Lista de Poemas
Mi Físico
y la piel de mis hombros se acentúa morena
(al decir esto, claro, una verdad resalta:
que tampoco mi espalda ha de ser de azucena).
No tuve grandes ojos, y ahora aún me falta
el gracioso caer de ondulada melena;
tampoco es mío el rosa que reanima y esmalta
las mejillas y labios, con tono de verbena.
Se dice que subyuga por lo manso mi acento
puede que a fuer de cauto alcance a ser ternura,
un eco susurrante del jardín bajo el viento,
pero quien describiese con justeza mi traza
verá cómo responde toda la arquitectura
al tobillo delgado de la mujer de raza.
A Mi Hijo
un niñito de Murillo,
y en verdad que lo pareces
por tu gracia y por tus rizos.
Tienes cabellos castaños,
ensortijados y finos
con algo de oro en las sienes,
como si fuera rocío.
La tez pálida y morena,
negros ojos expresivos
que miran llenos de asombro,
como miran los del niño.
Estabas con tus juguetes,
de pie sobre el ancho piso,
cuando te vi de repente
junto al blanco corderillo;
y al mismo tiempo la imagen
que tuviera en el olvido
apareció viva y fuerte,
tan clara como un prodigio.
Sin perder un solo instante,
entré de un salto al recinto
y trepando como pude
saqué el Cristo de su sitio,
colocándolo a tu lado
según era mi designio.
Y después, en un arranque
de ternura y de cariño,
orgullosa más que nunca
de mi hijo y de mi niño,
exclamé dándote un beso
en ese rostro tan lindo:
«¡Eres el San Juan Bautista
más delicioso que he visto!»
El Muñeco Roto
nunca imaginara que tal vez un día,
con peluca suelta quedara el muñeco,
los ojos ausentes, la testa vacía.
Sin fondo, un abismo, semejaba el hueco
del cráneo desierto, y en esa agonía,
a pesar de todo, resonaba el eco
del tierno «Mamá», que se repetía.
La imagen, por siempre, del pequeño exánime
viva en mi memoria subsistió obstinada
era yo tan tierna y tan pusilánime,
pero, temerosa de algún alboroto,
le pedí a mi madre no dijera nada;
y nunca nombramos el muñeco roto.
Ansiedad
recibir en el rostro el castigo del viento;
sin ninguna arribada, por siempre navegando,
sin dudas ni temores, cansancio o desaliento.
Y no saber siquiera, en qué forma, ni cuándo,
ha de concluir el viaje en milagro de cuento;
ni cuándo retornar a éste mi lecho blando,
ni a la antigua ventana, ni al dorado aposento.
Acres de sal los labios, ruda racha en la frente,
perdido el horizonte, sin destino la nave,
sin nada que la guíe, sin nadie que la oriente,
mecida por las olas, columpiada en la cresta,
apenas sobre el mástil las alas de algún ave;
sólo el rumor del mar, y Dios como respuesta.
Desencanto
y sentirte, como antes, en todo consecuente,
yo quisiera decirte: te quiero todavía...
y recibirte, al fin, con ánimo sonriente.
Yo quisiera tomar tu mano con la mía,
y llevarlas fraternas, como antes, a mi frente,
guardándote a mi lado, junto a mí todo el día,
saber que estás conmigo, aunque te halles ausente.
Pero ya no es posible que esta dicha suceda
desde que el desencanto se apoderó del alma
y pienso que vivir así, tampoco pueda...
porque quiero querer y mi amor se resiste,
porque quiero esperar, cuando no tengo calma,
porque quiero reír y por siempre estoy triste.
Alejamiento
y habrá que decidirse, como lo inevitable,
lo mismo que aceptamos la violencia del viento,
el rugido del mar o el tiempo inexorable.
Habrá que tener ánimo en el fatal momento
para abdicar de todo lo que nos fue agradable,
y saber resignarnos en el recogimiento
con el gesto tranquilo ante lo inapelable.
Los ojos en el cielo, frente al azul del día,
serán dulce consuelo las venturas de otrora
el hogar de la infancia, juventud, poesía,
y al alumbrar la luna, al filo de la sombra,
tendré la paz ansiada, y llegará la hora
en que cerca de Dios, tan sólo a Dios se nombra.
Quiero Pintar La Luna
¿O con vestido rosa, orlado de violeta?
¡Pues, noche a noche, sale insulsa y timorata,
sin nada de color que la avive, coqueta!
¿Por qué será la luna, siempre luna de plata,
camafeo de hielo, el pálido planeta,
la doncella de nieve a la que se retrata
en blanco, si pintor, o argento, si poeta?
Quisiera iluminarla con cálido amaranto,
encendidos reflejos carmín o solferino,
inventarla morena, con luminoso manto,
y no alba y exangüe, con veste de platino.
¡Quiero pintar la luna de tono colorado,
en creciente o menguante, de cara y de costado!
Duérmete Mi Niño
duérmete mi luna,
que arde la estrella:
esa estrella tuya.
Parece que dice:
«Sin duda, sin duda,
yo soy de ese niño;
él viene en mi busca».
Duérmete mi niño,
duérmete mi luna,
duérmete mi estrella
que todo lo alumbras.
Alfonsina Storni
de la que fue poeta y ante todo mujer.
La luz va declinando en apagarse lento
y ya en el horizonte muere el atardecer.
Como dulce canción me llegan con el viento
las palabras de otrora, recuerdos del ayer,
y todo cobra vida, mágico, en un momento,
igual que si de nuevo hoy la volviera a ver.
Me encuentro allá en la infancia junto a ella sentada,
personaje irreal para mi ingenuo asombro,
que apenas a nombrarla me resuelvo: «¡Alfonsina!»
A mi débil susurro responde embelesada,
acercando amorosa mi cabeza a su hombro:
«¡Y tú eres Marilina y serás Marilina!»
El Burrito Glorioso
«¡Mi talle! ¡Mi talle!»,
al ver al burrito
paciendo en el valle.
«¡Mis alas! ¡Mis alas!»:
tal, la mariposa
le gritó al pasar,
en más, orgullosa.
Así, el picaflor:
«¡Mi pico! ¡Mi pico!»,
se rió del pobre,
mísero borrico.
Igual, la luciérnaga:
«¡Mis luces! ¡Mis luces!»
(Acá el borriquito
ya se fue de bruces.)
Pero las orejas
levantó al momento:
«Ni de alas, de talle,
ni pico, soy dueño,
pero, pese a ser
un triste jumento,
estoy muy feliz,
estoy muy contento,
porque allá en Belén
calentó mi aliento
al Niño Jesús.
¿Quién tiene más luz:
la pobre luciérnaga
o yo? Lo descuento».
«¡Corceles! ¡Corceles,
que van a la guerra!»
(Pasaron caballos,
cascos dando en tierra.)
«¡Corceles! ¡Corceles!
¡Ni el mármol ni el bronce
son para el jumento!»
«No importa», se dijo
el asno, contento,
«pues ninguno de ellos
Lo llevó hasta Egipto.
Ninguno tampoco,
como yo, también
portándole, entrará
en Jerusalén».
Comentarios (0)
NoComments
Poema de Marilina rebora Titulado.DIOS ME SALVA
Marilina Rébora - Bordados de Dios #poemas #poesia
MIEDO A LA VIDA - Marilina Rebora
Poema de Marilina Rebora Titulado.DUERMETE MI NIÑO
0316 (21-01-07) A LA MUERTE - Marilina Rebora
POEMA "ANSIEDAD" de Marilina Rébora. Recitado por Giovanna G. de Calderón
CUENTAME UN CUENTO MADRE(MARILINA REBORA)#poema
Marilina Rébora: ALEJAMIENTO [Poema]
❤🌹Marilina Rébora📝Amor ya no te extraño| Poema amor ya no te extraño de Marilina Rébora| Amor
Marilina Rébora - Dice la niña
Marilina Rébora: EL ALMA ACORAZADA [Poema]
SONETOS DE MUJERES 9 MARILINA RÉBORA
Feliz Día.
Amor, ya no te extraño (poema Marilina Rébora); música benaiah mabira (versión estudio)
La mariposa
Poesía Recitada - Safo de Lesbos - La pasión #poesiarecitada #poesia #shorts
Marilina compartiendo con niños
Niña de la arena, de Ramón de Almagro - POEMAS
Montesarchio tra le 6 tappe italiane del Premio Europeo Rebora
Y era el amor, de Ramón de Almagro - POEMAS
No me digas que no, de Ramón de Almagro - POEMAS
FUNDACION MANOS MAGICAS | Poesia (Amor Eterno Yanira Soundy)
ANA LUISA REBORA Y SU PINTURA RULFIANA
Ramón de Garcíasol - Arenga a las rosas
Ramón de Garcíasol - Canción del silencio de Castilla
video de bebe
Cigüeñas blancas. De Guillermo Valencia
Restauración mural Gregorio de la Fuente. Parque Juan XXIII de Ñuñoa. 2016
Gli studenti del Liceo Scientifico Lombardi protagonisti alle "Romanae Disputationes"
Wine Rock 2018
Airola. Il Liceo musicale del Lombardi inaugura la nuova sede
Los exilios: lecciones para el futuro
Airola | Omaggio a Bob Dylan al Lombardi
Airola | Premio Cettina Iglio
Horacio "Tato" Rébora Granada ESPAÑA
Montesarchio. La giornata della Memoria al Fermi
Airola. Istituto Lombardi: chiusura progetto Scuola Viva
Luis Rébora, primer rector de la UNC elegido democráticamente