Lista de Poemas

Cuadernos de todo y nada

Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aun no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso ya me lo han dicho, repuso quizá desde la vieja hendida Nada. Y comenzó.Una frase de música del pueblo me cantó una rumana y luego la he hallado diez veces en distintas obras y autores de los últimos cuatrocientos años. Es indudable que las cosas no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo.
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Faltaba tanta gente que si llega a faltar uno más no cabe.

escritor argentino.

el acto sexual es un saludo que intercambian dos almas.
Hay que regocijarse de que las espinas estén recubiertas de rosas.

Creía Yo

No a todo alcanza Amor, pues que no puedo
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.
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Hay Un Morir

No me lleves a sombras de la muerte
Adonde se hará sombra mi vida,
Donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
De mí un ausente
Y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.

Hay un morir si de unos ojos
Se voltea la mirada de amor
Y queda sólo el mirar del vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes.
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Poema Al Astro De Luz Memorial

El único mirar dulce que viene de lo alto es el tuyo
el chispear del viaje de indiferencia de las otras estrellas molesta
y agita, y no nos mira.

Heridos de ellas, corremos a ti cuando apareces
y con dolor nuestro comienza la ausencia tuya.

Sí; porque pudiera que el móvil chispear de las estrellas
sea dolor como hay dolor en nosotros
pero es que tú, luna, que también sufres, miras y acompañas.

Eres más sabia o afortunada en la mitigación participante.

Qué es la luna no lo sabemos hombres y aun artistas y poetas,
qué sentido tiene su ser y sus modos, su adhesión a la tierra,
su seguimiento al sol, su mediación mnemónica entre la tierra
y el sol y por qué quiere hacer diurnales unas y no otras de las
noches terrenas, y tantas cosas más neciamente explicadas, que de
ella ignoramos pero que sólo puede explicarlas la doctrina del misterio.

Que el sol te atrae, que la tierra también, que recibes la luz
del sol y sin amor, por fuerza la reflejas a la tierra, éstas no
son explicaciones; no se nos dice por qué el sol brilla, por qué
en torno suyo gira la luna en torno de la tierra, ya que pudo ser otramente;
por qué hay una luz interceptable, por qué hay una luz que
tiene sombras, por qué ceden a su paso unas cosas y otras no y hay
lo opaco y lo traslúcido.

Mecánica dirá por qué, pero yo no pregunto sino
para qué razón para el alma, pues conciencia se anula si
admite un mundo rígido, y todo el porqué físico no
es más que decirme el antes de algo, o sea una evasión no
una respuesta.

Lo que anhelamos explicar es qué debemos sentir y adivinar ante
estos hechos, ante el comportamiento lunar, qué nos quiere decir
y de qué manera concierta con el misterio total único. La
espontaneidad, el acontecer libre, no es una respuesta; es un renunciamiento
explicativo.

Todavía no poeta, no soy poeta, no hay poeta, pues de eso no
se sabe. Hasta ahora, pues, sólo vivimos.

Debió enseñarsenos y debimos entenderlo antes que nuestro
saber ignorado innato y luego nuestro acto nos hicieran gustar por primera
vez el pecho materno. ¿Pero cómo, se dirá, ha de esperar
el niño a conocer el sentido de la luna para empezar a nutrirse,
si en tanto morirá? ¿Pero por qué, digo yo, ha de
precisar nutrirse antes de entender el sentido de la luna y se ha de morir
si deja lo uno por lo otro? La ciencia nada explica, es evidente; pero
el poeta no lo dijo nunca tampoco, aún.

Y yo miraré la próxima luna todavía sin entenderla.

Oh luna, que puede amarse, bien me pareces pobrecita del cielo.

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Identificación y contexto básico

Macedonio Fernández es una figura emblemática de la vanguardia literaria argentina y latinoamericana. Nacido en Buenos Aires en 1874, fue abogado, traductor, profesor y, sobre todo, un pensador y creador literario de una originalidad excepcional. Se le asocia principalmente con el "creacionismo" y la "ultra-creación" literaria.

Infancia y formación

Hijo de un coronel del ejército, su infancia estuvo marcada por cierta inestabilidad. Estudió derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó en 1897. Desde joven demostró un gran interés por la filosofía y la literatura, desarrollando un pensamiento propio y heterodoxo.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Macedonio Fernández se caracteriza por su carácter experimental y su resistencia a los formatos tradicionales. Publicó muy poco en vida, siendo su obra más conocida el "Papeles de Recienvenido" (1929), que en realidad es una compilación de textos anteriores. Sin embargo, su influencia fue inmensa, especialmente a través de su participación en tertulias y su relación con jóvenes escritores, entre ellos Jorge Luis Borges, quien lo consideraba un maestro.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Fernández se define por la fragmentación, la ironía, el juego de palabras, la metaficción y la exploración de las posibilidades del lenguaje. Sus escritos desafían la lógica convencional y buscan subvertir las nociones de autor, obra y lector. Temas como la muerte, el tiempo, la identidad y la naturaleza de la realidad se abordan de manera lúdica y a la vez profunda. Su estilo es innovador, a menudo surrealista y vanguardista, anticipando muchas de las técnicas que serían desarrolladas posteriormente en la literatura del siglo XX. "Nocturno " y "El libro de la Nieve " son algunos de sus poemas más emblemáticos, junto a ensayos y fragmentos filosóficos.

Contexto cultural e histórico

Macedonio Fernández vivió y creó en un periodo de efervescencia cultural en Buenos Aires, coincidiendo con la "Generación del 900" y el surgimiento de las vanguardias. Fue una figura influyente en círculos literarios y bohemios, y su pensamiento dialogó con las corrientes filosóficas y estéticas de su tiempo.

Vida personal

Su vida personal fue poco convencional. Tuvo una hija, Adelaida Fernández, quien recopiló y publicó gran parte de su obra póstumamente. Era conocido por su carácter excéntrico y por su dedicación absoluta a sus ideas y creaciones, a menudo viviendo en condiciones precarias.

Reconocimiento y recepción

Aunque su producción publicada en vida fue escasa, el reconocimiento a su figura creció exponencialmente después de su muerte, gracias a la labor de divulgación de Borges y otros escritores. Hoy es considerado un pilar de la literatura argentina y un precursor de movimientos literarios internacionales.

Influencias y legado

Macedonio Fernández influyó decisivamente en Jorge Luis Borges, quien le dedicó ensayos y reconoció su deuda intelectual. Su legado se encuentra en la renovación de la narrativa y la poesía, en la introducción del juego y la ironía como herramientas literarias, y en su profunda reflexión sobre la naturaleza de la literatura misma.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Fernández ha sido objeto de numerosos estudios que exploran su originalidad, su complejidad filosófica y su audacia estética. Se ha analizado su "ultra-creación" como una forma de expandir los límites de la creación literaria y su "no hacer" como una estrategia crítica.

Infancia y formación

Se cuenta que Macedonio Fernández llevaba consigo una "máquina de pensar" conceptual, una idea que reflejaba su interés por la mecánica y la filosofía. Su fama de "filósofo excéntrico" y su estilo de vida bohemio son también aspectos destacados de su biografía.

Muerte y memoria

Macedonio Fernández falleció en Buenos Aires en 1955. Su obra, dispersa en cuadernos y papeles, fue recopilada y publicada póstumamente por su hija Adelaida y otros estudiosos, permitiendo el acceso a la totalidad de su pensamiento y su genio creador.