Citas

Citas para inspirar y reflexionar

Joseph Addison
Joseph Addison
Siempre hay que valorar más lo que se tiene que lo se quiere
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
Desde el punto de vista del pasado, da exactamente igual que algo se haya vivido realmente o que se haya soñado . [ Spicilegia, p. 444].
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Joseph Addison
Joseph Addison
Una mente alegre es la bendición más grande que un hombre puede disfrutar en este mundo
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El hombre corriente huye de los esfuerzos físicos, pero aún más de los espirituales: por eso es un ignorante, un irreflexivo y carece de juicio.

Spicilegia, p. 443

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El perro es, con razón, el símbolo de la fidelidad, pero entre las plantas debería serlo el abeto. Pues sólo él aguanta con nosotros, tanto en el buen tiempo como en el malo, y no nos abandona cuando el sol nos priva de su favor, como hacen el resto de árboles, plantas, insectos y aves, para volver cuando el cielo nos vuelve a sonreír.

PP, II, § 386

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La vida de los seres humanos, tal como la observamos en la realidad, se parece al agua del estanque y de un río 12 . De igual forma que el arte acuático permite a las aguas desplegar sus particularidades, también en la epopeya, la novela y el drama se presentan caracteres fuertemente reveladores, colocados en vicisitudes en las que desarrollan todas sus habilidades, abriendo así las profundidades del ánimo humano y haciéndose visibles en medio de acciones excepcionales y repletas de significado.

MdSch, VII

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Para penetrar la idea del agua no resulta suficiente contemplarla en el tranquilo estanque y en el deslizante arroyo; su idea sólo se hace comprender cuando se desata fieramente en cualquier circunstancia y contra todos los obstáculos que pueden interponerse en su camino: por eso encontramos tan hermoso cuando cae, espumea, salta, se pulveriza, etc.

HN, I, p. 481

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Por qué subyace en el recuerdo de épocas pasadas una paz tan dulce? ¿Por qué casi nos inunda en una melancólica emoción la mención de los viejos tiempos? ¿Por qué contemplamos tales ensoñaciones bajo una luz brillante sin mezcla de nada que deslumbre? ¿Acaso sea porque la muerte las ha allanado, sus preocupaciones y tormentos ya no existen, y el tiempo nos ha enseñado que no eran más que engaños frente a los que ahora sonreímos como si de aflicciones infantiles se tratara?

HN, I, p. 8, 1808-1809

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Lo pensado por uno mismo se comprende más en profundidad que lo aprendido [...]. Cuando dos realizan un cálculo, cada uno por sí mismo, y llegan a idéntico resultado, éste es seguro; mas no cuando la cuenta de uno ha sido sin más repasada por el otro.

PP, II, § 18

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Los que esperan llegar a ser filósofos estudiando historia de la filosofía deberían más bien inferir de ella que los filósofos, al igual que los poetas, sólo nacen y, además, muy raramente.

PP, II, § 8

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

[El filósofo y el científico] deben hallarse en la disposición de ánimo de dos mineros que trabajaran en sendas galerías bajo tierra y que, partiendo de puntos lejanos, van a encontrarse en el mismo, tras haber horadado las más oscuras tinieblas, equipados sin más de nivel y brújula, experimentando finalmente la ansiada alegría de oír el uno los martillazos del otro.

VN, «Introducción»

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El artista nos presta sus ojos para ver el mundo y, así, por medio de él participamos del conocimiento de las ideas.

MdSch , VII

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Los cuerpos planetarios, el sol y los planetas, sin un ojo que los mire y sin un entendimiento que los conozca, aunque se dejen mencionar con palabras, no son sin embargo más que un pensamiento imposible, un hierro de madera 11 .

HN, I, p. 380, 1816

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Una verdad con la que se corrigen falsas opiniones es como una medicina: su sabor es desagradable y no actúa en el momento en que se toma, sino sólo después.

Spicilegia, p. 30

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Quien entiende que la vida no es más que la objetivación del espejo de la voluntad, en el cual se reconoce a sí misma [...], también comprenderá que el arte es el florecimiento de la vida, pues esencialmente es lo mismo que la vida, pero con intención y prudencia, más concentrada y consumada. La vida sólo muestra individuos; el arte muestra ideas.

HN, I, p. 466, 1817

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Un bello paisaje es una catarsis para el espíritu, tal como la música lo es para el ánimo.

MVR, II, Cap. 33

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Los individuos son efímeros como el agua en el arroyo, mientras que las ideas permanecen como sus remolinos: sólo el agotamiento del agua podría igualmente aniquilarlas.

MVR, II, Cap. 28

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El comienzo de la teología es el miedo: por eso, si los hombres fueran felices, nunca hubiera habido teología [...]. El filosofar se inicia con el abandono de este camino.

HN, III, p. 191, 1824

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La atmósfera de libertad es imprescindible para la verdad.

PP, I, «Sobre la filosofía de universidad»

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Ningún hombre religioso ha acudido a la filosofía; no precisa de ella. Quien filosofa de verdad no es religioso: camina sin andaderas, peligrosa pero libremente 10 .

HN, II, p. 226, 1812

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Las religiones se han apoderado de la disposición metafísica del hombre, en primer lugar, oscureciéndola mediante una temprana inculcación de sus dogmas, y, después, impidiendo y prohibiendo cualquier manifestación libre e imparcial de aquélla.

PP, II, § 14

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Si despojamos nuestra vida de los escasos instantes que nos procuran la religión, el arte y el amor puro, ¿qué queda excepto una hilera de pensamientos triviales?

HN, I, p. 10, 1809-1810

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La auténtica esencia de una religión en cuanto tal consiste en la convicción que nos da de que nuestra verdadera existencia no se limita a nuestra vida, sino que es infinita.

PP, I, «Fragmentos...»

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Creer que el conocimiento determina real y radicalmente a la voluntad es como pensar que la linterna que uno porta en la noche es el primer motor de sus pasos.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Para ser filósofo, es decir, un amante de la sabiduría (que no es otra cosa que la verdad), no resulta suficiente con amar la verdad en la medida en que sea compatible con el propio interés, con la voluntad de los poderosos o con los principios de la Iglesia, o con los prejuicios y el gusto de los contemporáneos: pues mientras uno se dé por satisfecho con eso, será un filoautós [egoísta], no un filósofo.

PP, I, «Esquema de una historia...»

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El intelecto es un confidente de la voluntad, aunque es un confidente al que no se le cuenta todo.

MVR, II, Cap. 17

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cada uno debe colocarse frente a un cuadro como ante un príncipe, y aguardar a que nos dirija la palabra; de lo contrario, sólo nos oiríamos a nosotros mismos [...]. Lo mejor en el arte es demasiado espiritual para poder mostrarse directamente a los sentidos.

MVR, II, Cap. 34

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Palabra y lenguaje son los medios imprescindibles para pensar con claridad. Mas, como todo medio y toda máquina, al mismo tiempo dificulta y traba; también sucede así con el lenguaje, que constriñe a formas estables los infinitamente matizados, volubles y modificables pensamientos; cuando el lenguaje fija el pensamiento, a la vez lo encadena.

MVR, II, Cap. 6

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Leer exposiciones de las teorías de los filósofos en vez de sus obras originales o, en general, historia de la filosofía, es como pretender que otro mastique la propia comida.

PP, I, «Fragmentos...»

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Si, para ser verdadera, la verdad tuviera que pedir permiso a aquellos que ponen en su corazón muy otras cosas, cabría desesperar de su causa [...]. Pero por fortuna no es así; no depende del favor o disfavor, ni tiene que pedir a nadie venia; sostiénese sobre sus propios pies, el tiempo es su aliado, incontrastable su fuerza, imperturbable su vida.

VN , Introducción

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Yo diría que ninguna época puede ser más adversa a la filosofía como aquella en la que se abusa de ella como instrumento político, por un lado, o se la emplea desdeñosamente como un medio de subsistencia, por el otro. [...] La verdad no es una ramera que se arroje al cuello de quienes no tienen ganas de ella; más bien es una beldad tan esquiva que incluso quien sacrifica todo por ella no puede estar ni siquiera seguro de obtener sus favores 9 .

MVR, I, prólogo a la segunda edición

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Por más viejo que se llegue a ser, uno siempre se siente en su interior totalmente el mismo, el que era cuando era más joven, o más aún, de niño. Lo que permanece inalterado, siempre lo mismo, y que no se deteriora junto con nosotros, es precisamente el núcleo de nuestro ser, que no está en el tiempo y que, precisamente por ello, es indestructible.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cuando atrapo una mosca resulta evidente que no he capturado a la cosa en sí, sino sólo su fen ómeno.

HN, IV, 2, p. 14, 1854-1855

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La memoria es un ser caprichoso e inconstante comparable a una joven muchacha: en ocasiones, y de forma absolutamente inesperada, niega lo que cien veces ha entregado, y otras veces, cuando ya no se piensa en ello, lo ofrece de manera espontánea.

PP, II, § 37n.

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Nuestra memoria se parece a un colador cuyos agujeros, pequeños al comienzo, dejan pasar poco, pero que se hacen cada vez más grandes y, al final, lo son tanto que casi todo lo que se vierte en él, se cuela.

PP, II, § 351

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El núcleo más íntimo de todo conocimiento genuino y efectivo es la intuición; de la misma forma, toda nueva verdad es el resultado de una intuición. Todo pensar originario se da en imágenes. Por eso la imaginación es un instrumento tan necesario del propio pensamiento y las cabezas carentes de ella no obtendrán jamás grandes logros 7 .

MVR, II, Cap. 7

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La presencia de un pensamiento es como la presencia de una persona amada. Creemos que nunca olvidaremos ese pensamiento, al igual que creemos que esa persona nunca nos resultará indiferente. Pero ¡lo que se pierde de vista deja de estar en la cabeza! 8 . El más bello pensamiento corre peligro de ser olvidado para siempre si no queda plasmado, al igual que la amada puede huir de nuestro lado si no nos desposamos con ella.

PP, II, §§ 268

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cualquiera que sea la antorcha que prendamos y el espacio que pueda alumbrar nuestro horizonte, siempre quedará delimitado por la oscura noche. [...] Por eso la verdadera y positiva solución del enigma del mundo tendría que tratar necesariamente sólo de las cosas en sí, mas no de los fenómenos, de suerte que si un ser de tipo superior viniese y pusiera todo su empeño en familiarizarnos con tal enigma, nosotros no podríamos comprender nada de su revelación.

MVR, II, Cap. 17

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Lo que son la rienda y la brida para un corcel indómito, lo es el intelecto para la voluntad humana: ésta ha de guiarse por las riendas de la instrucción, la amonestación, la educación, etc. En sí misma, la voluntad es tan salvaje, un impulso tan impetuoso, como la fuerza torrencial de una catarata.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La más plena satisfacción, la tranquilidad postrera, el auténtico estado deseable se nos representan siempre y tan sólo en el cuadro, en la obra de arte, en la poesía, en la música. Por supuesto, de ahí podría extraerse la esperanza de que tienen que estar en algún lugar.

PP, II, § 205

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Un optimista me incita a que abra los ojos y vea cuán bello es el mundo con sus montañas, plantas, aire, animales, etcétera. Estas cosas son por supuesto bellas de ver; pero ser una de ellas es algo completamente diferente.

HN, III, pp. 171-172, 1823-1824

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
Si llega una larga paz a los hombres, la cultura avanza con fuerza y el perfeccionamiento de la técnica proporciona ocio, entonces todas las religiones podrán ser desechadas como los andadores de los niños: la humanidad habrá alcanzado su mayor autoconciencia, habrá llegado la edad de oro de la filosofía, se habrá culminado el precepto del templo de Delfos: γνωθι σεαυτον 6 .
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Para que el mundo o el hombre alcanzasen la felicidad suprema y auténtica haría falta, ante todo, detener el tiempo .

HN, IV, p. 26, 1857-1858

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Un paisaje (sea en la naturaleza o en la pintura) de amplio horizonte, con un cielo totalmente despejado, repleto de aire silencioso, sin animales ni hombres, sin espumeantes torrentes pero con árboles y plantas, un paisaje tal es como una llamada a la solemnidad, a la contemplación, al desasimiento de todas las miserias de nuestro querer.

HN , I, p. 253, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La tarea no consiste tanto en ver lo que aún no ha visto nadie, como en pensar lo que aún no se ha pensado sobre lo que todo el mundo ve. Por eso se requiere mucho más para ser un filósofo que un físico.

PP, II, § 76

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Los espíritus de primera magnitud jamás se dedicarán a una ciencia particular, pues a ellos les interesa mucho penetrar la totalidad. Son generales, no capitanes; maestros de capilla, no músicos de orquesta.

PP, II, § 34

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La física, o sea, las Ciencias Naturales en general, siguiendo en todas sus ramas el camino que les es propio, tienen que llegar por fin a un punto en que terminen sus explicaciones, y esto es precisamente lo metafísico, lo que se presenta no más que como límite de lo físico, sin poder pasar de éste. Ahí se detiene, entregando su objeto a la metafísica.

VN, Introducción

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El propósito de la rosa es la polinización; pero con un opíparo alimento, la rosa salvaje original se convierte en una rosa de jardín, se llena de más y más hojas, se vuelve mucho más grande y más hermosa, pero a la vez queda estéril y su principal finalidad se pierde. La rosa de jardín se asemeja al genio; la salvaje, al santo.

HN, I, p. 478

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