieblas, vuelven
A mi aterrado espíritu la vida:
¡Dos ojos negros, que entreví, pasando,
Ya hacia la noche, ante una puerta oscura!
730
José Martí
Quieren, Oh Mi Dolor
Quieren, oh mi dolor, que a tu hermosura
De su ornamento natural despoje,
Que el árbol pode, que la flor deshoje,
Que haga al manto viril broche y cintura:
Quieren que el verso arrebatado en dura
Cárcel sonante y apretada aherroje,
Cual la espiga deshecha en la alta troje
O en el tosco lagar la vid madura.
No, vive Dios! La cómica alquilada
El paso ensaye y el sollozo en donde
Betunosa la faz, gime e implora:
El gran dolor, el alma desolada,
Ni con carmín su lividez esconde,
Ni se trenza el cabello cuando llora.
De su ornamento natural despoje,
Que el árbol pode, que la flor deshoje,
Que haga al manto viril broche y cintura:
Quieren que el verso arrebatado en dura
Cárcel sonante y apretada aherroje,
Cual la espiga deshecha en la alta troje
O en el tosco lagar la vid madura.
No, vive Dios! La cómica alquilada
El paso ensaye y el sollozo en donde
Betunosa la faz, gime e implora:
El gran dolor, el alma desolada,
Ni con carmín su lividez esconde,
Ni se trenza el cabello cuando llora.
747
José Martí
Bien: Yo Respeto
Bien: yo respeto
A mi modo brutal, un modo manso
Para los infelices e implacable
Con los que el hambre y el dolor desdeñan,
Y el sublime trabajo; yo respeto
La arruga, el callo, la joroba, la hosca
Y flaca palidez de los que sufren.
Respeto a la infeliz mujer de Italia,
Pura como su cielo, que en la esquina
De la casa sin sol donde devoro
Mis ansias de belleza, vende humilde
Piñas dulces y pálidas manzanas.
Respeto al buen francés, bravo, robusto,
Rojo como su vino, que con luces
De bandera en los ojos, pasa en busca
De pan y gloria al Istmo donde muere.
A mi modo brutal, un modo manso
Para los infelices e implacable
Con los que el hambre y el dolor desdeñan,
Y el sublime trabajo; yo respeto
La arruga, el callo, la joroba, la hosca
Y flaca palidez de los que sufren.
Respeto a la infeliz mujer de Italia,
Pura como su cielo, que en la esquina
De la casa sin sol donde devoro
Mis ansias de belleza, vende humilde
Piñas dulces y pálidas manzanas.
Respeto al buen francés, bravo, robusto,
Rojo como su vino, que con luces
De bandera en los ojos, pasa en busca
De pan y gloria al Istmo donde muere.
842
José Martí
Yo Puedo Hacer
Yo puedo hacer, puedo hacer
De esta desdicha una joya;
¡Pero me la habrán de ver!
No, vive Dios: ¡paso atrás!
Mi pena es mi hija: ¡mi hija
No me la han de ver jamás!
Son cómicos del dolor,
Son llorones de su entierro,
Son mercaderes de amor,
Son indignos de placer
De sufrir y de querer
Los que enseñan y venden
En libros y salas
Su goce o dolor.
De esta desdicha una joya;
¡Pero me la habrán de ver!
No, vive Dios: ¡paso atrás!
Mi pena es mi hija: ¡mi hija
No me la han de ver jamás!
Son cómicos del dolor,
Son llorones de su entierro,
Son mercaderes de amor,
Son indignos de placer
De sufrir y de querer
Los que enseñan y venden
En libros y salas
Su goce o dolor.
734
José Martí
Tienes El Don
Tienes el don, tienes el verso, tienes
Todo el valor de ti, tienes la altiva
Resolución que arrostra y que cautiva
Y llama las coronas a las sienes.
Tienes la fuga, el verbo, los desdenes
Divinos de quien es, y el habla viva
De quien cruza la tierra cielo arriba
Y ni adula al feliz, ni aguarda bienes.
¡Pero no tengo el impudor odioso
De enseñar mis entrañas derretidas
En estuche de verso recamado!
Viva mi nombre oscuro y en reposo
Si he de comprar las palmas perseguidas
Sacando al viento mi dolor sagrado.
Todo el valor de ti, tienes la altiva
Resolución que arrostra y que cautiva
Y llama las coronas a las sienes.
Tienes la fuga, el verbo, los desdenes
Divinos de quien es, y el habla viva
De quien cruza la tierra cielo arriba
Y ni adula al feliz, ni aguarda bienes.
¡Pero no tengo el impudor odioso
De enseñar mis entrañas derretidas
En estuche de verso recamado!
Viva mi nombre oscuro y en reposo
Si he de comprar las palmas perseguidas
Sacando al viento mi dolor sagrado.
1.046
José Martí
Abril
Juega el viento de Abril gracioso y leve
Con la cortina azul de mi ventana:
Da todo el sol de Abril sobre la ufana
Niña que pide al Sol que se la lleve.
En vano el Sol contemplará tendidos
Hacia su luz sus brazos seductores,
Estos brazos donde cuelgan las flores
Como en las ramas cuelgan los nidos.
También el Sol, también el Sol ha amado
Y como todos los que amamos, miente:
Puede llevar la luz sobre la frente,
Pero lleva la muerte en el costado.
Con la cortina azul de mi ventana:
Da todo el sol de Abril sobre la ufana
Niña que pide al Sol que se la lleve.
En vano el Sol contemplará tendidos
Hacia su luz sus brazos seductores,
Estos brazos donde cuelgan las flores
Como en las ramas cuelgan los nidos.
También el Sol, también el Sol ha amado
Y como todos los que amamos, miente:
Puede llevar la luz sobre la frente,
Pero lleva la muerte en el costado.
953