Citas
Citas para inspirar y reflexionar
¿Por qué tienes que ser un inconformista como todo el mundo?
No hay respuesta. No va a haber ninguna respuesta. Nunca ha habido una respuesta. Y ésa es la respuesta.
La vida es como una cebolla, se va deshojando capa por capa y a veces te hace llorar.
Las personas infelices, como las que sufren insomnio, están orgullosas de su defecto.
El tiempo se va, el tiempo se va, señora; no el tiempo, sino nosotros nos vamos...
Es una cuestión de limpieza: hay que cambiar de opinión como de camisa.
Hay momentos en los que todo nos sale bien. Pero no hay que asustarse, es pasajero.
Lo más seguro es no ponerse en peligro.
Un hombre seguía su idea. Era una idea fija y él se sorprendía de no avanzar.
¿Hasta dónde no llegará el arte? Hay incluso quien aprende a llorar con gracia.
Un pesimista es un hombre que mira a ambos lados antes de cruzar una calle de dirección única.
La distinción que encontramos en el infortunio es tan grande que si le decimos a alguien «Pero ¡qué feliz es usted!» por lo general protesta.
Tú hazme nombrar primer ministro y ya verás qué pronto me abro camino.
La conciencia es una suegra cuya visita jamás termina.
Un idealista es aquel que cuando se da cuenta de que la rosa huele mejor que el repollo llega a la conclusión de que su sopa será también más rica.
Un pesimista es una persona que ha escuchado a demasiados optimistas.
Hasta en un palacio puede vivir bien el hombre.
Se ahoga más gente en los vasos que en los ríos.
Nosotros matamos el tiempo, pero él nos entierra.
Los triunfadores tienen mucha suerte. Si no lo crees, pregúntale a un fracasado.
La vida es lo que haces cuando no puedes dormir.
Un optimista es un fulano que cree que lo que va a pasar tardará en pasar.
Para hacerse una posición en el mundo es preciso hacer todo lo posible para hacer creer que ya se tiene.
Héroe: El que no es más valiente que cualquier otro, pero lo es cinco minutos más.
Hay dos tipos de realistas: el que cocina su patata con tierra y porquería para demostrar que verdaderamente es un realista y el que la sacude y la deja bien limpia.
Ríe y el mundo reirá contigo; ronca y dormirás solo.
Pasa con la felicidad como con los relojes, que los menos complicados son los que menos se estropean.
La mejor forma de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás.
Tragedia es cuando yo me corto un dedo. Comedia es cuando tú te caes por una alcantarilla abierta y te matas.
Muchas personas piensan que tener talento es una suerte, pocas sin embargo piensan que la suerte puede ser cuestión de talento.
Si yo viviera mi vida otra vez, cometería los mismos errores... sólo que más deprisa.
Aún no he visto ningún problema, por complicado que sea, que cuando uno medita sobre él seriamente, no se complique aún más.
La vida no imita al arte, imita a la mala televisión.
La comida en este lugar es realmente terrible. Sí, y servida en pequeñas porciones. Eso es esencialmente lo que siento con respecto a la vida.
La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.
No hay nada tan peligroso como ser demasiado moderno. Corremos el riesgo de quedarnos anticuados.
Disfruta el día hasta que un imbécil te lo arruine.
Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.
La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que dirá: «Es técnicamente imposible».
Estamos rodeados de artilugios destinados a ahorrar trabajo y, sin embargo, disponemos de escaso ocio auténtico.
Que los jóvenes de ahora no se hagan ilusiones; nacidos cincuenta años atrás, habrían pensado y obrado exactamente igual que sus abuelos, o sea, que todo el mundo de entonces.
Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa, y eso es exactamente lo que nos pasa.
Trabajó como un negro en el campo para poder vivir en la ciudad, donde trabajó como un negro para poder vivir en el campo.
En el futuro, la llamada Edad Media quizá sea alargada para incluir la nuestra.
El nuestro es un mundo en el que la gente no sabe lo que quiere y está dispuesta a todo para conseguirlo.
Armamento, deuda universal y obsolescencia planificada, ésos son los tres pilares de la prosperidad occidental.
Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena.
La gente de los viejos tiempos tenía convicciones; los modernos solamente tienen opiniones. Y se necesita más que una mera opinión para erigir una catedral gótica.